Vinhos Verdes. Vinos sí, verdes, no

Vinhos Verdes. Vinos sí, verdes, no

Los vinhos verdes

Muchas veces lo que tenemos más cerano,  es lo que menos «vemos» -en este caso «bebemos»-, pero es una realidad que estando Portugal tan cerca conozcamos tan poco sus vinos. También hay que decir que por norma general, los países que son productores de vino consumen menos elaboraciones «transfronterizas», salvo el nuestro que apenas consume ni de dentro ni de fuera, al menos de momento.

No tengo que decir que soy un enamorado de los vinos de nuestro vecino país, y que en varios post he dejado clara esa intención – Setúbal, Madeira o Vinos de las Islas Azores -, aunque esta vez nos vamos a centrar en los vinhos verdes, elaboraciones un tanto denostadas, pero que el buen hacer de viticultores y enólogos están dando resultados que consiguen modificar esa opinión tan negativa marcando entre sus objetivos el de dar protagonismo al terruño antes que a la propia «alquimia» .

Como una pequeña muestra plasmo en este post la cata de 6 vinos representativos de ese buen hacer.

 La Zona.

Nos encontramos en la parte noroeste de Portugal, en la región agrícola conocida como “Entre Douro e Minho”, y nada más descriptivo para fijar el territorio dónde se mueve la zona de Vinhos Verdes.

Climáticamente es una zona de clara influencia atlática ya que está bañada por la brisa marina del Atlántico y su vez está protegida por las montañas de Trás-Os-Montes y Alto Douro.

Administrativamente la DOC nacida en 1992 se divide en nueve subregiones: Amarante, Ave, Baião, Basto, Cávado, Lima, Monção, Paiva y Sousa que suman 22.000 hectáreas de viñedo.

La viticultura: Suelos, castas y vinos

Geológicamente estamos en pleno zócalo paleozoico en el que predominan los suelos de granito descompuesto intercaladas con zonas de carbón, pizarra y esquisto.

Los suelos son poco profundos, franco-arenosos (livianos) con textura arenosa, con una acidez naturalmente alta y bajos niveles de fósforo.

Las castas principales son Alvarinho y Loureiro, aunque también se encuentran Treixadura y Arinto.

Las viñas se cultivan en pérgola o incluso a lo largo de los árboles, aunque se está imponiendo el cultivo más moderno con mayor isolación de los racimos.

Los vinos.

Soalheiro Alvarinho Blanco 2017

El nombre de la marca, Soalheiro, surge de la excelente exposición al sol de los viñedos que llevan el mismo nombre, un lugar soleado.

Elaborado con100% de uva Alvarinho. La vendimia se realizó de forma manual a finales de agosto de 2017, la más temprana de la bodega en su historia.

Antes de la fermentación con temperatura controlada, el mosto se decantó durante 48 horas a baja temperatura.

Ph 3,41, Acidez total 5,4 g/dm3, Acidez Volátil 0,32 g/dm3

La cata:

 De bonito color amarillo-verdoso. En nariz despliega aromas a fruta amarilla, sensaciones cítricas y minerales, toques anisados y flores blancas. En boca muestra una buena acidez, es fresco, seco, equilibrado y untuoso.

Phaunus Amphora Loureiro Blanco 2017

Elaborado por Aphros Wine, proyecto liderado por Vasco Croft, en la Subregión Lima con uvas de la variedad Loureiro y bajo criterios de viticultura biodinámica.

Fermentado con las pieles en ánforas de arcilla de 1.300 litros y selladas con cera de abejas.

Envejecido con sus lías durante 7 meses antes de ser embotellado.

Azúcar residual 1,50 g / dm3. Acidez Total: 5,22 g / dm3. pH: 3,42

Producción 4.000 botellas

La cata:

En vista presentó una clara turbidez.

Una vez en copa, el vino necesita aireación para que despliegue recuerdos de manzana ácida, flor de laurel, fruta amarilla y miel. En boca se deja notar la acidez natural de la casta, mientas que la maceración y el contacto con sus lías le otorga una buena estrutura.

Con todo  resulta un tanto desequilibrado y la sensación es que hay que darle más tiempo porque tiene notas para una buena proyección.  Como dice el enólogo Miguel Viseu, es un vino «hecho en silencio», en el que no se usa electricidad en ningún momento del proceso.

Soalheiro Reserva Blanco 2016

Elaborado con uvas 100% alvarinho de la región de Melgaço, la más continental de todas, en una añada, que junto con la 2015, se ha considerado excelente.

La fermentación y la crianza se realizan en roble francés (nuevo y usado), y permanecen en “batonnage” con lías finas hasta finales de junio.

La cata:

Atractivo color amarillo dorado. Untuoso en agitación. Aromas de fruta amarilla, flores blancas, sensaciones terrosas y puntas cíticas y lácteas. En boca se muestra glicérico, largo, con volumen y buena acidez. Un vino muy bien conjuntado, sin aristas. Para disfrutar.

Ribeiro Santo Alvarinho de Carlos Lucas Blanco 2016

Tras este vino se encuentra uno de los mejores enólogos de Portgual, Carlos Lucas, reconocido en 2008 como Enologo del Año por la Revista de Vinhos.

Está elaboardo con un 100% de uva Alvarinho. Se selecciona sólo el mosto de lágrima que posteriormente es enfriado y decantado a bajas temperaturas durante 24h.

La fermentación se llevó a cabo en un tanque de acero inoxidable con un control de temperatura de aproximadamente 16ºC durante 3 semanas

Se envejece en depósitos de acero inoxidable, seguido de una etapa de botella de aproximadamente 6 meses.

La cata:

Tonalidad amarillo verdosa con reflejos alimonados. Aromas con predominio de notas minerales, toques especiados, flores blancas, cítricas y miel. En boca expresa buena acidez, seco, de mediano recorrido y buen equilibrio. Un buen vino al que hay que darle más tiempo para poder obtener lo mejor de sí. Con todo, me gustó.

Niepoort Olo Blanco 2016

Elaboardo en la Subregión de Basto sobre suelos de granito en torno al río Olo por Niepoort.

Coupage de Avesso, Arinto, Trajadura y Alvarinho que se fermentan y luego maduraron en tanques de acero inoxidable durante 10 meses a bajas temperaturas.

Se añade una pequeña cantidad de Alvarinho fermentado barricas de roble francés usado durante 10 meses.

Acidez Total 7,4. Acidez Volátil: 0,37

La cata:

Precioso color amarillo verdoso. Nariz elegante, limpio, mineral, fruta amarilla (piña) y apuntes cítricos, jengibre y apuntes de flores blancas. Sensaciones tostadas muy ligeras, lo justo para no quitarle el protagonismo al aporte frutal. Boca fresca, con muy buena acidez, equilibrado y una retronasal compleja y larga. Muy elegante. Me ha encantado.

Anselmo Mendes Parcela Única Blanco 2016

Elaborado por Anselmo Menses con uvas 100% Alvarinho procedentes de una parcela única de viñedos con más de 12 años sobre suelo franco arenoso y baja producción. Los altos niveles de azúcar y ácidos que revela su alto potencial.

Criado durante 9 meses con sus lías finas en barricas de roble francés de 400 l. de tostado bajo.

6 meses más en botella.

La cata:

Amarillo brillante, limpio e intenso. Untuoso en agitación. Elegante. Aromas un tanto uraños entre los que destacan los de fruta amarilla conjuntada con sensaciones minerales. En boca muestra una excelente acidez y recorrido con una ligera astringencia, aunque le falta tiempo en botella para desarrollar todo su pontencial y disfrutar con un perfecto equilibrio entre los aportes frutales y minerales y su paso por barrica.

Buen acercamiento a los vinhos verdes con gratas sorpresas y afianzando nuestra impresión de vinos muy disfrutables. Tal vez haya sido una cata «politicamente correcta», pero siempre queda una segunda para «arriesgar» más. En principio la idea era más de conocimiento y creo que el objetivo está cumplido.

Si desean opinar al respecto, no tengo que decirles que están en su blog y pueden hacerlo con toda libertad, faltaría más.

¡Salud y buen vino!

Fotos de Bodegas Soalheiro, www.chambersstwines.com, www.tamegasousa.pt y autor.

 

De copa en boca: Gorka Izagirre 2017

De copa en boca: Gorka Izagirre 2017

A estas alturas de la primavera nos vamos acercando irremediablemente hacia la próxima estación veraniega y empezamos a sentir como las pelusas de los chopos nos hacen estornudar, la boca se nos reseca y vamos demandando vinos más frescos que nos hagan el tránsito hacia el calor de una forma más agradable y placentera.

Reconozco que disfruto de los vinos blancos durante todo el año y no soy un cosumidor «estacional» de los mismos, al igual que tampoco me decanto por un buen espumoso sólo tras celebrar la llegada del Año Nuevo con el «corchazo» consabido -no lo digo por el TCA, sino por el pepinazo acústico que tanto gustan al común de los mortales-.

No es la primera vez que me acerco a los vinos elaborados en el País Vasco, bien como cata monográfica o bien como elemento incuido dentro de viajes marcados por el turismo y la gastronomía, y considero que se debe de apartar su concepto de vino menor y tal vez un tanto «menospreciados» por puro desconocimiento.

En definitiva cualquier tiempo es bueno para deleitarse con un buen vino y éste que les comento, lo es y se lo recomiendo, aún para aquellos inmovilistas que no salen del verdejo, y doy fe que los hay.

 El vino:

El txacolí Gorka Izagirre está formado por el ensamblaje al 50% de la Corbu Blanc (Hondarrabi Zuri) y de la Petit Corbu (Hondarrabi Zuri Zerratia) maceradas por separado y con una crianza sobre lías.

Las uvas son obtenidas de 21 hectáreas de viñedo de unos 20 años de edad cultivadas en 10 parcelas repartidas por 7 municipios diseminados por toda Bizkaia.

D.O. Bizkaiko Txakolina. 12 % vol.

La cata:

Vino blanco de color amarillo pajizo con reflejos verdosos acerados y con un ligero carbónico. Untuoso.

Aromas minerales que se acompañan por sensaciones florales y notas de herbáceas y fruta amarilla -manzana-. Recuerdos balsámicos y de fruta exótica (lichi y chirimoya) que para nada empalagan, amén de dotarle de complejidad aromática.

En boca se muestra elegante, con un buen recorrido y un carbónico sutil, muy bien integrado, que practicamente es sólo un ligero cosquilleo muy agradable.

Fresco, elegante, con muy buena acidez y buen recorrido. Glicérico, seco y con un toque final ligeramente amargo.

Advierto, ¡puede crear adición!.

De paso, les recomiendo que descubran los vinos de esta bodega. No sólo estoy seguro que les van a sorprender, sino que me lo van a agradecer.

¡Salud y buen vino!

Fotos de la Bodega y del autor.

Vinos de copa en boca: Cambridge Road Syrah 2011

Vinos de copa en boca: Cambridge Road Syrah 2011

Cambridge Road Vineyard 

Lance Redgewell y su familia son los últimos propietarios de una pequeña finca de cerca de 2,20 ha. dentro de la denominación de Martinborough Terrace, en el extremo sur de la isla norte de Nueva Zelanda, que se plantó por primera vez con uvas Pinot Noir y Syrah en 1986, siendo uno de los más antiguos del país y de Cambridge Road. 

Lance dice: «For us, small means beautiful. We focus our time and energy on perfecting and beautifying our land and cultivate it according to natural biodynamic principles. Our commitment is to making fine, handcrafted wines through meticulous viticulture and traditional winemaking techniques.» (Para nosotros, pequeño significa hermoso. Enfocamos nuestro tiempo y energía en perfeccionar y embellecer nuestra tierra y la cultivamos de acuerdo con los principios biodinámicos naturales. Nuestro compromiso es hacer vinos finos y artesanales a través de una viticultura meticulosa y técnicas de vinificación tradicionales).

La región de Martinborough, a veces llamada Wairarapa, que no debe confundirse con Waipara en la isla sur, es un lugar excelente para el cultivo de vino, ya que es es una zona bastante plana que se encuantra entre los ríos  Ruamahanga y Huangarua.

Según Lance, estas dos vías de agua contribuyen a que existan unos suelos ricos suelos aluviales, que se depositan sobre una gran cantidad de actividad volcánica antigua. Esto, dice Lance, «da como resultado una composición mineral más diversa en el subsuelo».

En la actualidad se realiza cultivo biodinámico en un viñedo que cuenta con tres microclimas distintos, cada uno de los cuales tiene un efecto único en los tiempos de maduración del Pinot Noir y la Syrah.

La cata:

Bonito color rojo picota con ribete carmesí. Capa media. Atractivo.

Aromas marcados por los aportes de la fruta negra madura acompañada de sensaciones ahumadas y toques de cacado, recuerdos florales, especias y cuero.

Boca fresa en la que sobresale una muy buena acidez. Redondo y con un tanino sedoso que lo hace muy elegante. Recorrido largo y un pelín astringente debido al aporte del raspón (25%) con un final ligeramente amargo que recuerda a un buen chocolate. Me ha gustado y mucho.

Un buen trabajo de Lance Redgewell y todo un descubrimiento, al menos para mí. Cada vez disfruto más con este tipo de vinos en los que el predomino de la fruta, el terruño y una cuidada crianza los hacen realmente adictivos.

¡Salud y buen vino!

Fotos: The Wine Idealist y autor.

De copa en boca: Corta y Raspa 2017

De copa en boca: Corta y Raspa 2017

Corta y Raspa Las 40 2017. Mayetería Sanluqueña

La verdad es que cuando uno tiene delante una botella de vino no sólo tiene curiosidad por probarlo, sino también por descubrir algo de su historia o de su origen, y este Corta y Raspa Las 40 es un cúmulo de preguntas, afortunadamente todas con respuesta.

En primer lugar habría que definir qué se entiende por «mayeto» , qué era, cuándo se dió, si existe en la actualidad o es una figura extinta y por qué aparece ahora de la mano de Ramiro Ibáñez. Así que iremos por partes.

La palabra aparece por primera vez en el Diccionario de la RAE en 1.803, estando definido como «viñador de escaso caudal«.

Dicho así de «frío» no nos aporta mucho, aunque si nos acercamos a la página de Callejuela encontramos una definición basada en la experiencia: «Personas de campo, de peoná y rato, llanas y con un gran conocimiento de la vid y todas sus labores. Contar con viña, lagar propio y bodega, habitualmente pequeña, eran los requisitos para ser Mayeto y encontrarse en el escalón más alto de la desaparecida clase media.» No en balde el padre de Pepe y Paco Callejuela, D. Francisco Blanco Martínez, Blanquito, lo fue durante 20 años.

La mayetería tuvo su época dorada en las zonas de Ronda y Sanlúcar de Barrameda, y consistía en una explotación agrararia en minifundo con el cultivo de hortalizas en la zona roteña, mientras que en Sanlúcar, Jerez o Chipiona era el campesino que cultivaba la viña. Sus inicios parten del s. XV cuando la Carta Puebla de Rota otorga terrenos a quienes se comprometieran a vivir y cultivar en La Mayetería.

En los años 80 y 90 desaparece la mayetería, y se pasa de la elaboración de su propio vino a la venta de la uva a las bodegas.

La figura quedó extinta hasta que en el 2016 y de la mano de Ramiro Ibáñez se reúnen tres mayetos: Antonio BernalJosé Manuel HaranaRafael J. Rodríguez para elaborar la primera añada de la «saga» Corta y Raspa con la finalidad de poner en valor el trabajo y elaborar sus propios vinos.

Por último sólo nos falta hacer mención al propio nombre del vino que no ha sido elegido de forma baladí ya que hace referencia «a un tipo de corte especial de la poda de vara y pulgar. Se hace un corte longitudinal seguido de otro en bisel, respetando la carrera de verde, señalando así al resto de faeneros, que pasen por esa cepa durante otras labores, que ese corte es correcto y no necesita modificarse en el futuro», tal y como queda definido en el blog de Federico Ferrer.

El vino.

Está elaborado por Rafael J. Rodríguez Jiménez en Sanlúcar de Barrameda de viñas de más de 30 años del pago de Las 40 en el Cerro de Añina. Fermentación alcohólica espontánea  en la que el mosto la realiza sin fortificación y una crianza en Bota con sus levaduras salvajes y sin apenas velo de flor.

La cata:

De color amarillo dorado, atractivo, limpio. Aromas protagonizados en sus inicios por la fruta amarilla (membrillo), frutos secos, sensaciones minerales (caliza), flores blancas y ligeros toques almizclados. Boca marcada por las notas salinas, se muestra fresco, amplio, con muy buena estructura y de medio recorrido dejando recuerdos de amontillado.

Me ha gustado. Me ha parecido distino, sencillo, pero no simple. Muy personal. Una vuelta a un pasado digno de recuperar. Bien elaborado y además la relación Disfrute-precio me parece muy buena ya que el PVP está sobre los 11,50 €.

¡Salud y buen vino!

Cerrando el periplo vinícola por las islas volcánicas: Las Islas Azores

Cerrando el periplo vinícola por las islas volcánicas: Las Islas Azores

Cata de vinos de las Islas Azores dirigida por Ricardo Paulo de O Lusitano

Para cerrar el periplo que habíamos realizado por las islas volcánicas en las que se elaboran vinos (Tenerife, Sicilia – Etna, Santorini y Madeira), nos quedaban por catar aquellas que se realizan en las Islas Azores (Portugal) y nada mejor que fuera de las manos de un experto, Ricardo Paulo de la distribuidora O Lusitano,  importador de los vinos que Antonio Maçanita, uno de los enólogos más reputados de nuestro país vecino, a la par que viñador en las islas, elabora bajo la marca Azores Wine Company.

Agradecer a Ricaro Paulo no sólo el que se desplazara desde Barcelona a Salamanca para dirigir la cata, sino el habernos facilitado unos vinos  muy escasos y muy cotizados que se exportan por cupos y que son muy difíciles de conseguir para los «mortales».

Situación.

El archipiélago de las Azores está constituido por nueve islas de origen volcánico en pleno Océano Atlántico, a una distancia de alrededor de 1.500 kilómetros del continente europeo y a, aproximadamente, 3.900 kilómetros de las costas de América del Norte. Dada su localización, las Azores tienen un clima de características típicamente marítimas, que se traducen en temperaturas agradables, con escasas oscilaciones térmicas, pluviosidad elevada y una acentuada humedad relativa.

Breve reseña histórica.

La viticultura fue introducida por religiosos franciscanos en los comienzos de la colonización en el s. XV. Con el fin de poder realizar la práctica vinícola se construyeron corrales (currais) de piedra con el fin de proteger a las viñas de los vientos marítimos que hoy en día forman parte del paisaje de las islas.

A mediados del s. XIX debido a una serie de enfermedades criptogámicas y principalmente por la filoxera, se produce la casi desaparición del Verdeho antigo, salvo en las islas del Pico (Lajidos), Terceira (Biscoitos) y Graciosa. En el resto del territorio se sustituyen por viñas de origen americano (híbridos) que posteriormente sufrieron una reconversión en favor de la Verdeho tradicional y castas de origen europeo.

Suelos y castas.

Semejantes climática y geológicamente a la isla de Santorini las islas Azores están formadas exclusivamente por basalto negro con suelos pobres y bajos rendimientos, sobre todo en la isla de Pico. Si a eso añadimos el cultivo en pequeñas parcelas o currais en las que apenas entran de 2 a 6 viñedos, se explican las grandes dificultades de producción en determinadas zonas y volvemos a la semejanza con la isla griega. 

Dependiendo de las Denominaciones las castas varían y así en la isla Graciosa predominan las variedades verdelho, arinto, terrantez, boal y Fernão Pires ,mientras que en la isla Terceira las variedades predominantes son verdelho, arinto y terrantez.

Por último habría que hablar de la variedad Isabella,  «a proibida», híbrido de Vitis Vinifera y Vitis Labrusca, que surgió tras la filoxera como alterantiva a las castas tradicionales y se convirtió en el exponente rústico de «vino de la casa» en la isla.

Los vinos.

 1.- Arinto dos Açores 2017

100% Arinto dos Açores. D.O. Pico. 13% vol. Acidez total: 7,4 g/l.

Vendimia manual selectiva en cestos de 20 kg. Prensado de racimo entero y pasado después de 24h a cubas  de fermentación de 600 l. a 1.000 l.

Vides cultivadas de forma sostenible y plantadas sobre suelo de basalto volcánico a nivel del mar, a menos de 50 m del Océano Atlántico.

La cata:

Atractivo color amarillo verdoso. Brillante. Llimpio e intenso. Aromas marcadas por las sensaciones cítricas que se acompañan por notas minerales, salinas y de flores blancas. Boca que exibe una excelente acidez, largo y con una retronasal con sensaciones olfativas y un deje final salino.

2.- Arinto sur lies 2017

100% Arinto dos Açores. D.O. Pico. 13% vol. Acidez total: 7,4 g/l.

Vendimia manual selectiva en cestos de 20 kg. Prensado de racimo entero y pasado después de 24h a cubas  de fermentación de 600 l. a 1.000 l. Realización de battônage.

La cata:

Bonito color amarillo liegaramente dorado en el ribete y con sensaciones de untuosidad en agitación. Compleja nariz con un abanico de aromas que van de fruta blanca, apuntes minerales, sensaciones yodadas, salinas, tosatadas y recuerdos anisados. En boca se muestra amplio, con volumen e intensidad y con una retronasal compleja y elegante. Largo. Excelente.

3.- Verdelho O Original 2017

100% Verdelho «o Original» de las Islas. D.O. Pico. 12,5 % vol.

Vendimia manual selectiva en cestos de 20 kg. Prensado de racimo entero y pasado después de 24h a cubas  de fermentación de 600 l. a 1.000 l.

Este varietal de Verdelho se remonta a las plantaciones originales a principios del siglo XVII y es autóctono de las Azores y Madeira.

Vides cultivadas de forma sostenible y replantadas entre1984-2004 sobre sueldo volcánico a nivel del mar, a menos de 50 m.

La cata:

Amarillo verdoso. Intenso y brillante. Boca en la que las sensaciones cítricas (pomelo), minerales y de fruta blancas marcan. En boca tiene una exclente acidez mostrándose fresco, graso, complejo y con volumen, elegante y largo. Al final marca un toque amargoso que recuerda a los apuntes cítricos del pomelo. Muy bueno.

4.- Terrantez do Pico 2017

100% Terrantez do Pico mayoritariamente vendimiadas en la isla de San Miguel. 12,5% vol.

Vendimia manual selectiva en cestos de 20 kg. y traslado de las uva en avión y barco a la Isla de Pico. Racimos seleccionados uno a uno. Prensado directo sin estrujamiento con protección de CO2. Las primeras prensas realizan la fermentación en cubas de acero inoxidable con control de temperatura y el segundo prensado realiza la fermentación en barricas de tres años.

La cata:

Amarillo verdoso, brillante e intenso. En nariz se muestra más huraño que los anteriores pidiendo más aireación. Tras dejarlo respierar aparecen aromas salinos, cítricos y minerales, flor de acacia y sutiles sensaciones terpénicas. En boca es un auténtico «cuchillo» de acidez con una retronasal en la que afloran las notas de fruta amarilla (piña), cítricas y minerales. Muy bueno.

5.- Rose Volcánico 2017

25% Saborinho, 25% Agronomica, 25% Aragones, 25% Touriga Nacional. Plantadas en 1991 en suelo volcánico a nivel del mar

Este es un vino de microproducción de la pequeña isla de Pico en las Azores. Se cultiva a la orilla del océano Atlantico.

Este terruño y el varietal le dan a este vino una increíble mineralidad y pureza, así como una salinidad inconfundible.

Cosecha manual en cestas de 40 kg. Sin maceración y prensa directa. Fermentación convencional con levaduras cultivadas en pequeños tanques de acero inoxidable hasta diciembre.

La cata:

Atractivo color frambuesa, brillante, limpio e intenso. Nariz no muy intensa, pero en la que se aprecian notas de fruta roja (fresa), yodo, pimenta negra y sensaciones minerales. En boca mantiene buena acidez aunque sigue revelándose corto en retronasal. Boca fresca. Con todo, no tienen defectos y es un vino interesante.

6.- Tinto Vulcánico 2016

Aragonês, Agronómica, Castelão, Malvarisco, Merlot, Touriga Nacional, Saborinho, Syrah y otras. I.G. Açores. 11,5% vol.

Vendimia manual selectiva en cajas de 20 kg. Mesa de selección y entrada en cuba por grabedad sin ayuda de bombas.

La cata:

Cambiamos de gamas cromáticas y vamos a notas rubíes con ribete azulado. Bonito. Aromáticamente presenta una expresiva nariz con notas de tapenade, laurel, clavo, tinta china y mermelada de cereza. En boca es fresco, con un buen ataque y mediana intensidad. Retronasal en la que las notas de aceituan negra, laurel, clavo y flores azules afloran haciendo de este Volcánico un vino muy disfrutable. Rico, rico.

7.- Isabella a Proibida

Antonio Maçanita ha rescatado una antigua parcela de esta variedad única con el fin de demostrar que esta uva es capaz de hacer un vino dotado de potencia, concentración y delicadeza a la vez que versátil y con marcada personalidad.

Elaborado con un 100% de Isabella proveniente de viñas plantadas sobre suelos de basalto volcánico a nivel del mar.

Cosechado a mano en cestas de 40 kg. Maceración de 24 h. en tanques de acero inoxidable de 600 y 1.000 l. donde envejece durante 12 meses.

La cata:

En vista se muestra de color rubí intenso y con ribete azulado. Aromas de caramelo, chocolate, canela, maracuyá y cerezas en licor. Boca con una acidez que recuerda a la naranaja «sanguina». Fresco. Vino raro, raro, pero rico, a pesar de ser una uva «prohibida».

Conclusiones:

En la cata  se ha vuelto a reafirmar la influencia marcada por el terruño (clima, suelo, castas) en todas las elaboraciones. Cultivos afectados por las dificultades del terreno y del clima que han sido «adaptados» para ser trabajados por los viticultores de las islas y conseguir vinos con personalidad propia.

Blancos que muestran aromas seductores y expresivos marcados por la variedad, la influencia del suelo volcánico y su cercanía al mar, acompañados por sensaciones en boca de frescura, firmeza y excelente acidez.

Tintos complejos y expresivos en los que se contemplan un amplio abanico de sensaciones olfativas que se acompañan con paladares de media intensidad y jugosidad que los hacen frescos y muy agradables de beber marcados, como no podía ser menos por la mineralidad basáltica como protagonista.

Excelente recorrido por el último vértice volcánico situado en un archipiélago. Tal vez, y viendo como va el cambio climático, en un próximo post tendremos que hablar de vinos de calidad elaborados en las Islas Británicas, algo que ya se está empezando a ver.

Lo dicho, si tienen a bien comentar lo que consideren oportuno, ya saben que este es su blog.

¡Salud y buen vino!

 

Vinos de copa en boca: Primus Gutta 2017

Vinos de copa en boca: Primus Gutta 2017

PRIMUS GUTTA 2017 – LA CAVE DES NOMADES & THIERRY DIAZ

BANYULS-SUR-MER / CÔTE VERMEILLE/ FRANCIA

Vino elaborado en microbodegas por dos amigos, esta vez de la zona de Banyuls (Rosellón), José Carvalho de La Cave des Nomades y Thierry Diaz de Domaine La Martine, que forman parte de un colectivo de productores denominado Les 9 Caves. Viñas trabajadas en orgánico y de unas 3 Ha. de extensión.

Realizado con un coupage de variedades tintas y blancas  de la zona de Banyuls-sur-mer: Grenache Noir, Grenache Gris, Grenache Blanc, Macabeu, Syrah, Carignan, Merlot y Muscat.

Las uvas tintas permanecen 15 días en maceración, mientras que las blancas son sometidas a presión directa.

No tiene añadido nada de sulfuroso, las levaduras son indígenas y se embótelló sin filtración ni clarificación. En él se ha cuidado hasta la presentación con una etiqueta elaborada en corcho para remarcar su carácter orgánico. Beber sobre los 14-16ºC. 13,5% vol. PVP 12,00 €

La Cata:

En vista presenta un color cereza de capa baja y menisco ligeramente azulado. Limpio. Lágrima fina y densa.

Darle un poco de aire para que respire.

Aromaticamente se muestra muy frual predominando la fruta roja como la fresa o la grosella. Sensaciones florales y notas de pimienta molida y «piruleta» de fresa. Recuerdos de hoja de higera y monte bajo, junto con notas liegaramente especiadas.

En boca es fresco, crujiente, con un ligero toque carbónico. Muy agradable y con sensaciones de ligero verdor que no molestan. Tiene buena intensidad. Es goloso, rico y con una agradable acidez y tensión presente.

Un más que interesante vino, no sólo por su nacimiento de una joint venture entre dos bodegueros con ideas muy claras de cómo elaborar vinos alejados de toda «adición» externa, sino por el propio resultado: fresco, fácil de beber a la par que complejo en cuanto a sensaciones y realmente muy disfrutable a un buen precio.

Fotos: vellaterra.com, generationvignerons.com, La Cave des Nomades y del autor.

¡Salud y buen vino!

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