Fátima Ceballos Simón: El rostro de la nueva era en Montilla-Moriles.

Fátima Ceballos Simón: El rostro de la nueva era en Montilla-Moriles.

Hoy cominezo con un recorrido por varias bodegas en las que las mujeres juega un importante papel ya sea como viticultoras, enólogas o bodegueras que espero sean de vuestro interés. Unas más conocidas que otras, pero todas, como Fátima Ceballos, reescribiendo la historia del vino de nuestro país.

Hay trayectorias que solo pueden explicarse por vocación auténtica y Fátima Ceballos es una de elllas. Se crió en Montellano, un pueblo de Sevilla, pero con raíces familiares en León. Estudió en la capital hispalense Ingeniería Química —y no Industrial, precisamente porque la rama química le abría la puerta a entender la producción del vino— pasando después a cursar Enología en Córdoba. El camino, sin embargo, fue tortuoso: al terminar la carrera hizo prácticas en centrales nucleares, hasta que decidió apostar con firmeza por el mundo del vino.

La mosca del vino, como ella misma la llama, la picó sin remedio.

La enología española ha sido históricamente un territorio de hombres, y Montilla-Moriles no es una excepción. Fátima Ceballos representa, junto a otras pocas enólogas de su generación, un cambio de paradigma. Su perfil es el de una profesional que combina rigor técnico —Ingeniería Química, Enología, formación en Francia— con una mirada sensible al territorio.

Una formación forjada en Francia

Fátima desarrolló una etapa de formación europea que pocas enólogas españolas de su generación pueden igualar. Tras estudiar su último año de Ingeniería Química en Lyon, se fue a la región del Languedoc, a la bodega Domaine Gayda, donde pasó cuatro años y medio. Allí fundó y lideró el departamento de calidad, pero también trabajó en viña y elaboración, tocando todos los palos, con viñedos de terruños diferentes y varias zonas de vinificación.

Después de Languedoc, se trasladó a Avignon, donde trabajó para una consultora activa en la zona del Ródano y la Provenza, recorriendo bodegas que iban desde grandes cooperativas hasta pequeños productores en rincones remotos. La formación se completó con una vendimia en Burdeos dedicada en exclusiva a la elaboración de tintos mediante métodos tradicionales y termovinificación.

Esta experiencia francesa es el pilar sobre el que descansa toda su filosofía enológica.

Un ecosistema de proyectos

Fátima Ceballos no es solo una bodeguera: es una figura central del nuevo Montilla-Moriles. Su influencia se extiende desde su propio proyecto Lagar de la Salud  a otros varios dentro de la DO: es enóloga del proyecto parcelario Los Insensatos de la Antehojuela, responsable de los vinos blancos tranquilos de Toro Albalá, y consultora del Lagar de Santa Magdalena. Desde la vendimia de 2021 gestiona también un nuevo proyecto de Toro Albalá en el Bierzo, explorando distintos terruños con variedades de maduración tardía en orientación norte.

El punto de inflexión

«Creo que hay un punto de inflexión aquí en la zona Montilla-Moriles, como en otras zonas de España», afirma Fátima. Y ella misma es parte de ese punto de inflexión: una enóloga que llegó por amor, se quedó por convicción, y está demostrando que el pedro ximénez seco de albariza puede estar entre los blancos más interesantes de España.

El Quejigal

La variedad: pedro ximénez más allá del dulce

Pedro ximénez es aquí la uva reina. Uva blanca, casi transparente, de piel fina y pulpa muy jugosa, con un contenido alto en azúcares, y con la que Fátima ha hecho de su reinterpretación en seco su gran aportación al panorama vinícola español. Con formación clásica francesa y pasión por los vinos de terruño, creó la línea Miut para Toro Albalá —acrónimo de Mimo, Identidad, Uva y Tierra— para demostrar que esta variedad puede expresarse con elegancia y tensión más allá de los vinos dulces.

En su proyecto Los Insensatos de la Antehojuela, la elaboración busca extraer la expresión parcelaria de la pedro ximénez: fermentación en tinaja con control de temperatura y crianza biológica bajo velo de flor en tinaja durante siete meses. Lo que cambia de un vino a otro son la parcela, la edad de las viñas, la altitud, la pendiente y la orientación. Un ejercicio de precisión borgoñona aplicado a Andalucía.

Filosofía vitícola: biodiversidad y trabajo manual

La firma Dulas trabaja el viñedo de forma manual, con una filosofía ecológica que fomenta la biodiversidad y el equilibrio de las plantas. El ecosistema del viñedo depende de microorganismos que descomponen la materia orgánica y hierbas que airean el suelo con sus raíces, favoreciendo el desarrollo de las cepas. Aran la tierra un par de veces al año y desbrozan para controlar la cubierta vegetal sin eliminar la competencia del todo.

Una viticultura de escucha al terreno, sin artificios.

Albarizas

El regreso a Montilla: amor, tierra y pedro ximénez

Fue en Languedoc donde conoció a Miguel Puig alma pater del proyecto, cuyo bisabuelo había sido propietario del Lagar de la Salud en Montilla. Fátima llegó por primera vez a ese lagar histórico en 2014 y se enamoró del lugar. La historia del Lagar de la Salud, con generaciones de familia vinculadas a la tierra, y el potencial de sus viñedos fueron decisivos.

Lagar de la Salud es el proyecto personal de Fátima Ceballos y Miguel Puig, construido sobre la finca familiar de Miguel de donde nace el proyecto Dulas, «salud» leído al revés, una forma de conservar el origen y la tradición pero desde otra perspectiva.

El terruño: albariza, sierra y Moriles Altos

Para entender los vinos de Fátima Ceballos hay que entender el territorio en el que trabaja. La DO Montilla-Moriles tiene dos zonas de calidad superior bien diferenciadas: la Sierra de Montilla y Moriles Altos. Los suelos del Lagar de la Salud pertenecen a los ruedos —tierras más profundas, fértiles y arcillosas, con vetas ferrosas en la parte de pedro ximénez—, mientras que las zonas más altas de la sierra producen vinos más finos.

En sus proyectos parcelarios, Fátima trabaja con fincas en los puntos más elevados. En la Sierra de Montilla, en el paraje elegido, las viñas tienen más de 70 años con un sistema radicular tan potente que la uva madura conservando el frescor. La mayoría son pedro ximénez, pero también hay cepas de Baladí y Montepila, variedades autóctonas que aportan complejidad histórica.

El suelo protagonista es la albariza: rica en carbonato cálcico, compuesta de margas blandas con una textura frágil, pobre en materia orgánica pero de composición mineral singular. Es el mismo tipo de suelo que confiere identidad a Jerez, pero con un clima más continental y mayor amplitud térmica, lo que aporta frescor a uvas que crecen bajo un sol extremo.

Los vinos de la cata

La selección de los vinos fue propuesta por Fátima Ceballos ya que considero que nadie conoce mejor a los «hijos» como sus propios «padres» y así iniciamos el recorrido por 6 vinos marcados todos por una personalidad propia y compartiendo los 4 blancos la misma uva, pedro ximenez, pero con sensaciones totalmente distintas.

1.- Dulas 2022

Las uvas de Pedro Ximénez que dan vida a este vino proceden de una parcela singular de 1,2 hectáreas en el Pago del Lagar de la Salud, donde los suelos de arcillas calcáreas y ferruginosas imprimen al fruto un carácter inconfundible. La vendimia, enteramente manual y con rigurosa selección de racimos, inaugura un proceso de elaboración de gran delicadeza: prensado a baja presión para preservar lo mejor de la uva, fermentación en barricas de roble francés de distintas capacidades —225, 300 y 500 litros— y una paciente crianza sobre lías de doce meses que asienta y afina la personalidad del vino. 12,86 % vol.

En copa, ofrece una vista de amarillo limpio y luminoso, de notable elegancia visual. En nariz, despliega un abanico complejo y armonioso: toques salinos y de fruta blanca que se entrelazan con leves notas empireumáticas —ese sutil recuerdo al fósforo que tanto caracteriza ciertos vinos de guarda—, apuntes florales discretos y, sobre todo, la identidad inconfundible de la Pedro Ximénez seca, ese alma varietal que lo define y distingue.

Es lo que algunos catadores podrían llamar un vino horizontal: integrado, redondo, en plena madurez expresiva, aunque con reservas de potencial para quien tenga la paciencia de esperarlo.

En boca, la elegancia continúa: acidez precisa, equilibrio impecable y un retrogusto sabroso y salino que redondea con maestría todo lo que la nariz había prometido.

2.- Los injertos 2023

Este vino nace de una historia tan apasionante como el propio líquido que la contiene. Fátima Ceballos lo elabora en colaboración con la Bodega Los Insensatos, de la mano de seis amigos que, en plena pandemia —el año 2021—, decidieron lanzarse a la aventura de hacer vino de manera, en sus propias palabras, «insensata». De aquel impulso nació un proyecto que hoy, por fortuna, da frutos extraordinarios.

La uva, también Pedro Ximénez, proviene del Pago de La Cañada Navarro, en la Sierra de Montilla, donde las viñas arraigan en alberos ligeros de tosca de antehojuela con textura franco-arcillosa. La parcela, orientada en eje noroeste-sureste, presenta una pendiente del 15 % y se asienta a 525 metros de altitud, condiciones que confieren frescura y tensión al conjunto. La vendimia tuvo lugar el 29 de agosto de 2022.

La elaboración es meticulosa y llena de intención: recolección manual, despalillado y estrujado, prensado suave, desfangado en frío durante 24-48 horas y fermentación en tinaja de hormigón con temperatura controlada. El vino completa después siete meses de crianza biológica bajo velo de flor en tinaja, ese proceso ancestral que aporta profundidad y complejidad al resultado final.

En copa, el color es un amarillo pálido con reflejos verdosos, vivo y brillante. La nariz es un viaje de contrastes fascinantes: desde la frescura cítrica hasta los recuerdos ahumados y ese punto mineral que evoca casi el queroseno —sí, esa nota que a más de un catador le ha traído a la memoria los mejores Rieslings—, pasando por apuntes de bollería y una mineralidad que vertebra el conjunto.

Si Dulas es un vino horizontal —envolvente, integrado, que se expande en amplitud—, este Los Injertos apunta decididamente en la dirección contraria: es un vino vertical, ascendente, directo. Tiene carácter, volumen en boca, un recorrido generoso y una sabrosa y elegante sapidez que lo convierte en una experiencia memorable.

viñedo en primavera

3. La Condená 2023: El último aliento de un patrimonio

Este vino nace de una paradoja triste: es el homenaje a una viña que ya no existe. La Condená debe su nombre al destino fatal de sus cepas, arrancadas en 2021 para ceder su sitio al olivar. Sin embargo, Fátima Ceballos y el colectivo Los Insensatos han logrado embotellar su memoria. Un monovarietal de Pedro Ximénez (13,5% vol.) que actúa como testamento líquido de la Viña La Estrella (Pago de Benavente).

    • Terruño y Origen: Situada a 580 msnm con orientación noreste, la viña se asentaba sobre los míticos alberos profundos de tosca de antehojuela. Un suelo franco-arcilloso que regala una de las panorámicas más bellas de la Sierra de Montilla.

    • Vinificación: Vendimia manual con selección rigurosa. Tras un desfangado estático, fermentó en tinaja de hormigón bajo control térmico. Su carácter lo define una crianza de 11 meses bajo velo de flor en tinaja, donde las lías finas aportaron estructura. Producción limitada a 1.974 botellas.

    • Cata: De un amarillo pálido, limpio y cristalino. En nariz es puro paisaje: mineralidad de albariza, matices cítricos, bollería fina y un sutil fondo herbáceo. En boca es seco, de una sapidez vibrante y persistencia salina. Un vino elegante cuya retronasal invita irremediablemente al siguiente trago.

4. MUIT El Quejigal 2021: Mimo, Identidad, Uva y Tierra

Bajo el acrónimo que resume su filosofía, MUIT es la expresión máxima de una parcela en Cerro Macho (600 msnm). Aquí, la uva Pedro Ximénez lucha con un suelo arcillo-calcáreo donde la roca madre —la tosca cerrada— marca el paso. Elaborado por Fátima Ceballos para Bodegas Toro Albalá, estamos ante un vino de añada con una capacidad de guarda asombrosa.

    • Elaboración: Un ensamblaje maestro que combina la pureza de la ánfora de terracota con la estructura de la barrica de roble francés durante 12 meses. Un equilibrio perfecto entre tradición y modernidad (13% vol., 1.818 botellas).

    • Cata: Presenta un color dorado brillante y seductor. Su complejidad aromática es un festín de frutos secos, membrillo, toques tostados y esa verticalidad mineral tan característica. En boca sorprende por su volumen y equilibrio; es largo, persistente y posee una tensión que lo hace, sencillamente, excelente.

Viñas de El Bierzo

Por último, quedarían por comentar los vinos elaborados con uvas tintas. El primero Dulas 2024, tal vez sea el que puede econtrarse más «fuera de lugar», ya que está elaborado con uvas Cabernet Sauvignon provenientes del Pago del Lagar de la Salud, de una época en la que se sustituyeron viñas blancas por castas tintas, algo que hoy considero totalmente erróneo, pero «c’est la vie!» y muchas veces tenemos que hacerle frente con decisiones tomadas por nosotros mismos o por nuestros antepasados marcadas por las presiones del momento que no tiene sentido, pasado el tiempo, valorar ahora.

5. Dulas 2024: La finura de la Cabernet Sauvignon

Desde el Lagar de la Salud, en un pequeño pago de apenas 1,5 hectáreas, nos llega este tinto que desafía las convenciones de la zona. Es un vino que busca la frescura y la amabilidad del suelo arcilloso-calcáreo sin perder la tipicidad de la variedad.

    • Elaboración: Selección manual y despalillado sin estrujar, respetando la integridad del grano. Tras una maceración prefermentativa de uva entera, el vino realizó una crianza de 10 meses en barricas de roble francés (300 y 225 litros). (13% vol., 6.300 botellas).

    • Cata: Visualmente luce un atractivo color picota de capa media-alta. La nariz es sugerente, conjugando notas de cacao con fruta negra y roja explosiva (fresa) sobre un fondo mineral. En boca es una delicia: fresco, con un carbónico sutil que le aporta alegría. Es sedoso, goloso y de una elegancia que lo hace muy fácil de disfrutar.

6. 3 Parcelas 2021: El alma del Bierzo por Toro Albalá

Fátima Ceballos traslada su maestría al Bierzo, buscando la complejidad a través del ensamblaje de tres terruños distintos. Es un ejercicio de precisión donde cada parcela aporta una dimensión diferente: fluidez, músculo y carácter.

    • El Terroir: El vino une las cepas centenarias de Mencía de tres parajes clave: El Castro (Cacabelos, caliza y arcilla), San Salvador (Torullón, pizarra y arena) y El Vallinón (Orbanajo, pizarra y arcilla).

    • Vinificación: Las parcelas se vinifican por separado para respetar su identidad, con un posterior envejecimiento de 13 meses en barricas de 500 litros. Producción de 4.433 botellas.

    • Cata: De color picota profundo y brillante. Es un vino de «capas»: asoman primero los frutos rojos, seguidos de la pizarra, el grafito y el carbón, para terminar en notas de cacao y regaliz. La boca es pura seda; elegante, equilibrada y con una acidez impecable que vertebra todo el conjunto. Un Mencía de largo recorrido y enorme personalidad.

Fátima Ceballos y Miguel Puig. Almas de Dulas

Fátima Ceballos: La mirada que está reescribiendo el Sur

Su llegada a Montilla-Moriles marca un punto de inflexión en la comarca. No solo ha demostrado que la Pedro Ximénez puede codearse con los grandes blancos del mundo a través de su precisión «borgoñona», sino que ha sabido leer la albariza con una honestidad asombrosa.

En este camino no ha estado sola ya que una parte importante de que el proyecto tenga luz se debe a su pareja y socio Miguel Puig. Juntos han convertido este proyecto en una declaración de intenciones, pero es la mano de Fátima la que traduce la tierra en emociones, demostrando que el respeto por la herencia no está reñido con la libertad creativa.

Sus vinos se agotan porque no venden marketing, sino una verdad líquida: la de una enóloga que llegó por convicción y se ha quedado para demostrar que, cuando se escucha a la tierra con respeto y técnica, el resultado es, sencillamente, pura emoción.

Fátima es, ante todo, una intérprete de paisajes. Tiene esa capacidad casi intuitiva de ver vida donde otros ven olvido —como en esa «Condená» que hoy recordamos gracias a ella— y de tratar la uva con una delicadeza que se siente en cada copa. Su figura representa el orgullo de volver al origen para hacerlo brillar, recordándonos que el mejor vino no es el que sigue una receta, sino el que tiene la valentía de contar una historia de verdad.

¡Salud y buen vino!

De copa en boca: Altos de Losada 2007 y 2008

De copa en boca: Altos de Losada 2007 y 2008

Re-cata de Altos de Losada 2007 y 2008 cuatro años después.

Hace ya cuatro años que disfruté de estos dos vinos, Altos de Losada 2007 y 2008, en una magnífica cata dirigida por Amancio Fernández, enólogo de Losada Vinos de Finca, y guardé estas dos botellas para comprobar su evolución con unos años en sus espaldas y así poder comparar las sensaciones y cambios generados en este período de tiempo.

Llegó el día para ver los resultados y comparar cómo han cambiado ambos vinos, los dos elaborados con uva Mencía de cepas viejas y con una crianza de 15 meses en barricas de roble francés en un periodo de 4 años:

1.- Altos de Losada 2007.

Altos de Losada 2007

De color picota de capa media-alta con reflejos ligeramente atejados. Lágrima fina y densa.

En nariz necesita aireación para dejar escapar esas notas de reducción iniciales que dan paso a un predominio de notas fruta negra compotada, cacao, sutiles notas de vainillas, toques balsámicos (regaliz) y minerales.

Altos de Losada 2007 copa

En boca muestra una buena acidez, largo y con buena estructura. Ataque fresco y goloso. Complejo.

En retronasal el aporte de las notas balsámicas y de cacao sobresalen sobre las notas frutales, pero dejando un largo rastro que lo hace muy disfrutable. Muy elegante.

2.- Altos de Losada 2008.

Altos de Losada 2008

Precioso color picota de capa alta con lágrima fina y densa. Se muestra serio y anuncia su potencial.

En nariz la pauta la marcan las notas de frutas negras maduras acompañadas de aromas de fruta roja en licor, toques de tostados y especiados, sutiles florales y señales de lavanda conjuntadas con aportes lácteos y de cacao, notas minerales y balsámicos. Complejo sigue ofreciendo recuerdos terrosos y unos ligeros apuntes de verdor que le dotan de frescura.

Altos de Losada 2008 copa

En boca es todo elegancia. Es sedoso y mantiene una buena acidez acompañada de un tanino carnoso y goloso. Rico.

El alcohol se encuentra muy bien integrado mostrando excelente equilibrio con la acidez que evitan hacerlo pesado.

En vía retronasal muestra su seriedad recordando la complejidad olfativa y marcando al final pinceladas de elegante amargor de chocolate negro junto con notas de fruta en licor que lo hacen adictivo.

Excelente.

Conclusiones:

Una vez re-catados los vinos habría que indicar la excelente evolución en botella y lo bien que les ha sentado el tiempo a las dos elaboraciones como se observa en un afinamiento en boca de ambos vinos. En el Altos de Losada 2007  el aporte frutal va cediendo protagonismo ante el buquet, aunque sigue manteniendo notas primarias que le dotan de frescura y elegancia. Si hace cuatro años las notas de madera marcaban su paso por boca, en la actualidad se han integrado completamente dejando un paso sedoso, equilibrado y muy disfrutable.

Mencía de Vinos Losada

Altos de Losada 2008 ha sufrido menor evolución, desde mi punto de vista, y los cambios son menos apreciables aunque, como es normal, la fruta está empezando a dejar paso a las notas de crianza, pero de forma más pausada. Quizás dónde más se observe la evolución sea en el paso de boca en la que la sedosidad actual aporta elegancia, estando perfecto para consumir, aunque tal vez con menos recorrido en el tiempo y menos complejidad que la añda 2007.

Resulta muy esperanzador el comprobar cómo dos vinos de distintas añadas muestran distintas personalidades dejando de un lado las «elaboraciones clónicas» a las que lamentablemente estamos tan acostumbrados, gracias a un excelente trabajo de campo y bodega en la que se deja constancia de las castas y del terruño de donde proceden.

¡Salud y buen vino!

De copa en boca: El Chuqueiro 2013 godello

De copa en boca: El Chuqueiro 2013 godello

Chuqueiro godello 2013

El Chuquerio 2013.

José Antonio García forma parte de ese grupo de personas que por una u otra razón vuelve a sus raices, y en este caso el retorno desde su Barcelona natal hasta Valtuille de Abajo tiene como motivo el coger el relevo a la tradición vinícola marcada por su abuelo Santos García. Gracias a ello José Antonio trabaja en las 6 ha. de viña vieja de entre 75 y 110 años, repartidas en 75 parcelas, que con tanto mimo y esmero cuidó su antecesor consiguiendo que hoy en día podamos disfrutar de sus elaboraciones de mencía, garnacha, doña blanca, palomino o malvasía, entre otras castas.

El Chuqueiro 2013 está elaborado con uva 100% godello. 13% vol. Sin crianza y con 4 meses en lías. Producción de 1.855 botellas. Selección de parajes de Valtuille de Abajo.

Bodega José Antonio García Viticultor.

D.O. Bierzo

El Chuqueiro 2013 en copa

Cata:

Amarillo con menisco dorado. Brillante y untuosos en agitación. Limpio y atractivo en vista.

Nariz con predominio de notas de fruta amarilla, marcados minerales y elegante aporte de flores blancas. Sutiles notas cítricas y ligeros ahumados. Muestra una nariz delicada y compleja.

Boca con buena acidez, fresco y de buen recorrido. Graso. Predominio de notas minerales conjuntadas con el aporte floral que le dotan de complejidad y estilo. Rico, elegante y con un final ligeramente amargo, pero adictivo. Está en un excelente momento aunque pude guardarse unos meses ya que estoy seguro de que su desarrollo en botella será muy satisfactorio.

Elaborador de tintos de mencía, tendremos ocasión de comentarlos en próximos post, así que acomodense. ¡Salud y buen vino. Están en su blog!.

Cachicán, el nuevo proyecto de Nacho León y cía.

Cachicán, el nuevo proyecto de Nacho León y cía.

Lo primero por lo que tuve curiosidad cuando me enteré del nuevo proyecto de Nacho León fue saber qué significaba «Cachicán» así que me fui a la web de la RAE para ver su significado encontrando no sólo uno, sino tres. A saber: «guarda de una finca», «persona astuta, diestra» y «capataz».

Nacho, acompañado esta vez en el proyecto Demencia por Bruno Arias, toman el tercer significado para darle nombre y forma a dos vinos «peculiares» en la zona de El Bierzo:

  • Un blanco elaborado con uvas de la variedad Godello de cepas viejas, que se encuentran salteadas en 3 ha de viñas de las zonas de Villafranca del Bierzo y Villadecanes, buscando conseguir de 180 kg  «un mosto con unas condiciones de pH y acidez que le otorgan gran estabilidad» para una producción de 92 botellas.
  • Un tinto elaborado con uvas de las variedades Mencía (130 kg) y Doña Branca (20 kg) utilizando de la primera uvas menos maduras y realizando una fermentación a temperaturas más bajas para evitar la extracción de aromas herbáceos y excesivamente astringentes.  Resultado 82 botellas.

Afortunado y gracias a Juan Ignacio Ayerbe, alma mater de la web El Sumiller, pude conseguir algunas botellas para poder comentarlas y hacerles partícipes de mis impresiones, porque he de reconocer que yo también soy adicto a la «De-mencía«.

Cachicán 2013 Godello. 13% vol.

Cachicán godello

La cata:

Amarillo pajizo con ribete ligeramente dorado y reflejos cobrizos. Muestra una ligera turbidez. Lágrima lenta.

En nariz afloran notas de fruta blanca (manzana) con aportes sutiles de membrillo fresco, ligeras levaduras y toques cítricos, y algo que nos sorprendió fueron unas «escondidas» y ligeras notas de toffe.

En boca muestra una buena acidez. Es fresco, goloso, pero no empalagoso. Rico. Deja una retronasal en el que las notas frutales prevalecian dejando un ligero amargor final que te incita a seguir disfrutando con el vino. Adictivo. De trago largo -si empiezas… acabas-.

Vino distinto y con personalidad propia.

Cachicán 2013. Mencía (87%) y Doña Branca (13%). 13% vol.

Vendimiado dos semanas antes realiza fermentación en una barrica aierta sin adición de sulfuro y permanece en barrica usada durante 5 meses.

Cachicán mencía y doña branca 2013

Cachicán mencía y doña branca 2013

La cata:

Precioso color picota de capa media alta con menisco carmesí.

En nariz se muestra algo huraño de inicio aunque una vez aireado despliega notas de fruta negra, sutiles ahumados y recuerdos minerales.

En boca tiene una buena acidez, un tanino sedoso pelín secante, pero que no molesta. Agradable aunque algo corto de recorrido. Muestra ligeros verdores que le dotan de frescura y una retronasal en el que la fruta predomina. Fácil de beber, agradable y con un aporte de  frescura que le da la casta la Doña Branca hacen de él un vino para disfrutar de inicio a fín.

 Vinos distintos creados por Nacho Bueno y cía, personales que nos alejan de la globalización vinícola ¡qué ya es de agradecer!.

¡Salud y buen vino!

5 Rosas sobre lías 2012.

5 Rosas sobre lías 2012.

5 Rosas 2012 26-01-2013 12-35-39

La verdad es que no es muy común que en enero salga al mercado un rosado ya que suelen ser vinos más destinados al consumo veraniego, pero en Losada Vinos de Finca se han soltado la melena y nos han dado un soplo de aire fresco, de alegría y de color con este 5 Rosas sobre lías 2012 elaborado exclusivamente con mencía, fermentado en depósito de acero inoxidable, con sus 13% de vol., y con una excasa producción: 2.000 botellas para afortunados, entre los que me encuentro.

El vino es precioso en vista, con un color fresa y ribete ligeramente azulado. Limpio y brillante, atractivo.

En nariz se muestra limpio y sin defectos, desplegando aromas de fruta roja fresca, regaliz rojo, apuntes de caramelo de nata y notas florales (claveles)

Fresco en boca, con muy buena acidez, envolvente y untuoso. De paso ligero, pero vivo, agradable, goloso y adictivo.

Retronasal marcada por las notas frutales y con un ligero amargor final que lo hace elegante.

La verdad es que me ha gustado y he disfrutado con él. Lástima que en este país no se valoren más este tipo de vinos, los rosados, de entre los que les recomiendo Mas Comtal rosat de lagrima (merlot), Viña Salamanca (rufete y tempranillo), Docetañidos (un Cigales con 80% Tempranillo, 10% Albillo, 5% Verdejo y 5% Sauvignon Blanc), Pago del Vicario (manchego elaborado con petit verdot), o los Chivite 125 y Viña Tondonia Gran Reserva.

Por cierto, si se animan, aporten sus rosados favoritos que aunque estamos ahora sufriendo los rigores del invierno hay que ir empezando a elaborar la lista para este verano.

Losada Vinos de Finca y Amancio Fernández, todo un placer.

Losada Vinos de Finca y Amancio Fernández, todo un placer.

No deja de ser todo un lujo, y así lo reconozco siempre, el que se acerque a Salamanca el enólogo, director técnico, winemaker, … de una bodega  para explicar a un grupo de enochalados el “de donde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir”.

En esta ocasión tuvimos el placer de recibir la visita de Amancio Fernández, enólogo de Losada Vinos de Finca, jóven bodega asentada en El Bierzo y con tres vinos en el mercado actualmente: Losada, Altos de Losada y La Bienquerida, de los que Amancio nos acercó Losada 2009, Altos de Losada 2006, 2007 y 2008 -casi una vertical ya que sólo faltaba el año 2005 imposible de conseguir-, y La Bienquerida 2009,  aunque de ellos hablaremos más tarde.

La bodega está situada enfrente del yacimiento arqueológico de Castro Ventosa -del que os cuelgo este mini-reportaje de Youtube-, con una viticultura que se aparta del criterio general de buscar viñas en pendiente de pizarra y se centra en recuperar viejos viñedos de mencía, practicamente abandonados por encontrarse en zonas arcillosas, logrando uvas con hollejos más finos que suavizan la estructura del vino y consiguiendo un tacto más sedoso.

La elaboración se realiza de forma tradicional, con vendimia manual, mesa de selección y vinificación por parcelas además de un uso de la madera que no ensombrece el protagonismo del terruño.

Los Vinos:

1.- Losada 2009:

Elaborado con uva 100% mencía proveniente de viñedos viejos situados sobre suaves laderas de arcilla y ubicados en el área de influencia de la finca Losada, propiedad de viticultores locales. Crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano de 2º y 3er año. Elaboración anual de 160.000 botellas de 75 cl.

Cata:
Picota de capa media-alta con lágrima fina y lenta. Limpio y brillante. En nariz se muestra cerrado dando paso a  notas de  frutas rojas, lácteos, apuntes terrosos y ligeros tostados. En boca muestra buena acidez, fresco, con volumen, sedosa tanicidad y buen recorrido. En retronasal vuelven las notas de fruta y terrosas con un ligero amargor debido a la uva más que a su paso por barrica. Alcohol bien integrado y una buena estructura que lo hace apetecible.

2.- Altos de Losada 2008

Todos los Altos de Losada tienen como común denominador estar elaborados con mencía de 21 pequeñas parcelas de viñedo viejo recuperadas y cultivadas desde el año 2005 por Losada sobre laderas de arcilla de diversa orientación. Crianza de 15 meses en barricas de roble francés. Producción de entre 30.000 y 35.000 botellas al año.

Cata:

De precioso color picota de capa media-alta y lágrima tintada que demuestra su potencia cromática. En nariz inciales notas de reducción que van dejando paso a fruta madura, apuntes lácteos con recuerdos a fresa, notas de chocolate, regaliz y especiadas. Según se va desarrollando la cata aporte de notas florales (violetas). En boca se muestra con volumen, excelente acidez que compensa el aporte del alcohol y se acaba mostrando fresco y sedosos. Con muy buena proyección, aunque ya está muy disfrutable.

3.- Altos de Losada 2007

Si en el resto de España fue un año cálido en El Bierzo no tuvo tanta incidencia.

Cata:

De color picota de capa media-alta, lágrima fina y lenta. Nariz muy futal con notas ahumadas y aportes terrosos, con tostados más marcados que atenúan el aporte de fruta a lo largo de la cata. Notas cítricas, de café, florales de canela y mentolados. En boca mantiene una buena acidez y una madera más protagonista que en la añada anterior. Se muestra más tánico y con un tanino más goloso, aunque más afinado que el 2008.

4.- Altos de Losada 2006

Año cálido como demuestran los 14,6º que tienen el vino y la fecha de inicio de la vendimia: 22 de agosto de 2006.

Cata:

Como sus hermanos mantiene una capa media-alta y un bonito color picota junto con una lágrima fina y densa. Muestra ligeros depósitos que recomiendan su decantación.

En nariz, al igual que su hermano, mantienen notas de reducción que desaparecen en aireación y dan paso a fruta madura, apuntes cítricos y balsámicos. Le cuesta abrirse y va perdiendo su timidez a lo largo de la cata aflorando notas minerales, de chocolate negro, florales, de té e higos secos. En boca muestra buena acidez y volumen, seodos, elegante, redondo, largo y un pelín secante. Excelente.

5.- La Bienquerida 2009

Vino proveniente de una parcela que lleva su nombre con cepas de 1906, pero no prefiloxéricas, ya que en El Bierzo no existen, asentadas sobre suelos de pizara y en zona de altura. Cepas con 2 m. de suelo y luego todo es roca madre. Estamos en el centro del núcleo Paleozoico. Elaborado con un 90% de mencía y el resto con distintas variedades locales poco conocidas. Crianza de 15 meses en barrica de roble francés de diferentes tamaños. ¿La niña bonita de Losada?. A Amancio le brillaban los ojos cuando hablaba de La Bienquerida.

Cata:

Bonito color picota de capa media-alta con lágrima fina y densa aunque menos tintada al tener menos cantidad de mencía. Menisco carmesí. En nariz notas de reducción y cerrado en nariz que van dando paso a notas de fruta roja, chocolate, punta de cáscara de naranja, notas minerales y apuntes ahumados. En boca muestra buena acicez, sedoso, elegante, largo, con ligero amargor final y unas notas de astringencia que declaran su falta de botella. Le falta tiempo, pero muestra unas excelentes hechuras.

Y como no sólo de buen vino se sobrevive nuestro anfitrión Toño tuvo a bien agasajarnos con unos platos de minicocina tales como «Caldo de cocido con gota de arbequina, panceta desglasada y ravioli de morcilla con verduras», «Timbal de boletus con mollejas de cordero, foie y vinagre de Módena», «Patatas a la importancia con berberechos» y «Los tres charritos» (bolitas de salchichón con plátano, probadura de chorizo y patata meneada y farinato con frambuesa), de los que dejo muestras gráficas para su deleite.