Mil Monts 2021. Las «mil montañas» de Orly en Gredos.

Mil Monts 2021. Las «mil montañas» de Orly en Gredos.

 Orlando Lumbreras, Orly.

No es la primera vez que hablo de Orly, ni será la última que comente algunos de sus vinos como homenaje a un viñador que cerró una etapa de su vida, y supongo que habré contado numerosas veces cómo lo conocí , pero no está de más hacerlo de nuevo, porque, la verdad, me trae muy buenos recuerdos.

Era la primera vez que los chicos  de A la volé organizaban lo que llamaban el «Week Champagne«. Era una reunión de enamorados del champagne en la que había catas dirigidas por especialistas en el tema, y, además, había una comida de fraternidad a la que, los que quisieran, aportaban una botella de vino que consideraran «especial» por las razones que fueran. Y hete aquí que coincidimos por las calles de Segovia dos «elementos» perdidos con una botella bajo el brazo en busca del hotel en el que se celebraba el evento. Así conocí a Orlando Lumbreras al que seguí en su programa Placeres Mundanos de RNE, lamentablemente ya desaparecido, pero del que aún vuelvo a escuchar alguno de sus programas a través de los post y, si tienen ocasión, se lo recomiendo

Mil Monts Rosado 2021

Nadie mejor que  el padre de la criatura para hablarnos de ella:

Vino marcado por el momento de recoger y encubar la uva, su ambiente, el ánimo reinante, aquel 25 de septiembre de 2021, en este pequeño majuelo montañoso, alejado de cualquier mínima presencia humana, granítico y mirando de frente al Sur, flotaba un espíritu provocador, complejo, punkarra y sedoso a la vez, como esas melodías cargadas de ritmo y con una intención lacerante en cada una de sus notas.

Quizá de las pocas mañanas luminosas y arrebatadoras en un verano de corazón castigado, abrasado por aquellos devastadores incendios que destrozó nuestro entorno un mes antes. Tras una hora de maceración, sensualidad en el color, fermentamos en barricas de 225 litros; armoniosas fermentaciones a las que decidimos complementar, en primavera, sugiriendo una acompasada oxidación que aportara complejidad a la añada 2021.

Mil Monts tiene un carácter único: el de dos amigas que caminaron juntas durante muchos años dejando una estela, a su paso, rutilante. Luz brillante y eterna que sigue resplandeciendo en nuestros corazones… que sigue hipnotizando nuestra copa.

100% garnacha. 13,5 % vol.

Suelos de de granito y orientación Sur sobre laderas de Navalmoral de la Sierra en la zona de Gredos (Ávila).

Vendimia el 25 de septiembre de 2021

Realiza fermentación de 1 h. con sus pieles en barrica.

Envejecido durante 10 meses en barricas  de 225 l

Danjou-Banessy-La-Trufiere-2021-blanc

Cata:

Lamentablemente  Orly dejó de elaborar vino hace unos meses y no volverán a encontrar nuevas añadas. Sirva este pequeño homenaje a tan buen viñador.

El vino muestra un precioso color entre pétalo de rosa y piel de cebolla. Lágrima fina y densa. Muestra cierta turbidez y reflejos que aportan notas de la ligera oxidación buscada.

Aromas a fruta roja y sensaciones minerales (arenosas) y canto rodado. Atractivo.

En boca sutiles toques de carbónico, buen ataque y acidez. Cierta sensación de azúcar residual que lo hacen goloso y adictivo. Toques de tanicidad más propios de la fruta que de la crianza. Mediano recorrido,

Personalmente me ha parecido un vino muy agradable, fácil de beber y con sensaciones gratas. Lastima que sea irrepetible, aunque si se encuentran por ahí con algunas de sus escasas 1.000 botella, no lo duden y pillen porque van a disfrutar.

De copa en boca: Sade 2016

De copa en boca: Sade 2016

Hace unos cuantos años que sigo, bueno seguía porque el programa que tenía en RNE3 Placeres Mundanos desapareció y estamos en ansia viva por su vuelta, a Orlando Lumbreras -Orly para los amigos-, y en la actualidad camino tras sus pasos en el mundo del vino tanto en elaboraciones amparadas bajo RubOr Viticultores -junto con Rubén Díaz-, como en la útlima? aventura enológica tras el proyecto Los Carbajales en el que  gracias al crowdfuning de un  grupo de enochalados, entre los que me encuentro, se ha conseguido recuperar una antigua bodega en Navalmoral de la Sierra. Pero esa es otra historia.

 Sade 2016 está elaborado con uva de albillo real de más de 80 años y de una única parcela asentada sobre suelos graníticos y arenas degradadas en el término de Cebreros, en plena Sierra de Gredos, nace este vino bajo criteros de agricultura biodinámica y con apenas intervención humana con la finalidad de expresar su máxima pureza.

Apenas 1000 botellas de un vino con una larga maceración con las pieles que le aportarán carácter y personalidad, además de estructura y nervio, y una crianza de 10 meses en barricas de 500 l. de cuarto uso en contacto con sus lías y sin realizar bazuqueos. 13,5% vol. Precio venta aproximado 19 €.

La cata:

Tiene un profundo color naranja-yema tostada. LLamativo.

Compleja nariz con notas de fruta amarilla y blanca, monte bajo y flores secas. Sensaciones terrosas y minerales.

En boca tiene finos taninos muy al estilo de un orange wine. Cierta sensación de calor, pero que aguanta bien en base a una buena acidez. Mantiene un excelente equilibrio y un buen recorrido. Me ha gustado y mucho, aunque reconozco que puede no ser a gusto de todos los públicos.

Con todo un vino marcado por la personalidad de uva, terruño y elaborador que no te deja indiferente.

Mi pequeño homenaje a tres juglares del vino

Mi pequeño homenaje a tres juglares del vino

Si observamos una de las definiciones de la RAE  el juglar sería el

«hombre que por estipendio o dádivas recitaba o cantaba poesías de los trovadores, para recreo de los reyes y de los magnates».

Algunos de los que me leéis os estaréis empezando a preocupar ya que no conseguís entender por dónde irá este post, pero si lo extrapolemos al mundo del vino en el día de hoy es fácil de comprender.

Desde este blog quiero rendir un sencillo homenaje a tres personas a las que considero verdaderos juglares del vino y que por amor a este líquido -y divino- elemento no sólo nos descubren las elaboraciones con las que disfrutar, sino también a las personas que se encuentran detrás de ellas.

Hablo de tres enamorados del mundo del vino que han ejercido gran influencia en mi forma de ver  y comprender este mundo: Juanma Terceño, Juancho Asenjo y Orlando Lumbreras, los Juglares del vino de hoy.

Juanma Terceño

Juanma Terceño

A Juanma lo conozco personalmente desde hace unos años y me une una buena amistad, amén de compartir el placer por los buenos vinos en general y de los vinos del Marco en particular gracias a la labor de difusión como Sumiller en González Byass.

No es fácil recorrer España de punta a punta reuniéndose con grupos de aficionados, distribuidores, sumilleres, … para hablarles de los vinos del Marco e intentar descubrirles unas elaboraciones en gran parte desconocidas y maltratadas, y a la par, conseguir que sean capaces de acercar al consumidor final la magia de estas verdaderas joyas.

A parte de ello también nos une la afición al baloncesto -reconozco que yo la tengo un aparcada en un rinón- aunque no por ello dejaré de animar siempre al Avenida Salmantino en contra de su Basket Rivas Ecópolis. Lo siento Juanma.  Semper fidelis!.

Juancho Asenjo

Juancho Asenjo

A Juancho no tengo el placer de conocerle en persona, pero hemos cruzado algunas llamadas y mensajes que otro. Con todo es de las personas que te da la sensación de que lo conoces de hace tiempo por la confianza que te trasmite.

Juancho vive el mundo del vino con pasión -a parte del fútbol y la música rock, de la que es un gran conocedor- y no sólo eso, sino que lo trasmite para todos aquellos que quieran leerle a través de sus artículos en elmundovino.com del que es miembro de su equipo de catadores o de escucharle en las catas en las que deja patente el por qué es uno de los máximos especialistas en vinos de Italia del mundo mundial.

Orlando Lumbreras

Orlando Lumbreras

Tampoco tengo el placer de conocer personalmente a Orlando, pero lo escucho con asiduidad -y en algunos casos con devoción- a través de las ondas desde su espacio Placeres Mundanos en RNE3, porque ¿cómo no me voy a enganchar cuando su carta de presentación es la siguiente?:

«Menú sonoro en Radio 3 con excitación sensorial, goce hedonista. Una delicada cocktelera, un combinado musical aderezado con una charla serena y personal; manjar hertziano a través del cual descubriremos el alma, el interior, de nuestro invitado. Sus comida, bebida y música. Los ritmos que que hacen latir el corazón. Buscando la perfecta comunión entre música y deleite»

Orlando no es sólo un juglar en la radio  que intenta distraernos, sino que difunde su pasión por aquellos placeres enogastronómicos procurando descubrir por medio de la música la personalidad de sus invitados. Si no lo conocen, se lo recomiendo. Como un buen vino, crea adicción.

Pero si hay algo que me une a los tres -y que me consta que todos estarán de acuerdo- se encuentra muy bien definido por Juancho en un comentario que realizó hace unos días en Facebook y del que les dejo esta perla:

«Me importa poco de donde es el vino o el individuo sino la historia que hay detrás. La génesis de esas viñas, los acontecimientos sociales, políticos e históricos donde se han hincado esas raíces. Del vino me interesa la imperfección porque eso significa terruño y esencia de vida. Me interesan cada vez mas las cepas con virosis, que una cosecha sea distinta a otra, las variedades locales y que un pago me de algo diferente al de al lado. Busco la emoción y las sensaciones, el respeto al entorno porque el campesino suele cuidar el lugar que ha heredado de sus padres porque la tierra es todo para ellos. Cuando bebo una botella y conozco al hacedor, sonrío porque se de sus vicisitudes, a veces conozco a su familia, su entorno o la viña. Si algo he aprendido de la vida, de los viajes y los libros, de las conversaciones y de escuchar es que no hay nada mas maravilloso que descubrir, aprender y darte cuenta que no se puede nunca ser temerario en tus opiniones porque cuando mas te adentras en una materia mas te das cuenta que lo que desconoces es muy superior.»

Todo es poco hoy en día para intentar que el vino forme parte de nuestra cultura. Sin cultura no tenemos raíces dónde sustentar nuestra historia ni nuestro futuro. Gracias a juglares como vosotros algunos hemos logrado que el vino formara parte de ella descubriendo no sólo el simple placer de disfrutar  sino de conocer la vida, la tierra y los sueños de quienes los hacen.

Sirva este pequeño homenaje para reflejar en él a todos aquellos juglares del vino que cantan o narran la poesía hecha vino de aquellos maestros que plasman en sus métricas endecasílabos picotas con notas de frutos rojos, pentasílabos rubíes con apuntes terrosos o estribillos de tres versos dorados con aromas de limonero.

¡Salud!

Fotos: obtendidas de las webs de Jordi Melendo, Esteban Capdevila y Orlando Lumbreras, Academia de Bellas Artes Santa Cecilia.