Mas Molla. El vino de payés.

La primera vez que tuve conocimiento de su existencia fue a través del libro «Vinos Libres, vinos artesanos, vinos únicos, vinos sin etiquetas» de Jordi Luque  no puede por menos que ponerme manos a la obra para conocer más sobre su historia, sus gentes y sus vinos.

Cuando hablé con Montse Molla me quedó muy claro que estaba ante una persona totalmente dedicada a mantener una tradición agrícola y vinícola alejada de los estándares a los que estamos acostumbrados. Cuando vi las primeras fotos de la bodega y tras sus explicaciones observé que el fin es la búsqueda de un perfecto equilibrio entre todos los factores que influyen en la elaboración del vino, un microcosmos dentro de un cosmos, algo que ya había visto en otra bodega «histórica», López de Heredia. Como me manifestó Monste, esa apreciación no era la primera vez que se la indicaban, y creo que no deja de ser todo un halago.

Cuando lees que esta familia de payeses lleva, generación tras generación, defendiendo una forma de vida y una filosofía de trabajo que llega hasta el día de hoy sin apenas concesiones, como poco te quedas asombrado seguido de una curiosidad por saber y conocer más sobre esta estirpe que ha aguantado, cual aldea gala al estilo Astérix, en una Costa Brava asolada por el turismo y la construcción.

¡Vamos a ello!

Joan Molla

Breve apunte histórico:

La verdad es que cuando tuve noticias de Mas Molla, casa y tierras de payés desde 1338 enclavadas dentro de un anfiteatro natural en la zona de Las Gavarres en la Sierra de Calonge, sobre suelos de pizarra, granito y arcillas y en la que su bodega data de 1882 y se practica el policultivo de viñas y frutales (melocotones, nectarinas, ciruelas…), me puse a investigar sobre su historia y me quedé realmente asombrado.

La familia de Mas Molla de la Riera en 1338 formaba parte de lo que se denominaban campesinos de remensa dedicados al autoconsumo y obligados al pago de tributos tanto al Señor como a la Iglesia sin tener dominio sobre sus tierras hasta que a través de la Sentencia Arbitral de Guadalupe en 1486 Fernando II le reconoce tal dominio, se les permite elaborar sus propios productos y se abole el monopolio del Señor feudal sobre la venta libre de los mismos.

En el s. XVIII se produce un crecimiento económico y de base agraria.

En el s. XIX se produce un cambio en el cultivo a favor del viñedo favorecido por las exportaciones a América (Cuba) y a Europa.

En 1882 llega la filoxera y se supera con la replantación de pies americanos provenientes de Francia reproducidos en las mismas masías. Gracias a sus conocimientos como Ingeniero Agrícola, Joan Molla Preses, bisabuelo de la generación actual, viaja a Francia en cuanto oye hablar de la enfermedad y sería el primero en injertar sobre pie americano antes de su entrada en España, además de crear el pirmer vivero en la penínula ibérica.

Tras años de litigio contra la Generalitat de Catalunya, en 1990 ganan el pleito que les permite la elaboración y venta directa de sus vinos sin su inscripción en la Conselleria de Industria, puesto que su defensa se centraba en que sus productos no eran elaboraciones industriales, sino derivados de una agricultura ajena a toda intervención externa.

Mas Molla payeses

Hoy.

En la actualidad Mas Molla tiene al frente a Lluis y a sus tres hijas, siendo Montse la que dirige la parte técnica de la bodega como enóloga e ingeniera agrícola.

Cuenta con más de 50 variedades locales entre las que destacan la Mazuela, Garnatxa blanc, Garnatxa negre, Moscatel de grano menudo o Tempranillo, y algunas muy antiguas y prácticamente endémicas como la Abellar, Blanc de cers, picapolla moscatella o la prefiloxérica e híbrida, Jaqué.

Mas Molla cuenta con 13 ha de viñas y en bodega 165 bocois (barricas de 500 l) y 52 botas de 300 l todas usadas de varios años (entre 40 y 100) vitrificadas en su interior por el efecto del tartrato a través de los años.

Producen entre 50.000 y 60.000 botellas de las que 18.000 se venden directamente en la propiedad y el resto en mercados (en el de Palamós llevan más de 400 años vendiendo sus productos) y negocios locales.

Cuando llega el mes de marzo, tanto los nuevos clientes, como aquellos que año tras año reservan sus cupos, proceden a probar los vinos terminados y a seleccionar la cantidas de botellas que desean de cada uno. No hay ordenador, ni excel ya que para eso están las mismas barricas en las que con tiza se señalan los nombres de los interesados y el número de botellas que desean.

La reserva de vino en barricas
Lluis Molla

La uva Jaqué.

 Como variedad híbrida proviene de un cruce, bien natural o realizado por la mano del hombre, de dos indivíduos de distintas especies, normalmente entre vitis vinífera y otras vitis de origen norteamericano como la v. lambrusca, la v. riparia, la v. berlandieri o la v. rupestris.

Estas variedades híbridas aportan más resistencia al frío, a la filoxera, a los suelos muy ácidos y a la sequía y por eso, normalmente se cultivan en cimas fríos como Canadá (Ontario), USA (Finger Lakes) o Gran Bretaña (Anglia Oriental).

Como ejemplo de variedades híbridas francesas podemos destacar a la Vidal blanc, Seybal blanc, Baco noir, Chamborucin o Marechal Foch.

Los vinos de Mas Molla.

Como productos agrícolas de venta directa no llevan etiqueta y se diferencian por lo que indican sus tapontes o chapas. No tienen registro sanitario industrial, porque no están acogidos a él, ni falta que les hace. Son vinos libres de todo corsé «institucional», salvo aquella normativa exigida propia de una explotación agrícola.

Los vinos Mas Molla

Espumoso de xarel.lo y malvasía.

Elaborado como un cava, a este espumoso no se le añaden levaduras exógenas y se embotella en noviembre cuando aún se mantienen temperaturas cálidas en la zona.

Tras el envejecimiento en botella, la burbuja se afina. No está degollado ya que así evoluciona mejor, aunque pude provocar turbidez.

Cata:

Amarillo dorado de burjuja fina. Inenso y brillante. Precioso

Aromas a miga de pan, fruta amarilla y recuerdos de frutos secos.

Boca fresca, crujiente y adictiva. Me encantó. Para descorchar y disfrutar.

Cava Mas Molla

Blanco del viñedo de La Pineda 2021.

Elaborado de un viñedo de más de 60 años con más de 14 variedades distintas entre las que sobresalen la picapoll, xarel.lo, malvasía, garnatxa blanca y gris o picapolla moscatella entre ellas.

Tiene 6 meses de barrica y el resto en botella.

Cata:

En vista muestra un color amarillo brillante y limpio. Intenso y atractivo.

Abanico de aromas entre los que destacan las sensaciones de flores blancas, toques de miel y orejones acompañados de sutiles aportes minerales.

Con el envejecimiento aparecen notas oxidativas, fruta madura y bollería.

En boca se muestra seco, con buena acidez y una «cremosidad» que le aporta elegancia.

Un vino distinto y que realmente te sorprende tanto por su complejidad aromática como por una estructura y recorrido en boca que te sorprende. Me ha gustado y mucho.

Rosado de La Tría 2022.

Viñedo de  garnatxa y cariñena de más de 40 años sobre suelos franco arcillosos.

Crianza en barrias usadas. Al combinar la ligereza de no hacer maceración con la evolución de la barrica puede recordarlos a un vino tinto.

Cata:

Precioso color rubí con menisco carmesí. Limpio.

Aromas de fruta roja (fresa) y recuerdos lácteos (yogurt) con apuntes de hoja de higuera.

Boca con cierta rugosidad y un tanino de fruta que, junto con una excelente acidez, le dota de un buen equilibrio. Final con un toque ligeramente amargo que te incita a seguir disfrutándolo.

Fermentaciones

Tempranillo y garnatxa de Volvos 2021.

Viñedos de tempranillo situados en el viñedo de Volvos. Cada variedad en una terraza distinta que se vendimian juntas y se ponen a fermentar con pieles unos 3 días con remontados diarios.

La fermentación termina en barricas de 600 l viejas (entre 70 y 100 años) y después se trasvasa en diciembre a la cava -una vez que el frío ha clarificado el vino- a barricas de 300 l «nuevas» de unos 40 años.

Tras un año, se embotella y se espera otro año para sacarlo a la venta.

Cata:

Atractivo color picota de capa media. Lágrim afina y densa.

En nariz necesita aireación para darlo todo: especias, fruta negra y roja, apuntes balsámicos y recuerdos vegetales. Complejo.

En boca se muestra rugoso, aún con tanino secante y recuerdos de raspón. Buena acidez. Estoy seguro que mejorará en los próximos años. Rustico pero muy agradable.

Mas Molla 2018

Polsosa de Jaqué 2019.

Elaborado con una variedad con un porcentaje de hibridación. Conocido como «el vino de las brujas» es el más diferente de la gama aromática.

Como dijo Josep Roca, sumiller de Celler de Can Roca, del Jaqué 2015: «No es un vino para competir, sino para gente que esté de vuelta, como yo».

Cata:

Picota de capa media. Limpio y atractivo.

En nariz, ¡aireeen please!. Le va a venir más que bien para poder disfrutarlo en plenitud.

Aromas de frutas negras, regaliz y ciruela negra. Pasas, moras maduras.

Boca con buena acidez y recorrido. Fresco y goloso en ataque. Muestra volumen y finura, equilibrio y un tanino de uva sedoso. Muy agradable de beber. De los vinos que defino como «descorchar y beber sin hacer prisioneros». Es decir, disfrutar de la botella de principio a fin. Me ha encantado o, a lo mejor, he sido «embrujado«.

Monastrell «Polsosa» 2018.

«Polsosa» en catalán significa «polvorienta» y al ser una expresión que se utiliza en el merado, se ha adoptado por parte del payés viticultor esa forma de indicar que un vino es «gran reserva«.

Cata:

Preciso en vista. Capa alta, casi opaco. Intenso y brillate. Atractivo.

En nariz despliega aromas de fruta negra y balsámicos (regaliz). Complejo. De los que te hacen trabajar.

Boca realmente excelente. Volúmen, estructura y recorrido. Se muestra equilibrado y con un tanino aún por pulir. Necesita botella y, si tienen paciencia, yo lo dejaría al menos unos años porque seguro que lo van a disfrutar mucho más.

Para finalizar, les dejo una buena entrevista que realizó Pablo Alonso González a Montse Molla en su canal de Youtube Vino al Natural, y si no lo conocen, se lo recomiendo.

Dura algo más de una hora, pero como bien dice Montse, contar la historia de nuestra familia desde 1338 podría llevar aún más tiempo.

Si se pasan por el mercado de Palamós o se acercan por Calonge, no lo duden, y descubran la historia de una familia y una bodega fascinante. ¡Y no se olvieden de probar sus vinos o sus frutas de temporada!

¡Salud y buen vino!

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