por elbaranda | Vinos |
Gracias a la invitación del distribuidor de Euroselecció en Salamanca, tuve la suerte de asistir a una demostración de cómo un vino puede se uno y trino a la vez dependiendo del tipo de copa en la que se sirva. La muestra la realizaba Joan Gané, si no recuerdo mal, de Euroselecció (distribuidor de Riedel a nivel nacional) y la cosa tuvo su aquel.
Teníamos sobre el mantel 6 tipos de copas:






1.- Chardonnay colección Restaurant
2.- Viognier colección Restaurant
3.- Cabernet S. colección Restaurant
Una copa definida como Jocker (Princesa)
Singel Malt Whisky colección Vinum
y una copa Nebbilo colección O-Riedel
Y la presentación fue así:
Probamos un Louro do

Bolo de Bodegas Rafael Palacios, 100% Godello, D.O. Valdeorras y con 13,5% en las copas con los números 1 y 2 en las que el vino lo encontrábamos -la gran mayoría- mejor en nariz en la primera que en la segunda copa, pero en boca la amplitud de matices y la elegancia aparecía más marcada en la copa nº 1.
En la Jocker ni olía ni sabía, y de todos es bien sabido que es una de las copas más utilizadas en la hostelería nacional. El vino podía haber pasado por un Don Simón blanco sin más.
El segundo vino que probamos fue un Roda 2004 en formato magnum que probamos en las copas número 1 y 3, mostrándose mucho mejor con más riqueza de matices en la copa número 3.
En la Princesa, ni estaba ni se le esperaba al vino.
Pero quizás lo más llamativo, al menos para mí, llegó a la hora de probar un whisky de malta -lamentablemente no me acuerdo del nombre- en las dos últimas copas con un resultado sorprendente. Si tomamos el whisky en la copa, vamos a llamar «cardhú», los alcoholes molestaban en nariz haciendo la degustación molesta, pero al tomar el whisky en la copa Singel Malt de Riedel no sólo se apreciaban mucho más los matices sino que ese molesto alcohol no existía debido al diseño propio de la copa.

Entrañable tarde que terminó con un whisky, chocolate de Oriol Balaguer y buena compañía.Las fotos han sido tomadas de la web de Riedel, Distribuciones Modenes, Vinisimus y La Guardia de Navarra que espero no me cobren el copyright.
por elbaranda | Vinos |
Bueno como os prometí en el anterior post la historia del Anís del Mono parte de la epidemia de cólera que sufrió España en 1884, año en el que la citada población quedó a salvo de la misma debido a los efectos saludables que se le atribuían al anís.
Debido ello la gente empezó pedir anís de Monóvar, popularizándose como anís de Mono, incrementándose de forma considerable el consumo de la citada bebida.

Entre los comerciantes que se dieron cuenta del aumento de las ventas del anís se encuentra D. José Bosch Grau, quien observó que al pedir el anis de Monóvar como anís del Mono creó la botella de anís -hoy forma parte de nuestro acerbo instrumental- en el formato actual e incluyó la foto de de un simio -imagen en la que algunos creyeron ver a algún político de la época y otros a Charles Darwin-. Además si observamos con detalle el documento que sostiene el simio en su mano derecha se puede leer «Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento» en alusión a las propiedades curativas que le precedían.
Bueno y esa es toda la historia del anís de Monóvar y cómo derivó al famoso anís del Mono.
por elbaranda | Vinos |
Bueno pues después del revuelo que se produjo con la vuelta a los ruedos de José Tomás en la Monumental de Barcelona, se me viene a la cabeza la figura de Rafael González Madrid, Machaquito, torero nacido en Córdoba el 2 de enero de 1880.
Toma la alternativa el 16 de septiembre de 1900 en la última alternativa del s. XIX, habiendo inaugurado el coso de Sanlúcar de Barrameda en la temporada de 1899 -más unión entre toros y el vino no podía haber-, y se retira el 13 de septiembre de 1913.

Y todo esto viene a cuento de una bebida espirituosa que a mí me encanta y que suelo tomar después de las comidas con un cubito de hielo -no con agua, la llamada «palomita»- y que según nuestro médico actúa de digestivo natural.
Sí ya se, la gente se impacienta.
Estamos hablando de anís Machaquito, elaborado en Rute (Córdoba).
Este anís, según reza en su ficha es un «Producto elaborado en frío con aceites esenciales de matalahuga natural en grano (obtenidos después de destilarla en nuestros laboratorios), agua, alcohol destilado y azúcar, con 35º de alcohol. Se aconseja tomarlo solo o con hielo, en copa corta o vaso largo. Ideal para después de cada comida, con postres, café y acompañando repostería dulce.»
Y doy fé de los beneficios saludables que tiene, aunque dejaré para otro día la historia del anís del Mono, que no tiene que ver con tal simio, sino con el Pueblo de Monovar (Mono-var) y de la epidemia de cólera que tuvo lugar.
¿Intrigados? pues a esperar el próximo capítulo.
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