Hacía años que no los probaba, desde que los descubrí gracias a mi abuelo Sebastián -amante del buen beber y mejor yantar-.
Realizados en el pueblo leonés de Boñar toman el Nombre de D. Nicanor Rodríguez González, maestro artesano cuya trayectoria es continuada en la actualidad por sus nietos.
De fina textura y suave sabor a mantequilla de vaca son realmente deliciosos y adictivos . Os recomiendo que los probéis aunque sea sólo una vez, seguro que repetís.

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