De copa en boca: Corta y Raspa 2017

De copa en boca: Corta y Raspa 2017

Corta y Raspa Las 40 2017. Mayetería Sanluqueña

La verdad es que cuando uno tiene delante una botella de vino no sólo tiene curiosidad por probarlo, sino también por descubrir algo de su historia o de su origen, y este Corta y Raspa Las 40 es un cúmulo de preguntas, afortunadamente todas con respuesta.

En primer lugar habría que definir qué se entiende por “mayeto” , qué era, cuándo se dió, si existe en la actualidad o es una figura extinta y por qué aparece ahora de la mano de Ramiro Ibáñez. Así que iremos por partes.

La palabra aparece por primera vez en el Diccionario de la RAE en 1.803, estando definido como “viñador de escaso caudal“.

Dicho así de “frío” no nos aporta mucho, aunque si nos acercamos a la página de Callejuela encontramos una definición basada en la experiencia: “Personas de campo, de peoná y rato, llanas y con un gran conocimiento de la vid y todas sus labores. Contar con viña, lagar propio y bodega, habitualmente pequeña, eran los requisitos para ser Mayeto y encontrarse en el escalón más alto de la desaparecida clase media.” No en balde el padre de Pepe y Paco Callejuela, D. Francisco Blanco Martínez, Blanquito, lo fue durante 20 años.

La mayetería tuvo su época dorada en las zonas de Ronda y Sanlúcar de Barrameda, y consistía en una explotación agrararia en minifundo con el cultivo de hortalizas en la zona roteña, mientras que en Sanlúcar, Jerez o Chipiona era el campesino que cultivaba la viña. Sus inicios parten del s. XV cuando la Carta Puebla de Rota otorga terrenos a quienes se comprometieran a vivir y cultivar en La Mayetería.

En los años 80 y 90 desaparece la mayetería, y se pasa de la elaboración de su propio vino a la venta de la uva a las bodegas.

La figura quedó extinta hasta que en el 2016 y de la mano de Ramiro Ibáñez se reúnen tres mayetos: Antonio BernalJosé Manuel HaranaRafael J. Rodríguez para elaborar la primera añada de la “saga” Corta y Raspa con la finalidad de poner en valor el trabajo y elaborar sus propios vinos.

Por último sólo nos falta hacer mención al propio nombre del vino que no ha sido elegido de forma baladí ya que hace referencia “a un tipo de corte especial de la poda de vara y pulgar. Se hace un corte longitudinal seguido de otro en bisel, respetando la carrera de verde, señalando así al resto de faeneros, que pasen por esa cepa durante otras labores, que ese corte es correcto y no necesita modificarse en el futuro”, tal y como queda definido en el blog de Federico Ferrer.

El vino.

Está elaborado por Rafael J. Rodríguez Jiménez en Sanlúcar de Barrameda de viñas de más de 30 años del pago de Las 40 en el Cerro de Añina. Fermentación alcohólica espontánea  en la que el mosto la realiza sin fortificación y una crianza en Bota con sus levaduras salvajes y sin apenas velo de flor.

La cata:

De color amarillo dorado, atractivo, limpio. Aromas protagonizados en sus inicios por la fruta amarilla (membrillo), frutos secos, sensaciones minerales (caliza), flores blancas y ligeros toques almizclados. Boca marcada por las notas salinas, se muestra fresco, amplio, con muy buena estructura y de medio recorrido dejando recuerdos de amontillado.

Me ha gustado. Me ha parecido distino, sencillo, pero no simple. Muy personal. Una vuelta a un pasado digno de recuperar. Bien elaborado y además la relación Disfrute-precio me parece muy buena ya que el PVP está sobre los 11,50 €.

¡Salud y buen vino!

Los nuevos txacolís: no están todos los que son…

Los nuevos txacolís: no están todos los que son…

Los nuevos txacolís.

 

La verdad es que no se me había pasado por la mente organizar una cata de txacolís, de los que no tenía muy buen recuerdo, hasta que cayó en mis manos una entrevista que le hicieron a Ana Martín Onzáin, enóloga, en el blog de Vila Viniteca, en la que hablaba de la situación actual, de los cambios, de la evolución y de la gran proyección que pueden tener los txacolís siempre y cuando se trabaje con criterios de calidad.

Una vez creada la necesidad había que pasar a la ejecución y gracias a las recomencaciones de Ana compusimos el plantel de los txacolís que catamos -no están todos los que son, pero …- y describo a continuación, no sin antes hacer una breve referencia al término en sí, a las DOs que componen el territorio y a las uvas mayoritiarias que se utilizan en la elaboración.

Según el investigador José Uría Irastoza cuando al viticultor le preguntaban “¿Cuánta cantidad de vino habéis hecho?”, solía ser costumbre responder: “Etxeko ain”, es decir lo justo para casa. De “etxeko ain” se pasó a “etxekolain” y acabó diciéndose “txakolin”. Además hay que resaltar que no sólo se aplica el término al vino en sí, sino también al lugar donde se servía, generalmente caseríos con parras y viñedos propios que elaboraban y vendían su producto en el mismo lugar en el que se producía.

En relación con las tres DOs en las que se elaboran txacolís Bizkaiko Txacolina, Getariako Txacolina y Arabako Txacolina, creo que es más gráfico verlas de forma global en el gráfico que he elaborado con datos de su año, hectáras, uvas reconocidas o tipos de vinos elaborados en cada una de ellas y al final concluir -y coincidir con Ana- en que, desde mi punto de vista y en base a las características de la zona, podrían estar todas dentro de una misma DO y a la vez divididas en Subzonas, algo que burocraticamente sería de agradecer, pero el tema parece más político que vinícola.

Con respecto a las uvas utilizadas, la mayoritaria es en blancos la Corbu Blanc (Hondarrabi Zuri) y la Petit Corbu (Hondarrabi Zuri Zerratia), mientras que en tintas la predominante es la Hondarrabi Beltza, acompañadas de Gros Manseng, Petit Manseng y Folle Blanche.

Siguendo con el criterio establecido por el grupo de cata de elmundovino.com, utilizaré un solo nombre para las castas de uva, el de origen o dominante como indico tanto en el cuadro anterior como en la composición de los vinos. En este caso se toman los nombres de las castas blancas de la zona donde existe una mayor superficie de ambas, el suroeste de Francia (Pacherenc du Vic-Bilh, Irouléguy).

1.- IEUP 2017

 Expresión que en euskera se entiende como un saludo -y de ahí la imagen de la etiqueta de un sombrero en acto de salutación- o como una invitación al brindis que incluso se encuentra en el Himno del Athletic de Bilbao.

Viñedos procedentes de una selección de parcela en Lezama con una edad media de los viñedos de 15 años.

Elaborado por Bodega Magalarte de Lezama con Corbu blanc y Petit Corbu. 12,04% vol. D.O. Bizaiko Txacolina

La cata:

Precioso color amarillo verdoso. Limpio y brillante. Atractivo.

IIntensa nariz en la que los aromas de fruta blanca (manana) y amarilla (melocotón) se acompañan con notas de flores blancas, hinojo y elegantes sensaciones minerales.

Boca con muy buena acidez, mostrando tensión y frescura. Seco. Vino con buen recorrido y un toque ligeramente amargo al final. Equilibrado. Rico.

2.- Txomin Etxaniz 2017

Elaborado por Txomin Etxaniz a partir de la variedad Corbu Blanc de viñedos emparrados y en pendiente que rodean la bodega en un precioso marco con el mar de fondo que marcará las sensaciones aromáticas y gustativas del vino. En bodega el mosto fermenta a temperatura controlada y se mantiente con sus lías hasta el momento de ser embotellado. D.O. Getariako Txacolina.

La cata:

Amarillo pajizo con ligeros refleos verdosos y toques acerados. Brillante y limpio.

Aromas con sensaciones minerales, salinas y toques anisados.

Boca con toques de aguja. Muestra buen recorrido. Elegante y con ligero amargor final. Rico.

3.- Doniene Txakolí Zuria 2017

 Nacido en el seno de Doniene Gorrondona de un 83% de Corbu Blanc, de un 10% de Petit Corbu y de un 4% de Folle Blanche dentro de la DO Bizkaiko Txacolina. Ensamblaje de los depósitos de distintas parcelas de viñedo. Depósitos de acero inoxidable. 11,6% vol.

La cata:

Color amarillo pajizo con sensaciones aceradas y reflejos metálicos. Limpio, brillante e intenso.

Aromas de fruta blanca, manzana acompañados de sensaciones haerbáceas, minerales y salinos.

Excelente acidez. Muestra buen equilibrio auque la balanza se decanta por la primera. Tiene tensión y volumen en boca.

Esperaba más de este txacolí y espero darle una segunda “lectura”.

4.- Hiruzta 2017

Elaborado con un 95% de Corbu blanc y un 5% de Gros Manseng de 11 ha. situadas en las laderas del monte Jaizkibel con una orientación sur que le permite protegerse de vientos y humedad del cercano Cantábrico. con una crianza en depósito de 4 meses sobre lías. Bodegas Hirutza.

 

Bonito color amarillo con refeljos verdoso. Lágrima fina y lenta. Untuoso en agitación..

Aromas a flores amarillas, fruta amarilla y blanca, sensaciones minerales y de miel que acompañan a toques anisados y de brioche acompañados de notas cítricas.

Elegante en boca, graso, largo, equilibrado y con volumen. Sutil carbónico que muestra de forma muy elegante ese toque picante que lo hace adictivo. Muy bueno

5.- G22 Lías Finas 2016

 Dentro de la DO Bizkaiko Txacolina, Gorka Izagirre elabora este txacolí nacido de viñas de 6,5 ha. repartidas en 2 pardelas de 2 municipios distintos que dan sentido al nombre G22.

100% Petit Corbu de uva despalillada que es sometida a una maceración prefermentativa en atmósfera inerte durante 12 horas. Crianza sobre lías que se prolonga durante 8 meses con battonage manual. Una vez terminada se procede a retirar las levaduras permaneciendo el vino limpio 4 meses más de permanencia en depósitos. En botella estará 6 meses más antes de salir al merdado.

La cata:

Amarillo intenso. Limpio y brillante. Untuosos en agitación.

Aromas salinos que se complementan con sensaciones florales (jara), minerales y bollería fina. Más uraño que los anteriores y con más necesidad de aireación.

En boca despliega potencia, volumen, graso, equilibrio y buen recorrido. Seco y equilibrado. Cuerpo medio. Muy bueno.

6.- Malkoa 2015 Edición Limitada

Creación de Ana Martín en Bodega Astorbiza está elaborado con uva muy madura de Corbu Blanc de un viñedo de parcela plantado en 1996 a 250 msm en el valle de Ayala y orientación sur que rodea la bodega.

Permaneció 22 meses en depósito ovoide de hormigón donde sus lías se mueven continuamente de forma espontánea dentro de un espacio sin aristas y con ayuda de la oscilación térmica diaria entre el día y la noche. En este tiempo el vino se estabiliza ganando volumen en boca y consiguiendo integrar el resto de los componentes.

Amarillo con menisco verdoso y glicérico en movimiento. Brillante, limpio e intenso.

En nariz necesita aireación y tiempo para desplegar todo su potencial: fruta amarilla, mineral, brioche, sensaciones cítricas y notas de hierbas aromáticas. Muy complejo.

En boca se muestra con una excelente acidez y un recorrido sin fin. Sápidez y sutil amargor al final del recorrido. Para recatar con más tiempo en botella.

Conclusiones:

Desupues de disfrutar con esta excelente cata llego a la conclusión de que la zona está en un muy buen momento con claros progresos que los alejan de los vinos marcados por la excesiva acidez, la ligereza y un carbónico un tanto excesivo.

El más “clásico” Txomin Etxaniz 2017, pero muy disfrutable.
Ieup! 2017, directo y con una nariz de amplio abanico.
Doniene 2017 por debajo de las espectativas, lástima. Espero recatar porque venía con buenas espectativas.
Hirutza 2016 elegante, buena acidez. Se mantuvo vivo toda la cata.
G22, 2016 realmente excelente. Compleja nariz, elegante, volumen, tensión. Puro equilibrio.
Malkoa 2015. Untuoso, elegante nariz aunque algo huraña. Boca un tanto “muda”. Equilibrio. Tal vez habría que haberle dado más tiempo porque hay muy buenos mimbres y trabajo en él.
Desde luego han desaparecido todos los prejuicios que pudiéramos haber tenido para con los Txacolís-

Vinos que se definen por una excelente acidez,  frescura y la tipicidad de unas uvas minoritarias con marcadas sensaciones aromáticas -esa influencia atlántica- y con una maduración de las mismas que les dotan de más complejidad. ¿Qué el cambio climático puede haber influido?, pues seguramente y a la vez haya contribuido a que esa maduración sea más completa ganando en alcohol -y por ende longevidada-, frutosidad, tensión y estructura.

Vinos a seguir y que plantean un buen futuro si se siguen haciendo las cosas bien. Si eso añadimos un mejor conocimiento de los vinos fuera del País Vasco y un alejamiento en los prejuicios sobre ellos, estoy seguro que serán unas elaboraciones que darán grandes satisfacciones.

Vinos de copa en boca: Tetramythos Retsina Vin Résiné bio en Amphore 2017

Vinos de copa en boca: Tetramythos Retsina Vin Résiné bio en Amphore 2017

No tenía ni idea de la existencia de este tipo de vinos hasta que en un programa del concinero Rick Stein -entrañable y buen comunicador que en casa seguimos a través de una canal de cocina- en el que recorría la gastronomía griega por distinas ciudades, disfrutaba de un vino retsina. La curiosidad me picó y hoy comparto con vosotros las sensaciones de un vino que se elabora desde hace más de 2.000 años cuando el envase y su cierre estaban protagonizados por el ánfora y la resina de los pinos con la clara finalidad de evitar oxidaciones.

En el 2011 en un artículo en www.elmundovino.com sobre “Arístico, la uva blanca de Santorini”, Luis Gutiérrez hablaba de los vinos retsina en estos términos:

De hecho lo que viene a la cabeza de la mayoría es un horrible brebaje llamado ‘retsina’ y destinado principalmente a la tortura de turistas incautos, un vino al que se le añade resina de pino que huele y sabe, pues a eso, a resina.

Afortunadamente los tiempos han cambiado y al menos la elaboración que comento del Tetramythos Retsina no tienen nada que ver que las apreciaciones anteriores.

Desde 1999 los hermanos Arístides y Stathis Spanos, junto con el enólogo Panagiotis Papagiannopoulos, elaboran en Ano Diakopto, en la región de Aigialeia, y bajo cultivo ecológico, vinos nacidos de castas como Roditis, Malagousia, Kalavryta y Agiorgitiko en las laderas del Monte Aroania, un lugar entre 400 y 1000 metros de altitud que cuenta con un microclima generado por la brisa marina fría del Golfo de Corinto.

Tetramyghos Retsina en Amphore 2017

Está elaborado con la variedad roditis en ánforas y con un poco de resina del pino conocido como Pinus brutia o Pino de Alepo que sella su apertura.

La uva para este vino procede de un viñedo situado a unos 850 m de altitud en Ano Pythos. Es un viejo viñedo de unos 50 años con suelos de arena, grava y piedra caliza desmenuzada y cultivado sin riego.

El mosto fermentó y maduró durante 6 meses en las ánforas de arcilla. Se embotelló sin filtrar ni clarificar y con una dosis mínima de sulfuroso.

12,5% vol. PVP sobre los 15%. AOP Retsina. Puden encontrarlo en una web, que también tiene tienda físca en Barcelona, por si también les pica la curiosidad.

La Cata

El vino tiene un color amarillo con ligeras irisaciones alimonadas. Limpio y atractivo. En nariz las sensaciones predominantes son las de fruta amarilla (melococtón), cítricas, sutiles florales, apuntes salinos y notas de resina muy en segundo plano, pero que le aportan su “adn”.

En boca es fresco, muy agradable de beber, con buen recorrido y acidez y una retronasal marcada por las notas aromáticas.

En definitiva me ha gustado. Esa sensación de resina le da cierto toque “exótico” que me encanta, máxime cuando lo encuentro a la vez equilibrado, fresco y con boca muy elegante.

Estamos en el mes febrero y en la Grecia clásica se celebraban las Antesterias: fiestas en honor a Dioniso y  en la que se abrían las ánforas en los que se habían guardado los mostos de las últimas vendimias, así que siguiendo con las buenas constumbres de nuestros antecesores, descorchemos un buen vino en su honor, sea griego o no.

Pónganse cómodos y disfruten. Si tienen a bien comentar lo que consideren oportuno, saben que están en su blog.

¡Salud y buen vino!

Fotos: Bodega, www.portalclasico.com y autor.

De copa en boca: Domino de Nogara 2017

De copa en boca: Domino de Nogara 2017

Tengo un buen amigo que es adicto al vino verdejo pero al que estoy sometiendo sutilmente a un proceso de desintoxicación de “levaduritis artificialis” marcadas por los aromas exóticos más propios de países tropicales que de la “Extremadura-Castellana”.

Hoy quiería comentar un buen vino elaborado por Bodegas y Viñedos Valtravieso en la localidad de Puras (Valladolid) en el que la uva verdejo de viñas viejas ha realizado una crianza de 5 meses sobre lías en barricas de roble francés con el fin de aportar longevidad, untuosidad y complejidad, tanto en nariz como en boca.

La cata:

 Presenta en vista un precioso color amarillo verdoso con sensaciones aceradas. En agitación muestra untuosidad que nos habla de su crianza con sus lías.

En nariz aparecen sensaciones florales, de heno e hinojo, acompañadas por notas cítricas -pomelo-, fruta amarilla -melocotón- y recuerdos sutiles de aromas de frutas tropicales.

En boca es untuoso, con volumen y muy buen acidez. Retronasal en la que el aporte de fruta y herbáceos lo hacen muy disfrutable, rematando con esa sensación de ligero amargor que lo hace verdaderamente adictivo.

En definitiva un vino atractivo con un precio muy ajustado para todo lo que aporta, 7,5€, que se aparta de la tendencia marcada por la “artificiaidad” en los vinos verdejos que tanto daño han hecho a pesar de ser los más vendidos. Tendrán que plantearse si es compatible el nivel de ventas con la elaboración de vinos alejados de enmascaramientos y centrar su valoración en potenciar los verdejos en los que realmente queden reflejados los valores de terruño y casta.

Otra cosa, antes de que se me olvide. Mil disculpas por el retraso en publicar, pero el cambio de editor, tanto en Worpress como en Divi han generado tal retardo. No es fácil cambiar de la noche a la mañana la forma de realizar un post. Con todo, lo hemos intentado y parece que no va mal.

Ya saben. Descorchen y disfruten, y si les apetece compartir sus impresiones ya saben que éste es su blog. ¡Pónganse comodos!

Los vinos de Adega Entreosríos en Barbanza e Iria

Los vinos de Adega Entreosríos en Barbanza e Iria

I.X.P. Barbanza e Iria

Que le digan a alguien que vamos a realizar una cata de vinos elaborados mayoritariamente con uva albariño, no sorprende a nadie, pero cuando se fija el objetivo en una bodega de la I.X.P. Barbanza e Iria, las cejas empiezan a despegarse y si a eso se añade que algunos de los blancos se embotellan con entre 18 y 24 meses en depósito más tres en botella, los ojos salen de las órbitas, pero si se remata con que uno de los vinos está elaborado con la casta “raposo“, el personal entra en fase de “ansia viva”.

mapa-Vino-Barbanza-e-Iria

Mapa de la zona geográfica del vino de Barbanza e Iria. Fuente: Xunta de Galicia.

Pues eso, más o menos, sucedió cuando nos acercamos a los vinos elaborados en Adega Entreosríos -también casa rural para dar descanso al cuerpo-, una bodega que parte de tierras con historia -no en vano de los vinos de Barbanza ya se hablaba en el s. XVIII; gran parte de los terrenos pertenecieron al Monasterio de la Merced (desamortizado en 1843) e incluso hizo vino con uvas de esos terruños el mismísimo Valle Inclán-.

A mediados del siglo XX entraron en fase de abandono en beneficio de actividades más lucrativas como el marisqueo o la pesca.

Para aquellos que se estén preguntando ¿dónde nos encontramos? -aunque la variedad albariño ya da cierta pista- Barbanza e Iria es una indicación geográfica protegida relativamente jóven -sus inicios son del 2006-, utilizada para designar los vinos de la tierra elaborados con uvas producidas en la zona vitícola del norte de la Ribera de la Ría de Arosa.

Viñas en bancales en Adega Entreosríos

Viñas en bancales en Adega Entreosríos

Comprende los términos municipales de: Catoira, Valga, Puentecesures, Padrón, Dodro, Rianxo, Boiro, A Pobra, Riveira y varias parroquias de Puerto del Son y Lousame, situados en las provincias de La Coruña y Pontevedra.

En esta Indicación, más rígida a nivel del uso de herbicidas y tratamientos fitosanitarios además de en producción que la vecina DO. Rías Baixas, se cultivan las variedades

  • Tintas: Mencía, Caiño Tinto, Brancellao, Espadeiro, Loureira Tinta y Sousón.
  • Blancas: Albariño, Godello, Palomino, Caíño Blanco, Loureira Blanco, Treixadura y Torrontés.
KK mencía-caíño 80-20

Mencía-Caíño 80/20

Las viñas situadas en cotas inferiores a 150 snm o casi al lado del mar al abrigo de la Sierra de Barbanza, con temperaturas que oscilan entre los 15º y los 24º y con un emparrado bajo para conseguir una perfecta aclimatación dan lugar a vinos atlánticos marcados por su carácter salino y una acidez que ha de ser mitigada, en la mayoría de los casos, por la realización de la maloláctica.

Adega Entreosríos

Adega Entreosríos así denominada puesto que el río que cruza la propiedad se divide en dos brazos que la deja en medio está localizada en A Pobra do Caramiñal. Cuenta con viñedos propios de 5 ha. y otras dos propiedad de viticultores de la zona sobre suelos orientados al SW.

Viñas Adega Entreosríos

Viñedos con edades comprendidas entre 15 a más de 50 años sobre suelos graníticos y esquistos propios de la península de Barbanza en los que se ha se han eliminado los herbicidas en el campo y en el tratamiento del viñedo.

Podemos decir que elabora dos líneas claramente diferenciadas y de entre los vinos catados habría que separar Casal do Monte 2011 y Altares de Postmarcos 2013, más tradicional, de los Komokabras, elaboraciones más “alocadas” cuyo máximo responsable es José Crusat, pero con excelentes resultados como pudimos comprobar.

Utiliza levaduras autóctonas y elabora entre 15.000 y 25.000 botellas anualmente

1.- Casal do Monte 2011

Casal do Monte

Elaboración monovarietal con 100% Albariño. Fermentación maloláctica natural. Embotellado transcurridos 18-24 meses y posteriormente mínimo de 3 meses de botella previa su salida al mercado. 12% vol.

Producción de 4.000-6.000 botellas anuales

La cata:

Bonito color amarillo con cierta evolución y reflejos verdoso. Compleja nariz con notas minerales (granito) que se acompañan por sensaciones empireumáticas (recuerdos de carburo), frutos secos y azafrán. En boca muestra una excelente acidez, elegante, cremoso y con un buen recorrido. Volúmen y cierta untuosidad.

 

2.- Altares de Postmarcos 2013

Altares

 

Monovarietal 100% Albariño con fermentación maloláctica natural, tras la que se realiza un trabajo de lías de 4 meses.

Las lías permanecen en depósito hasta el filtrado previo al embotellado. Embotellado transcurridos 18-24 meses y posteriormente mínimo de 3 meses de botella previa su salida al mercado

Producción de 10.000 – 12.000 botellas anuales

La cata:

Amarillo dorado, limpio y brillante. Boca compleja en la que destacan apuntes de brioche, mantequilla, recuerdos de laurel, sensaciones minerales, empireuméticas y manzana asada. Boca redonda y con volúmen. Vino serio, elegante y con muy buen acidez. Excelente.

3.-Komokabras Lías (Verde) 2015.

Komokabras Verde. Adega Entreosríos

Monovarietal 100% Albariño. Mezcla de dos depósitos, uno de ellos trabajado sobre lías y fermentación maloláctica, el otro no.

Embotellado a final de Agosto 2016 y posteriormente mínimo de 2 meses de botella previa su salida al mercado. Producción de 4.000 botellas. 12,5% vol.

La cata:

Bonito color amarillo. Limpio y brillante. Aromas iniciales de manzana ácida y de notas florales que dan paso a  apuntes tostados, minerales y toques cítricos que se acompañan por sensaciones salinas. Boca com buena acidez, fresco, muy agradable y goloso. Toque de ligero amargor final que lo hacen adictivo. Quizás sea el más “comercial”, aunque bendita sea esa “comercialidad”. Me ha encantado como a Santi Ribas de Colectivo Decantado.

4.- Komokabras Tinalla (Naranja) 2016

KK Naranja

 

Monovarietal 100% Albariño. Maceración con pieles (5 semanas) en tinaja de barro de 300 litros.

Crianza en la propia tinaja durante 10 meses.

Se trata pues de un vino blanco elaborado como un tinto, en donde el tanino de los hollejos aporta estructura y volumen

La cata:

De color amarillo con ligeras tonalidades anaranjadas. Nariz con notas cítrica y toques de fruta amarilla y blanca (pera) que se acompañan con apuntes terrosos (arcilla) y aportes florales y minerales. En boca se muestra un tanto plano en inicio para dar un cambio radical a mejor a lo largo de la cata.

5.- Vulpes Vulpes 2016 (variedad Raposo)

Vulpes

 

Monovarietal elaborado con 100% uva Raposo (Branco Lexítimo, Albarín). Y a José Crusat no se le ocurrió otra cosa que llamarlo Vulpes Vulpes, diccionario de latín en mano.

La añada 2016, procedente de mezcla de viñedos de 10 años de antigüedad y otras cepas de la zona de viñas de más de 100 años. Fermentación y reposo en depósito de acero sin trabajo de lías.

Embotellado en Septiembre del 2017. Producción total de 735 botellas. 13°. Acidez media con maloláctica realizada.

Raposo. Adega Entreosríos

Raposo o Blanco Lexítimo

La cata:

De tonalidad amarilla la diferencia la marca la nariz con aportes de hidrocarburo, minerales, flores blancas (cala) y sensaciones cítricas y salinas. En boca se muestra un tanto “acuoso” acompañado de buena acidez, pero de paso muy agradable. Hecho para disfrutar, sin duda.

 

Como conclusión, creo que la mejor definición de los vinos catados la hace Joan Gómez Pallarés en la segunda edición de su libro Vinos Naturales de España -se lo recomiendo- cuando dice textualmente:

“Un vino natural es el que te habla, desde la copa, del artesano que lo ha hecho, de la tierra donde han crecido y se han alimentado sus cepas, del clima, las lluvias, el frío y la sequía que ha pasado éste o aquel año, etc. Es el vino que te habla de todo esto con la máxima sencillez posible, con el menor número de interferencias en todo el proceso.”

No están todos los que son y estaremos pendientes de aquellos que, estando agotados, no hemos podido catar, como ese Komokabras amarillo que promete ser el blanco de año para www.elmundovino.com.

Además seguiremos pendientes de los vinos de la saga Crusat -no hay que olvidar a Manuel Crusat, primo de José del que ya hemos hablado en algún post-. Estoy seguro nos depararán grandes satisfacciones.

Espero que hayan disfrutado con el post, ahora les recomiendo que disfruten con los vinos que además cuentan con muy buena relación Calidad/Disfrute.

¡Salud y buen vino¡

De copa en boca: Portia Verdejo 2017

De copa en boca: Portia Verdejo 2017

Elaborado con un 100% uva verdejo. 13% vol. Bodegas Portia. DO Rueda. Dirigido en exclusiva al sector de la hostelería.

Vendimia nocturna. Maceración en frío y posterior prensado. Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable.

Portia Verdejo 2017

La cata:

Color amarillo pajizo con ribete ligeramente verdoso. Lágirma fina y densa y untuoso en agitación.

Sensaciones olfativas con predominio de aromas a fruta tropical, notas cítricas (limón) y toques de fruta amarilla. Nariz demasiado castigada por las notas de “frutas exóticas”. En una palabra, huraño en aportes propios de la verdejo. ¿Excesivas levaduras añadidas?. Al menos da una sensación de artificialidad.

En boca muestra una buena acidez con percepciones glicéricas. Retronasal protagonizada de nuevo con el aporte exótico y cítrico, terminando con un ligero amargor.

He de reconocer que no es mi tipo de “Rueda”. Me resulta un tanto empalagoso y en mi opinión no considero que sea un buen exponente de esta casta que más bien está dirigido a ese consumidor “educado” en este tipo de sensaciones “exógenas” y añadidas que hacen perder todo atisbo de tipicidad. Lástima y máxime cuando es un producto dirigida al sector Horeco en el que se podría haber realizado una función más didáctica.

Por cierto, no estaría de más que cambiaran el color de la letra de la contraetiqueta ya que apenas se lee la información suministrada con las letras en blanco.

¡Salud y buen vino!

Foto de cabecera: Bodegas Portia.

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