De copa en boca: Doniene Gorrondona Iri 2019

De copa en boca: Doniene Gorrondona Iri 2019

Equipo de Doniene Gorrondona
Trabajando en equipo Doniene Gorrondona

Doniene Gorrondona.

Formada por Andoni, Egoitz, Itziar y Julen y sin tener una tradición familiar se involucraron de lleno en la recuperación vitivinícola de Bakio en un momento de abandono masivo de las viñedos en la zona.

Doniene Gorrondona Txakolina cuenta hoy en día con 15 hectáreas de viñedo en producción, parte en propiedad y parte en arrendamiento. Sus viñedos están ubicados en las laderas orientadas al mediodía del valle de Bakio y crecen en pagos con suelos muy diversos ubicados en un rango de altitud entre 0 y 250 metros.

Doniene Gorrondona IRI 2019

Doniene Gorrondona, Iri 2019 es un blanco de Hondarrabi Zuri procedente de la parcela Irimingorrieta. Elaborado sin adición de sulfuroso. 13% Vol.

Uvas 100% Hondarrabi Zuri del viñedo denominado Irimingorrieta, plantado en 2009 a 250 msnm con orientación sur/suroeste y ubicado en el paraje de Zumetxaga, zona muy aireada y de suelos complejos, pobres y de marcado carácter ácido compuesto por areniscas, con niveles de lutitas y margas calizas y ferruginosas. 

Elaboración: Despalillado y breve maceración en frío. Elaborado a partir de mosto flor. Fermentación con levaduras propias del viñedo. Crianza sobre lías en depósito. Fermentación maloláctica parcial espontánea en depósito.

Viñedos de Doniene Gorrondona
Viñedos de Doniene

La cata:

Color amarillo pajizo con un ribete liegaremente dorado y reflejos verdosos. Limpio, brillante y con un carbónico imprerceptible.

En nariz, presenta aromas atractivos de fruta blanca (manzana) acompañados de sensaciones salinas y florales con recuerdos de fruta amarilla (melocotón). Apuntes de de bollería fina (brioche) y toques salinos, cítricos y de avellana sobre un fondo herbáceo muy elegante.

En boca es vertical, fresco, con una buena acidez y volumen y longitud. Presencia cítrica y salina con un carbónico muy sutil y un final ligeramente amargo elegante y adictivo.

Otro buen exponente de los nuevos txakolís que se están elaborando en el País Vasco y que realemnte están dando paso a nuevas elaboraciones y generaciones de viticultores que apuestan por casta y terruño.

Como siempre que me encuentro con un vino que merece la pena ser disfrtado, si se cruzan con él no lo duden y al menos descubran y disfruten otra forma de hacer un buen txakolí.

¡Salud y buen vino!

Doniene Gorrondona IRI 2019

Fotos: bodega y autor.

Urkizahar: el terruño como protagonista

Urkizahar: el terruño como protagonista

Bodega Urkizahar

Urkizahar, «abedul viejo» en euskera, es el proyecto que nace de la mano de Luis Javier Oregi y de Igone Arruti en el municipio de Beizama a las faldas del monte Illaun en el macizo de Murumendi, durante el año 2007.

Cuenta con 2,5 Ha., la mayoría con la variedad Hondarrabi Zuri y una pequeña proporción de Chardonnay, tratadas en ecológico en uno de los viñedos situados a más altitud, 450 msm, de la D.O. Getariako Txakolina, cayendo en pendiente pronunciada hacia el embalse de Ibai-Eder.

En el 2016 abandona la elaboración del txacolí en las bodegas de Getaria que había realizado desde 2012, y nace la primera añada elaborada ya en el caserío restaurado de Beizama.

Alejada de la costa y con una pluviosidad similar, la influencia de los vientos hace que le llegue tanto el aporte cálido del sur, clave para una perfecta maduración, como la llegada de la influencia marina que se hará notar en el aporte aromático y gustativo del txacolí, aunque con la amenaza de ataques de mildiu y oidio.

Urkizahar

Elaborado en un 100% con uva Hondarrabi Zuri. 11% vol. PVP 10 €

La vendima se realiza de forma manual, pasando a ser despalillado el racimo y realizando un prensado del que se utiliza sólo el mosto flor que cae por gravedad. El mosto realiza fermentaciones espontáneas a baja temperatura en depósitos de acero inoxidable y embotellándose el verano siguiente a la fecha de la vendimia. Certificado Ecológico.

Urkizahar 2016

2016. La cata:

Llamativo color amarillo pajizo-acerado con ribetes verdosos y una finísima burbuja en suspensión. Atractivo.

Aromas en los que predominan los aportes frutales (manzana) conjuntados con recuerdos de flores blancas, notas cítricas, sutiles apuntes salinos,no tan marcados como en los txakolís de «costa», y toques minerales.

Boca con muy buena acidez que no llega a ser agresiva -a mi me encanta-, pero marcada. Fresco y muy agradable entrada en boca con un sutil carbónico.

Elegante, complejo, redondo y, a pesar de esos 4 años, sigue manteniendo potencia, volumen y con un cromatismo que para nada anuncia esos vejez.

Urkizahar 2017

2017. La cata:

Bonita vista con color amarill-verdoso. Acerado. Limpio y brillante.

Aromas a fruta blanca (manzana), recuerdos de pera, sensaciones de flores blancas, toque cítricos y minerales (arenosos-calizos) y recuerdos salinos.

Boca marcada por una excelente acidez, fresco y con un carbónicos sutil y elegante.

Muestra amplitud y potencia junto con una retronasal compleja en la que se remarcan las sensaciones frutales, florales, minerales, cítricas y salinas.

Buen recorrido de mediana intensidad y con un final ligeramente amargo muy bien conjuntado con el aparte cítrico.

Excelente. Muestra más nervio y potencia que 2016. Un potro por domar.

Urkizahar 2018

2018. La cata:

Precioso color amarillo-verdoso más intenso que en añadas anteriores. Limpio, brillante, acerado y con microburbujas de carbónico vivas, aunque sin hacer corona.

Nariz marcada inicialmente por la fruta blanca, aunque se muestra uraño hasta que en agitación comienaza a desplegar un abanico de aromas de flores blancas, cítricos y recuerdos anisados, dejando las notas salinas en un segundo lugar.

Boca con una acidez más comedida que en añadas anteriores (ese grado de más se deja notar).

Fresco, con más volúmen que el 2016 y 2017. Largo y con más untuosidad, aunque muestra un punto de golosidad que no he observado anteriormente. Elegante.

Retronasal con más sensaciones florales y frutales que en añadas anteriores, dejando en un segundo planto el amporte mineral. Ligero amargos final junto con notas anisadas. Muy rico.

No hay tops

Me preguntaba un seguidor en instagram cuál era el top de la cata y le remití a este post, ya que, para mí no hay ninguno y lo son todos.

Respuesta un tanto a la gallega, pero que incide en la diferencia de los vinos, no en su elaboración, sino en uno de los componentes básicos y a  la vez esencial: el terruño.

Luisja e Igone consiguen con su trabajo en bodega respetar y preservar el aporte de casta, suelo y clima que  marcarán  las diferencia entre cada una de las añadas.

El 2016 es el más redondo y, podemos decir, que se ha «domesticado» ya que el tiempo ha jugado a su favor. Adicez más matizada, carbónico sutil y prácticamente imperceptible, más elegante en su conjunto. Un top.

El 2017 ha sido de los tres el más «salvaje». Acidez más marcada, sensaciones salinas y minerales más acentuadas sobre el aporte floral y frutal. Muy en línea de un txakolí serio, vivo y potente. Un top.

Y por último, el 2018 ha sido el que se ha visto más afectado por el clima. Ese grado de más lo delata y deja su impronta en esa untosidad, esa acidez más suave, ese aporte floral y frutal predominando sobre el componente mineral que nos habla de una madurez fenólica más completa. Un top.

Algún enochalado de los que nos siguen pregunarán por el Urkizahar 2017 Edición Limitada, pero al «jugar en otra liga» le dedicaré un post para él.

Espero que hayan disfrutado y, si no los conocen, se animen a disfrutarlos. Me lo van a agradecer, estoy seguro.

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¡Salud y buen vino!

De copa en boca: Tantaka 2017 (Gota a gota)

De copa en boca: Tantaka 2017 (Gota a gota)

 Tantaka Wines

Detrás de Tantaka Wines se encuentra Juanjo Tellaetxe, viñador, que ha dedicado 10 años para que viera la luz un proyecto que intenta volver a lo que fue el Valle de Arrastaria, zona fronteriza entre Vizcaya y Álava, hace 150 años, allá por 1860 cuando el 60% de la tierra se dedicaba al cultivo del viñedo.

En esos años se produjo un fuerte ataque de oídio que junto con la entrada de la filoxera y los inicios de la incipiente industrialización de País Vasco, provocaron el abandono del viñedo y dejando sólo majuelos testimoniales para el consumo propio.

Como comentaba al principio, Juanjo Tellaetxe realiza hace diez años una plantación de Hondabarri Zuri con el fin de activar esa viticultura olvidada en el tiempo y elaborar txakolís en los que el aporte de viña, terruño y viñador los dote de personalidad frente a los «típicos» vinos en los que la acidez es la protagonista casi en exclusiva.

En el 2017 nace Tantaka Wines con la idea de elaborar de nuevo –como hacía su familia hace más de 80 años- vinos propios de las variedades autóctonas en su pueblo natal, Artomaña. Os dejo su dossier en el que encotraréis toda la información relativa a la bodega, suelos, clima y parcelas.

Tantaka 2017 cápsula naranja.

Su nombre (tantaka traducido como «gota a gota«) obedece al tipo de lluvia –chirimiri lo llamamos en Castilla- típico de la zona que «piano, piano» puede conseguir una pluviosidad de unos 30 l/m2. al día, aunque ahora con el cambio climático a lo más a lo que se llega es a unos 10 l/m2.

Por cierto, seguro que les llama la atención la etiqueta y piensan que hay pinturas rupestres en la zona, ¡pues no!, es sólo el diseño. Y si creen que le han echado demasiada imaginación, yo me pregunté qué hacía la pintura de un candelabro de 9 brazos -el judío tiene 7- en una cueva de la época Auriñaciense.

Menos mal que Juanjo me aclaró que representaba a un viña. Sí, pueden reírse sin remordimientos.

Tantaka 2017 está elaborado con un 80%  Hondarrabi Zuri y un 20% de Petit Corbou de viñedos procedentes del Valle de Arrastaria. 14% vol.

El año 2017 se caraterizó por  un mes de enero con numerosas heladas, que dio paso a un inicio de primavera con temperaturas más altas de lo habitual, lo que adelantó la brotación. La principal característica de esta añada fue la fuerte helada del 28 de abril que condicionó notablemente la producción. El verano fue seco y poco caluroso, con bastantes jornadas de nubes bajas.

Las 5 ha. de viñedos propios están trabajados bajo una viticultura de mínima intervención y razonada, ubicados en tres parcelas situadas en Artomaña y Delika, en el Valle de Arrastaria. Los suelos se caracterizan por su carácter aluvial y profundos, con una climatología entre atlántica y continental, dependiendo de la añada.

Realiza una crianza sobre lías en depósitos de inox durante 7 meses.

D.O. Arabako Txakolina.

Tantaka 2017 lacre naranja en copa

La cata:

Presenta en vista un precioso color amarillo intenso con menisco dorado. Lágrima fina y densa, acerado y graso.

Aromáticamente muestra un abanico de sensaciones que van desde las notas de fruta amarilla (melocotón y membrillo), junto con notas de miel, cera y recuerdos cítricos. Aportes de bollería (brioche) y sutiles anisados que combinan con notas de fruta blanca (manzanas), florales (camomila), tabaco rubio y recuerdos minerales.

Boca con muy buena acidez, volúmen y recorrido. Notas de tanicidad de la uva aportada por la crianza sobre lías. Es graso, largo, untuoso, equilibrado y muy bien conjuntado con sensaciones ligeramente amargas al final, que me encantan.

Retronasal elegante, compleja y en la que la paleta aromática se potencia aún más.

Excelente.

 

Viñas en el Valle de Arastaria - Tantaka 2017

Reflexión.

Sigo afirmando que una de las zonas que más satisfacciones vinícolas nos dará -y nos está dando ya- es el País Vasco. En pleno proceso de «revolución» veo una gran similitud con el que se produjo en Galicia hace unos años protagonizado en gran parte por la sabia nueva más preocupada porque  el terruño de dónde nace se «sienta» en el vino.

Aquí, entre otros, econtramos viñadores como Oxer Bastegieta, Imanol Garay, Alfredo Egin o bodegas como Gorka Izagirre, Astorbiza, Doniene Gorrondona, Txomin Etxaniz, Magalarte de Lezama o Hirutza .

Algunos los hemos comentado aquí -sólo tienen que buscarlos en la web- y aún nos faltan otros proyectos como los de Bizkai Barne, Bodega K5 o Gaintza Txakolina entre otros, que no tardaré en comentar.

En este caso, Juanjo Tellaetxe ha conseguido en apenas tres años no sólo el reconocimiento de aquellos consumidores «enochalados» -como el que escribe-, sino el de la crítica especializada, y si no lean los últimos comentarios de Luis Gutiérrez sobre sus vinos del 2018 en Wine Advocate.

Lo dicho, si se cruzan con alguno de sus vinos, no lo duden disfrútenlos y luego, si les parece bien, nos cuentan porque ya saben que están en su blog.

¡Salud y buen vino!