Fátima Ceballos Simón: El rostro de la nueva era en Montilla-Moriles.

Fátima Ceballos Simón: El rostro de la nueva era en Montilla-Moriles.

Hoy cominezo con un recorrido por varias bodegas en las que las mujeres juega un importante papel ya sea como viticultoras, enólogas o bodegueras que espero sean de vuestro interés. Unas más conocidas que otras, pero todas, como Fátima Ceballos, reescribiendo la historia del vino de nuestro país.

Hay trayectorias que solo pueden explicarse por vocación auténtica y Fátima Ceballos es una de elllas. Se crió en Montellano, un pueblo de Sevilla, pero con raíces familiares en León. Estudió en la capital hispalense Ingeniería Química —y no Industrial, precisamente porque la rama química le abría la puerta a entender la producción del vino— pasando después a cursar Enología en Córdoba. El camino, sin embargo, fue tortuoso: al terminar la carrera hizo prácticas en centrales nucleares, hasta que decidió apostar con firmeza por el mundo del vino.

La mosca del vino, como ella misma la llama, la picó sin remedio.

La enología española ha sido históricamente un territorio de hombres, y Montilla-Moriles no es una excepción. Fátima Ceballos representa, junto a otras pocas enólogas de su generación, un cambio de paradigma. Su perfil es el de una profesional que combina rigor técnico —Ingeniería Química, Enología, formación en Francia— con una mirada sensible al territorio.

Una formación forjada en Francia

Fátima desarrolló una etapa de formación europea que pocas enólogas españolas de su generación pueden igualar. Tras estudiar su último año de Ingeniería Química en Lyon, se fue a la región del Languedoc, a la bodega Domaine Gayda, donde pasó cuatro años y medio. Allí fundó y lideró el departamento de calidad, pero también trabajó en viña y elaboración, tocando todos los palos, con viñedos de terruños diferentes y varias zonas de vinificación.

Después de Languedoc, se trasladó a Avignon, donde trabajó para una consultora activa en la zona del Ródano y la Provenza, recorriendo bodegas que iban desde grandes cooperativas hasta pequeños productores en rincones remotos. La formación se completó con una vendimia en Burdeos dedicada en exclusiva a la elaboración de tintos mediante métodos tradicionales y termovinificación.

Esta experiencia francesa es el pilar sobre el que descansa toda su filosofía enológica.

Un ecosistema de proyectos

Fátima Ceballos no es solo una bodeguera: es una figura central del nuevo Montilla-Moriles. Su influencia se extiende desde su propio proyecto Lagar de la Salud  a otros varios dentro de la DO: es enóloga del proyecto parcelario Los Insensatos de la Antehojuela, responsable de los vinos blancos tranquilos de Toro Albalá, y consultora del Lagar de Santa Magdalena. Desde la vendimia de 2021 gestiona también un nuevo proyecto de Toro Albalá en el Bierzo, explorando distintos terruños con variedades de maduración tardía en orientación norte.

El punto de inflexión

«Creo que hay un punto de inflexión aquí en la zona Montilla-Moriles, como en otras zonas de España», afirma Fátima. Y ella misma es parte de ese punto de inflexión: una enóloga que llegó por amor, se quedó por convicción, y está demostrando que el pedro ximénez seco de albariza puede estar entre los blancos más interesantes de España.

El Quejigal

La variedad: pedro ximénez más allá del dulce

Pedro ximénez es aquí la uva reina. Uva blanca, casi transparente, de piel fina y pulpa muy jugosa, con un contenido alto en azúcares, y con la que Fátima ha hecho de su reinterpretación en seco su gran aportación al panorama vinícola español. Con formación clásica francesa y pasión por los vinos de terruño, creó la línea Miut para Toro Albalá —acrónimo de Mimo, Identidad, Uva y Tierra— para demostrar que esta variedad puede expresarse con elegancia y tensión más allá de los vinos dulces.

En su proyecto Los Insensatos de la Antehojuela, la elaboración busca extraer la expresión parcelaria de la pedro ximénez: fermentación en tinaja con control de temperatura y crianza biológica bajo velo de flor en tinaja durante siete meses. Lo que cambia de un vino a otro son la parcela, la edad de las viñas, la altitud, la pendiente y la orientación. Un ejercicio de precisión borgoñona aplicado a Andalucía.

Filosofía vitícola: biodiversidad y trabajo manual

La firma Dulas trabaja el viñedo de forma manual, con una filosofía ecológica que fomenta la biodiversidad y el equilibrio de las plantas. El ecosistema del viñedo depende de microorganismos que descomponen la materia orgánica y hierbas que airean el suelo con sus raíces, favoreciendo el desarrollo de las cepas. Aran la tierra un par de veces al año y desbrozan para controlar la cubierta vegetal sin eliminar la competencia del todo.

Una viticultura de escucha al terreno, sin artificios.

Albarizas

El regreso a Montilla: amor, tierra y pedro ximénez

Fue en Languedoc donde conoció a Miguel Puig alma pater del proyecto, cuyo bisabuelo había sido propietario del Lagar de la Salud en Montilla. Fátima llegó por primera vez a ese lagar histórico en 2014 y se enamoró del lugar. La historia del Lagar de la Salud, con generaciones de familia vinculadas a la tierra, y el potencial de sus viñedos fueron decisivos.

Lagar de la Salud es el proyecto personal de Fátima Ceballos y Miguel Puig, construido sobre la finca familiar de Miguel de donde nace el proyecto Dulas, «salud» leído al revés, una forma de conservar el origen y la tradición pero desde otra perspectiva.

El terruño: albariza, sierra y Moriles Altos

Para entender los vinos de Fátima Ceballos hay que entender el territorio en el que trabaja. La DO Montilla-Moriles tiene dos zonas de calidad superior bien diferenciadas: la Sierra de Montilla y Moriles Altos. Los suelos del Lagar de la Salud pertenecen a los ruedos —tierras más profundas, fértiles y arcillosas, con vetas ferrosas en la parte de pedro ximénez—, mientras que las zonas más altas de la sierra producen vinos más finos.

En sus proyectos parcelarios, Fátima trabaja con fincas en los puntos más elevados. En la Sierra de Montilla, en el paraje elegido, las viñas tienen más de 70 años con un sistema radicular tan potente que la uva madura conservando el frescor. La mayoría son pedro ximénez, pero también hay cepas de Baladí y Montepila, variedades autóctonas que aportan complejidad histórica.

El suelo protagonista es la albariza: rica en carbonato cálcico, compuesta de margas blandas con una textura frágil, pobre en materia orgánica pero de composición mineral singular. Es el mismo tipo de suelo que confiere identidad a Jerez, pero con un clima más continental y mayor amplitud térmica, lo que aporta frescor a uvas que crecen bajo un sol extremo.

Los vinos de la cata

La selección de los vinos fue propuesta por Fátima Ceballos ya que considero que nadie conoce mejor a los "hijos" como sus propios "padres" y así iniciamos el recorrido por 6 vinos marcados todos por una personalidad propia y compartiendo los 4 blancos la misma uva, pedro ximenez, pero con sensaciones totalmente distintas.

1.- Dulas 2022

Las uvas de Pedro Ximénez que dan vida a este vino proceden de una parcela singular de 1,2 hectáreas en el Pago del Lagar de la Salud, donde los suelos de arcillas calcáreas y ferruginosas imprimen al fruto un carácter inconfundible. La vendimia, enteramente manual y con rigurosa selección de racimos, inaugura un proceso de elaboración de gran delicadeza: prensado a baja presión para preservar lo mejor de la uva, fermentación en barricas de roble francés de distintas capacidades —225, 300 y 500 litros— y una paciente crianza sobre lías de doce meses que asienta y afina la personalidad del vino. 12,86 % vol.

En copa, ofrece una vista de amarillo limpio y luminoso, de notable elegancia visual. En nariz, despliega un abanico complejo y armonioso: toques salinos y de fruta blanca que se entrelazan con leves notas empireumáticas —ese sutil recuerdo al fósforo que tanto caracteriza ciertos vinos de guarda—, apuntes florales discretos y, sobre todo, la identidad inconfundible de la Pedro Ximénez seca, ese alma varietal que lo define y distingue.

Es lo que algunos catadores podrían llamar un vino horizontal: integrado, redondo, en plena madurez expresiva, aunque con reservas de potencial para quien tenga la paciencia de esperarlo.

En boca, la elegancia continúa: acidez precisa, equilibrio impecable y un retrogusto sabroso y salino que redondea con maestría todo lo que la nariz había prometido.

2.- Los injertos 2023

Este vino nace de una historia tan apasionante como el propio líquido que la contiene. Fátima Ceballos lo elabora en colaboración con la Bodega Los Insensatos, de la mano de seis amigos que, en plena pandemia —el año 2021—, decidieron lanzarse a la aventura de hacer vino de manera, en sus propias palabras, "insensata". De aquel impulso nació un proyecto que hoy, por fortuna, da frutos extraordinarios.

La uva, también Pedro Ximénez, proviene del Pago de La Cañada Navarro, en la Sierra de Montilla, donde las viñas arraigan en alberos ligeros de tosca de antehojuela con textura franco-arcillosa. La parcela, orientada en eje noroeste-sureste, presenta una pendiente del 15 % y se asienta a 525 metros de altitud, condiciones que confieren frescura y tensión al conjunto. La vendimia tuvo lugar el 29 de agosto de 2022.

La elaboración es meticulosa y llena de intención: recolección manual, despalillado y estrujado, prensado suave, desfangado en frío durante 24-48 horas y fermentación en tinaja de hormigón con temperatura controlada. El vino completa después siete meses de crianza biológica bajo velo de flor en tinaja, ese proceso ancestral que aporta profundidad y complejidad al resultado final.

En copa, el color es un amarillo pálido con reflejos verdosos, vivo y brillante. La nariz es un viaje de contrastes fascinantes: desde la frescura cítrica hasta los recuerdos ahumados y ese punto mineral que evoca casi el queroseno —sí, esa nota que a más de un catador le ha traído a la memoria los mejores Rieslings—, pasando por apuntes de bollería y una mineralidad que vertebra el conjunto.

Si Dulas es un vino horizontal —envolvente, integrado, que se expande en amplitud—, este Los Injertos apunta decididamente en la dirección contraria: es un vino vertical, ascendente, directo. Tiene carácter, volumen en boca, un recorrido generoso y una sabrosa y elegante sapidez que lo convierte en una experiencia memorable.

viñedo en primavera

3. La Condená 2023: El último aliento de un patrimonio

Este vino nace de una paradoja triste: es el homenaje a una viña que ya no existe. La Condená debe su nombre al destino fatal de sus cepas, arrancadas en 2021 para ceder su sitio al olivar. Sin embargo, Fátima Ceballos y el colectivo Los Insensatos han logrado embotellar su memoria. Un monovarietal de Pedro Ximénez (13,5% vol.) que actúa como testamento líquido de la Viña La Estrella (Pago de Benavente).

    • Terruño y Origen: Situada a 580 msnm con orientación noreste, la viña se asentaba sobre los míticos alberos profundos de tosca de antehojuela. Un suelo franco-arcilloso que regala una de las panorámicas más bellas de la Sierra de Montilla.

    • Vinificación: Vendimia manual con selección rigurosa. Tras un desfangado estático, fermentó en tinaja de hormigón bajo control térmico. Su carácter lo define una crianza de 11 meses bajo velo de flor en tinaja, donde las lías finas aportaron estructura. Producción limitada a 1.974 botellas.

    • Cata: De un amarillo pálido, limpio y cristalino. En nariz es puro paisaje: mineralidad de albariza, matices cítricos, bollería fina y un sutil fondo herbáceo. En boca es seco, de una sapidez vibrante y persistencia salina. Un vino elegante cuya retronasal invita irremediablemente al siguiente trago.

4. MUIT El Quejigal 2021: Mimo, Identidad, Uva y Tierra

Bajo el acrónimo que resume su filosofía, MUIT es la expresión máxima de una parcela en Cerro Macho (600 msnm). Aquí, la uva Pedro Ximénez lucha con un suelo arcillo-calcáreo donde la roca madre —la tosca cerrada— marca el paso. Elaborado por Fátima Ceballos para Bodegas Toro Albalá, estamos ante un vino de añada con una capacidad de guarda asombrosa.

    • Elaboración: Un ensamblaje maestro que combina la pureza de la ánfora de terracota con la estructura de la barrica de roble francés durante 12 meses. Un equilibrio perfecto entre tradición y modernidad (13% vol., 1.818 botellas).

    • Cata: Presenta un color dorado brillante y seductor. Su complejidad aromática es un festín de frutos secos, membrillo, toques tostados y esa verticalidad mineral tan característica. En boca sorprende por su volumen y equilibrio; es largo, persistente y posee una tensión que lo hace, sencillamente, excelente.

Viñas de El Bierzo

Por último, quedarían por comentar los vinos elaborados con uvas tintas. El primero Dulas 2024, tal vez sea el que puede econtrarse más "fuera de lugar", ya que está elaborado con uvas Cabernet Sauvignon provenientes del Pago del Lagar de la Salud, de una época en la que se sustituyeron viñas blancas por castas tintas, algo que hoy considero totalmente erróneo, pero "c'est la vie!" y muchas veces tenemos que hacerle frente con decisiones tomadas por nosotros mismos o por nuestros antepasados marcadas por las presiones del momento que no tiene sentido, pasado el tiempo, valorar ahora.

5. Dulas 2024: La finura de la Cabernet Sauvignon

Desde el Lagar de la Salud, en un pequeño pago de apenas 1,5 hectáreas, nos llega este tinto que desafía las convenciones de la zona. Es un vino que busca la frescura y la amabilidad del suelo arcilloso-calcáreo sin perder la tipicidad de la variedad.

    • Elaboración: Selección manual y despalillado sin estrujar, respetando la integridad del grano. Tras una maceración prefermentativa de uva entera, el vino realizó una crianza de 10 meses en barricas de roble francés (300 y 225 litros). (13% vol., 6.300 botellas).

    • Cata: Visualmente luce un atractivo color picota de capa media-alta. La nariz es sugerente, conjugando notas de cacao con fruta negra y roja explosiva (fresa) sobre un fondo mineral. En boca es una delicia: fresco, con un carbónico sutil que le aporta alegría. Es sedoso, goloso y de una elegancia que lo hace muy fácil de disfrutar.

6. 3 Parcelas 2021: El alma del Bierzo por Toro Albalá

Fátima Ceballos traslada su maestría al Bierzo, buscando la complejidad a través del ensamblaje de tres terruños distintos. Es un ejercicio de precisión donde cada parcela aporta una dimensión diferente: fluidez, músculo y carácter.

    • El Terroir: El vino une las cepas centenarias de Mencía de tres parajes clave: El Castro (Cacabelos, caliza y arcilla), San Salvador (Torullón, pizarra y arena) y El Vallinón (Orbanajo, pizarra y arcilla).

    • Vinificación: Las parcelas se vinifican por separado para respetar su identidad, con un posterior envejecimiento de 13 meses en barricas de 500 litros. Producción de 4.433 botellas.

    • Cata: De color picota profundo y brillante. Es un vino de "capas": asoman primero los frutos rojos, seguidos de la pizarra, el grafito y el carbón, para terminar en notas de cacao y regaliz. La boca es pura seda; elegante, equilibrada y con una acidez impecable que vertebra todo el conjunto. Un Mencía de largo recorrido y enorme personalidad.

Fátima Ceballos y Miguel Puig. Almas de Dulas

Fátima Ceballos: La mirada que está reescribiendo el Sur

Su llegada a Montilla-Moriles marca un punto de inflexión en la comarca. No solo ha demostrado que la Pedro Ximénez puede codearse con los grandes blancos del mundo a través de su precisión "borgoñona", sino que ha sabido leer la albariza con una honestidad asombrosa.

En este camino no ha estado sola ya que una parte importante de que el proyecto tenga luz se debe a su pareja y socio Miguel Puig. Juntos han convertido este proyecto en una declaración de intenciones, pero es la mano de Fátima la que traduce la tierra en emociones, demostrando que el respeto por la herencia no está reñido con la libertad creativa.

Sus vinos se agotan porque no venden marketing, sino una verdad líquida: la de una enóloga que llegó por convicción y se ha quedado para demostrar que, cuando se escucha a la tierra con respeto y técnica, el resultado es, sencillamente, pura emoción.

Fátima es, ante todo, una intérprete de paisajes. Tiene esa capacidad casi intuitiva de ver vida donde otros ven olvido —como en esa "Condená" que hoy recordamos gracias a ella— y de tratar la uva con una delicadeza que se siente en cada copa. Su figura representa el orgullo de volver al origen para hacerlo brillar, recordándonos que el mejor vino no es el que sigue una receta, sino el que tiene la valentía de contar una historia de verdad.

¡Salud y buen vino!

Lobato «viñas olvidadas» 2020. La pasión por un sueño.

Lobato «viñas olvidadas» 2020. La pasión por un sueño.

Descubre la Esencia de Lobato 2020

Cata del Vino Lobato 2020: Un Viaje Sensorial

Se habla constatemente de que nuestros campos se están vaciando, algo que es innegable, y que hay que tener muy claro, y sobre todo, mucha pasión para volver a empezar de cero con el fin de que un sueño se haga realidad. Y eso es lo que han conseguido dos jóvenes como Melissa y Ángel con su bodega Dominio del Noveno en territorio del Parque Nacional de Las Arribes del Duero con pequeñas parcelas multivarietales sobre suelos paleozóicos pobres, pero con gran potencial para el desarrollo de la viticultura heroica en la mayoría de los casos y con pequeñas producciones que dan lugar, como éste magnífico Lobato "viñas olvidadas" 2020, a ser disfrutadas. Se habla de castas mayoritarias como la Juan García, y las minoritarias Bruñal o Garnacha gris, sin mencionar a la uva Rufete, para algunos la "pinot noir" asentada en tierras de la Sierra de Francia.

En fin, creo que es el momento de dar paso al protagonista de este post. Espero que disfruten tanto con él como con el vino si consiguen alguna de sus botellas de ésta o de las posteriores añadas, porque me lo van a agradecer.

La Lobaguera.

Parcela de La Lobaguera de Dominio del Noveno

La parcela de La Lobaguera, plantada en 1940 y con una superficie de 6.620 m2,  cuenta con 901 cepas y se encuentra situada en pleno Parque Nacional de Las Arribes del Duero en el término de San Felices de los Gallegos a 620 msm con dos laderas diferenciadas expuestas al este y al oeste.

Suelos del período Carbonífero de carácter granítico franco-arenosos de unos 10 cm de profundidad. Suelos ácidos que facilitan la maduraciones ya que por la noche se enfría con mayor rapidez.

De clima continental con influencias mediterráneas, y claro aporte atlántico con precipitaciones medias que alcanzan los 780 mm.

Variedades de Uvas

Uvas del Lobato 2020

Viñas de Dominio del Noveno

Conviven más de 15 variedades minoritarias entremezcladas en la parcela sin que ninguna predomine, pudiendo citar algunas como Bruñal, Juan García, Cabernet, Bastardillo chico, Rufete, Mandón, Tinto Jeromo, Tinta Madrid, Gajo Arroba, Garnacha, etc.

Elaboración del Vino Lobato 2020

Viñas y clima en Dominio del Noveno

VENDIMIA: 21 de septiembre del 2020. Manual en cajas de 10 kg. Selección de racimos y bayas en la viña.

VINIFICACIÓN: Coupage en la viña de todas las variedades, con 30 % de racimo entero seleccionado y 70 % racimo despalillado
manualmente. Co-fermentación espontánea con levaduras indígenas en depósito abierto, con maceración pre-fermentativa en frío, y un tiempo total de macerado de 40 días. Un bazuqueo diario realizado manualmente.

CRIANZA: 12 meses de crianza en una sola barrica de roble francés de 300 L, más 10 meses mínimo de crianza reductiva en botella.

Producción 400 botellas. 14% vol. D.O. Las Arribes.

Cata del Vino Lobato 2020

Precioso color picota de capa media con menisco carmesí. Lágrima fina y densa. Atractivo.

En nariz despliega aromas a fruta negra madura (grosellas y moras) acompañado por intensas notas minerales de arenas graníticas. Apuntes balsámicos (regaliz) y especiados conjuntados son recuerdos florales (lilas).

Boca con un excelente ataque: fresco, con cuerpo y volúmen. Tanino sedoso y con muy buen recorrido que lo hace adictivo.

Muestra muy buen equilibrio acidez-alcohol que hace a éste imperceptible aún con sus 14% vol.

En retronasal el aporte mineral y frutal prima sobre el resto de las sensaciones aunque el conjunto es muy elegante.

Ahora mismo lo encuentro muy redondo y en un excelente momento para disfrutarlo, aunque esa buena acidez augura un buen recorrido en el tiempo.

Si se cruzan con alguna de sus escasa botellas, no lo duden porque es un auténtico lujo, no por precio, sino por disfrute.

¡Salud y buen vino!

 

Adiós con el corazón que con el alma…

Adiós con el corazón que con el alma…

Se nos va 2024 al que obviamente echaremos de menos porque no volverá. Para algunos estoy seguro que será inolvidable y para otros un "annus horribilis", pero es un año menos que dejamos marcado como muescas de un tiempo pasado.

En estas fechas está de moda el publicar a diestro y siniestro opiniones diversas son los vinos recomendos para despedir el año o cuáles son aquellos que han dejado huella en esos 365 días que dejamos atrás, pero no soy ni de los unos ni de los otros, aunque no puedo por menos en este blog que hablar de vinos y, en este caso, de un vino en el que el valor 5 se ha cruzado en mi camino: el año que empieza 2025 termina por ese dígito, he cumplido los 65 y el vino del que hablaré en breve lleva, como genio de lámpara encerrado en su botella, la friolera 5 lustros, osea 25 años.

Vale, sí, ya oigo el run-run (¡qué vino sera!, ¡vamos Mario que nos tienes en ascuas!, ¡ya no me quedan uñas y voy por la cutícula!). ¡CALMA!. Como en el mundo del vino, y en la vida, "tiempo al tiempo".

2024 nos abandonará en breve y, desde el punto de vista de lo que ahora definen como "influencer" y antes como "prescriptor" -algo de lo que estoy seguro no soy-  me quedo con una más que agradable sensación en lo que se refiere a la entrada en escena de nuevos "viñadores", como los define el maestro Luis Gutiérrez (por cierto les recomiendo su libro "Los Nuevos Viñadores" por si quieren hacerse un autoregalo).

 NUMANTHIA 2000

100% Tinta de Toro. 14,5% vol. DO Toro.

Bodegas Numanthia

El paso del tiepo se deja notar en la parte cromática de este icónico vino en el que aparecen tonos rubíes junto con un ribete acercándose a las tonalidades atejadas.

Aromáticamente es un vino complejo en el que se presentan una gran variedad de matices olfativos que van desde notas de fruta negra madura (ciruela) acompañados de recuerdos torrefactos y balsámicos (regaliz) junto con marcados apuntes terciarios (cueros, recuerdos de frutas en licor), sensaciones mentoladas y ese apunte de toffe tan elegante.

Hay recuerdos terrosos junto con aromas a hojarasca y monte bajo que le añaden aún más complejidad.

En ataque el vino es equilibrado, no hay aristas. Elegante, sedosos y con muy buena acidez que le augura aún más años de longevidad, aunque en este momento está realmente excelente.

Bomba de retrogusto en el que vuelven a aparecer toda la riqueza olfativa. Largo en recorrido e intensidad. Persistente.

Un gran vino.

Para aquellos que deseen ver cómo ha evolucionado les dejo el enlace de la cata de Numanthias que organicé hace la friolera de 12 años: https://www.elbaranda.com/6-toros-6-numanthia-1999-2004/

Lástima que sea un vino del que no volveré a disfrutar en el cercano 2025 al ser mi única botella de este 2000 y, como dice un buen amigo, es posible que el vino mejore, pero el que seguramente no lo hará seré yo, así que mejor disfrutarla ya.

Les deseo lo mejor para el año que va entrar en horas. Un 2025 en el que espero que sigamos disfrutando de un nivel muy alto en cuanto a elaboradores a nivel nacional -creo que estamos en uno de los mejores momentos de la viticultura española- y sólo deseo que se empiece a ver también una clara superación en cuanto al consumo, responsable y en su justa medida claramente, de los vinos en los que gran parte de los "viñadores" dejan su fuerza e ilusiones. En definitiva, su vida.

¡Feliz 2025!

¡Salud y buen vino!. Nos vemos el año que viene.

Rosados y claretes. Las cenicientas en nuestras copas.

Rosados y claretes. Las cenicientas en nuestras copas.

Estoy seguro que si echamos un vistazo a nuestra bodega, armario o estantería donde guardamos los vinos, encontraremos tintos, blancos, generosos, espumosos, ... , menos rosados o claretes, o éstos en un número residual.

Como titulo el post, no dejan de ser la "centicientas" de nuestras bodegas o de nuestras compras, que sólo pasan a convertirse en "princesas" cuando llega la época etival y nuestro cuerpo pide -a parte de marcha- algo refrescante, directo, sin contemplaciones ni esperas, disfrutable al momento y que acompañe lo que son los platos típicos veraniegos.

Pero más allá de estas sensaciones que a todos nos invaden en perdiodos puntales, exiten rosados que juegan otra liga y se apartan de algunos parámetros ya descritos y pasan a ser vinos que pueden mejorar o desarrolarse en el tiempo -¡pongan un Tondonia rosado Gran Reserva como ejemplo!-, con una gama cromática inagotable, que van a evolucionar mejorando y gananando en complejidad y desarrollo, y, en defintiva, que nos van a convencer que de "cenicientas" tienen poco o nada.

En la cata de hoy les acerco 6 rosados que pueden gustarles más o menos, pero que estoy seguro no les van a dejar indiferentes. Ya me dirán.

Iremos de unas zonas a otras y con variedades de castas y elaboraciones. De sangrados a ligeras presiones, cuando no simples mostos generados por gravedad. De crianzas en inox, a barro pasando a barricas usadas o no.

¿Les parece que se van a aburrir?. Yo creo que no y considero que en estos vinos vamos a encontrar sorpresa y disfrute como para tenerlos en cuenta a la hora de decidirnos por un rosado con personalidad.

Buenos, como hoy vamos de cuentos, espero ejercido bien mi trabajo de "príncipe" y los haya despertado de ese aletargador sueño, que diría Blancanieves.

En la presentación que les he preparado y que se muestra a continuación, la cata se muestra pulsando sobre el número de cada vino y las características sobre el incono cuadrado al lado del nombre. Lo digo porque algunos de los lectores me han indicado que se han perdido un poco.

¡Salud y buen vino!

Rosados catados en copa
De copa en boca: Ossian Capitel 2014

De copa en boca: Ossian Capitel 2014

Javier Zacagnini & Ismael Gozalo, un tandem irrepetible.

Lamentablemente no tuve la oportunidad de conocer a Javier Zacagnini, tristemente fallecido el año pasado, ni la he tenido con Ismael Gozalo,  aunque, como dice el texto sagrado, por sus hechos los conoceréis, y en este caso, más que por sus actos mi conocimiento va más por sus vinos como en este Capitel 2014.

En este caso tengo el placer de presentaros un vino elaborado con uvas de la variedad verdejo, algunas de más de 200 años, plantadas en una única parcela cerca de Nieva en el que los dos grandes personajes protagonistas volcaron toda su sabiduría para hacer de él algo distinto, personal y fuera de toda norma, al menos en este país en el que a los vinos blancos no se les "permite" vivir más de un año y, en algunos casos, se les castiga con el ahogamiento en unos cubitos de hielo.

Vino marcado de inicio por dos grandes personalidades dentro del mundo vinícola y que muestra claramente cómo un vino elaborado con uvas blancas y criado entre barricas puede desarrollar todo un potencial a lo largo del tiempo que te hace realmente disfrutar con un excelente trabajo. 

En el año 2013 Javier Zacagnini vende su parte a la familia Ruiz, propietaria de Pago de Carraovejas.

Bueno, espero que lo disfruten.

¡Salud y buen vino!

 

Mil Monts 2021. Las «mil montañas» de Orly en Gredos.

Mil Monts 2021. Las «mil montañas» de Orly en Gredos.

 Orlando Lumbreras, Orly.

No es la primera vez que hablo de Orly, ni será la última que comente algunos de sus vinos como homenaje a un viñador que cerró una etapa de su vida, y supongo que habré contado numerosas veces cómo lo conocí , pero no está de más hacerlo de nuevo, porque, la verdad, me trae muy buenos recuerdos.

Era la primera vez que los chicos  de A la volé organizaban lo que llamaban el "Week Champagne". Era una reunión de enamorados del champagne en la que había catas dirigidas por especialistas en el tema, y, además, había una comida de fraternidad a la que, los que quisieran, aportaban una botella de vino que consideraran "especial" por las razones que fueran. Y hete aquí que coincidimos por las calles de Segovia dos "elementos" perdidos con una botella bajo el brazo en busca del hotel en el que se celebraba el evento. Así conocí a Orlando Lumbreras al que seguí en su programa Placeres Mundanos de RNE, lamentablemente ya desaparecido, pero del que aún vuelvo a escuchar alguno de sus programas a través de los post y, si tienen ocasión, se lo recomiendo

Mil Monts Rosado 2021

Nadie mejor que  el padre de la criatura para hablarnos de ella:

Vino marcado por el momento de recoger y encubar la uva, su ambiente, el ánimo reinante, aquel 25 de septiembre de 2021, en este pequeño majuelo montañoso, alejado de cualquier mínima presencia humana, granítico y mirando de frente al Sur, flotaba un espíritu provocador, complejo, punkarra y sedoso a la vez, como esas melodías cargadas de ritmo y con una intención lacerante en cada una de sus notas.

Quizá de las pocas mañanas luminosas y arrebatadoras en un verano de corazón castigado, abrasado por aquellos devastadores incendios que destrozó nuestro entorno un mes antes. Tras una hora de maceración, sensualidad en el color, fermentamos en barricas de 225 litros; armoniosas fermentaciones a las que decidimos complementar, en primavera, sugiriendo una acompasada oxidación que aportara complejidad a la añada 2021.

Mil Monts tiene un carácter único: el de dos amigas que caminaron juntas durante muchos años dejando una estela, a su paso, rutilante. Luz brillante y eterna que sigue resplandeciendo en nuestros corazones... que sigue hipnotizando nuestra copa.

100% garnacha. 13,5 % vol.

Suelos de de granito y orientación Sur sobre laderas de Navalmoral de la Sierra en la zona de Gredos (Ávila).

Vendimia el 25 de septiembre de 2021

Realiza fermentación de 1 h. con sus pieles en barrica.

Envejecido durante 10 meses en barricas  de 225 l

Danjou-Banessy-La-Trufiere-2021-blanc

Cata:

Lamentablemente  Orly dejó de elaborar vino hace unos meses y no volverán a encontrar nuevas añadas. Sirva este pequeño homenaje a tan buen viñador.

El vino muestra un precioso color entre pétalo de rosa y piel de cebolla. Lágrima fina y densa. Muestra cierta turbidez y reflejos que aportan notas de la ligera oxidación buscada.

Aromas a fruta roja y sensaciones minerales (arenosas) y canto rodado. Atractivo.

En boca sutiles toques de carbónico, buen ataque y acidez. Cierta sensación de azúcar residual que lo hacen goloso y adictivo. Toques de tanicidad más propios de la fruta que de la crianza. Mediano recorrido,

Personalmente me ha parecido un vino muy agradable, fácil de beber y con sensaciones gratas. Lastima que sea irrepetible, aunque si se encuentran por ahí con algunas de sus escasas 1.000 botella, no lo duden y pillen porque van a disfrutar.