Cambridge Road Vineyard 

Lance Redgewell y su familia son los últimos propietarios de una pequeña finca de cerca de 2,20 ha. dentro de la denominación de Martinborough Terrace, en el extremo sur de la isla norte de Nueva Zelanda, que se plantó por primera vez con uvas Pinot Noir y Syrah en 1986, siendo uno de los más antiguos del país y de Cambridge Road. 

Lance dice: «For us, small means beautiful. We focus our time and energy on perfecting and beautifying our land and cultivate it according to natural biodynamic principles. Our commitment is to making fine, handcrafted wines through meticulous viticulture and traditional winemaking techniques.» (Para nosotros, pequeño significa hermoso. Enfocamos nuestro tiempo y energía en perfeccionar y embellecer nuestra tierra y la cultivamos de acuerdo con los principios biodinámicos naturales. Nuestro compromiso es hacer vinos finos y artesanales a través de una viticultura meticulosa y técnicas de vinificación tradicionales).

La región de Martinborough, a veces llamada Wairarapa, que no debe confundirse con Waipara en la isla sur, es un lugar excelente para el cultivo de vino, ya que es es una zona bastante plana que se encuantra entre los ríos  Ruamahanga y Huangarua.

Según Lance, estas dos vías de agua contribuyen a que existan unos suelos ricos suelos aluviales, que se depositan sobre una gran cantidad de actividad volcánica antigua. Esto, dice Lance, «da como resultado una composición mineral más diversa en el subsuelo».

En la actualidad se realiza cultivo biodinámico en un viñedo que cuenta con tres microclimas distintos, cada uno de los cuales tiene un efecto único en los tiempos de maduración del Pinot Noir y la Syrah.

La cata:

Bonito color rojo picota con ribete carmesí. Capa media. Atractivo.

Aromas marcados por los aportes de la fruta negra madura acompañada de sensaciones ahumadas y toques de cacado, recuerdos florales, especias y cuero.

Boca fresa en la que sobresale una muy buena acidez. Redondo y con un tanino sedoso que lo hace muy elegante. Recorrido largo y un pelín astringente debido al aporte del raspón (25%) con un final ligeramente amargo que recuerda a un buen chocolate. Me ha gustado y mucho.

Un buen trabajo de Lance Redgewell y todo un descubrimiento, al menos para mí. Cada vez disfruto más con este tipo de vinos en los que el predomino de la fruta, el terruño y una cuidada crianza los hacen realmente adictivos.

¡Salud y buen vino!

Fotos: The Wine Idealist y autor.

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