De copa en boca: Sade 2016

De copa en boca: Sade 2016

Hace unos cuantos años que sigo, bueno seguía porque el programa que tenía en RNE3 Placeres Mundanos desapareció y estamos en ansia viva por su vuelta, a Orlando Lumbreras -Orly para los amigos-, y en la actualidad camino tras sus pasos en el mundo del vino tanto en elaboraciones amparadas bajo RubOr Viticultores -junto con Rubén Díaz-, como en la útlima? aventura enológica tras el proyecto Los Carbajales en el que  gracias al crowdfuning de un  grupo de enochalados, entre los que me encuentro, se ha conseguido recuperar una antigua bodega en Navalmoral de la Sierra. Pero esa es otra historia.

 Sade 2016 está elaborado con uva de albillo real de más de 80 años y de una única parcela asentada sobre suelos graníticos y arenas degradadas en el término de Cebreros, en plena Sierra de Gredos, nace este vino bajo criteros de agricultura biodinámica y con apenas intervención humana con la finalidad de expresar su máxima pureza.

Apenas 1000 botellas de un vino con una larga maceración con las pieles que le aportarán carácter y personalidad, además de estructura y nervio, y una crianza de 10 meses en barricas de 500 l. de cuarto uso en contacto con sus lías y sin realizar bazuqueos. 13,5% vol. Precio venta aproximado 19 €.

La cata:

Tiene un profundo color naranja-yema tostada. LLamativo.

Compleja nariz con notas de fruta amarilla y blanca, monte bajo y flores secas. Sensaciones terrosas y minerales.

En boca tiene finos taninos muy al estilo de un orange wine. Cierta sensación de calor, pero que aguanta bien en base a una buena acidez. Mantiene un excelente equilibrio y un buen recorrido. Me ha gustado y mucho, aunque reconozco que puede no ser a gusto de todos los públicos.

Con todo un vino marcado por la personalidad de uva, terruño y elaborador que no te deja indiferente.

Vinos de copa en boca: Cambridge Road Syrah 2011

Vinos de copa en boca: Cambridge Road Syrah 2011

Cambridge Road Vineyard 

Lance Redgewell y su familia son los últimos propietarios de una pequeña finca de cerca de 2,20 ha. dentro de la denominación de Martinborough Terrace, en el extremo sur de la isla norte de Nueva Zelanda, que se plantó por primera vez con uvas Pinot Noir y Syrah en 1986, siendo uno de los más antiguos del país y de Cambridge Road. 

Lance dice: «For us, small means beautiful. We focus our time and energy on perfecting and beautifying our land and cultivate it according to natural biodynamic principles. Our commitment is to making fine, handcrafted wines through meticulous viticulture and traditional winemaking techniques.» (Para nosotros, pequeño significa hermoso. Enfocamos nuestro tiempo y energía en perfeccionar y embellecer nuestra tierra y la cultivamos de acuerdo con los principios biodinámicos naturales. Nuestro compromiso es hacer vinos finos y artesanales a través de una viticultura meticulosa y técnicas de vinificación tradicionales).

La región de Martinborough, a veces llamada Wairarapa, que no debe confundirse con Waipara en la isla sur, es un lugar excelente para el cultivo de vino, ya que es es una zona bastante plana que se encuantra entre los ríos  Ruamahanga y Huangarua.

Según Lance, estas dos vías de agua contribuyen a que existan unos suelos ricos suelos aluviales, que se depositan sobre una gran cantidad de actividad volcánica antigua. Esto, dice Lance, «da como resultado una composición mineral más diversa en el subsuelo».

En la actualidad se realiza cultivo biodinámico en un viñedo que cuenta con tres microclimas distintos, cada uno de los cuales tiene un efecto único en los tiempos de maduración del Pinot Noir y la Syrah.

La cata:

Bonito color rojo picota con ribete carmesí. Capa media. Atractivo.

Aromas marcados por los aportes de la fruta negra madura acompañada de sensaciones ahumadas y toques de cacado, recuerdos florales, especias y cuero.

Boca fresa en la que sobresale una muy buena acidez. Redondo y con un tanino sedoso que lo hace muy elegante. Recorrido largo y un pelín astringente debido al aporte del raspón (25%) con un final ligeramente amargo que recuerda a un buen chocolate. Me ha gustado y mucho.

Un buen trabajo de Lance Redgewell y todo un descubrimiento, al menos para mí. Cada vez disfruto más con este tipo de vinos en los que el predomino de la fruta, el terruño y una cuidada crianza los hacen realmente adictivos.

¡Salud y buen vino!

Fotos: The Wine Idealist y autor.

De copa en boca: Corta y Raspa 2017

De copa en boca: Corta y Raspa 2017

Corta y Raspa Las 40 2017. Mayetería Sanluqueña

La verdad es que cuando uno tiene delante una botella de vino no sólo tiene curiosidad por probarlo, sino también por descubrir algo de su historia o de su origen, y este Corta y Raspa Las 40 es un cúmulo de preguntas, afortunadamente todas con respuesta.

En primer lugar habría que definir qué se entiende por «mayeto» , qué era, cuándo se dió, si existe en la actualidad o es una figura extinta y por qué aparece ahora de la mano de Ramiro Ibáñez. Así que iremos por partes.

La palabra aparece por primera vez en el Diccionario de la RAE en 1.803, estando definido como «viñador de escaso caudal«.

Dicho así de «frío» no nos aporta mucho, aunque si nos acercamos a la página de Callejuela encontramos una definición basada en la experiencia: «Personas de campo, de peoná y rato, llanas y con un gran conocimiento de la vid y todas sus labores. Contar con viña, lagar propio y bodega, habitualmente pequeña, eran los requisitos para ser Mayeto y encontrarse en el escalón más alto de la desaparecida clase media.» No en balde el padre de Pepe y Paco Callejuela, D. Francisco Blanco Martínez, Blanquito, lo fue durante 20 años.

La mayetería tuvo su época dorada en las zonas de Ronda y Sanlúcar de Barrameda, y consistía en una explotación agrararia en minifundo con el cultivo de hortalizas en la zona roteña, mientras que en Sanlúcar, Jerez o Chipiona era el campesino que cultivaba la viña. Sus inicios parten del s. XV cuando la Carta Puebla de Rota otorga terrenos a quienes se comprometieran a vivir y cultivar en La Mayetería.

En los años 80 y 90 desaparece la mayetería, y se pasa de la elaboración de su propio vino a la venta de la uva a las bodegas.

La figura quedó extinta hasta que en el 2016 y de la mano de Ramiro Ibáñez se reúnen tres mayetos: Antonio BernalJosé Manuel HaranaRafael J. Rodríguez para elaborar la primera añada de la «saga» Corta y Raspa con la finalidad de poner en valor el trabajo y elaborar sus propios vinos.

Por último sólo nos falta hacer mención al propio nombre del vino que no ha sido elegido de forma baladí ya que hace referencia «a un tipo de corte especial de la poda de vara y pulgar. Se hace un corte longitudinal seguido de otro en bisel, respetando la carrera de verde, señalando así al resto de faeneros, que pasen por esa cepa durante otras labores, que ese corte es correcto y no necesita modificarse en el futuro», tal y como queda definido en el blog de Federico Ferrer.

El vino.

Está elaborado por Rafael J. Rodríguez Jiménez en Sanlúcar de Barrameda de viñas de más de 30 años del pago de Las 40 en el Cerro de Añina. Fermentación alcohólica espontánea  en la que el mosto la realiza sin fortificación y una crianza en Bota con sus levaduras salvajes y sin apenas velo de flor.

La cata:

De color amarillo dorado, atractivo, limpio. Aromas protagonizados en sus inicios por la fruta amarilla (membrillo), frutos secos, sensaciones minerales (caliza), flores blancas y ligeros toques almizclados. Boca marcada por las notas salinas, se muestra fresco, amplio, con muy buena estructura y de medio recorrido dejando recuerdos de amontillado.

Me ha gustado. Me ha parecido distino, sencillo, pero no simple. Muy personal. Una vuelta a un pasado digno de recuperar. Bien elaborado y además la relación Disfrute-precio me parece muy buena ya que el PVP está sobre los 11,50 €.

¡Salud y buen vino!

Cerrando el periplo vinícola por las islas volcánicas: Las Islas Azores

Cerrando el periplo vinícola por las islas volcánicas: Las Islas Azores

Cata de vinos de las Islas Azores dirigida por Ricardo Paulo de O Lusitano

Para cerrar el periplo que habíamos realizado por las islas volcánicas en las que se elaboran vinos (Tenerife, Sicilia – Etna, Santorini y Madeira), nos quedaban por catar aquellas que se realizan en las Islas Azores (Portugal) y nada mejor que fuera de las manos de un experto, Ricardo Paulo de la distribuidora O Lusitano,  importador de los vinos que Antonio Maçanita, uno de los enólogos más reputados de nuestro país vecino, a la par que viñador en las islas, elabora bajo la marca Azores Wine Company.

Agradecer a Ricaro Paulo no sólo el que se desplazara desde Barcelona a Salamanca para dirigir la cata, sino el habernos facilitado unos vinos  muy escasos y muy cotizados que se exportan por cupos y que son muy difíciles de conseguir para los «mortales».


				

Situación.

El archipiélago de las Azores está constituido por nueve islas de origen volcánico en pleno Océano Atlántico, a una distancia de alrededor de 1.500 kilómetros del continente europeo y a, aproximadamente, 3.900 kilómetros de las costas de América del Norte. Dada su localización, las Azores tienen un clima de características típicamente marítimas, que se traducen en temperaturas agradables, con escasas oscilaciones térmicas, pluviosidad elevada y una acentuada humedad relativa.


				

Breve reseña histórica.

La viticultura fue introducida por religiosos franciscanos en los comienzos de la colonización en el s. XV. Con el fin de poder realizar la práctica vinícola se construyeron corrales (currais) de piedra con el fin de proteger a las viñas de los vientos marítimos que hoy en día forman parte del paisaje de las islas.

A mediados del s. XIX debido a una serie de enfermedades criptogámicas y principalmente por la filoxera, se produce la casi desaparición del Verdeho antigo, salvo en las islas del Pico (Lajidos), Terceira (Biscoitos) y Graciosa. En el resto del territorio se sustituyen por viñas de origen americano (híbridos) que posteriormente sufrieron una reconversión en favor de la Verdeho tradicional y castas de origen europeo.


				

Suelos y castas.

Semejantes climática y geológicamente a la isla de Santorini las islas Azores están formadas exclusivamente por basalto negro con suelos pobres y bajos rendimientos, sobre todo en la isla de Pico. Si a eso añadimos el cultivo en pequeñas parcelas o currais en las que apenas entran de 2 a 6 viñedos, se explican las grandes dificultades de producción en determinadas zonas y volvemos a la semejanza con la isla griega. 

Dependiendo de las Denominaciones las castas varían y así en la isla Graciosa predominan las variedades verdelho, arinto, terrantez, boal y Fernão Pires ,mientras que en la isla Terceira las variedades predominantes son verdelho, arinto y terrantez.

Por último habría que hablar de la variedad Isabella,  «a proibida», híbrido de Vitis Vinifera y Vitis Labrusca, que surgió tras la filoxera como alterantiva a las castas tradicionales y se convirtió en el exponente rústico de «vino de la casa» en la isla.


				

Los vinos.

 1.- Arinto dos Açores 2017

100% Arinto dos Açores. D.O. Pico. 13% vol. Acidez total: 7,4 g/l.

Vendimia manual selectiva en cestos de 20 kg. Prensado de racimo entero y pasado después de 24h a cubas  de fermentación de 600 l. a 1.000 l.

Vides cultivadas de forma sostenible y plantadas sobre suelo de basalto volcánico a nivel del mar, a menos de 50 m del Océano Atlántico.

La cata:

Atractivo color amarillo verdoso. Brillante. Llimpio e intenso. Aromas marcadas por las sensaciones cítricas que se acompañan por notas minerales, salinas y de flores blancas. Boca que exibe una excelente acidez, largo y con una retronasal con sensaciones olfativas y un deje final salino.

2.- Arinto sur lies 2017

100% Arinto dos Açores. D.O. Pico. 13% vol. Acidez total: 7,4 g/l.

Vendimia manual selectiva en cestos de 20 kg. Prensado de racimo entero y pasado después de 24h a cubas  de fermentación de 600 l. a 1.000 l. Realización de battônage.

La cata:

Bonito color amarillo liegaramente dorado en el ribete y con sensaciones de untuosidad en agitación. Compleja nariz con un abanico de aromas que van de fruta blanca, apuntes minerales, sensaciones yodadas, salinas, tosatadas y recuerdos anisados. En boca se muestra amplio, con volumen e intensidad y con una retronasal compleja y elegante. Largo. Excelente.

3.- Verdelho O Original 2017

100% Verdelho «o Original» de las Islas. D.O. Pico. 12,5 % vol.

Vendimia manual selectiva en cestos de 20 kg. Prensado de racimo entero y pasado después de 24h a cubas  de fermentación de 600 l. a 1.000 l.

Este varietal de Verdelho se remonta a las plantaciones originales a principios del siglo XVII y es autóctono de las Azores y Madeira.

Vides cultivadas de forma sostenible y replantadas entre1984-2004 sobre sueldo volcánico a nivel del mar, a menos de 50 m.

La cata:

Amarillo verdoso. Intenso y brillante. Boca en la que las sensaciones cítricas (pomelo), minerales y de fruta blancas marcan. En boca tiene una exclente acidez mostrándose fresco, graso, complejo y con volumen, elegante y largo. Al final marca un toque amargoso que recuerda a los apuntes cítricos del pomelo. Muy bueno.

4.- Terrantez do Pico 2017

100% Terrantez do Pico mayoritariamente vendimiadas en la isla de San Miguel. 12,5% vol.

Vendimia manual selectiva en cestos de 20 kg. y traslado de las uva en avión y barco a la Isla de Pico. Racimos seleccionados uno a uno. Prensado directo sin estrujamiento con protección de CO2. Las primeras prensas realizan la fermentación en cubas de acero inoxidable con control de temperatura y el segundo prensado realiza la fermentación en barricas de tres años.

La cata:

Amarillo verdoso, brillante e intenso. En nariz se muestra más huraño que los anteriores pidiendo más aireación. Tras dejarlo respierar aparecen aromas salinos, cítricos y minerales, flor de acacia y sutiles sensaciones terpénicas. En boca es un auténtico «cuchillo» de acidez con una retronasal en la que afloran las notas de fruta amarilla (piña), cítricas y minerales. Muy bueno.

5.- Rose Volcánico 2017

25% Saborinho, 25% Agronomica, 25% Aragones, 25% Touriga Nacional. Plantadas en 1991 en suelo volcánico a nivel del mar

Este es un vino de microproducción de la pequeña isla de Pico en las Azores. Se cultiva a la orilla del océano Atlantico.

Este terruño y el varietal le dan a este vino una increíble mineralidad y pureza, así como una salinidad inconfundible.

Cosecha manual en cestas de 40 kg. Sin maceración y prensa directa. Fermentación convencional con levaduras cultivadas en pequeños tanques de acero inoxidable hasta diciembre.

La cata:

Atractivo color frambuesa, brillante, limpio e intenso. Nariz no muy intensa, pero en la que se aprecian notas de fruta roja (fresa), yodo, pimenta negra y sensaciones minerales. En boca mantiene buena acidez aunque sigue revelándose corto en retronasal. Boca fresca. Con todo, no tienen defectos y es un vino interesante.

6.- Tinto Vulcánico 2016

Aragonês, Agronómica, Castelão, Malvarisco, Merlot, Touriga Nacional, Saborinho, Syrah y otras. I.G. Açores. 11,5% vol.

Vendimia manual selectiva en cajas de 20 kg. Mesa de selección y entrada en cuba por grabedad sin ayuda de bombas.

La cata:

Cambiamos de gamas cromáticas y vamos a notas rubíes con ribete azulado. Bonito. Aromáticamente presenta una expresiva nariz con notas de tapenade, laurel, clavo, tinta china y mermelada de cereza. En boca es fresco, con un buen ataque y mediana intensidad. Retronasal en la que las notas de aceituan negra, laurel, clavo y flores azules afloran haciendo de este Volcánico un vino muy disfrutable. Rico, rico.

7.- Isabella a Proibida

Antonio Maçanita ha rescatado una antigua parcela de esta variedad única con el fin de demostrar que esta uva es capaz de hacer un vino dotado de potencia, concentración y delicadeza a la vez que versátil y con marcada personalidad.

Elaborado con un 100% de Isabella proveniente de viñas plantadas sobre suelos de basalto volcánico a nivel del mar.

Cosechado a mano en cestas de 40 kg. Maceración de 24 h. en tanques de acero inoxidable de 600 y 1.000 l. donde envejece durante 12 meses.

La cata:

En vista se muestra de color rubí intenso y con ribete azulado. Aromas de caramelo, chocolate, canela, maracuyá y cerezas en licor. Boca con una acidez que recuerda a la naranaja «sanguina». Fresco. Vino raro, raro, pero rico, a pesar de ser una uva «prohibida».

Conclusiones:

En la cata  se ha vuelto a reafirmar la influencia marcada por el terruño (clima, suelo, castas) en todas las elaboraciones. Cultivos afectados por las dificultades del terreno y del clima que han sido «adaptados» para ser trabajados por los viticultores de las islas y conseguir vinos con personalidad propia.

Blancos que muestran aromas seductores y expresivos marcados por la variedad, la influencia del suelo volcánico y su cercanía al mar, acompañados por sensaciones en boca de frescura, firmeza y excelente acidez.

Tintos complejos y expresivos en los que se contemplan un amplio abanico de sensaciones olfativas que se acompañan con paladares de media intensidad y jugosidad que los hacen frescos y muy agradables de beber marcados, como no podía ser menos por la mineralidad basáltica como protagonista.

Excelente recorrido por el último vértice volcánico situado en un archipiélago. Tal vez, y viendo como va el cambio climático, en un próximo post tendremos que hablar de vinos de calidad elaborados en las Islas Británicas, algo que ya se está empezando a ver.

Lo dicho, si tienen a bien comentar lo que consideren oportuno, ya saben que este es su blog.

¡Salud y buen vino!

 

Vinos de copa en boca: Primus Gutta 2017

Vinos de copa en boca: Primus Gutta 2017

PRIMUS GUTTA 2017 – LA CAVE DES NOMADES & THIERRY DIAZ

BANYULS-SUR-MER / CÔTE VERMEILLE/ FRANCIA

Vino elaborado en microbodegas por dos amigos, esta vez de la zona de Banyuls (Rosellón), José Carvalho de La Cave des Nomades y Thierry Diaz de Domaine La Martine, que forman parte de un colectivo de productores denominado Les 9 Caves. Viñas trabajadas en orgánico y de unas 3 Ha. de extensión.

Realizado con un coupage de variedades tintas y blancas  de la zona de Banyuls-sur-mer: Grenache Noir, Grenache Gris, Grenache Blanc, Macabeu, Syrah, Carignan, Merlot y Muscat.

Las uvas tintas permanecen 15 días en maceración, mientras que las blancas son sometidas a presión directa.

No tiene añadido nada de sulfuroso, las levaduras son indígenas y se embótelló sin filtración ni clarificación. En él se ha cuidado hasta la presentación con una etiqueta elaborada en corcho para remarcar su carácter orgánico. Beber sobre los 14-16ºC. 13,5% vol. PVP 12,00 €

La Cata:

En vista presenta un color cereza de capa baja y menisco ligeramente azulado. Limpio. Lágrima fina y densa.

Darle un poco de aire para que respire.

Aromaticamente se muestra muy frual predominando la fruta roja como la fresa o la grosella. Sensaciones florales y notas de pimienta molida y «piruleta» de fresa. Recuerdos de hoja de higera y monte bajo, junto con notas liegaramente especiadas.

En boca es fresco, crujiente, con un ligero toque carbónico. Muy agradable y con sensaciones de ligero verdor que no molestan. Tiene buena intensidad. Es goloso, rico y con una agradable acidez y tensión presente.

Un más que interesante vino, no sólo por su nacimiento de una joint venture entre dos bodegueros con ideas muy claras de cómo elaborar vinos alejados de toda «adición» externa, sino por el propio resultado: fresco, fácil de beber a la par que complejo en cuanto a sensaciones y realmente muy disfrutable a un buen precio.

Fotos: vellaterra.com, generationvignerons.com, La Cave des Nomades y del autor.

¡Salud y buen vino!

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