La verdad es que no sé el por qué del nombre ya que vinícolamente hablando el «ojo de gallo» es un vino mas oscuro que el clarete sin llegar a ser tinto, y obviamente, no es el caso. Espero que nos lo aclaren y así salimos de dudas.

Ojo de gallo 2016 es un vino tranquilo elaborado con la uva palomino fino del pago de Macharnudo Alto, situado a 135 metros sobre el nivel del mar y sobre suelo de albariza, en la Bodega Valdespino propiedad del Grupo Estévez encuadrándose dentro de la denominación Vino de la Tierra de Cádiz. Edad de la viña: 25 años. 12,5% vol. P.V.P. sobre los 10 €.

Tras la vendimia el mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable con levaduras autóctonas. Permaneciendo después de la fermentación en los mismos depósitos durante 6 meses con sus lías finas que le dontan de untuosidad y complejidad.

Ojo de Gallo

La cata:

Llamativo color amarillo con reflejos verdosos ligeramente acerado. Unutoso en agitación.

En nariz despliega aromas a fruta amarilla (membrillo fresco) acompañada por recuerdos cítricos (hoja de lima), sensaciones florales y aportes minerales y salinos.

En boca muestra buena acidez y recorrido. Se manifiesta seco, fresco, notas salinas y con una retronasal compleja en la que vuelven las sensaciones olfativas acompañadas de un ligero amargor final que lo hace adictivo. Tacto ligeramente glicérico y buena sapidez aportada por su base calcárea.

Hay que reconocer que no siempre es bien entendido, siendo un vino que puede generar sensaciones contrarias en el aficionado. Como siempre, para gustos… A mí, personalmente me ha encantado. Lo considero un vino muy disfrutable y que se ajusta muy bien a distinto tipos de acompañamiento, desde arroces a mariscos o simplemente como aperitivo y con muy buen precio final.

Seguimos pendientes de las salidas al mercado de vinos tranquilos jerezanos que nos retrotraen al s. XIX, antes de que se produjera el paso definitivo a los vinos generosos y dejandolos en el olvido. De momento muestran que la definición de la uva palomino como impropia para estas elaboraciones no deja de ser un falso mito. Les recomiendo que lean el excelente artículo de Juancho Asenjo «Jerez y Montilla: renovarse o morir» en Metrópoli, para comprender hacia dónde deben caminar.

¡Salud y buen vino!

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