De copa en boca: Sero-Rosé Monastrell Clásico 2016

De copa en boca: Sero-Rosé Monastrell Clásico 2016

 Pepe Mendoza

La verdad es que hablar de Pepe Mendoza daría para un blog entero y aunque no tengo el placer de conocerlo en persona, conozco sus vinos y «por sus obras los conoceréis».

Espero poder disfrutar algún día con su compañía junto  a una botella de buen vino para hablar de lo humano y lo di-vino, porque estoy seguro de que iba a disfrutar -y a aprender- lo que no está escrito.

Hoy quería comentaros un vino artesanal elaborado dentro de su proyecto Casa Agrícola, vamos a decirlo así, fuera de rango, ya que no es muy usual encontrarte con  un rosado con 14 meses de crianza en roble francés allier, pero haberlos haylos, y ésta es una muestra.

Pepe Mendoza

Sero-Rosé Monastrell Clásico 2016.

Sero-Rosé está elaborado, como podéis daros cuenta, con un 100% de uva monastrell de la zona de Tierras de la Marina en la Finca de Abargues (Alicante), fermentado en barrica y afinado en barricas de roble francés. 13% vol.

Es un vino que se enmarca dentro del proyecto personal de Pepe Mendoza, Casa Agrícola, encuadrado en Vinos de Alicante DOP y que sale al mercado 4 años después de su elaboaración.

Cata:

Presenta un llamativo color piel de cebolla asalmonado, muy atractivo. Limpio y brillante.

Aromas a frutos rojos (grosellas) junto con recuerdos de fruta madura, florales (pétalos de rosa), acompañados de sensaciones minerales, tabaco y hojarasca. El aporte de la crianza en madera es sumamente sutil y muy bien integrada.

En boca se muestra elegante, con volumen y un excelente ataque. Directo y con una potencia que no se espera para un rosado tras 14 meses en barrica.

En retronasal mantiene una buena intensidad en la que siguen predominando los aportes frutales. Rico, muy agradable y manteniendo un excelente equilibrio entre fruta y la tanicidad aportada por la crianza. Intenso y largo.

Me ha encantado.

Sero-Rosé 2016 Pepe Mendoza

No sé porqué tenemos tan denostados a los vinos rosados en este país, tal vez porque se les considera elaboraciones de segunda, y en este caso, nada más lejos de la realidad. Arriésgese, me lo va a agradecer, porque va a descubrir algo nuevo y eso siempre es síntoma de que no hay capacidad de aburrimiento en este mundo que nos tiene atrapados.

Hay un excelente trabajo dentro de esta botella que consigue hacernos disfrutar y sorprendernos, a la par que consigue reafirmarme en lo mucho que nos queda por aprender.

Como suelo decir cuando hablo de un vino que me llama la atención, si se cruzan con él, no lo duden y no valonen sólo el precio para un rosado porque es todo un vino con mayúsculas, a pesar de la valoración que puedan tener estos vinos.

Si lo consiguen, que no es fácil, saben que están en su blog para comentar lo que consideren oportuno.

¡Salud y buen vino!

Fotos: Casa Agrícola y autor.

De copa en boca: Doniene Gorrondona Iri 2019

De copa en boca: Doniene Gorrondona Iri 2019

Equipo de Doniene Gorrondona
Trabajando en equipo Doniene Gorrondona

Doniene Gorrondona.

Formada por Andoni, Egoitz, Itziar y Julen y sin tener una tradición familiar se involucraron de lleno en la recuperación vitivinícola de Bakio en un momento de abandono masivo de las viñedos en la zona.

Doniene Gorrondona Txakolina cuenta hoy en día con 15 hectáreas de viñedo en producción, parte en propiedad y parte en arrendamiento. Sus viñedos están ubicados en las laderas orientadas al mediodía del valle de Bakio y crecen en pagos con suelos muy diversos ubicados en un rango de altitud entre 0 y 250 metros.

Doniene Gorrondona IRI 2019

Doniene Gorrondona, Iri 2019 es un blanco de Hondarrabi Zuri procedente de la parcela Irimingorrieta. Elaborado sin adición de sulfuroso. 13% Vol.

Uvas 100% Hondarrabi Zuri del viñedo denominado Irimingorrieta, plantado en 2009 a 250 msnm con orientación sur/suroeste y ubicado en el paraje de Zumetxaga, zona muy aireada y de suelos complejos, pobres y de marcado carácter ácido compuesto por areniscas, con niveles de lutitas y margas calizas y ferruginosas. 

Elaboración: Despalillado y breve maceración en frío. Elaborado a partir de mosto flor. Fermentación con levaduras propias del viñedo. Crianza sobre lías en depósito. Fermentación maloláctica parcial espontánea en depósito.

Viñedos de Doniene Gorrondona
Viñedos de Doniene

La cata:

Color amarillo pajizo con un ribete liegaremente dorado y reflejos verdosos. Limpio, brillante y con un carbónico imprerceptible.

En nariz, presenta aromas atractivos de fruta blanca (manzana) acompañados de sensaciones salinas y florales con recuerdos de fruta amarilla (melocotón). Apuntes de de bollería fina (brioche) y toques salinos, cítricos y de avellana sobre un fondo herbáceo muy elegante.

En boca es vertical, fresco, con una buena acidez y volumen y longitud. Presencia cítrica y salina con un carbónico muy sutil y un final ligeramente amargo elegante y adictivo.

Otro buen exponente de los nuevos txakolís que se están elaborando en el País Vasco y que realemnte están dando paso a nuevas elaboraciones y generaciones de viticultores que apuestan por casta y terruño.

Como siempre que me encuentro con un vino que merece la pena ser disfrtado, si se cruzan con él no lo duden y al menos descubran y disfruten otra forma de hacer un buen txakolí.

¡Salud y buen vino!

Doniene Gorrondona IRI 2019

Fotos: bodega y autor.

La Bota de Manzanilla Pasada nº 59 «Capataz Rivas»

La Bota de Manzanilla Pasada nº 59 «Capataz Rivas»

Capataz Rivas

Desde sus inicios me subí al tren de la selección de vinos del Equipo Navazos y poder descubrir verdaderas joyas ocultas y olvidadas que merecían salir de la oscuridad para deslumbrarnos con toda su personalidad y complejidad, y en este caso de la mano de uno de los personajes tal vez más ocultos de cara al consumidor como es el capataz, tanto en las bodegas del Marco como de Montilla-Moriles.

En relación con la historia y características de este vino creo que lo mejor es dejarles la información que se describe en su web:

Rafael Rivas, durante varias décadas capataz de las Bodegas de La Guita en la Calle Misericordia de Sanlúcar hasta su jubilación en 2011, creó en 1986 esta solera compuesta por 15 botas bodegueras de lo que al principio era una manzanilla bien criada. La idea era tener dispuesta una manzanilla vieja de calidad excepcional por si en algún momento se hubiera querido utilizar para dar una ‘espuela’, siguiendo la tradición, al vino comercial de la casa.

Pero nunca se estimó necesario. Por eso, a fin de mantener su carácter y que no se amontillara, el capataz Rivas fue mimando estas 15 botas, tocándolas tan sólo de vez en cuando, incluso en años alternos, para extraer cuatro o cinco arrobas (equivalentes a 16 litros cada una) que eran repuestas con vino procedente de la mejor solera de La Guita. El resultado es una auténtica manzanilla pasada de singularísimo estilo. Como las de antes.

Otra característica que contribuye a hacer único este vino y darle un inigualable carácter biológico (intensas y aceradas sensaciones salinas en boca) es que las botas están llenas casi “a tocadedos”, muy por encima del nivel de 5/6 habitual en el Marco del jerez. De este modo, la lámina de levaduras (muy debilitada por la edad y por la escasez de nutrientes del vino) de estas vasijas no es tan extensa y puede mantenerse con el aporte de los escasos rocíos periódicos, cumpliendo su función de barrera entre el vino y el efecto intensamente oxidativo del aire.

Por otra parte, la debilidad y la escasa superficie de la flor no alcanza a mantener un intenso efecto sobre la manzanilla, que evidencia algunas elegantes notas oxidativas, así como un inicio de elevación del grado alcohólico, en torno a 16%.

Manzanilla pasada nº 59 en copa

La cata:

Muestra un precioso color amarillo dorado intenso, limpio y brillante. Atractivo.

Nariz compleja con muestras de crianza biológica (salina, miga de pan, frutos secos) y recuerdos oxidativos (barnices). Aporte de la albariza, maderas de alhacena «nobles» y yema tostada.

En boca es largo, untuoso, elegante y sápido. Excelente exponente de una manzanilla pasada con una retronasal compleja en el que se muestra una perfecta unión entre el recorrido biológico y el oxidativo.

¡Una verdadera joya!

Normalmente me encanta disfrutar este tipo de vinos en tiempos otoñales o invernales ya que los considero como vinos de reflexión -y no es que no lo haga en otras estaciones-, pero con 16% de vol. acompañan mejor con temperaturas más de rebequita. En todo caso estoy disfrutando con esta maravilla en pleno verano castellano y cuando empiezan las temporadas de canícula, luego no hay nada escrito.

No tengo que decirles que si se cruzan con este vino, no dude en agarrar fuertemente la botella y disfrutarla, porque es para hacerlo sorbo a sorbo.

Disfruten y ¡carpe diem!

Fotografía de cabecera de Equipo Navazos. Foto de vino en copa: autor.

De copa en boca: De Sol a Sol rancio airén 2015

De copa en boca: De Sol a Sol rancio airén 2015

Julián Ruiz Villanueva, alma pater de Esencia Rural.

Julián Ruiz Villanueva, cabeza visible del proyecto Esencia Rural en Quero (Toledo), al que no tengo el gusto de conocer personalemente, pero con el que he tenido la oportunidad de charlar por teléfono -y porque las horas no eran muy apropiadas, si no habríamos estado charlando «sine die»-, trasmite pasión en lo que hace y eso también se refleja en su vino.

Buscador incansable de un patrimonio vinícola abandonado, yendo tras barricas o tinajas que hoy en día serían difíciles de reproducir, y manteniendo su objetivo inicial de elaborar su vinos de la forma más natural posible evitando la no intervención de agentes artificiales externos ni en el campo ni en la bodega bajo criterios biodinámicos.

De Sol a Sol, un vino fuera de rango de Julián Ruiz.

Para aquellos a los que nos gusta el jazz, cuando empezó a entrarnos el gusanillo, ante una pieza musical sólo podíamos indicar que nos gustaba o no. Con algo más de tiempo, aprendizaje, audición y lectura, puedes llegar a indicar que su equilibrio, su swing, su ritmo o su cadencia hace que sea adictiva.

En el mundo del vino viene a suceder lo mismo, empiezas emitiendo tu juicio de valor en base a tu gusto (me gusta o no) y con el paso del tiempo, el conocimiento y la experiencia adquiridas, lo fundamentas sobre bases más sólidas (ya se sabe que la experiencia es la base de la ciencia, casi siempre)

Al catar este De Sol a Sol Rancio 2015 me enfrenté con un vino totalmente distinto a lo que había probado hasta ahora, lo que hace que tu «disco duro» empiece a buscar referencias, semejanzas, características que hagan posible su posicionamiento en tu tabla de valores, pero no es el caso, ya que se sale de rango, porque es distinto.

No busquemos influencias de suelo o de casta, porque el vino queda definido por la maceración y por microoxigenación en tinajas con una clara influencia de las elaboraciones existentes en sistema de georgiano, denominado qvevri, pero con la firma personal de Julián.

Cuando te acercas a un vino elaborado sin corrección de acidez, estabilizado en tinajas de 3.200 l. durante 15 o 20 días, con maceraciones tan largas de 14 a 15 meses en depósitos de inox  y con una crianza en barricas de 700 l. y 550 l. orientadas al N para conseguir una mejor estabilización y llenadas en unos 2/4 para provocar la aparición de velo, me encuentro sin parámetros con los que comparar, pero con un excelente vino por disfrutar, aunque sea distinto.

Viñas de airén en Quero

De Sol a Sol Rancio Airén 2015

Nada mejor que sea Julián Ruiz, el padre de la criatura, el que nos comente la elaboración de este vino proveniente de viñas centenarias prefiloxéricas:

La elaboración en bodega sigue los preceptos de la asociación de vinos naturales de España, es decir, no se corrige el vino con ninguna sustancia externa al propio vino, nada de sulfuroso, nada de ácidos, nada… 

Se recolecta la uva en cajas de 14 kg ,se despalilla y se macera la pasta durante  241 dias en depósitos de inox a temperatura ambiente. Durante esta maceración se  desarrolla el proceso de las  fermentaciones alcohólica y maloláctica,  después se pasa por prensa neumática y  realizamos una crianza biológica-oxidativa durante dos años con varios velos en depósito de inox y barro (Tinaja). Se termina la crianza en barricas de crianzas  biológicas antiguas, hasta su preparación de embotellado, que en este vino a sido nula, no se ha clarificado, no se ha filtrado y no lleva ningún tipo de conservante en el embotellado.

Se embotellaron 2.270 botellas en abril de 2019

Y para que tengan toda la información sobre este verdadero descubrimiento, por mi parte, les dejo la información técnica:

El análisis del laboratorio en el momento del embotellado daba los siguientes parámetros:

Grado Alcohólico: 14.20º medido a 20º de temperatura

Sulfuroso Libre: no detectable 0 mgr/litro de sulfuroso

Sulfuroso Total: no detectable  6 mgr/litro de sulfuroso

PH: 3,86

Acidez Total: 3,90 expresado en gr/litro de ácido tartárico

Azúcar:  2,2 gr/litro

De Sol a Sol 2015

Cata:

En vista presenta un color anaranjado apagado y con cierta turbidez. Llamativo en todo caso.

Su fuerte está en las sensaciones olfativas. Inicialmente presenta una alta volátil que te descoloca, pero que da pie a sensaciones tropicales, notas de oxidación acompañadas de toques licororos (¡cuidado con la temperatura de servicio), recuerdos terrosos y ajerezados. Cuanto menos sorprendente.

En boca muestra buena acidez y recorrido con una retronasal en la que vuelven a desplegarse un abanico de aromas ya descritos en la fase olfativa a la que se añaden aportes de mandarina y toffe de café con leche.

Me ha gustado. Me ha parecido un vino distinto, que te descoloca, que te aleja de lo concebido y te hace reflexionar, pero muy disfrutable.

Tal y como iniciaba este post creo que a este vino le iría un perfecto «maridaje» si lo escuchamos con el tema de Ahmal Jamal Music! Music! Music! -lo pueden sustitur por Vino! Vino! Vino!- de su actuación en el Pershing Lounge en 1958 acompañado por Israel Crosby en el bajo y de Vernell Forunier en la batería.

Espero que al menos con este post les haya entrado el gusanillo de descurbrir la existencia de vinos elaborados bajo velo de flor fuera del Marco y de Montilla-Moriles. Éste es el segundo post en ese sentido y le seguirán más -¡sí llámenme friki!-. Si tienen noticias de la existencia de vinos de este tipo, comentenlo, ya saben que están en su blog.

¡Salud y buen vino!

Fotografías: Principal (Cuvee3000), Viñas de airén en Quero (Eugenio Sáez) y autor.

De copa en boca: Fazenda Agrícola Augalevada Crianza Biolóxica 2017

De copa en boca: Fazenda Agrícola Augalevada Crianza Biolóxica 2017

Fazenda Agrícola Augalevada

He de reconocer que no tenía noticias de esta bodega, ni del tipo de vino que comentaré más adelante, hasta que comencé a buscar vinos elaborados bajo velo, pero que no estuvieran ni dentro del Marco ni de la zona Montilla-Moriles. Sí, lo reconozco, rarezas que tiene uno.

Fruto de la búsqueda descubrí que había más vinos de este tipo de los que pensaba. Lamentablemente la cata organizada para el Enolobby Charro quedó cancelada debida a la epidemia de coronavirus, puesto que iba a celebrarse a finales del mes de marzo del 2020, pero como no hay mal que por bien no venga, los vinos los he ido disfrutando a lo largo de estos meses.

De esta forma abro una una serie de post en los que iré comentando y descubriendo vinos elaborados bajo velo de flor no sólo de Ourense, sino de Toledo, Alicante, Valladolid, Segovia o Piamonte.

Pero vayamos con las presentaciones. Los padres de la criatura son Iago Garrido y Liliana Lafuente, pareja que se conoció estudiando en Ourense ingeniería agraria y de la que nació un proyecto de futuro personal y profesional.

Fazenda Agrícola Augalevada se encuentra situada en la localidad de Rioboó Cenlle, cerca del Monasterio de San Clodio -si no lo conocen, se lo recomiendo-. Las viñas se sitúan en ladera y entre los viñedos baja un pequeño río que divide la finca en dos partes que se conocía en tiempos pretéritos por los lugareños como «Augalevada».

Entre el 2009 y el 2010 plantaron 2,9 hectáreas y los primeros vinos vieron la luz en 2014. A lo largo de estos años ha ido apostando las variedades blancas Lado y Agudelo (Chenin Blanc) y sobre todo tintas por las tintas  Brancellao, Caíño Longo, Caíño Redondo y Caíño da Terra.

En añadas posteriores a este 2017 ha elaborado vinos monovarietales de Albariño y Treixadura de viñas de más de 35 años con criterios de crianza biológica comprobando que mantenían un buen comportamiento de velo de flor y desarrollaban una buena evolución en botella.

Fazenda-Agricola-Augalevada-viña
Tinajas de barro enterradas de Fazenda Agrícola Augalevada

Augalevada Mercenario Crianza Biolóxica 2017.

Vino elaborado con uvas de Treixadura, Albariño, Palomino y Torrontés de viñedos de 15 a 40 años sobre suelos de granito descompuesto. Biodinámica.

Realiza una crianza biológica iniciada en la añada 2014 y refrescada con sucesivos años hasta 2017. Crianza en 2 tinajas de 400 l de las que se hizo una saca de 300 l. Lote 4/17. Botella nº 365. 12% vol.

Etiqueta Augalevada crianza bioloxica

Cata:

Llamativo y atractivo color amarillo brillante con reflejos dorados de media intensidad. Me encanta.

Aromas iniciales a fruta blanca (pera) acompañada de recuerdos de fruta amarilla, frutos secos, flores blancas y sensaciones ligeramente cítricas. Notas de la flor generada en la crianza biológica mantenidas en un segundo plano  dando al vino un mayor abanico de percepciones olfativas.

Boca de intensidad media, pero muy agradable y con sensaciones minerales propias de la zona granítica en la que están las viñas. Excelente acidez y frescura. Fácil de beber y a la vez mostrando untuosidad, tensión y volumen junto con una retronasal elegante que no te deja indiferente.

Una rareza de elaboración si nos ponemos a pensar en la zona en la que estamos, pero en mi opinión, un excelente vino en el que se conjugan castas y crianza biológica en un ejercicio nada fácil de llevar a buen término. Enhorabuena Iago.

Augalevada 2017 crianza bioloxica

Acercamiento a un vino elaborado con alma, sincero y con riesgo que te deja sin palabras cuando lo disfrutas tras un buen trabajo realizado bajo agricultura ecológica y biodinámica. Una vuelta en el tiempo en busca de los valores verdaderos que emanan de una tierra agradecida cuando se la respeta.

Si se cruzan con él, yo les recomendaría que se arriesgaran, que perdieran los prejuicios ante lo desconocido -si los tienen-, que cierren los ojos cuando se lo acerquen a la nariz o fluya por su boca y, a la vez, hagan un esfuerzo de memoria. Estoy seguro que, como yo, volverán a sentir aromas y sensaciones olvidadas, enterradas y que gracias a Iago y a Liliana volvemos a tener presentes.

Por cierto, les recomiendo acompañar este vino no con un buen maridaje, que también, sino con una excelente melodía de Al Haig que por las fechas que estamos le viene como anillo al dedo: April in Paris y déjense llevar.

¡Salud y buen vino!

Fotos: Bodega y autor.

De copa en boca: Las Envidias 2016.

De copa en boca: Las Envidias 2016.

Beatriz Herranz

Recuerdo que la primera vez que habé con Beatriz, copropietaria de la Bodega Barco del Corneta, fue allá por el año 2015 y fue por teléfono cuando atravesaba la Plaza de los Bandos en Salamanca. Años después resulta llamativo que precisamente ella represente a un miembro de uno de los «bandos» -en el buen sentido de la palabra- en los que se ha dividido la vitivinicultura a nivel nacional entre aquellos que defienden la autenticidad, la personalidad, el terruño y aquellos que pudieramos considerar más los «alquimistas» del vino.

En aquella conversación mi interés estaba centrado su primer vino, Barco del Corneta, del que había léido comentarios muy interesantes, seguramente en www.elmundovino.com -afortunadamente han vuelto tras un año sin sus catas a ciegas- y que dio lugar a un post allá por 2015 en el que comentaba mis sensaciones sobre su tercera añada, la 2013.

Hoy las sabias palabras del maestro Joan Gómez Pallarés en su libro «Vinos naturales de España» sobre Beatriz Harranz no pueden estar más presentes:

A Beatriz Herranz y a su  vino Barco del Corneta los veo como otra isla en un océano enorme de maneras obtusas de tratar el viñedo, las cepas y de cómo hacer vino.

Afortunadamente esta isla ha dado lugar a un archipiélago de vinos que parten todos de una misma filosofía de trabajo: buscar en sus vinos la autenticidad de la casta, ya sea verdejo, palomino, viúra o juan garcía en terrenos de La Seca o de Fermoselle.

En 2017  incorporó Félix Crespo Álvarez  y su bodega, situada en La Seca (Valladolid), se encuentra en una casa de 200 años que compraron en el centro del pueblo. Los vinos se comercializan sin denominación de origen, y también se elaboran vinos de la zona de Arribes del Duero. La producción actual es de 60.000 botellas por cosecha.

Beatriz y Félix. Barco del Corneta

Las Envidias 2016. Parajes del Infierno.

Las Envidias forma parte de una trilogía encuadrada dentro de los Parajes del Infierno formada por vinos elaborados con verdejo, viúra y palomino.

Sus cepas centenarias de palomino de pie franco se encuentran en el paraje de Alcazarén (Valladolid), parcela de La Liebre, definido por Beatriz como «la ‘Isla del Tesoro’ de Barco del Corneta, inmerso en Tierra de Pinares» y situado sobre suelos de arenas eólicas que impidieron el ataque de la filoxera.

La vendimia se realiza a mano, en cajas de 10 kilos, seleccionando los racimos. Se macera entre 12 y 18 horas, se prensa con raspón y decanta naturalmente.
La fermentación es espontánea en barricas de 300 litros y en una bota jerezana en las que se criará bajo velo de flor durante 24 meses. Después pasa cuatro meses en el depósito hasta su embotellado.

Vendimia Las Envidias 2016

La Cata:

Atractivo color amarillo con reflejos cobrizos. Lágrima fina y densa.

En nariz se produce un cruce de aromas entre las sensaciones de frutos secos (nuez), recuerdos de de levadura en flor, toques de fruta amarilla madura, junto con recuerdos cítricos y apuntes especidados.

En boca se muestra con volumen, personalidad y peso. Distinto, diferente. Retronasal compleja en la que vuelven las notas olfativas junto con un recuerdo salino. Excelente equilibrio, buena acidez y recorrido.

Elaboración realmente excelente y sorprendente en el que se vuelve a los inicios de la elaboración de vinos de la zona en la que hubo los llamados como los pálidos y los dorados que se elaboraban bajo el sistema de velo de flor. Afortunadamente algunos elaboradores han recuperado los dorados, pero los pálidos, hasta donde yo se, han desaparecido, y si alguno de ustedes tiene noticias al respecto le agradecería que me lo comunicaran en los comentarios.

El que se vuelva a los origenes, a dar valor a la casta, a retomar los aromas de una variedad compleja, pero sin un gran abanico aromático, nos permite ver un atisbo de esperanza en una parte de nuestra cultura olvidada, denostada y castigada por un mar de ignorancia a la que habrá que poner freno.

¡Salud y bien vino!

Fotos: Bodega, Diario de Castilla y León, El Mundo y autor.

 

Las Envidias 2016