La verdad es que cada día asisto menos a presentaciones masivas de vinos, primero porque no da tiempo a mucho y segundo porque realmente no disfrutas de los vinos que pruebas por distintas y diversas razones. Afortunadamente y gracias a los padres de la patria ya no es posible fumar en eventos de este tipo y los indicadores olfativos relativos a aromas de tabaco rubio o habanos, amén de olores infectos de faria, han desaparecido, pero aún hay puntos que mejorar y por eso me he decidido a marcar unas pautas en el protocolo de todo evento que se tercie relacionado con el vino y que también incluye a los asistentes.

Aspectos a tener en cuenta y que no deben descuidarse:

  1. Organizar el evento en un lugar que pueda ser climatizado y no soportar temperaturas en la que el vino sí pude ser denominado “caldo”.
  2. Disponer de cavas climatizadas para intentar solventar el punto 1.
  3. Imprescindible la existencia de escupideras (sí, ya se que para muchos es algo asqueroso, pero las consecuencias de escupir para adentro más de 10 vinos pueden derivar en situaciones lamentables). Tampoco hay que dejar de mano un rápido vaciado y evitar desbordamientos desagradables.
  4. Que la cristalería sea la adecuada y que exista un servicio rápido de reposición de copas. No está mal el sistema de que te den una copa al inicio, pero que exista la posibilidad de poderla cambiar por otra una vez que llevas demasiados vinos probados y ya no distingues si la capa es alta o es que se ha llegado a la opacidad “residual”.
  5. Sería de agradecer el recomendar al asistente y bodeguero, enólogo, … el uso de jabones neutros antes de la cita (no es la primera vez que en un albariño encuentro aromas de jabón de La Toja y en un rioja notas de Heno de Pravia). El caso del aseo personal es obviamente “personal”, pero ha habido veces en que he notado más acentuado el “sudor de yegüa” que en la pelicula “Golfus de Roma” -por cierto la última película del gran Buster Keaton-.
  6. Ampliación el punto 5: Igualmente recomendar a los asistentes no presentarse al evento con perfumes que enmascaren las notas oflativas del vino, porque me ha pasado el caso de estar con probando un moscatel y recibir notas de geranio, sándalo, clavo o lavanda, y ante mi sorpresa olfatear mi entorno hasta llegar a la persona responsable de la bodega -en este caso el enólogo- y confesar que venía cargadito de Carlolina Herrera for Men.
  7. Por último, y esto dirigido a los organizadores, recordarles la ley de la física de impenetrabilidad de la materia en la que dos elementos no pueden ocupar el mismo sitio o lo que es lo mismo y traducido: no metamos a mil personas en un espacio para 500.

Por cierto, si se os ocurren más aspectos a tener en cuenta podéis aportarlos para completar el manual de protocolo en eventos vinícolas y hacer nuestra asistencia más disfrutable, amén de facilitárselo a todo tipo de organizaciones que se dedican al tema.

¡Salud y buen vino!

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