Vinos de Pasto. ¿La esperanza está en el vino sin encabezar?.

Vinos de Pasto. ¿La esperanza está en el vino sin encabezar?.

La verdad es que la primera vez que lees la descripción de «vino de pasto» tienes más dudas en pensar que es un vino malo que bueno, ya que la palabra pasto está más relacionada con la comida de los animales que de los humanos y siempre se me viene a la cabeza la frase que decía mi padre en relación con el comer y el beber para diferenciarnos de ellos, aunque muchas veces las similitudes son más bien cercanas:

No es lo mismo comer que pastar, ni beber que abrevar.

Bueno, seguro que algunos habéis esbozado un sonrisa porque en algunas circunstancias has podido comprobar que la diferencia entre animales racionales e irracionales, en este aspecto, no fue muy diferenciada.

Como creo que es más instructivo, menos aburrido y más ágil de explicar, os he dejado dos presentaciones para que hagáis un recorrido sobre los que se denominan «Vinos de Pasto», o lo que es lo mismo, vinos elaborados bajo velo de flor sin encabezar, pero no quiero adelantaros nada, así que espero que disfrutéis con este post.

Los vinos y la cata.

Bueno, espero haber aclarado el término, el origen y su futuro de los vinos de pasto que, en mi opinión, han venido para quedarse y poner en valor algo que sólo se mantuvo en contadas casas bodegueras, como es la importancia del pago sobre la bodega a la hora de establecer como carta de presentación el nombre y apellidos del terruño de dónde nacen.

De bien nacidos es se agradecidos y considero que le debemos toda nuestra consideración a aquellas bodegas que mantuvieron este tipo de vino a lo largo de los tiempos, y entre los más recientes, la aportación del Equipo Navazos o el ímpetu con el que llegan los componentes de Territorio Albariza. No tengo la menor duda de que son la avanzadilla de la llegada de grandes vinos.

Saben que están en su blog y si tienen a bien hacer el comentario que consideren oportuno, no se priven de hacerlo.

¡Salud y buen vino!

De copa en boca: Fazenda Agrícola Augalevada Crianza Biolóxica 2017

De copa en boca: Fazenda Agrícola Augalevada Crianza Biolóxica 2017

Fazenda Agrícola Augalevada

He de reconocer que no tenía noticias de esta bodega, ni del tipo de vino que comentaré más adelante, hasta que comencé a buscar vinos elaborados bajo velo, pero que no estuvieran ni dentro del Marco ni de la zona Montilla-Moriles. Sí, lo reconozco, rarezas que tiene uno.

Fruto de la búsqueda descubrí que había más vinos de este tipo de los que pensaba. Lamentablemente la cata organizada para el Enolobby Charro quedó cancelada debida a la epidemia de coronavirus, puesto que iba a celebrarse a finales del mes de marzo del 2020, pero como no hay mal que por bien no venga, los vinos los he ido disfrutando a lo largo de estos meses.

De esta forma abro una una serie de post en los que iré comentando y descubriendo vinos elaborados bajo velo de flor no sólo de Ourense, sino de Toledo, Alicante, Valladolid, Segovia o Piamonte.

Pero vayamos con las presentaciones. Los padres de la criatura son Iago Garrido y Liliana Lafuente, pareja que se conoció estudiando en Ourense ingeniería agraria y de la que nació un proyecto de futuro personal y profesional.

Fazenda Agrícola Augalevada se encuentra situada en la localidad de Rioboó Cenlle, cerca del Monasterio de San Clodio -si no lo conocen, se lo recomiendo-. Las viñas se sitúan en ladera y entre los viñedos baja un pequeño río que divide la finca en dos partes que se conocía en tiempos pretéritos por los lugareños como «Augalevada».

Entre el 2009 y el 2010 plantaron 2,9 hectáreas y los primeros vinos vieron la luz en 2014. A lo largo de estos años ha ido apostando las variedades blancas Lado y Agudelo (Chenin Blanc) y sobre todo tintas por las tintas  Brancellao, Caíño Longo, Caíño Redondo y Caíño da Terra.

En añadas posteriores a este 2017 ha elaborado vinos monovarietales de Albariño y Treixadura de viñas de más de 35 años con criterios de crianza biológica comprobando que mantenían un buen comportamiento de velo de flor y desarrollaban una buena evolución en botella.

Fazenda-Agricola-Augalevada-viña
Tinajas de barro enterradas de Fazenda Agrícola Augalevada

Augalevada Mercenario Crianza Biolóxica 2017.

Vino elaborado con uvas de Treixadura, Albariño, Palomino y Torrontés de viñedos de 15 a 40 años sobre suelos de granito descompuesto. Biodinámica.

Realiza una crianza biológica iniciada en la añada 2014 y refrescada con sucesivos años hasta 2017. Crianza en 2 tinajas de 400 l de las que se hizo una saca de 300 l. Lote 4/17. Botella nº 365. 12% vol.

Etiqueta Augalevada crianza bioloxica

Cata:

Llamativo y atractivo color amarillo brillante con reflejos dorados de media intensidad. Me encanta.

Aromas iniciales a fruta blanca (pera) acompañada de recuerdos de fruta amarilla, frutos secos, flores blancas y sensaciones ligeramente cítricas. Notas de la flor generada en la crianza biológica mantenidas en un segundo plano  dando al vino un mayor abanico de percepciones olfativas.

Boca de intensidad media, pero muy agradable y con sensaciones minerales propias de la zona granítica en la que están las viñas. Excelente acidez y frescura. Fácil de beber y a la vez mostrando untuosidad, tensión y volumen junto con una retronasal elegante que no te deja indiferente.

Una rareza de elaboración si nos ponemos a pensar en la zona en la que estamos, pero en mi opinión, un excelente vino en el que se conjugan castas y crianza biológica en un ejercicio nada fácil de llevar a buen término. Enhorabuena Iago.

Augalevada 2017 crianza bioloxica

Acercamiento a un vino elaborado con alma, sincero y con riesgo que te deja sin palabras cuando lo disfrutas tras un buen trabajo realizado bajo agricultura ecológica y biodinámica. Una vuelta en el tiempo en busca de los valores verdaderos que emanan de una tierra agradecida cuando se la respeta.

Si se cruzan con él, yo les recomendaría que se arriesgaran, que perdieran los prejuicios ante lo desconocido -si los tienen-, que cierren los ojos cuando se lo acerquen a la nariz o fluya por su boca y, a la vez, hagan un esfuerzo de memoria. Estoy seguro que, como yo, volverán a sentir aromas y sensaciones olvidadas, enterradas y que gracias a Iago y a Liliana volvemos a tener presentes.

Por cierto, les recomiendo acompañar este vino no con un buen maridaje, que también, sino con una excelente melodía de Al Haig que por las fechas que estamos le viene como anillo al dedo: April in Paris y déjense llevar.

¡Salud y buen vino!

Fotos: Bodega y autor.

Vinos de copa en boca: Naluar 2014 en su doble versión.

Vinos de copa en boca: Naluar 2014 en su doble versión.

Rafa García y Raúl Tamayo, un tándem bien coordinado.

Hay veces que lees o te comentan sobre un vino, Naluar en este caso, y entro en fase de «busca y captura» tanto por el vino como por conocer quiénes son los elaboradores. La mayoría de las veces no es complicado encontrar información bien en web, bien en otros comentarios, pero en este caso la función ha sido más bien detectivesca.

Habías escasas pisatas, no tienen web, el nombre de Erre Vinos no deja muchos rastros y al final buscando aquí y allá, y gracias a informadores que están dentro de este mundillo, doy con los «culpables» de este seguimiento y que elaboran, bajo un proyecto en común, unos sorprendentes y personales vinos en la Ribera del Duero.

¡Cómo será que sólo he conseguido la foto de uno de ellos, Rafa y del año 2016! A Raúl de momento no le pongo cara, aunque espero que me manden alguna más actualizada una vez pasada la vorágine de la vendimia. Lo dicho, haciendo de Sherlock Holmes.

Vendimia en Acediano

Breve biografía.

Rafa García es natural de Nava de Roa (Burgos) y compagina su trabajo en Bodegas Trus con este proyecto en el que le acompaña -tanto monta, monta tanto- Raúl Tamayo, natural de Pampliega (Palencia) y que actualmente asesora a la Bodega Pagos de Negredo en la Ribera del Arlanza.

Ambos se conocieron al estudiar Enología y, como Dios los hace y ellos se juntan…, se embarcaron en elaboraciones de «garaje» -por decirlo fino- desde 2006, comenzando más en serio durante el año 2011 con el nacimiento del proyecto Acediano.

A día de hoy aún no tienen bodega propia y elaboran sus vinos -y comparten experiencia y sabiduría con sus «caseros»- en una pequeña bodega que les permite hacer sus elaboraciones parcelarias, Bodega Rodero Calderari, situada en Pedrosa de Duero.

Trabajan en propiedad 5 ha. en Nava de Roa. En la actualidad elaboran entre 4.000 y 5.000 botellas.

Si se preguntan el por qué del nombre Na-lu-ar, indicarles que es el acrónimo de Na -por Nava de Roa, lugar de nacimiento de Rafa-, Lu -por Luis, padre de Rafa- y Ar -por Araceli, madre de Rafa-.

Por cierto, si se cruzan con alguna botella, no lo duden y háganse con ellas. Ya saben que no me gusta hablar de relación-calidad-precio y prefiero la definición relación-disfrute-precio, y están realmente excelentes. Me lo van a agradecer.

1.- Naluar 2014

Naluar blanco 2014

Elaborado con un 90% de abillo y un 10% repartido entre palomino y pirulés. Crianza de 2 meses con sus lías. 12,9 % vol. Vino de la Tierra. PVP sobre los 12 €.

La cata:

Bonito color amarillo pajizo con reflejos verdosos. Pálido y acerado. Untuoso en agitación. Elegante en vista.

Aromáticamente complejo conjugándose notas anisadas con fruta de hueso, toques de frutos secos con sensaciones cítricas acompañadas de recuerdos de ortigas y melón. Graso en boca, elegante y con buena acidez. Rico, goloso, con buena persistencia, vamos, largo y con un ligero y elegante amargor final.

Un buen blanco elaborado con un coupage fuera de regla que me ha gustado por su frutosidad, por su elegancia y por su complejidad. Buen trabajo que habrá que seguir.

 

2.- Naluar 2014

Naluar tinto 2014

Elaborado en un 100% tinto del país, clon distinto y anterior al tempranillo que hoy abunda en la DO, de viñas situadas a más de 800 msm sobre suelos arcillo-calcáreos con edades que rondan los 20 años de distintos viñedos en los majuelos de El Cerral, El Acedi y El Espaldón.

Fermentación con levaduras autóctonás y maloláctica con arranque natural. Crianza de 12 meses en barrica americana y francesa de 225 l. y 500 l. de 2º y 3er año. Reposo en botella durante 18 meses antes de salir al mercado. DO. Ribera del Duero. PVP sobre los 13 €

La cata:

Precioso color rojo picota de capa media-alta con ribete carmesí. Lágrima fina y densa. Serio, elegante y con preciosa capa.

Nariz intensa en aromas limpios destacando las notas de frutos negros, regaliz, recuerdos de cacao, torrefactos y apuntes especiados (clavo, pmienta negra). Buen aporte mineral que se deja notar.

Boca con puro equilibrio acidez-alcohol que lo hace freso. Entrada sedosa, elegante, con paso pausado. Tanino goloso y equilibrio de sensaciones. Largo en recorrido -deseas que no acabe-. Con cuerpo y potencia, pero carente de agresividad. Volumen -te llena la boca de pura elegancia-.

Uno de los mejores vinos de la Ribera del Duero que he probado ultimamente nacido de entre 5 ha. en Nava de Roa fruto de microvinificaciones que van buscando el protagonismo del terruño y que esperamos que en breve sea cada uno protagonista de su propio vino.

 

Lo dicho, si tienen ocasión de que caiga en sus manos una botella de cualquiera de estos dos vinos, no dejen de probarlos. Vinos sinceros y sin artificios en el que se busca la personalidad de casta, terruño y elaborador. Estoy seguro que no les dejará indiferentes. En todo caso ya saben que, como enochalados, están en su blog y pueden comentar sus impresiones en el sentido que sean. Y si no se corresponden con las mías, lo negaré todo.

¡Salud y buen vino!