De copa en boca: La Chance 2018 de Jean Cristophe Comor

De copa en boca: La Chance 2018 de Jean Cristophe Comor

 Jean-Christophe Comor nació en Aix (Francia). Era ex asesor de política y desde el 2003 comenzó una nueva vida en Roquebrussane, estibaciones del Macizo de la Sainte Baume (en el Var), convirtiéndose en un viticultor con 10 ha en las denominaciones de Coteaux Varois en Provence y Bandol (vinificado en el castillo de Pibarnon).

Desde su primera cosecha, opta por la viticultura ecológica en la estela de los vinos naturales con «la verdad de la roca en el vaso«, como le gusta decir, defendiendo una forma propia de expresión del terroir.

El Domaine se encuentra a 400 metros sobre el nivel del mar y a 30 km de él sobre un suelo de arcilla y piedra caliza. Cultivo orgánico, cosecha manual y vinificación natural. Ofrece una gama de 10 vinos con métodos específicos de maduración y vinificación para resaltar todos los matices del terruño a través de la elaboración de vinos distintos y con nombres inspirados por su amigo escritor Sébastien Lapaque.

En el corazón de Sainte-Baume, la finca Les Terres Promises ha sido clasificada como AOC Coteaux-Varois-en-Provence desde 2003.

La Chance 2018

Elaborado por Jean Christophe Comor, Domaine Les Terres Promises, dentro de la A.C. Bandol con un 25% de mourvedre, 50 grenache y 25% cinsault. 13,5% vol.

Viñedo de 13 ha. bajo el macizo de St. Baume. Agricultura ecológica.

Corta maceración y vinificación bajo las estrellas, se crió en tanques de inox. Fermentación espontánea.

La cata:

Precioso color entre cobrizo y pétalos de rosa secos. Muy atractivo.

Aromas marcados por las notas de agua de rosas acompañados de sensaciones minerales, especiadas y apuntes silvestres (brezo).

La entrada en boca se muestra fresca, muy agradable y con buena acidez que equilibra un toque de dulzor frutal.

Retronasal ágil, pero muy amable, en la que las sensaciones florales, fruta madura y terrosas se conjugan para hacer un vino muy bien elaborado.

Recomendable servirlo sobre los 11º. PVP 19 €. Aguantará perfectamente hasta el 2022.

Interesante rosado elaborado con personalidad, muy disfrutable y alejado de las elaboraciones al uso que conozco. Siempre es de agradecer que un vino te sorprenda y éste es uno de ellos. Le seguiremos la pista a los vinos de Jean Christophe Comor.

¡Salud y buen vino!

Soto y Manrique: Cebreros time.

Soto y Manrique: Cebreros time.

Lo malo de ser un bloguero amateur es que tienes que sacar tiempo muchas veces de donde no lo hay y de ahí que no exista una periodicidad, entendida como tal, en este blog. Y si a eso le unimos un proceso gripal, pues apaga y vamonos. Pero estoy de acuerdo con uds, y no es disculpa.

No tengo el placer de concer personalmente a Jesús Soto, aunque cuando ayudaba a mi padre en el negocio familiar con esto de «los vinos», conocí su proyecto de Leda Viñas Viejas y no dudé por su calidad en incluirlo en carta del restaurante El Candil. Tuvimos ocasión de hablar por teléfono en varias ocasiones y en una de ellas me comentó su alejamiento temporal por una serie de motivos que no vienen al caso.

Después le había perdido la pista cuando probé su Naranjas Azules 2014 hace unos años y cuando hace unos meses me propuso probar sus vinos, a pesar de que sólo cato los vinos que adquiero, no pude negarme. Ya sabemos que toda regla, tiene su excepción y ésta la merecía.

Soto y Manrique.

En 2013 Bodega Soto y Manrique inicia un nuevo proyecto con su propia bodega familiar a partir de viñedos del Duero aunque en la actualidad ha terminado asentado en la localiad de Cebreros (Ávila), en la que cuenta con 20 ha. trabajadas en eco y que según sus palabras realizadas en una entrevista para www.spanishwinelover.com : “Es un lujo encontrar un pueblo en el que prácticamente todo el viñedo es muy viejo y en vaso y en el que confluyen distintos tipos de suelos a altitudes que van de los 700 a los 1.100 metros”.

Estaremos a la espera de la llegada de dos nuevos tintos parcelarios a finales de 2020 que llegarán al mercado en el último trimestre de 2020: Alto de la Estrella que se elabora con su viñedo a más altitud (1.100 metros) en suelos de pizarra y cuarzo y Las Loberas procedente de una de las parcelas más bajas (700 metros msm) sobre granito rosa.

Los vinos.

Naranjas Azules 2018

Uvas 100% garnacha de viñedos plantados en el valle del Duero en suelos muy pobres en materia orgánica, franco arenosos, sueltos, con numerosas afloraciones calizas y plantados a 780 metros de altitud. Elaborado mediante el sistema de prensado directo como un «blanc de noir», mosto blanco de uvas tintas,  y con 13% vol.

Llamativo color rosa palo pálido, muy al gusto francés y tan en boca en estos tiempos dentro de los rosandos nacionales. Limpio y brillante.

Aromas marcados por las notas de fruta roja, toques minerales y sutiles florales.

Boca con una ataque carbónico elegante, vibrante y justo para dar sensaciones de frescura. Ligero, vivo y un tanto justo en todos los sentidos que hace de él un vino fácil para un aperitivo. 7/10

La viña del ayer 2017

100% albillo real de más de 60 años sobre suelos graníticos y de pizarra. 13,5 % vol.

Fermenta en depósitos de hormigón durante 25 días con los hollejos y 3 meses de crianza en depósitos de inox.

Llamativo color amarillo dorado. Lágrima fina y lenta. Atractivo.

Compleja nariz marcada por sensaciones olfativas de membrillo fresco, miel, manzana compotada, flores de jara y cala que se dejan acompañar por recuerdos de frutos secos y notas de incienso..

Boca con buena acidez y volumen. Elegante paso de boca con tensión y frescura. Buen recorrido y una retronasal con claro protagonismo de los aromas florales y frutales al que acompañan aportes minerales (granito). Me ha gustado y mucho. 8,50 /10

La Viña del Ayer 2017

Elaborado con 100% de uva garnacha procedente de viñas viejas situadas entre 750 y 1.070 msm sobre suelos de pizarra y arena de granito, rodeadas de bosques de pinares. 14% vol.

El vino fermente a baja temperatura con una ligera maceración y extracción. Se elabora con un pequeño porcentaje de raspón. La fermentación maloláctica y la crianza la realiza en cubas troncocónicas de 10.000 l. durante 6 meses.

Precioso visualmente con sensaciones cromáticas rubíes que van dando paso a un ribete ligeramente azulado. Lágrima fina y denso. Limpio y brillante.

Aromas marcados por las notas de fruta roja, sensaciones ahumadas y sutiles aportes minerales entre los que predominan los graníticos que se conjuntan con sensaciones hebáceas aportadas por el raspón, aunque sin molestar.

Boca con buena acidez y sensaciones de taninos golosos sin ninguna agresividad que a la vez se entremezclan con los propios de la variedad. Sedoso y con buen recorrido. Elegante retronasal que lo hace adictivo. Fresco para un vino esa graduación y un equilibrio acidez-alcohol muy bien conseguido. 8/10

 

Las violetas 2017

Vino de paraje singular. Sitio de Valverde. 100% garnacha. 14,5 % vol. D.O.P. Cebreros

Viñas viejas a una altitud de 800 msm asentadas sobre suelos graníticos y pizarrosos. Crianza en fudres de 10.000 l durante 14 meses. es una viña más alta (900 metros) plantada también en granito, pero en suelos más pobres y poco profundos donde se consigue más concentración y una mineralidad más acusada.

Precioso color rubí de capa media-baja con una lágrima fina y densa.

Aromas a fruta roja acompañadas de recuerdos minerales (granito) y sensaciones florales, vainillas, especiados y recuerdos balsámicos (regaliz). Complejo y aromáticamente muy seductor.

El ataque en boca es freso, elegante y muy disfrtuable. Largo, con estructura y recorrido acompañados por un tanino sedoso y pulido. Excelente. 8,75/10

Camino de la Cruz Verde 2017

100% garnacha de entre 60 y 70 años proveniente del Sitio de Villalba-El Jorco a 900 msn. 14,5% D.O.P. Cebreros.

Crianza de 14 meses en fudres de 10.000 l. Selabora con tres viñas plantadas en suelos de granito con carácter limoso a 700 metros de altitud.

Atractiva vista destacando un color rubí de capa baja y un menisco ligeramente azulado. Precioso.

Olfativamente despliega un abanico de aromas que van de la fruta roja madura (fresa) con una punta de verdor que no molesta acompañado por recuerdos florales y puntas cítricas, sensaciones balsámicas de regaliz y notas ligeramente anisadas, junto con el aporte de arena granítico marca de la casa y que a mí, particularmente, me encanta.

Si los aromas ejercen el efecto «sirena sufrido por Ulises» -cada vez te sientes más atraído- la boca encierra el peligro de la abducción sin ninguna resistencia por mi parte. Ataque con toques de carbónico, fresco y agradable, muy buena acidez y una tanicidad aportada por la garnacha acompañada de un final ligeramente amargoso que hace que la rendición sea total.

Vino rico, fresco, complejo en aromas y muy agradable en el paso de boca que lo hacen muy disfrutable. Muy buen trabajo. 8,75

He disfurtado con sus vinos. Tal vez el que menos me ha convencio sea el Naranjas Azules, no tanto por su preciosa vista, sino por su componente aromático y gustativo. Lo veo un poco «corto» en estos aspectos. El resto,  excelentes elaboraciones que buscan un difrute directo con un trabajo tanto de garnacha como de albillo realmente bueno y si a eso le añadimos una RPD, Relación Precio Disfute, muy buena, no hay excusa.

Lo dicho, estaremos a la espera de los próximo vinos del tandem Soto y Manrique porque la verdad es que estos vinos nos han dejado muy buen sabor de boca.

¡Salud y buen vino!

De copa en boca: Delit 2016

De copa en boca: Delit 2016

Delit Plaer de Monstrell 2016 Cepas viejas 

No es la primera vez que cato en el blog vinos de Finca Collado elaborados bajo la batuta de Joan Guía dentro de la D.O. Vinos de Alicante, aunque sí es el primero que pruebo un trabajo suyo realizado completamente con uva monstrell.

Elaborado a partir de viñas de monastrell de más de 50 años situadas en parcelas de limitada producción al lado de la laguna de Salinas, entre Monovar y Salinas., realiza la maloláctica con lías en barrica de roble francés y 3 batonagges. Crianza de 12 meses en barrica de roble francés. 14,5% vol. PVP sobre 16 €.

 La cata:

Precioso color picota de capa alta y menisco carmesí. Lágrima fina y densa.

Aromas de fruta negra madura acompañada de toques de regaliz, café, picadura de tabaco y sensaciones lácteas.

Excelente equilibrio y acidez que matizan los 14,5% vol. dotándolo de frescura. Boca sedosa. Tanino goloso, pero no secante. Muestra un buen recorrido y muy buena intensidad final en las que vuelven a resaltar los aportes aromáticos. Redondo y con volumen.

Vino que está en buen momento para disfrutarlo en compañía de asados y platos de cuchara invernales, aunque tiene mimbres para mejorar.

Realmente un buen trabajo con la uva monastrell.

 

De copa en boca: The Hermit Ram blend 2017

De copa en boca: The Hermit Ram blend 2017

The Hermit Ram Blen 2017 Skin Fermented

Canterbury skin. Ferment fiel blend.

The Hermit Ram es el proyecto personal de Theo Coles en North Canterbury, Nueva Zelanda, en el que experimenta con estilos de vino que él quiere hacer.

Todo comenzó en 2002 cuando me topé con un grabado de un gran carnero de aspecto retorcido parado en un campo durante mis viajes. Era desafiante, un poco salvaje, tenía un encanto del viejo mundo y era muy neozelandés. Lo compré, lo enmarqué y lo colgué en mi salón.

10 años después estaba sentado en mi sofá contemplando cómo presentaría el vino en botella y alcé la vista. Allí, mirándome a la cara, estaba el grabado enmarcado del carnero (Ram). Todo tenía sentido. Entonces «The Hermit Ram» (El carnero hermitaño) nació.

En 2012 encontró Limestone Hills Vineyard, un viñedo en Waipara Gorge perteneciente a su amigo Gareth Renowden y en el que tenía plantadas unas cepas de Pinot Noir cultivadas de forma orgánica sobre suelo calizo puro que le enarmoraron.

Desde entonces fue cultivando otros pequeños viñedos en la misma región de North Canterbury siguiendo con el espíritu de trabajar con técnicas de elaboración antiguas aprendidas en el «viejo mundo».

Todas las cepas se cultivan a mano de forma artesanal y respetuosa (tienen el cerfifiocado BioGro) y los vinos se hacen de forma natural, con la menor interferencia posible. Se embotellan sin filtrar ni clarificar y con una cantidad mínima de azufre.

Este vino es una mezcla de viña de Riesling, Chardonnay, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon y Gewurztraminer proveniente de uno de los primeros viñedos plantados en North Canterbury.

Tras la fermentación, se prensó suavemente y el vino pasó a hacer la fermentación maloláctica y a madurar en barricas viejas de tostado neutro. Embotellado sin filtrar ni clarificar y con una dosis de So2 de 20ppm

Región de Canterbury. Waipara Valley. Nueva Zelanda.

La cata:

Color de pétalo de rosa seca con menisco atejado. Abierto de color. Muy atractivo.

Aromas complejos en los que se entremezclan sensaciones de crianza, terrosas, minerales (calizas), pétalos de rosa y una conjunción de recuerdos a frutas rojas y blancas.

En boca muestra muy buena acidez, crujiente. Fresco, agradable y con buen recorrido.

Retronasal en la que la complejidad olfativa vuelve a ser la protagonista dejando un final ligeramente amargo muy agradable.

Me pareció un «clarete» -en el mejor sentido de la palabra- realmente bueno en todas las fases: visual, olfativa y gustativa, aunque he de reconocer que no es apto para todos los públicos, pero siempre está bien intentar «ampliar horizontes». El saber – y el disfrute- no ocupan lugar.

No es la primera vez que me adentro en terrenos neozelandeses y en el buscador podréis también disfrutar con algunas catas de vinos «kiwis». Como apretivo os he dejado un enlace, el resto es cuenta vuestra.

¡Salud y buen vino!

Fotos Nicky Claridge y Hermit Ram

Fotos cata: autor.

De copa en boca: 42 by Eneko Atxa

De copa en boca: 42 by Eneko Atxa

42 by Eneko Atxa 2015

Elaborado por la Bodega Gorka Izaguirre (perteneciente al grupo en el que también se encuentra Eneko Atxa, chef «estrellado» -por la Guía Michelin– al mando del restaurante Azurmendi) con un 100% de uva Hondarribi Zerratia de un viñedo de 3 ha. dentro de la DO Bizkaiko Txakolina y con una edad de 15 años.

42 by Eneko Atxa fermenta y se cría sobre lías con batonages diarios durante 10 meses en una tina de roble francés de 5.000 litros de capacidad antes de pasar a redondearse en botella. 13% vol.

Servir sobre los 12º C. Es un vino blanco, pero no me lo «enfríen» demasiado.

La cata:

Muestra un precioso color amarillo intenso con reflejos verdosos, lágrima fina y densa. Untuoso.

Sensaciones aromáticas complejas e intensas en las que se muestran aportes de fruta amarilla con toques cítricos (pomelo), apuntes ahumados, bollería fina (brioche), mantequilla, elegantes tostados y recuerdos de frutas tropicales.

Boca con excelente acidez y tensión, largo, elegante, glicérico, salino y con una sensación de ligero amargor final que lo hace más apetecible.

Excelente exponente de los «nuevos txacolís» en los que se muestran las características propias de identidad de fruta y terruño tanto en fase olfativa como gustativa.

La crianza en madera se ha realizado de forma tan perfecta que, aún mostrando características de la misma, se muestra totalmente conjuntada con el aporte frutal. Elegancia pura.

Me ha encantado. Para recatar o, mejor dicho, para volver a disfrutar.

Yo lo he maridado con un bacalao fresco a la plancha acompañado de cuscus con okra y kale, pero haría también buena «pareja» con pescados asados o ahumados.

Por cierto, yo no le doy más importancia que la que tiene, pero si a todo lo demás le añadimos que ha sido seleccionado Gran Medalla de Oro y el Trofeo del Mejor Vino Blanco en el Concurso Internacional de Bruselas, pues miel sobre hojelas.

PVP 19,90 € y vale lo que cuesta.

¡Salud y buen vino!

Foto de cabecera de Bodega Gorka Izagirre.

Foto del vino: autor.