Vinos de copa en boca: Landra 2015

Vinos de copa en boca: Landra 2015

Landra 2015

De Martín Crustat ya hemos disfrutado con alguno de sus vinos, en concreto con Vimbio, aunque quizá sea éste su vino, Landra, su proyecto más personal, su «joya» más íntima, ya que sólo elabora una barrica de 225 l, con la dificultad que ello conlleva para conseguir alguna de sus escasas 290 botellas, aunque la labor de «busca y captura» merece la pena y por eso quiero compartir mis sensaciones con todos vosotros. 

Martin Crusat y Patricia Elola, biólogo y licenciada en medioambiente, comienzan en el año 2012 un proyecto personal en la parroquia de Goian (Tomiño) dentro del tramo final del valle del Miño y mirando a Portugal, que llamarán Adega do Vimbio, con castas de Albariño, Caíño blanco y Loureiro plantadas en 1985 sobre suelos mixtos de esquistos, arcillas y cantos rodados de origen fluvial.

No se asusten porque sea un vino blanco de 2015, es más, no me importaría haberlo dejado algún tiempo más en botella porque está ahora plenamente disfrutable, pero estoy seguro que ganará en complejidad. Quítense de la cabeza de que el mejor blanco es el elaborado el mismo año o como mucho el año anterior. Gran falacia que hay que eliminar de nuestras mentes.

 

El vino:

Elaborado por Martín Crusat fuera de la D.O. Rias Baixas, con un 50% de Caíño blanco y un 50% de Albariño.

Realiza una crianza en barrica bordelesa de roble americano usada durante 7 meses.

12% vol. PVP aprox. 20€

La cata:

Precioso color amarillo con tonalidades ambarinas que marcan una evolución temporal del vino. Limpio y brillante a la par que atractivo.

Aromaticamente hablando destacan sensaciones florales (jara), fruta amarilla (membrillo y melocotón) acompañadas de toques ahumados y recuerdos minerales e hidrocarburos. Complejo.

En boca muestra muy buena acidez, untuosidad, equilibrio y buen recorrido. Es largo y envolvente. Elegante y con volúmen.

Landra es un vino que destaca por su personalidad, su diferencia para con otros vinos de su zona y que presentado en cata a ciega descolocaría a los más experimentados catadores.

En resumen un buen trabajo de Manuel Crusat que habrá que seguir… si consigo alguna de sus escasas botellas.

Empieza la época veraniega, tenemos más tiempo y la sensación de ser un «Indiana Jones» en busca de un buen vino seguramente les llenará de satisfacción, casi más que si fuera el Santo Grial.

¡Salud y buen vino!

Vinhos Verdes. Vinos sí, verdes, no

Vinhos Verdes. Vinos sí, verdes, no

Los vinhos verdes

Muchas veces lo que tenemos más cerano,  es lo que menos «vemos» -en este caso «bebemos»-, pero es una realidad que estando Portugal tan cerca conozcamos tan poco sus vinos. También hay que decir que por norma general, los países que son productores de vino consumen menos elaboraciones «transfronterizas», salvo el nuestro que apenas consume ni de dentro ni de fuera, al menos de momento.

No tengo que decir que soy un enamorado de los vinos de nuestro vecino país, y que en varios post he dejado clara esa intención – Setúbal, Madeira o Vinos de las Islas Azores -, aunque esta vez nos vamos a centrar en los vinhos verdes, elaboraciones un tanto denostadas, pero que el buen hacer de viticultores y enólogos están dando resultados que consiguen modificar esa opinión tan negativa marcando entre sus objetivos el de dar protagonismo al terruño antes que a la propia «alquimia» .

Como una pequeña muestra plasmo en este post la cata de 6 vinos representativos de ese buen hacer.

 La Zona.

Nos encontramos en la parte noroeste de Portugal, en la región agrícola conocida como “Entre Douro e Minho”, y nada más descriptivo para fijar el territorio dónde se mueve la zona de Vinhos Verdes.

Climáticamente es una zona de clara influencia atlática ya que está bañada por la brisa marina del Atlántico y su vez está protegida por las montañas de Trás-Os-Montes y Alto Douro.

Administrativamente la DOC nacida en 1992 se divide en nueve subregiones: Amarante, Ave, Baião, Basto, Cávado, Lima, Monção, Paiva y Sousa que suman 22.000 hectáreas de viñedo.

La viticultura: Suelos, castas y vinos

Geológicamente estamos en pleno zócalo paleozoico en el que predominan los suelos de granito descompuesto intercaladas con zonas de carbón, pizarra y esquisto.

Los suelos son poco profundos, franco-arenosos (livianos) con textura arenosa, con una acidez naturalmente alta y bajos niveles de fósforo.

Las castas principales son Alvarinho y Loureiro, aunque también se encuentran Treixadura y Arinto.

Las viñas se cultivan en pérgola o incluso a lo largo de los árboles, aunque se está imponiendo el cultivo más moderno con mayor isolación de los racimos.

Los vinos.

Soalheiro Alvarinho Blanco 2017

El nombre de la marca, Soalheiro, surge de la excelente exposición al sol de los viñedos que llevan el mismo nombre, un lugar soleado.

Elaborado con100% de uva Alvarinho. La vendimia se realizó de forma manual a finales de agosto de 2017, la más temprana de la bodega en su historia.

Antes de la fermentación con temperatura controlada, el mosto se decantó durante 48 horas a baja temperatura.

Ph 3,41, Acidez total 5,4 g/dm3, Acidez Volátil 0,32 g/dm3

La cata:

 De bonito color amarillo-verdoso. En nariz despliega aromas a fruta amarilla, sensaciones cítricas y minerales, toques anisados y flores blancas. En boca muestra una buena acidez, es fresco, seco, equilibrado y untuoso.

Phaunus Amphora Loureiro Blanco 2017

Elaborado por Aphros Wine, proyecto liderado por Vasco Croft, en la Subregión Lima con uvas de la variedad Loureiro y bajo criterios de viticultura biodinámica.

Fermentado con las pieles en ánforas de arcilla de 1.300 litros y selladas con cera de abejas.

Envejecido con sus lías durante 7 meses antes de ser embotellado.

Azúcar residual 1,50 g / dm3. Acidez Total: 5,22 g / dm3. pH: 3,42

Producción 4.000 botellas

La cata:

En vista presentó una clara turbidez.

Una vez en copa, el vino necesita aireación para que despliegue recuerdos de manzana ácida, flor de laurel, fruta amarilla y miel. En boca se deja notar la acidez natural de la casta, mientas que la maceración y el contacto con sus lías le otorga una buena estrutura.

Con todo  resulta un tanto desequilibrado y la sensación es que hay que darle más tiempo porque tiene notas para una buena proyección.  Como dice el enólogo Miguel Viseu, es un vino «hecho en silencio», en el que no se usa electricidad en ningún momento del proceso.

Soalheiro Reserva Blanco 2016

Elaborado con uvas 100% alvarinho de la región de Melgaço, la más continental de todas, en una añada, que junto con la 2015, se ha considerado excelente.

La fermentación y la crianza se realizan en roble francés (nuevo y usado), y permanecen en “batonnage” con lías finas hasta finales de junio.

La cata:

Atractivo color amarillo dorado. Untuoso en agitación. Aromas de fruta amarilla, flores blancas, sensaciones terrosas y puntas cíticas y lácteas. En boca se muestra glicérico, largo, con volumen y buena acidez. Un vino muy bien conjuntado, sin aristas. Para disfrutar.

Ribeiro Santo Alvarinho de Carlos Lucas Blanco 2016

Tras este vino se encuentra uno de los mejores enólogos de Portgual, Carlos Lucas, reconocido en 2008 como Enologo del Año por la Revista de Vinhos.

Está elaboardo con un 100% de uva Alvarinho. Se selecciona sólo el mosto de lágrima que posteriormente es enfriado y decantado a bajas temperaturas durante 24h.

La fermentación se llevó a cabo en un tanque de acero inoxidable con un control de temperatura de aproximadamente 16ºC durante 3 semanas

Se envejece en depósitos de acero inoxidable, seguido de una etapa de botella de aproximadamente 6 meses.

La cata:

Tonalidad amarillo verdosa con reflejos alimonados. Aromas con predominio de notas minerales, toques especiados, flores blancas, cítricas y miel. En boca expresa buena acidez, seco, de mediano recorrido y buen equilibrio. Un buen vino al que hay que darle más tiempo para poder obtener lo mejor de sí. Con todo, me gustó.

Niepoort Olo Blanco 2016

Elaboardo en la Subregión de Basto sobre suelos de granito en torno al río Olo por Niepoort.

Coupage de Avesso, Arinto, Trajadura y Alvarinho que se fermentan y luego maduraron en tanques de acero inoxidable durante 10 meses a bajas temperaturas.

Se añade una pequeña cantidad de Alvarinho fermentado barricas de roble francés usado durante 10 meses.

Acidez Total 7,4. Acidez Volátil: 0,37

La cata:

Precioso color amarillo verdoso. Nariz elegante, limpio, mineral, fruta amarilla (piña) y apuntes cítricos, jengibre y apuntes de flores blancas. Sensaciones tostadas muy ligeras, lo justo para no quitarle el protagonismo al aporte frutal. Boca fresca, con muy buena acidez, equilibrado y una retronasal compleja y larga. Muy elegante. Me ha encantado.

Anselmo Mendes Parcela Única Blanco 2016

Elaborado por Anselmo Menses con uvas 100% Alvarinho procedentes de una parcela única de viñedos con más de 12 años sobre suelo franco arenoso y baja producción. Los altos niveles de azúcar y ácidos que revela su alto potencial.

Criado durante 9 meses con sus lías finas en barricas de roble francés de 400 l. de tostado bajo.

6 meses más en botella.

La cata:

Amarillo brillante, limpio e intenso. Untuoso en agitación. Elegante. Aromas un tanto uraños entre los que destacan los de fruta amarilla conjuntada con sensaciones minerales. En boca muestra una excelente acidez y recorrido con una ligera astringencia, aunque le falta tiempo en botella para desarrollar todo su pontencial y disfrutar con un perfecto equilibrio entre los aportes frutales y minerales y su paso por barrica.

Buen acercamiento a los vinhos verdes con gratas sorpresas y afianzando nuestra impresión de vinos muy disfrutables. Tal vez haya sido una cata «politicamente correcta», pero siempre queda una segunda para «arriesgar» más. En principio la idea era más de conocimiento y creo que el objetivo está cumplido.

Si desean opinar al respecto, no tengo que decirles que están en su blog y pueden hacerlo con toda libertad, faltaría más.

¡Salud y buen vino!

Fotos de Bodegas Soalheiro, www.chambersstwines.com, www.tamegasousa.pt y autor.

 

De copa en boca: Gorka Izagirre 2017

De copa en boca: Gorka Izagirre 2017

A estas alturas de la primavera nos vamos acercando irremediablemente hacia la próxima estación veraniega y empezamos a sentir como las pelusas de los chopos nos hacen estornudar, la boca se nos reseca y vamos demandando vinos más frescos que nos hagan el tránsito hacia el calor de una forma más agradable y placentera.

Reconozco que disfruto de los vinos blancos durante todo el año y no soy un cosumidor «estacional» de los mismos, al igual que tampoco me decanto por un buen espumoso sólo tras celebrar la llegada del Año Nuevo con el «corchazo» consabido -no lo digo por el TCA, sino por el pepinazo acústico que tanto gustan al común de los mortales-.

No es la primera vez que me acerco a los vinos elaborados en el País Vasco, bien como cata monográfica o bien como elemento incuido dentro de viajes marcados por el turismo y la gastronomía, y considero que se debe de apartar su concepto de vino menor y tal vez un tanto «menospreciados» por puro desconocimiento.

En definitiva cualquier tiempo es bueno para deleitarse con un buen vino y éste que les comento, lo es y se lo recomiendo, aún para aquellos inmovilistas que no salen del verdejo, y doy fe que los hay.

 El vino:

El txacolí Gorka Izagirre está formado por el ensamblaje al 50% de la Corbu Blanc (Hondarrabi Zuri) y de la Petit Corbu (Hondarrabi Zuri Zerratia) maceradas por separado y con una crianza sobre lías.

Las uvas son obtenidas de 21 hectáreas de viñedo de unos 20 años de edad cultivadas en 10 parcelas repartidas por 7 municipios diseminados por toda Bizkaia.

D.O. Bizkaiko Txakolina. 12 % vol.

La cata:

Vino blanco de color amarillo pajizo con reflejos verdosos acerados y con un ligero carbónico. Untuoso.

Aromas minerales que se acompañan por sensaciones florales y notas de herbáceas y fruta amarilla -manzana-. Recuerdos balsámicos y de fruta exótica (lichi y chirimoya) que para nada empalagan, amén de dotarle de complejidad aromática.

En boca se muestra elegante, con un buen recorrido y un carbónico sutil, muy bien integrado, que practicamente es sólo un ligero cosquilleo muy agradable.

Fresco, elegante, con muy buena acidez y buen recorrido. Glicérico, seco y con un toque final ligeramente amargo.

Advierto, ¡puede crear adición!.

De paso, les recomiendo que descubran los vinos de esta bodega. No sólo estoy seguro que les van a sorprender, sino que me lo van a agradecer.

¡Salud y buen vino!

Fotos de la Bodega y del autor.

De copa en boca: Sade 2016

De copa en boca: Sade 2016

Hace unos cuantos años que sigo, bueno seguía porque el programa que tenía en RNE3 Placeres Mundanos desapareció y estamos en ansia viva por su vuelta, a Orlando Lumbreras -Orly para los amigos-, y en la actualidad camino tras sus pasos en el mundo del vino tanto en elaboraciones amparadas bajo RubOr Viticultores -junto con Rubén Díaz-, como en la útlima? aventura enológica tras el proyecto Los Carbajales en el que  gracias al crowdfuning de un  grupo de enochalados, entre los que me encuentro, se ha conseguido recuperar una antigua bodega en Navalmoral de la Sierra. Pero esa es otra historia.

 Sade 2016 está elaborado con uva de albillo real de más de 80 años y de una única parcela asentada sobre suelos graníticos y arenas degradadas en el término de Cebreros, en plena Sierra de Gredos, nace este vino bajo criteros de agricultura biodinámica y con apenas intervención humana con la finalidad de expresar su máxima pureza.

Apenas 1000 botellas de un vino con una larga maceración con las pieles que le aportarán carácter y personalidad, además de estructura y nervio, y una crianza de 10 meses en barricas de 500 l. de cuarto uso en contacto con sus lías y sin realizar bazuqueos. 13,5% vol. Precio venta aproximado 19 €.

La cata:

Tiene un profundo color naranja-yema tostada. LLamativo.

Compleja nariz con notas de fruta amarilla y blanca, monte bajo y flores secas. Sensaciones terrosas y minerales.

En boca tiene finos taninos muy al estilo de un orange wine. Cierta sensación de calor, pero que aguanta bien en base a una buena acidez. Mantiene un excelente equilibrio y un buen recorrido. Me ha gustado y mucho, aunque reconozco que puede no ser a gusto de todos los públicos.

Con todo un vino marcado por la personalidad de uva, terruño y elaborador que no te deja indiferente.

Vinos de copa en boca: Cambridge Road Syrah 2011

Vinos de copa en boca: Cambridge Road Syrah 2011

Cambridge Road Vineyard 

Lance Redgewell y su familia son los últimos propietarios de una pequeña finca de cerca de 2,20 ha. dentro de la denominación de Martinborough Terrace, en el extremo sur de la isla norte de Nueva Zelanda, que se plantó por primera vez con uvas Pinot Noir y Syrah en 1986, siendo uno de los más antiguos del país y de Cambridge Road. 

Lance dice: «For us, small means beautiful. We focus our time and energy on perfecting and beautifying our land and cultivate it according to natural biodynamic principles. Our commitment is to making fine, handcrafted wines through meticulous viticulture and traditional winemaking techniques.» (Para nosotros, pequeño significa hermoso. Enfocamos nuestro tiempo y energía en perfeccionar y embellecer nuestra tierra y la cultivamos de acuerdo con los principios biodinámicos naturales. Nuestro compromiso es hacer vinos finos y artesanales a través de una viticultura meticulosa y técnicas de vinificación tradicionales).

La región de Martinborough, a veces llamada Wairarapa, que no debe confundirse con Waipara en la isla sur, es un lugar excelente para el cultivo de vino, ya que es es una zona bastante plana que se encuantra entre los ríos  Ruamahanga y Huangarua.

Según Lance, estas dos vías de agua contribuyen a que existan unos suelos ricos suelos aluviales, que se depositan sobre una gran cantidad de actividad volcánica antigua. Esto, dice Lance, «da como resultado una composición mineral más diversa en el subsuelo».

En la actualidad se realiza cultivo biodinámico en un viñedo que cuenta con tres microclimas distintos, cada uno de los cuales tiene un efecto único en los tiempos de maduración del Pinot Noir y la Syrah.

La cata:

Bonito color rojo picota con ribete carmesí. Capa media. Atractivo.

Aromas marcados por los aportes de la fruta negra madura acompañada de sensaciones ahumadas y toques de cacado, recuerdos florales, especias y cuero.

Boca fresa en la que sobresale una muy buena acidez. Redondo y con un tanino sedoso que lo hace muy elegante. Recorrido largo y un pelín astringente debido al aporte del raspón (25%) con un final ligeramente amargo que recuerda a un buen chocolate. Me ha gustado y mucho.

Un buen trabajo de Lance Redgewell y todo un descubrimiento, al menos para mí. Cada vez disfruto más con este tipo de vinos en los que el predomino de la fruta, el terruño y una cuidada crianza los hacen realmente adictivos.

¡Salud y buen vino!

Fotos: The Wine Idealist y autor.

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