De lectura calmada y vinos que acompañaron


Estando de vacaciones siempre aprovecho para leer más asiduamente y este último verano -tan atípico- no ha sido una excepción.
Entre los libros que tenía en mente andaba con ganas de leer El hereje de Miguel Delibes, autor al que sigo desde mis años de adolescencia tras descubrir su prosa con Las ratas.
A uno que la historia siempre le ha gustado el adentrarse en el Valladolid del siglo XVI, reinando Carlos V y descubrir la forma de vida -y de credo- de los hombres y mujeres de esa época tan convulsa ha sido todo un ejercicio de inmersión y de retorno en el tiempo placentero y atractivo.
Claro que un libro no puede leerse sólo, y lo hemos acompañado con dos vinos interesantes: La Bota de Fino nº 7 -saca de abril de Macharnudo Alto- y un Casa Gualda Allier 2004.

La Bota de Fino Macharnudo elaborado en Bodegas Valdespino y embotellado en rama, permaneción en botas de 36 arrobas durante 10 años.
Elaborado con 100% Palomino fino y con un 15%.
En vista se muestra amarillo con menisco dorado, si bien es en la nariz y en boca donde despliega toda su intensidad.
En nariz aparecen intensos aromas salinos, notas de frutos secos -almendras tostadas-, flores blancas y aceitunas.
En boca muestra excelente acidez con muy buen cuerpo y recorrido.

Y como El hereje tiene sus casi 500 páginas, nos daba para seguir degustando vinos a la vez que devorábamos las historias allí narradas.

Para esta segunda parte tomamos un Casa Gualda Allier 2004 elaborado con un 100% de macabeo, con 12% y que había estado cuatro meses en barrica de roble allier.

Se muestra en vista con un color amarillo con menisco dorado. Limpio.
La nariz aparece marcada por las notas a fruta amarilla -membrillo-, ligeros ahumados, vainilla, cáscara de naranja y tabaco rubio.
En boca es corto con justa acidez y con un retrogusto en el que las notas ahumadas y frutales vuelven a imponerse.

Y otra de arena


Pues tras la decepción de Gran Feudo nos animamos a probar otro vino rosado aunque esta vez de la D.O. Toro, Vega Saúco 2006.
Vino elaborado por Wenceslao Gil en la bodega del mismo nombre con uvas 100% tinta de toro y con un 13%.
Se muestra en vista con un bonito color fresa encendido, menisco azulado y brillante.
En nariz aromas marcados por las notas de fresas y gominolas, y un paso por boca en la que muestra buena acidez y un retrogusto en el que las notas de frutas rojas vuelven a dejarse notar.
Ligero amargor final que lo hace más goloso. Mediana intensidad y recorrido. Muy agradable.

Una de cal


Como todos los veranos el incremento de consumo de vinos blancos y rosados aumenta en esta santa casa y este no podía faltar una botella del Gran Feudo Rosado 2006 de Chivite. Elaborado en su mayoría con uva garnacha que fueron vendimiadas en octubre y por el método del “sangrado” de uvas tintas tras mantener un breve contacto con los hollejos. 13%. Temperatura de consumo 8º-9º.
En copa presenta un precioso color frambuesa encendido con menisco azulado y lágrima fina y densa. Prometía.
Pero en nariz se desarmó todo el escenario. Nada, nulo, ni fruta roja, ni las típicas gominolas, ni esas ligeras notas herbáceas, ni nada.
Y en boca seguimos con más de lo mismo. Plano.
Pensé que era la botella, pero en una conversación con otros amantes del vino me vinieron a confirmar que el Gran Feudo de este año está “desconocido” y que la cosecha de Navarra del 2006 no deben estar a muy buen nivel.
En fín, espero que La Guardia de Navarra nos ilumine al respecto.

Iberoamérica en Cata -IEC#4- el 14 de septiembre

Según convocatoria de Carlos Rodríguez el próximo 14 de septiembre celebraremos la 4ª cata iberoamericana con estos parámetros:
“Vinos con coupage de al menos 3 variedades (si es posible, claro está) y siendo este un mundo globalizado y por tanto cada vez más el mundo vinícola, por qué no escoger un vino con un coupage formado por variedad/es autóctona/s propia/s del pais de origen de cada participante y foránea/s del mismo (si es posible). Es decir, por ejemplo en el caso de España, un vino con coupage de tempranillo, cabernet y merlot, donde tenemos un coupage formado por una variedad propia y dos con origen foráneo.

En esta ocasión el precio, igual que en las anteriores ediciones, se sugiere estar por debajo de los 20-25€ pero sin ser este un elemento limitante ya que el objetivo es conocer distintas propuestas y el precio no debe ser un impedimento.
Como veis queda bastante abierto, con la particularidad de ser un coupage y a ser posible de al menos 3 variedades y al mismo tiempo una conjunción entre lo propio de cada lugar de residencia y lo foráneo. Lógicamente si para algún participante es un problema algunas de las características tiene libertad para seleccionar aquello que considere que más se aproxima a esta IEC#4.
La fecha para IEC#4, pensando en el regreso de las vacaciones y tener tiempo suficiente para pensar y buscar el vino adecuado, será el viernes 14 de septiembre. Así que desde las 00:00h del día 14/09 podrán publicarse las notas de cata y os ruego me dejeis comentarios con los links para poder hacer el pertinente resumen.”
Bueno ahora sólo falta encontrar el vino que se ajuste a estas características de cata.

IEC #3. Iberoamérica en cata

Tal y como se planteó por parte de Manuel Camblor, esta tercera cata tenía que centrarse en los vinos con terroir. La verdad es que para España hablar de vinos con esa característica se nos hace complicado por la -vamos a decir- globalización a que se va llegando en cuanto la producción y elaboración de vinos.
El que he escogido ha sido un vino blanco elaborado por un pequeño productor que le pone cariño al asunto: Do Ferreiro 2004.

Pero vayamos por el principio.
Bodegas Gerardo Méndez se encuentra en el Val do Salnés (Pontevedra) y fue fundada en 1973. Elaboró su primera añada en 1986, contando con 5 Ha. de cepas en las que predominan las vides de más de 50 años -llegando a contar con una Ha. de cepas prefiloxéricas de más de 200 años-. Toda la información relativa a Gerardo, su bodega y sus vinos está en elmundovino.com

Si apelamos a la definición de terroir indicada por Juancho Asenjo como “un espacio concreto que bajo la influencia de varios factores como el clima, la situación y el tipo de suelo permite lograr un producto concreto e identificable”, considero que la elección de este vino puede estar perfectamente encuadrado como vino con terroir.

Cata:
Presenta un bonito color amarillo con menisco dorado, limpio y brillante. Lágrima fina y lenta.
En nariz aromas marcados por las notas cítricas, fruta amarilla -melocotón-, flores blancas, aromas de miel y minerales.
En boca muestra una correcta acidez y un buen recorrido, dejando un ligero amargor final elegante y sutil.
Un vino que sigue dando satisfacciones junto con su hermano mayor, Do Ferreiro Cepas Vellas. Seguimos confiando en el buen hacer de Gerardo Méndez.

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