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En 1878, cuando la enfermedad de la viña «Filoxera» se extiende por toda la Axarquía, Francisco Suárez se traslada con su familia al Valle de las Viñas de Miraflores del Palo, en Málaga capital. Aquí es donde traslada también el negocio de vinos y comidas, ubicándose en la Calle del Mar, en la finca conocida con el nombre de «La Huertecilla», fundando en 1880 las conocidas Bodegas Quitapenas.
Generación tras generación siguieron conservando el buen hacer del vino, adquiriendo, con el transcurso del tiempo, fama entre los numerosos arrieros que hacían un alto en esta casa situada en la carretera de Vélez – Málaga, lugar que pronto empezó a conocerse como las bodegas «que nos quitan las penas».
Los primeros vinos producidos ya en la calle de Málaga, número 42, actualmente conocida como Avenida Juan Sebastián Elcano fueron el «Moscatel Extra, o Quitapenas», el «Montes» y el «Málaga Lágrima» instalandose allí el lagar de pisa de uva y la nave de botas.
En 1940 se inicia el embotellado de vinos y en esa misma época Bodegas Quitapenas ingresan como miembro del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Málaga.
El vino:
Pajarete es un vino de licor semi dulce elaborado con los mostos de las variedades de uva Pedro Ximénez (80%), Moscatel de Alejandría (19%) y Romé (1%). 17% vol. PVP 11,90 €. D.O. Málaga
El Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Málaga” define el Pajarete como un «vino de licor cuyo contenido de azúcar oscila entre los 45g/litro y los 140g/litro. El vino Pajarete debe ser envejecido mínimamente durante dos años, no debe tener adición de arrope y debe ser de color dorado a ámbar oscuro.»
Este vino tras el proceso de fermentación en frío -paralizada con adición de alcohol vínico cuando quedan 70 gr./l. azúcar- y las clarificaciones, se procede al ensamblaje de los tres mostos. No tiene en su elaboración adición de arrope («del árabe hispano arrúbb, es el producto obtenido mediante deshidratación parcial del mosto a fuego directo hasta llegar a la caramelización de sus azúcares, para obtener una consistencia de jarabe«. Wikipedia). Posteriormente pasa a una crianza oxidativa en botas de roble americano de más de 36 meses, bajo el siste de crianza estática de criaderas y soleras.
La cata:
Precioso color ocre-ambarino, brillante y con reflejos anaranjados. Lágrima fina y densa.
Aromas a frutos secos (avellanas) acompañados de sensaciones de pasas, toques de dátil y caramelo. Recuerdos de cáscara de naranja y maderas nobles. Aportes de bollería fina (brioche). Complejo.
Buen ataque. Largo, con muy buena acidez, envolvente, equilibrado y elegante. Retronasal en la que las senaciones olftivas se refuerzan (caramelo, pasas, recuerdos de orejones, puntas cítricas y toques de bollería). Realmente excelente.
Puede ir muy bien como vino de aperitivo y se recomienda para acompañar foie, quesos fuertes y curados, frutos secos y arroces, aunque yo lo he disfrutado también como vino de «reflexión», es decir, sin nada de acompañamiento, bueno sí, con el sonido de piano de fondo de Bill Evans.
Podemos seguir buscando y descubriendo nuevas elaboración allende de nuestras fronteras, pero desde luego aún nos queda mucho por descubir dentro de las nuestras y el caso de los vinos elaborados en Málaga es uno de ellos.
Nos encontramos en una provincia que cuenta con 5 zonas distintas de producción (Axarquía, Serranía de Ronda, Manilva, Montes de Málaga y zona Norte) y con cuatro zonas climáticas distintas: clima Atlántico de Manilva, otro en la zona de Málaga capital que es Mediterráneo, y en el resto de la provincia un clima Continental.
He comentado varios vinos de Málaga y me declaro un enamorado de sus vinos, secos y dulces, y lo único que nos queda es que difundir como el eco este tipo de vinos marcados por las castas, la tierra, el clima y la forma de elaboración de algunos de ellos.
¡Salud y buen vino!
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Dos añadas, dos vinos y Bibi «Higgins»
Al igual que Herni Higgins en el musical My Fair Lady es capaz de conseguir que Eliza Doolittle acabe pasando por una duquesa de la alta sociedad gracias a pulir su lenguaje y sus bastos modales, tengo muy claro que un buen vino nace de dos variables: un buen terruño en el que se conjugan clima, tierra y viña, y un buen elaborador que sea capaz de adaptar desde la viña aquellas adversidades que puedan producirse en el «terroir» debidas, sobre todo, por factores climáticos que marcarán todo el proceso de posterior.

En este caso nuestro Henri Higgins es sin lugar a duda Bibi García que con su trabajo y profesionalidad es capaz de elaborar, en este caso, dos vinos fruto de dos añadas muy distintas entre sí debido a una climatología muy variable: 2011 tal vez no pase como la mejor, pero se nota en ella un buen trabajo de campo y bodega, algo que hay que resaltar en las añadas complicadas, mientras que el año 2014 dio lugar a una añada excelente en todos los sentidos y el vino muestra todo su potencial, como comentaremos a continuación.
Ambos vinos están elaborados por la Bodega Cortijo de los Aguilares en un 100% por uva pinot noir de una viña de 3 ha. situada a 900 msm sobre suelos arcilloso-calcáreos.
Realiza la maloláctica en barricas de 300 l. y 500 l. y una crianza de 8 meses en barricas de roble francés allier. Mientras que la añada 2011 tiene 14% vol. , la añada 2014 tiene 13,5% vol. D.O. Sierras de Málaga, Sub. Serranía de Ronda.
Cortijo Los Aguilares 2011

Cata:
Preciosa vista con un llamativo color granate y reflejos azulados en el ribete con una capa media-baja. Lágrima fina y densa.
Aromas de frutas roja y negra compotada acompañados de notas de incienso, flores azules, regaliz, sutiles mentolados y apuntes minerales.

En boca muestra buena acidez y un ataque en el que se mantiene una excelente integración del alcohol. Sedoso, elegante y con un toque final de chocolate amargo que me encanta.
Largo, de buen recorrido y con una retro en la que se resaltan las notas olfativas iniciales.
Cortijo Los Aguilares 2014.

Elaborado con las mismas características que la añada 2011, pero con un 13,5% vol.
Cata:
Llamativo color rubí de capa baja y reflejos carmesí. Precioso. Se muestra limpio y brillante con una lágrima fina y densa.
Despliegue complejo de aromas con notas frutales (grosella, fresas) conjuntado con aportes florales (violetas), sutiles balsámicos y apuntes de monte bajo acompañadas por elegantes notas minerales y de cacao.

En boca muestra una excelente acidez, mostrándose fresco, elegante, largo, equilibrado y con un tanino sedoso. ¡Pura delicia!.
Retronasal compleja, como no puede ser menos, marcando las pautas de la fase olfativa: fruta, flores y terruño. Excelente y adictivo.
En mi modesta opinión, el mejor pinot noir nacional que he probado.
En definitiva un buen trabajo en el que manteniendo la tipicidad de uva y suelo, se marcan claras diferencias, como no podía ser de otro modo, provocadas por la climatología: más cálida la 2011 -no en vano estamos ante 14% vol.- y más fresca la 2014 -como queda reflejado en esos 13,5% vol.-
Cuando me preguntan cuáles es mi tipo de vino preferido, siempre contesto lo mismo: me gustan todos los vinos bien elaborados huyendo del «uniformismo». Estamos en uno de los mejores momentos vinicolamente hablando con aportaciones de buenos profesionales que entienden el vino partiendo del terruño o retoman la elaboración que se realizaba por nuestros mayores, pero respetando siempre la viña e intentando evitar que la mano del hombre desvirtúe lo que la propia naturaleza nos ofrece. No entenderé nunca a los bebedores de vino que se decantan por un prototipo de vino repetitivo año tras año puesto que es todo lo contrario a lo que debería de ser una buena elaboración alejada de «artificios».
¡Salud y buen vino!
Fotografías: Bodeboca, bodega y autor.
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«S» chardonnay 2013

No vamos a hacer las presentaciones de la bodega puesto que estamos haciendo todo un recorrido por la gama de vinos de Friederich Schatz y por eso podéis refrescaros la memoria con entradas anteriores. ¡Qué no todo lo va a hacer uno!, aunque si miráis al final del post encontraréis la respuesta.
En esta ocasión vamos a comentar su vino blanco elaborado con un 100% chardonnay de un viñedo familiar de 3 ha en plena Serranía de Ronda dentro de la D.O. Sierras de Málaga, y envejecido durante 5 meses en barricas de roble francés. 13,5% vol. Certificado Ecológico. PVP 20€
Cata:
Bonito vestido color amarillo con ribete alimonado. Limpio y atractiva visual.
Nariz elegante y compleja con matices florales (jazmines y recuerdos de lilas) y minerales que dan paso a aromas de fruta amarilla (melocotón) y toques cítricos. Limpia, aromática y elegante nariz con una aportación muy sutil de la fase de crianza en barrica apenas imperceptible, pero que le dota de untuosidad.

Fresco paso de boca con una excelente acidez en la que se repiten las sensaciones glicéricas y de volumen. Largo en sensaciones y con una retronasal en la que las notas minerales predominan en combinación con el aporte floral. Final cítrico y goloso. Rico y muy bien elaborado. ¡Ah y si tienen paciencia, guarden alguna botella para recatarlo con tiempo, porque seguramente mejorará!
No hace falta que les diga que si pueden probarlo, no lo dejen pasar por que es un vino para el pleno disfrute y con futuro por delante.
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Como lo prometido es deuda, volvemos a la Sierra de la Sanguijuela límite natural al Parque Natural de Grazalema y seguimos disfrutando con las elaboraciones de F. Schatz . En este caso recomendaros un vino elaborado con una uva foránea y de la que no se encuentran apenas buenos representantes en nuestro país, como es la petit verdot.
Creo que a mitad de la semana hay que cargar pilas para lo que queda y este vino seguramente os va a sorprender por su complejidad y personalidad, algo que es siempre de agradecer.
T Petit Verdot 2008 de Bodegas F. Schatz.
Vino ecológico elaborado con uva 100% petit verdot de un viñedo de 3 ha. en la Serranía de Ronda y con 14% vol.
15 meses de crianza sobre lías con “batonnage” en barricas de roble francés. (Vosges, Allier). Agitación frecuente de las lías finas con un bastón durante un período de 2 a 6 meses.
D.O. Sierras de Málaga
Cata:

De color violáceo con ribete carmesí. Lágrima fina y densa. Ligera turbidez y de capa media-baja.
Nariz inicial con notas de mermelada de fresa, apuntes balsámicos, de cacao y regaliz junto con sutiles aromas de plantas aromáticas (retama, romero). Toques de chocolate negro y canela. Aromático y complejo.
En boca mantiene una buena acidez y se muestra sedoso. Tanino goloso, fresco y con una retronasal en la que predominan las notas de chocolate negro, regaliz y dejando un amargor final que no molesta e incluso incita a seguir disfrutando de este vino tan elegante.
Como Friederich nombró sus vinos con las iniciales de su apellido (SCHATZ), aún nos quedan algunas letras y vinos que comentar, así que ponganse cómodos porque ya saben que están en su blog.
¡Salud y buen vino!
por elbaranda | Catas, Vinos de copa en boca |
El año pasado en mi post sobre los vinos de Ronda disfruté tanto con una de sus elaboraciones, Acinipo 2005, y me dejó tan buen sabor de boca que me ha hecho volver y descubrir otra de sus creaciones: «C» F. Schatz Pinot Noir 2008.

Avanzaros que iré desgranando en sucesivos posts catas sobre vinos de esta bodega asentada en la Sierra de la Sanguijuela dentro de la D.O. Sierras de Málaga, en la que Friederich Schatz ha arriesgado por seguir unos procesos de carácter ecológico y biodinámico que hacen de estos vinos algo único, distintos y muy personales elaborados con castas, algunas de ellas como podéis ver propias de las tierras de origen de la familia, como Lemberger, Pinot Noir, Petit Verdot, Chardonnay, Muskattrollinger, Tempranillo. Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon.
Cata de «C» de F. Schatz Pinot Noir 2008:
Elaborado con 100% pinot noir de un viñedo de 3 ha. cultivado en ecológico. 14,5% vol.
Crianza de 15 meses en barricas de roble francés. Agitación frecuente de las lías finas con un bastón, durante un período de tiempo de 2 a 6 meses.
Color rubí con toques ligeramente atejados. Limpio y brillante con lágrima fina y densa. Capa baja. Y como una imagen vale más de mil palabras os dejo la «prueba».

Nariz inicial con notas de fruta roja en mermelada. Aromas maduros. Sutiles especiados (pimienta y clavo) acompañados de toques mentolados y notas de canela y pasas. Complejo y para hacer trabajar las sensaciones olfativas.
Boca con correcta acidez y «pelín» cálido. Toques retronasales de fruta roja, canela y sutiles amargores finales que recuerdan notas balsámicas y cacao. Taninos pulidos y armónicos. Equilibrado. Elegante y de buen recorrido.
¡Salud y buen vino!. Y ya saben que si desean hacer un comentario, no se corten, están en su blog.
Comentarios del personal