Vinos de Pasto. ¿La esperanza está en el vino sin encabezar?.

Vinos de Pasto. ¿La esperanza está en el vino sin encabezar?.

La verdad es que la primera vez que lees la descripción de «vino de pasto» tienes más dudas en pensar que es un vino malo que bueno, ya que la palabra pasto está más relacionada con la comida de los animales que de los humanos y siempre se me viene a la cabeza la frase que decía mi padre en relación con el comer y el beber para diferenciarnos de ellos, aunque muchas veces las similitudes son más bien cercanas:

No es lo mismo comer que pastar, ni beber que abrevar.

Bueno, seguro que algunos habéis esbozado un sonrisa porque en algunas circunstancias has podido comprobar que la diferencia entre animales racionales e irracionales, en este aspecto, no fue muy diferenciada.

Como creo que es más instructivo, menos aburrido y más ágil de explicar, os he dejado dos presentaciones para que hagáis un recorrido sobre los que se denominan «Vinos de Pasto», o lo que es lo mismo, vinos elaborados bajo velo de flor sin encabezar, pero no quiero adelantaros nada, así que espero que disfrutéis con este post.

Los vinos y la cata.

Bueno, espero haber aclarado el término, el origen y su futuro de los vinos de pasto que, en mi opinión, han venido para quedarse y poner en valor algo que sólo se mantuvo en contadas casas bodegueras, como es la importancia del pago sobre la bodega a la hora de establecer como carta de presentación el nombre y apellidos del terruño de dónde nacen.

De bien nacidos es se agradecidos y considero que le debemos toda nuestra consideración a aquellas bodegas que mantuvieron este tipo de vino a lo largo de los tiempos, y entre los más recientes, la aportación del Equipo Navazos o el ímpetu con el que llegan los componentes de Territorio Albariza. No tengo la menor duda de que son la avanzadilla de la llegada de grandes vinos.

Saben que están en su blog y si tienen a bien hacer el comentario que consideren oportuno, no se priven de hacerlo.

¡Salud y buen vino!

De copa en boca: La bota de Amontillado nº 37 «Navazos»

De copa en boca: La bota de Amontillado nº 37 «Navazos»

Amontillado 37 Equipo Navazos

Creo que no hay mejor presentación que la realizada por Barquín y Ojeda sobre este vino tal y como lo hacen en la web del Equipo Navazos:

Desde la década de 1980 hasta muy recientemente, las soleras de amontillado de Rainera P. Marín estuvieron compuestas por diferentes soleras identificadas internamente como «Manzanilla Pasada»: desde la tercera criadera del Amontillado «M. Pda.» hasta el altarillo 1/3 «M. Pda. Viejísima», pasando por la solera 1/10 «M. Pda. Vieja» (de la que salió precisamente nuestra anterior edición nº 31 «Bota NO» de La Bota de Amontillado).

Tras la adquisición por el Grupo Estévez, la parte más numerosa de estas existencias, correspondientes a la solera y criaderas del Amontillado «Manzanilla Pasada», fue rigurosamente reorganizada. Se seleccionaron las botas más finas y complejas, cuyo contenido se refrescó con algunas botas escogidas de verdadera manzanilla pasada sin encabezar (se trata de un amontillado natural), para crear una solera de amontillado de poco más de cien botas ubicadas en tercera y cuarta de una misma andana. A lo largo de junio de 2012 hemos marcado una docena de estas botas, aquéllas que destacan por un marcado frescor a la vez que intensas notas de hierbas aromáticas, batata asada y caramelo. El resultado es un delicioso amontillado, muy seco, largo, complejo, serio, pero también muy bebible.

La edad media estimada de este vino es de unos 18 años. Se aconseja beber en copa suficientemente amplia, y consumir a unos 15º C, para lo cual deberá servirse normalmente a uno o dos grados menos de temperatura. Excelente aperitivo, también puede protagonizar algunas armonías memorables: embutidos potentes como morcón o bull negre, habitas de primavera con morcilla matachana, mollejas salteadas al ajillo, fabada asturiana… Por supuesto, combina de maravilla con toda una variedad de quesos de intenso sabor, tanto curados como de pasta blanda.

Saca de agosto de 2012. 100% palomino fino. Nace en la bodega de Hijos de Rainiera Pérez Marín en Sanlúcar de Barrameda y es seleccionado por el Equipo Navazos. D.O. Jerez. Producción 3.000 botellas.

Amontillado nº37 en copa

Cata:

Muestra en vista un precioso color amarillo-ambarino con tonos cobrizos. Intenso, atractivo y con una lágrima fina y densa, como no puede ser de otra forma con sus 18,5 % vol.

En nariz despliega un abanico de aromas entre los que se complementan sensaciones de criana biológica con la oxidativa. Aportes salinos, caramelo junto a hiérbas aromáticas. Recuerdos de frutos secos, piel de naranja seca. Boca cargada de saidez, seco, largo, complejo, con volúmen y envolvente. Te llena la boca de sensaciones en una excelente retronasal.

Pura elegancia en boca. Equilibrio, umami, profundidad y persistencia.

Lamentablemente ésta fue mi última botella, pero tengan claro que si me cruzo con ella, pecaré sin importarme la penitencia.

¡Salud y buen vino!

Foto cabecera: http://socialvignerons.com/

Fotos amontillado: autor.

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La Bota de Manzanilla Pasada nº 59 «Capataz Rivas»

La Bota de Manzanilla Pasada nº 59 «Capataz Rivas»

Capataz Rivas

Desde sus inicios me subí al tren de la selección de vinos del Equipo Navazos y poder descubrir verdaderas joyas ocultas y olvidadas que merecían salir de la oscuridad para deslumbrarnos con toda su personalidad y complejidad, y en este caso de la mano de uno de los personajes tal vez más ocultos de cara al consumidor como es el capataz, tanto en las bodegas del Marco como de Montilla-Moriles.

En relación con la historia y características de este vino creo que lo mejor es dejarles la información que se describe en su web:

Rafael Rivas, durante varias décadas capataz de las Bodegas de La Guita en la Calle Misericordia de Sanlúcar hasta su jubilación en 2011, creó en 1986 esta solera compuesta por 15 botas bodegueras de lo que al principio era una manzanilla bien criada. La idea era tener dispuesta una manzanilla vieja de calidad excepcional por si en algún momento se hubiera querido utilizar para dar una ‘espuela’, siguiendo la tradición, al vino comercial de la casa.

Pero nunca se estimó necesario. Por eso, a fin de mantener su carácter y que no se amontillara, el capataz Rivas fue mimando estas 15 botas, tocándolas tan sólo de vez en cuando, incluso en años alternos, para extraer cuatro o cinco arrobas (equivalentes a 16 litros cada una) que eran repuestas con vino procedente de la mejor solera de La Guita. El resultado es una auténtica manzanilla pasada de singularísimo estilo. Como las de antes.

Otra característica que contribuye a hacer único este vino y darle un inigualable carácter biológico (intensas y aceradas sensaciones salinas en boca) es que las botas están llenas casi “a tocadedos”, muy por encima del nivel de 5/6 habitual en el Marco del jerez. De este modo, la lámina de levaduras (muy debilitada por la edad y por la escasez de nutrientes del vino) de estas vasijas no es tan extensa y puede mantenerse con el aporte de los escasos rocíos periódicos, cumpliendo su función de barrera entre el vino y el efecto intensamente oxidativo del aire.

Por otra parte, la debilidad y la escasa superficie de la flor no alcanza a mantener un intenso efecto sobre la manzanilla, que evidencia algunas elegantes notas oxidativas, así como un inicio de elevación del grado alcohólico, en torno a 16%.

Manzanilla pasada nº 59 en copa

La cata:

Muestra un precioso color amarillo dorado intenso, limpio y brillante. Atractivo.

Nariz compleja con muestras de crianza biológica (salina, miga de pan, frutos secos) y recuerdos oxidativos (barnices). Aporte de la albariza, maderas de alhacena «nobles» y yema tostada.

En boca es largo, untuoso, elegante y sápido. Excelente exponente de una manzanilla pasada con una retronasal compleja en el que se muestra una perfecta unión entre el recorrido biológico y el oxidativo.

¡Una verdadera joya!

Normalmente me encanta disfrutar este tipo de vinos en tiempos otoñales o invernales ya que los considero como vinos de reflexión -y no es que no lo haga en otras estaciones-, pero con 16% de vol. acompañan mejor con temperaturas más de rebequita. En todo caso estoy disfrutando con esta maravilla en pleno verano castellano y cuando empiezan las temporadas de canícula, luego no hay nada escrito.

No tengo que decirles que si se cruzan con este vino, no dude en agarrar fuertemente la botella y disfrutarla, porque es para hacerlo sorbo a sorbo.

Disfruten y ¡carpe diem!

Fotografía de cabecera de Equipo Navazos. Foto de vino en copa: autor.

De copa en boca: Oloroso Extra-Viejo 1/7 VORS

De copa en boca: Oloroso Extra-Viejo 1/7 VORS

Doña Pilar Plá.

Lamentablemente no tuve el placer de conocer en persona a Dª Pilar Plá, pero sí de hablar por teléfono hace años cuando organicé para el restaurante familiar unas Jornadas de vinos del Marco por copas y entre los que quería incluir estaban algunos de su bodega Maestro Sierra.

La conversación fue primero de sorpresa, ya que no esperaba que desde Salamanca se preguntaran por sus vinos acogidos a la D.O. Jerez -puesto que aquí no había posibilidad de conseguirlos y entonces internet ni existía para el e-commerce- y después de simpatía, ya que ella también tenía a una persona salmantina muy cercana en la bodega: su enóloga. Así que la llamada discurrió entre la simpatía y el agradecimiento por haber pensado en sus vinos para acercárselos a los salmantinos.

Lástima que no pude visitarla antes de dejarnos, y sigo con la espina clavada de acercarme algún día a la bodega y dejarme perder por ella envuelto en aromas jerezanos entre el laberinto de sus criaderas y soleras.

Doña Pilar entre botas de Maestro Sierra

Había leído como Doña Pilar se había puesto al ferente de la bodega tras la muerte de su marido y como supo seguir y mantener la tradición con una máxima que representa a todos sus vinos: «la excelencia a través del tiempo».

Y es que cuando descorchas una botella como la que hoy comento, un Oloroso Extra-Viejo 1/7 con una vejez de más de 80 años es como si abriéramos una cápsula del tiempo y en cada sorbo generáramos un flashback no sólo de lo que ha cambido el mundo o España o Andalucía, sino también el Marco.

El principio de este vino se gestó siendo Maestro Sierra  una bodega almacenista y no elaboradora,  tras una guerra civil y con un futuro en el que se verían cambios importantes tanto a nivel de elaboración, de mercados o empresariales que nos ha llevado a lo que es el Marco a día de hoy, con sus luces y sus sombras.

Hoy la bodega está en manos de María del Carmen Borrego Plá junto con un equipo liderado por la enóloga y directora comercial Ana Cabestrero con el fin de que, según decía Robert Louis Stevenson, el vino siga siendo poesía embotellada.

No es un post para hablar de la bodega, aunque creo que sería imperdonable si no lo hiciera más adelante en otro dedicado íntegramente a ella. Tiempo al tiempo.

El oloroso

Como su nombre indica, estos vinos tienen mucho aroma. Solamente si son limpios en la nariz deben denorminarse Olorosos. Su aroma es menos punzante que el de los finos y amontillados, distinguiéndose por tener más cuerpo, o sea mayor vinosidad en el paladar -(ésto se llama gordura en el lenguaje bodeguero)- y aunque sean secos, parece notárseles un vestigio de dulce al probarlos, diferenciándose de los amontillados que dejan en la boca un gusto totalmente seco. Su graduación suele ser de 18% a 20% de alcohol en volumen, aunque al envejecer aumenta aquella, a veces, hasta 24º y 25º. Su color es más dorado que el de los amontillados y se asemeja al oro oscuro, aumentando con la edad.

Jerez, Xerez, Sherish. Manuel Mª González Gordón.

Nada mejor que empezar con una excelente definición cuando vamos a hablar de un Oloroso, y en este caso de una verdadera joya como es este Oloroso Extra-Viejo 1/7 de El Maestro Sierra.

Cariaderas y soleras Maestro Sierra

OLOROSO Extra-Viejo 1/7 VORS

Elaborado con uva 100% palomino fino este oloroso es el hermano mayor de los que elabora El Maestro Sierra ya que, junto con el 1/14, forman parte de la misma solera.

El 1/14 alimenta a la solera del 1/7 ya que ésta se refresca con la fila del oloroso más jóven, si es que jóven son 50 años.

Además es un vino con 24% vol. lo que nos indica que es más viejo y por la evaporación sufrida, más concentrado.

Oloroso El Maestro Sierra 1-7

La cata:

Vista: Precioso color caoba-ambarino con reflejos verdoso mostrando ligera turbidez.

En nariz: Abanico de aromas en los que la evolución y el tiempo dan forma a sensaciones de caramelo, toffe, naranja confitada, brioche, dátiles, avellanas, higos secos, canela y curry, junto con barnices de madera noble, nuez moscada y puntas minerales.

Complejo y soprendente en una nariz que sigue «hablando» a lo largo de la cata.

 En boca tiene una entrada elegante, envolvente y con volumen. Una retronsal en la que tiene lugar una explosión de aromas marcada por notas especiadas (canela y curry), sensaciones salinas, nuez, tabaco, chocolate y cítricos confitados.

Un auténtico despligue de sensaciones que hace de este vino algo único.

 

Reflexión

Para muchos de nosotros el tiempo es oro, pero hay veces que valoramos más cuando el tic-tac se para y poder disfrutar con una verdadera joya vinícola como es este oloroso.

Cuando entra en nuestra boca un sobro de este vino e impregna nuestro paladar se produce un choque espacio-temporal en el que el reloj se para y la realidad se defumina provocando un flaschback  que consigue hacer que nos movamos en el tiempo, en un tiempo de reflexión.

Reconozco que soy un enamorado de este tipo de vinos que no entiende de mercados, de precios, de valoraciones y sí lo hace de hacernos partícipes de la Hisotira con mayúsculas.

Espero que hayan disfrutado del post y les animo a hacerlo con este vino o con otros «aclados» en el tiempo, algo que es un lujo difícil de alcanzar y que no tiene precio.

¡Salud y buen vino!

De copa en boca: Amontillado Solera Rare Sherry AOS

De copa en boca: Amontillado Solera Rare Sherry AOS

El amontillado

No es nada nuevo para aquellos que siguen este blog que una de mis pasiones son los vinos elaborados en el Marco y si alguno tiene curiosidad al respecto, puede realizar una búsqueda para comprobar la cantidad de post escritos sobre los distintos tipos de vinos allí elaborados.

Hoy, gracias a que uno no es estricto en el control de la bodega, comentaré una auténtica joya que apareció sin haberla buscado: el Amontillado Rare Sherry AOS de Osborne.

Para aquellos que se acercan a este mundo de crianzas biológicas y oxidativas creo que nada mejor que tratar de definir qué es un amontillado, para lo que recurriré a la establecida por D. Manuel Mª González Gordón en su libro Jerez-Xerez-Sherish:

Este vino también pude decirse que pertenece al tipo Fino, y generalmente adquiere las características de Amontillado al perder por la edad el típico carácter del Fino. Los Amontillados son muy secos, como los vinos de donde provienen, pero en general son menos pálidos, teniendo el color ámbar y con el envejecimiento llegan a ganar aún más color. También adquieren un aroma punzante, aunque más avellanado que el fino, por tener más cuerpo y graduación alcohólica  (17º a 18º grados Salleron, equivalente al tanto por ciento de alcohol en volúmen), y con la edad suelen llegar a 20º, y hasta 24º en casoso excepcionales de vejez. Estos vinos son excesivamente limpios en nariz y en la boca, debido a que son también completamente secos. Un vino fino, si no se conserva en su estilo por no hacerle sacas perídicas, se convierte en general, al envejecer, enel tipo amontillado.

La referencia más antigua que nos dicen se conoce de esta nomenclatura en el negocio jerezano, es del año 1796 y es una  calidad de vino muy apreciada por los buenos catadores.

Amontillado AOS Rare Sherry

Amontillado Rare Sherry AOS

Solera fundada en 1903 para celebrar el nacimiento del II Conde de Osborne por Tomás Osborne Guezala de entre las mejores botas de amontillado de la bodega La Palma, situada en la calle del mismo nombre en el Puerto de Santa María.

El vino no se podría embotellar hasta 1924, cuando el hijo Antonio Osborne -de ahí su nombre AO a la que se añade la S de Solera- cumpliera 21 años.

Elaborado con un 92% de Palomino fino y un 8% de Pedro Ximenez esta solera ha envejecido así de bien debido al envejecimiento de los mostos de ambas castas (ahora rechazado por el Consejo Regulador) desde hace más de 100 años.

Envejecido en el sistema tradicional de criaderas y soleras durante más de 25 años. Toda la solera se compone de 39 botas y 3 criaderas.

Botella de 75 cl. 22% vol.

La Cata:

Muestra un precioso color ambarino con reflejos yodados y apuntes verdosos.

En nariz aparecen sensaciones complejas con notas tostadas, punzantes, roble noble, recuerdos de rebotica, habanos, caramelo, manzanilla y frutos secos (avellanas y nueces).

Boca potente, muy seco, largo, amplio y con volumen. Retro marcadas por las sensaciones aromáticas que se acompañana por apuntes de cacao, toques cítricos y ligero amargor final.

Uno de los mejores vinos que he probado. Realmente excelente en todos sus aspectos.

Conclusión.

No me canso de repetir de que el vino no sólo forma parte de nuestra cultura, sino que también lo es de nuestra historia y, quizás éste sea una parte de la misma embotellada para nuestro deleite.

Es un vino que yo defino como de «reflexión», es decir, para tomarlo sólo en momentos en los que nuestra mayor dedicación sea «dejarnos llevar» por las senaciones que nos aporta. Un vino que, como historia o como arte, no tiene precio, al igual que tampoco lo tendría un cuadro del Greco o de Velázquez.

Sólo nos queda disfrutar el momento. ¿Hedonista?, tal vez. Siempre «carpe diem».

Saben que están en su blog y pueden hacer los comentarios que lo deseen y si quieren estar informados de los post que subo, sólamente tienen que suscribirse a él. Fácil.

¡Salud y buen vino!