por elbaranda | rufete, Vinos de copa en boca |
Mitchell Sokolin
Creo que antes de comentar un vino es necesario realizar un breve acercamiento al «padre de la criatura» y en este caso para mí Mitch Sokolin era un perfecto desconocido por lo que pongamos un poco de luz.
Mitch nació y creció en los Estados Unidos (en Nueva York) de padres rusos y su primer contacto con el vino se lo debe a su progenitor, propietario de una pequeña tienda de vinos en Manhattan.
Su primer trabajo relacionado más profesionalmente con el vino fue en California al trabajar en el 2008, tras terminar la Universidad, en el
Rest. Acquerello , que contaba con dos estrellas Michelin y 2.000 mil referencias de vino en la carta.
Pero empezó como muchos lavando platos y limpiando copas hasta que se convirtió un año después en el head-sommelier del local.
En 2009 conoció al
Luca Currado de la
Bodega Vietti en Piamonte y se fue a Italia en Otoño para hacer la vendimia. Allí se enamoró del proceso de hacer vino, y desde entonces poco a poco, tras hacer mas vendimias por todo el mundo, hizo la transición a ‘
Winemaker.’
Actualmente vive en Australia y trabaja en una pequeña bodega (
Murdoch Hill). A la Sierra de Francia llega cada año en Agosto y Septiembre para hacer sus vinos (
en breve saldrá un nuevo de Garcibuey!) y disfrutar de esta zona muy especial para él.
¿Cómo descubrió la Sierra de Francia?
«Mi primer contacto con la Sierra de Francia y la Rufete fue en California al conocer a Fernando Maillo de la Bodega Cambrico en una cata en San Francisco. Me encanto mucho la variedad, su elegancia y capacidad de exprimir su terruño. En este periodo estuve viajando mucho entre el hemisferio sur y Europa, trabajando en varias bodegas, como hacen muchos enologos jovenes, y en 2013 llegué a la Sierra de Francia para trabajar una temporada en la viña y en la bodega de Cambrico con Alberto.
La belleza natural de la zona claramente era una de las razones para venir, pero también la viticultura tradicional y a veces heroica. Está claro que la diversidad en la zona de alturas, exposiciones y suelos en combinación con una variedad como la rufete da la posibilidad de elaborar vinos muy interesantes. En general, la zona me recordó mucho a Beaujolais (una de mis regiones preferidas), y la rufete bastante parecida a Gamay, en mi opinion.
En 2014, tras estar en Australia en la bodega Mac Forbes volví a la sierra para hacer la vendimia con Alberto, y los chavales me dejaron hacer un deposito aparte a mi estilo. La uva era de una viña de Cambrico en Villanueva del Conde sobre suelos arenosos. La idea era hacer una fermentación muy suave, sin extraer mucho (se trata mas de infusion en vede que de extraction) y utilizar una parte de racimos enteros. El experimento fue mas o menos exitoso, y ¡así nació mi primer vino!
El siguiente gran paso lo hice en 2016, cuando en Cambrico me dejaron vendimiar cuando yo quise, es a decir muy pronto… En mi opinion, los vinos en la Sierra y en España en general eran muy pesados, cargados, alcohol y madera (estilo Parker podemos decir). Una variedad delicada como la rufete pierde mucho cuando esta muy madura y la barrica nueva lo mata completamente. Desde entonces tengo la fama de inaugurar los libros de la vendimia en la DO cada año.»
Plantado en 2004 como parte de la colaboración de investigación con el Gobierno Regional, el viñedo que llamamos «La Espaldera» (coordenadas 40° 29’ 43 N 6° 00’07 W), propiedad de Bodegas Cámbrico y cuidado por Bosi Jimenez (quizá la persona que mejor conoce los viñedos de la Sierra de Francia), está situado en Villanueva del Conde sobre suelos de granito descompuesto a una altitud de entre 655 y 670 msm y representa la colección más completa de los clones conocidos de Rufete plantados en una pendiente empinada orientada hacia el NW y sostenidas por terrazas de piedra hechas a mano.
El viñedo se encuentra dentro de la Reserva Biosfera de la Sierra de Francia y Béjar, y como gran parte de la región está rodeada de densos bosques de robles. Se ha cultivado orgánicamente y certificado como tal desde que se plantó y la vinificación sigue un enfoque muy minimalista, con SO2 como la única adición.
Con una primavera fresca se produce un retraso en la brotación. El calor llegó tarde y bruscamente con un mes de agosto de días calurosos y soleados justo cuando las uvas estaban terminando el envero. En la primera semana de septiembre, el calor aumentó hasta 36º-37º C con noches calurosas, así que con el objetivo de mantener frescos esos sabores y aromáticos, se comenzó la vendimia el 6 de septiembre.
Mitch es siempre el primero en vendimiar en la DO, realizando más una infusión que una extracción con el mosto, y utilizando levaduras autóctonas y barrica de 500L usada. Como dice del proceso es un «Pim pam, no molesto al vino».
Rufete Vol. 3 Edición Limitada 2016
100% rufete cultivada organicamente con la única adición de SO2. Producción de 650 botellas. 12,4 % vol. D.O.P. Sierra de Salamanca. PVP 35 €.
El Volumen 3 entró en el tanque con aproximadamente el 40 por ciento de los racimos intactos y con el resto despalillado, pero no aplastado. Una ligera pisada ayudó a romper la masa, y un par de golpes más tarde estaba lista para salir del tanque, unas dos semanas después. Tras un año descansando en una vieja barrica usada de 500 l, el vino se embotelló en septiembre. Como de costumbre: sin bombas, sin clarificación, sin filtración y sin adiciones además de SO2.
Preciso color rubí de capa media-baja y con reflejos azulados. Lágrima viva y fina.
Aromas complejos en los que se conjugan aportes florales (violetas) con fruta roja (fresas y grosellas) junto con sensaciones minerales (granito y arenas).
Boca con un buen ataque mostrando buena acidez y tensión. Fresco, muy agradable e incluso se notan sutiles sensaciones carbónicas apenas perceptibles. Sedoso y con una tanicidad aportada por la variedad que descubre que se ha utilizado raspón en su elaboración. Buen recorrido y con una retronasal elegante en la que las sensaciones olfativas vuelven a estar presentes, mostrando un final ligeramente amargo que me encanta e incita a seguir disfrutando del vino.
Vino muy agradable de beber huyendo de los elaboraciones marcadas por el alcohol y la sobremaduración. Fresco, frutal, directo y de trago largo, ya que esos 12,4% vol. hacen que se disfrute la botella sin darte cuenta. Lamentablemente sólo se hicieron 650 botellas de este 2016, pero está a punto de salir al mercado la añada 2018, también corta de tirada, así que aquellos a los que les haya entrado el gusanillo de probarlo, no tarden mucho en decidirse.
¡Salud y buen vino!
Fotos de Michell Sokolin y viñedos: https://www.mfwwineco.com/m-sokolin
Fotos del vino y cata: Mario Estévez Martín.
por elbaranda | Catas, rufete, Vinos de copa en boca |

No es la primera vez, ni la última espero, que me acerco a los vinos de la Sierra de Francia, que tantas alegrías nos están dando una vez entendida la uva más complicada de la zona, la rufete.
Rufián 2013, segunda añada y con 0% sulfuroso, está elaborado con la uva rufete proveniente de dos pequeñas parcelas de Miranda del Castañar situadas en plena Sierra de Francia de Salamanca: La Cerrá, con suelos de arena y granito blanco, datada en 1909 y El Vínculo con viñas de unos 40 años de edad asentadas sobre suelos de pizarra y granito, trabajadas en tándem bajo parámetros biodinámicos y con escasa intervención en bodega por Ismael Gozalo, viñador de MicroBioWines.com junto con Mauro Bergesio de Bergesio Collezione, responsable de la uva y coproductor, socio y propietario de la marca.

Como bien queda definido en www.elmundovino.com, Ismael es
«uno de los personajes más interesantes dentro del pequeño pero creciente círculo de viñadores independientes castellanos«
y por lo tanto alguien del que no hay que perder de vista sus elaboraciones en las que plasma su propia filosofía de vida, sus vinos con alma.

Crianza de 9-10 meses en barrica borgoñona.
La cata:
Colo rubí con degradaciones en el ribete que van desde las tonalidades rosáceas a azuladas. De capa media-baja.
Aromáticamente de mediana intensidad, pero compleja, con sensaciones iniciales marcadas por las notas de fruta roja madura matizada por aportes terrosos y minerales (pizarra y granito) acompañadas por apuntes de monte bajo, plantas aromáticas y elegantes toques florales (jara). Final con un ligero toque terciario que no molesta.

Boca sedosa, elegante y sin aristas. Se muestra fresco y con buena acidez lo que hace que sea ideal para disfrutar desde el inicio. Directo, sin complejos, muestra lo que las viñas, el suelo y el clima de la Sierra de Francia dan e Ismael plasma en este excelente vino: terruño.
Retronasal con recuerdos de eucaliptos y sensaciones balsámicas junto con el aporte de la jara serrana. Cerrar los ojos y transportarte a la Sierra de Francia.
Me ha encantado. Excelente y complejo vino para disfrutar. Recomendación: ¡si se cruzan con él, no dejen de probarlo! y luego me cuentan. ¡Chapeau Ismael!.
¡Salud y buen vino!
Fotografías: Ismael Gozalo (MicroBioWines.com), Mauro Bergesio y autor.
por elbaranda | garnacha, Regiones, rufete, tempranillo, verdejo, Vinos |
No hay nada más gratificante que el poder ver hechos realidad los sueños que uno mantiene a lo largo de su vida, y este es el caso de un buen amigo, Jesús Herrero.
No es flor de un día, sino del trabajo de unos años cuando descubrió junto con su mujer un precioso pueblo de la Sierra de Francia, San Martín del Castañar, y decidió que si había un lugar en dónde algún día elaborar vino con castas autóctonas y foráneas, sería en este precioso enclave.

Según escribo estas líneas se estará haciendo realidad la bodega dentro de la DO Sierra de Salamanca en San Martín, pero Jesús quería ver el potencial y la posibilidad de hacer un vino digno, serio, marcado por el terruño, por las cicatrices que se entreven en las cepas de más de 90 años de rufete y tempranillo, por las bondades de una syrah bien acomodada en este entorno y por unas vides de verdeja blanca y moscatel que, si todo se hace bien -y eso parece- dará que hablar.


Basando su trabajo en un cultivo ecológico y tratando de recuperar el viñedo con más de 80 años y de baja producción, cuenta en la actualidad con viñas de aragonés (tempranillo) de más de 15 años asentadas sobre suelos pizarrosos y a una altitud de 640 m/snm, junto con viñas de garnacha, calabrés y rufete con suelos de arenisca y una edad de 95 años y un «monumento» de viña conocida como «Viña del Secretario» a unos 900 m/snm plantada de rufete en bancales y sobre suelo arenisco que es digna de asombro y de visita obligada.

Por eso ha empezado a elaborar en una microbodega en Carbajosa de la Sagrada que haría las delicias de aquellos para los que hacer vino sería un verdadero placer (en mi caso, espero hacerlo en mi otra reencarnación que en esta no me veo yo con facultades y conocimento para ello) contando con maquinaria a «escala», pero cuidada al mínimo detalle en cuanto a tecnología se refiere.


Los vinos.
1.- Verdeja blanca y palomino.
Aún no tiene nombre, pero quizás sea lo último. Servido de deposito aún sin desfangar y sin filtrar, el vino se muestra amarillo, turbio, como no podía ser de otra forma, pero lo interesante empieza en la nariz en el que las notas de fruta blanca -manzana y pera- se combinan con notas de madroño y lías. El protagonismo de la boca está en su acidez, aunque muestra una buena estructura, untuoso y con muy buenas hechuras, sin olvidar, claro está, que le falta «hacerse mayor».
2.- Probamos después su único vino envasado, Verso 2009, elaborado con rufete, tempranillo aragonés y garnacha. Total 250 botellas.
De precioso color picota con menisco vivo, cardenalicio, limpio y brillante. Con una nariz muy frutal, sobre todo roja, frambuesas, notas de regaliz rojo, tal vez con demasiada «extracción» para mi gusto, pero que se muestra diferente y que algunos calificaron como «femenino» por sus características olfativas. En boca resulta fácil de beber, con buena acidez, sin complicaciones, fresco y con un paso de boca de trago largo, que incita a seguir disfrutando.

3.- De depósito tuvimos la ocasión de probar un syrah de la única viña que existe de esta variedad injertada por Jesús, que aún no había ralizado la maloláctica, pero que presenta muy buenas maneras, aunque le falta tiempo para definir todo su potencial.
4.- Por último disfrutamos con una muestra de su tempranillo-syrah directamente de barrica, aún no embotellado, que estoy seguro dará que hablar. Con una capa media-alta y menisco cardenalicio, lágrima fina y ligeramente tintada, notas en nariz de fruta negra y roja, aportes balsámicos (regaliz) y notas minerales; boca con buen ataque y cuerpo envolvente, buena acidez, taninos aún por domar, pelín astringente, pero con un conjunto serio, con potencial y en el que la syrah muestra una buena aclimatación a la Sierra de Francia.

Como colofón, no hay que descubrir a estas alturas que Jesús Herrero es todo un emprendor amante de su tierra,y está en proyecto la construcción en San Martín del Castañar de un Centro Enológico en el que se realizaran catas, guardería de vinos y todo aquello que acerque al visitante las maravillas que ofrece la Sierra de Francia, que son muchas y variadas, y que invito desde aquí a que descubráis.
¡Salud y buen vino!
Comentarios del personal