De catas a ciegas y curas de humildad.

De catas a ciegas y curas de humildad.

No hay nada más ilustrativo que el comprobar que sabes mucho menos de lo que crees cuando te enfrentas a una cata a ciegas, y para esas curas de humildad nadie las prepara mejor que nuestro presidente de la Asociación de Sumilleres de Salmanca, José Antonio Cabañas.

Así en nuestra última cata de la Asociación nos preparó una serie de vinos para que fueran catados y comentados por los asistentes con el fín de seguir aleccionandonos en continuar con nuestra preparación.

Comentaré los vinos por orden de cata y pondré al final del post los nombres y  fotos de las etiquetas, pero no vale saber antes de tiempo que "el mayordomo es el asesino" , que os conozco.

1.- PRIMER VINO

Cata: De color amarillo con ribetes de tonos verdosos. Limpio. Untuoso en agitación y con lágrima fina y lenta. En nariz, aromas de moscatel, apuntes calizos, ligeros anisados, cítricos -cáscara de naranja- y pétalos de rosa. En boca se muestra punzante, cálido y con buena acidez dejando la boca secante, aunque de corto recorrido.

2.- SEGUNDO VINO

Cata: de color amarillo pajizo, limpio y brillante y con destellos metálicos. En nariz se muestra huraño con notas glicéricas, ligeros florales y frutos secos, aunque con un fondo no muy limpio. En boca es fresco, de buen recorrido y correcta acidez, aunque cálido en boca.

3.- TERCER VINO

Cata: Vista marcada por la tonalidad picota de capa media. Lágrima tintada -denotando juventud- fina y lenta. En nariz notas de col, yogurt de fresa y verdores (raspón). En boca presenta una buena acidez, fresco y con una retronasal en la que la fruta es la protagonista. Pelín cálido, secando el paladar y la lengua. Ligero amargor final. Goloso.

4.- CUARTO VINO

Cata: Rubí de capa media-baja y menisco atejado. De intensidad media-alta a copa parada. En agitación aromas a uva pasa (notas de oxidación), cuero viejo usado y ligero toque de barniz. En boca muesstra un tanino rústico, secante y cálido.

5.- QUINTO VINO

Cata: Color cereza con menisco cardenalicio y de capa media-baja. No hay degradación de color en el menisco por lo que se intuye su paso por madera. Brillante -¿uso de sulfuroso?. De intensidad media a copa quieta. En agitación notas de fruta roja y negra, lácteos, vainillas, balsámicos, monte bajo -romero- y punta mineral. En boca tiene correcta acidez aunque se muestra secante. Fresco y de mediano recorrido.

6.- SEXTO VINO

Cata: Picota de capa media, menisco carmesí con notas anarajanadas -ciranza en madera-. En nariz notas de pegamento, acetona, "quina santa catalina", toffe, madera francesa y ciruela. En boca se muestra acuoso, alcohólico, desvaído y con  "tablón" marcado.

7.- SÉPTIMO VINO

Cata:  Decapa media, rojo cereza madura con ribete anaranjado-teja. En nariz (copa quieta) lacteo, fruta negra confitada, regaliz y vainilla pastelera, mentolados.
En agitación cedro con caja de puro, cacaos agradables, complejo, cuero limpio, notas avellanadas que denotan volatil.
En boca: bombóm cherry, notas de vainilla que apunta a barrica francesa, cacaos amargos persistentes.
Final equilibrado y prolongado en sabor (¿fermentación maloláctica en barrica?)

8.- OCTAVO VINO

Cata: - Color cereza madura, ribete granate-teja, capa media.
En nariz (copa quieta) intensidad media, crianza = maduro = aromas terciarios, franco y limpio, reducción = cuero viejo
En agitación  NO oxidado, SI reducido, madera francesa, especiado = nuez moscada, fruta roja y negra compotada, regaliz negro, láctico, monte bajo
En boca: agradable, equilibrado en alcohol-acidez, largo = persistente, NO explosivo, balsámico y especiado = pimienta negra.

CARTAS BOCA ARRIBA:

Vinos de la cata

Una vez catados se iban descubriendo los vinos con el siguiente resultado:

1.- GRANADA 2010. Pago de Almaraes. Chardonnay, Sauvignon Blanc, Moscatel y Torrontés. DOP Vino de Calidad de Granada

Granada 2010 blanco

2.- ANCHURÓN 2011.  Bodegas Anchurón. 90% Sauvignon Blanc y 10% Chardonnay. DOP Vino de Calidad de Granada

Anchurón 2011

3.- GENTIS 2011. Bodegas Vertijana. 75% Garnacha y 25% Syrah.  Sin barrica.

4.- A de Almendralejo Cr. 2007.  Bodegas Castelar. 100% Tempranillo. D.O. Ribera del Guadiana

Castelar Cr. 2007

5. - Sin etiqueta. Cabernet Sauvignon y Merlot.

6.- ALMARAES MEMENTO 2009. Bodega Pago de Almaraes. Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah. 12 meses de crianza en barricas de roble francés y americano y al menos un 10% en barricas de roble húngaro. DOP Vino de Calidad de Granada

Memento 2009

7.- TORINOS 2004.  Bodegas Torinos. 100% Tempranillo. 15 meses de crianza. V.T. de Castilla y León.

Torinos2004_frontal

8.- MONTECASTRO 2006. Bodegas y Viñedos Montecastro. 100% Tinto Fino. 18 meses de crianza en roble francés (60%), americano (25%) y del este de europa (15%). D.O. Ribera del Duero.

Montecastro2006_frontal

No sería justo indicar que, al tenerme que ausentar antes del final de la cata, los dos últimos comentarios son de mi compañero Antonio González Carcavilla, gran aficionado no sólo al duro oficio de la cata si no al más duro de la elaboración de vino en sus tiempos de ocio. Al parecer, y según sus comentarios, los dos últimos vinos fueron los mejores o los más disfrutables y es lo malo de levantarse antes  de terminar la faena,  ya que puede que dos naturales magistrales marquen el camino de la puerta grande. Y si no, recuerden al gran maestro Curro Romero.

Godello, Dona Branca, Brancellao, Merenzao, Sousón, Mencía: estamos en la Ribeira Sacra

Godello, Dona Branca, Brancellao, Merenzao, Sousón, Mencía: estamos en la Ribeira Sacra

La verdad es que no hay cosa que más me moleste que me cuenten la trama de un libro que no he leído o el argumento de una película que no he visto, por mucho que quieran transmitirme la sensación de ternura de La Sonrisa Etrusca o el pánico irremediable de Tiburón.

De la misma forma por más que me describan un buen vino las sensaciones no son trasnferibles y no hay más solución que probarlos para comprobar si aquellas maravillas que te narran son verdaderas o fruto de una predisposición sobre una zona, una uva o una bodega.

Así que después de haber leído, escuchado y visto textos, comentarios e imágenes sobre la zona y los vinos de la Ribeira Sacra había que pasar a comprobar, cual CSI, que lo leído y escuchado era realmente cierto y para ello nada mejor que organizar una cata con vinos representativos de la denominación. ¡Y dicho y hecho!.

Vinos de la cata de Riberia Sacra 25-11-2012 12-09-14

En el día 28 de noviembre del año de Nuestro Señor el lobby charro se reune para analizar y disfrutar de la siguiente selección de vinos de la D.O. :

1.- LAPOLA 2010.

Elaborada en la bodega DOMINIO DE BIBEI situada en la parte más oriental de la provincia de Ourense, cerca ya de la privincia de León, en lo alto de una colina y con una orografía que va desde los 200 a los 700 metros de altura. El viñedo se sitúa sobre piedra granítica, abundando arenas, esquistos y minerales como el cuarzo, aunque también hay suelos arcillosos y pizarras.

Lapola 2010 25-11-2012 12-09-25

El vino está elaborado con un 70% de godello, 20% de albariño y 10% de doña branca y una edad de la viña de entre 6 y 100 años Vendimia realizada, en un año cálido, entre el 16 de septiembre y el 4 de octubre. Vinificación en barricas de 600 litros y fudres de 1.200 litros de roble francés, austríaco y alemán.

Crianza en barricas de roble francés de 600 litros, fudres de 1.200 litros y depósitos ovoides de hormigón durante 15 meses sobre sus lías.

Cata: Amarillo con ribete verdoso. Limpio. Lágrima fina y densa. En nariz fruta amarilla, flores blancas, notas alimonadas, minerales y cítricas -aporte de la albariño- y heno verde. En boca se muestra la untuosidad de la casta doña branca, con muy buena acidez -casi un cuchillo en boca-, fresco, con cuerpo y volumen aportado por su crianza sobre lías. En retronasal se remarca el carácer cítrico, mostrándose largo.

2.- VIÑA REGUEIRAL 2009.

Elaborado con un 100% de uva mencía proveniente de un único terruño de la subzona de Amandi y mantenida 7 u 8 días en depósitos con sus propios hollejos. No tiene crianza en madera. 13% vol.

Viña Regueiral 2010 25-11-2012 12-10-39

Cata: De tonos rubí con menisco ligeramente rosado pálido. Limpio en nariz se muestra muy complejo en aromas (fruta roja, toffe, guinda, pétalos de rosa) muy agradable pero un poco corto en intensidad. En boca muestra buena acidez, goloso, sedoso, con falta de un poco más de volumen y de mediano recorrido.

3.- ALGUEIRA MERENZAO 2009

Este merenzao (maría ordoña, carnaz o godello tinto son nombres que la variedad recibe en la zona y emparentada con la trousseau de la región del Jura -de la que se cree que tiene su origen-) nace del fruto del esfuerzo que Fernando González en la viña y Raúl Pérez en la bodega, han invertido en la recuperación de esta varidad buscando expresar toda la sedosidad y frescura que contiene. El vino se elabora en barrica de roble francés durante 12 meses para no esconder la frescura y mineralidad que posee.

Algueira merenzao 25-11-2012 12-10-06

Cata: De color rubí con menisco ligeramente atejado. Limpio. En nariz ligeras notas de geraneo, fruta roja, mineral, monte bajo y toffe. Elegante. En boca es un vino que muestra volumen, elegancia, buena acidez y sedosidad. Largo en recorrido y con estructura, frescura y un ligero amargor final que lo hace más adictivo.

4.- REGOA TN 2008

Bodegas Regoa cuenta con 11 hectáreas de cultivo en terraza, pendientes del 80% y orientación sur que contactan en su cota inferior con el río Sil. Elaborado con cepas mayoritariamente de mencía, y brancellao, caíño y sousón tienen una edad de más de 15 años y una producción máxima de dos kilos por cepa.

Regoa TN 2008 25-11-2012 12-10-16

Cata: De color picota con capa media y menisco carmesí. Lágrima fina y densa, lenta. Limpio. En nariz notas de lacas que se van y dan pie a apuntes de flores azules (violetas), regaliz, notas terrosas, lácteos, notas especiadas y toques minerales. En boca aporta una correcta acidez, cierta tanicidad y algo secante, observando una ligera descompensación en boca. A lo largo de la cata evolociona a notas de caucho y mentolados.

5.- LADREDO 2008.

Elaborado con un 60% de mencía y un 40% de garnacha tintorera. Producción de 1.100 botellas.

Su elaborador -junto con Raúl Pérez-, Dirk Van Der Niepport, define la viña como una «pequeña viña vieja con cerca de 50 años, orientada hacia el este y apoyada en una vertiginosa pendiente sobre el río Sil de inclinación tan acentuada que convierte en heróico el trabajo de vendimiar». El vino tuvo una fermentación en tino abierto con un pequeño porcentaje de raspón. Una parte maceró durante 45 días y el resto durante 75. Posteriormente tuvo una crianza de 12 meses en barricas nuevas y usadas de roble francés.

Ladredo 2008 25-11-2012 12-11-08

Cata: Picota de capa media-baja con lágrima fina. En nariz notas de reducción, a pesar de llevar más de una hora de aireación, que dan paso a notas de fruta roja y flores, apuntes minerales, clavo e incienso, eseciados y cedro. ¡Elegante nariz!. En boca muestra buena acidez, es goloso, con cuerpo y estructura. Se muestra largo y fresco, manteniendo el tipo y la intensidad a lo largo de toda la cata.

6.- DOMINIO DE BIBEI 2006 BRANCELLAO.

Elaborado con un 100% de uva brancellao y una graduación de 13% vol.

La uva proviene de una viña de 16 años de edad y con un suelo abundante en esquistos y pizarras disgregadas, y con una altitud de 300 metros. Los rendimientos son muy bajos, al rededor de 1500 gr. por planta. Sistema de conducción de espaldera y cordón doble. Exposición oeste. Toda la vendimia es manual y una fermentación en barrica de 500 l. La crianza es de 19 meses sobre sus lías en barricas de roble francés de 300 litros.

Dominio de Bibei 2006 25-11-2012 12-09-45

Cata: Rubí de capa baja y menisco atejado. Notas de reducción y rebotica iniciales que desaparecen y afloran notas de fruta negra, flores de pétalos de rosa seca, láceos, tostados y apuntes mentolados. En boca marca una buena acidez y un ataque sedoso, largo y envolvente que termina con un ligero amargor que no molesta.

Conclusiones:

La cata se desarrolló a lo largo de tres horas y los vinos que mejor se mantuvieron fueron Ladredo 2008 y Domino de Bibei 2008, tanto en nariz como en boca. Quizá Lapola necesita más tiempo en botella ya que le falta cierto ensamblaje, aunque tiene una acidez «salvaje» y un aporte del albariño que marca sobre las demas castas. Y desde luego, en tintos, se observaron dos líneas muy marcadas entre los vinos de clara influencia «borgoñona», Viña Regueiral 2010 y Algueira Merenzao 2009, con un carácter más floral que Régoa TN 2008, Ladredo 2008 y Dominio de Bibei 2006, con un aporte más frutal y mineral.

Bueno, les iba a contar la trama del último libro que estoy leyendo, 1974 de David Peace, recomendado por mi buen amigo Iñaki Gómez Legorburu, novela negra en la que un periodista venido a menos…, pero es mejor que lo lean y lo disfruten con una copa de buen vino al lado.

¿Realmente queremos tener cultura vinícola?: 3ª reflexión.

Buenos, pues con esta última reflexión cerramos el ciclo sobre el ansia cultural en torno al vino que se palpa en nuestro alrededor.

No todo va a ser comentar vinos, también es bueno reflejar sensaciones, como las que sentí hace unos días en varias catas.

La primera era una cata de iniciación a vinos de la Borgoña en la que nos presentaban dos blancos, uno aligoté y otro chardonnay, y tres tintos, pinot noir ¡faltaría plus!.

Mesa de cata preparada para 15, si no conté mal. Precio ajustado si tenemos en cuenta que a parte de los vinos había un lunch frío -posterior a la cata- y además la persona que impartía la presentación venía de fuera de Salamanca.

¡Panorama desolador!.

De las 15 personas que habían confirmado su asistencia -la cata era en el local de un buen distribuidor de Salamanca que ha abierto enoteca hace muy poco- sólo nos presentamos 10 personas, y de esas, 6 formamos parte de un grupo de cata -conocido en el bajo mundo enológico como «enolobby charro»-, del resto, dos acababan de abrir un restaurante, y los otros dos eran aficionados con ganas de descubrir qué había allende los Pirineos.

La segunda era la presentación por parte de un enólogo de sus nuevos vinos. ¡Lujazo!. Vinos de la Ribera del Duero con personalidad, alejados de los estándares al uso. ¡Media hora de retraso para ver si pasábamos de más de 4 personas!. Al final llegamos a nueve más el propietario de la enoteca.

Si a eso añadimos que a algunas personas a las que se les había comunicado la existencia de la cata y que asustados habían huído despavoridos después de comentarles el distribuidor que había que pagar por ello, llego a la triste y desoladora conclusión que el ampliar la  cultura del vino al común de los mortales les importa realmente poco o nada.

¿Es por que estamos en provincias?, ¿tendrá algo que ver el estar asentados en el nucleo paleozoico dentro del olvidado oeste?, ¿pueden influir los genes de indivíduos descendientes de repobladores medievales?, ¿al común de los mortales que toman su chato todos los días -o casi- lo que quiere es seguir consumiendo su vino de toda la vida y que no le saquen de ahí ni le cuenten milongas de mencías, pinot noir, chardonnay, prieto picudo, rufete, juan garcía, …?

Hay veces que cuando leo los comentarios o las crónicas de aquellos que se acercan a otras zonas -les recomiendo la serie sobre Les Grand Jours en el blog de Borgovinsl – me crece la envidia malsana y la constante preguna de ¿por qué aquí no es posible? ¿o sí?

Ya se han leído el recorrido por les Grand Jour, bueno pues ahora, saliven conmigo.

¿Realmente queremos tener cultura vinícola? 2ª reflexión.

¿Realmente queremos tener cultura vinícola? 2ª reflexión.

La verdad es que se me hace difícil pensar que nos interesa tener una mínima cultura vinícola cuando aún existen un número importante de establecimientos de hostelería en los que podemos observar, desde el otro lado de la «trinchera», una serie de aspectos, cuanto menos inexplicables, al pedir una copa de vino.

A saber:

1.- ¿Le ha explicado alguien al «personal» cómo se deben de abrir las botellas de vino -y no digamos ya las de cava a los que a algunos les encantaría romper la barrera del sonido con el estruendo del tapón-?.

Aún se pueden observar «artistas» que te rajan la cápsula de arriba a abajo -cual Hannibal Lecter en el  Silencio de los corderos- o te la cortan al ras -y damos gracias de que ya no sean de plomo- o en vez de rotar el sacacorchos giran la botella cual maracas de Machín.

Cierto es que con la proliferación de las Escuelas de Hostelería se ha notado menos incidencia en estos aspectos y cada día hay mejores profesionales, pero, como las meigas, haberlos, haylos.

2.-¿Saben a qué temperatura se debe de conservar el vino y a cuál servirse?.

Todavía hay lugares en los que el servicio a «temperatura ambiente» se lleva a rajatabla y oiga, ¡un tinto a 30º!,  para un catarro sí, pero para disfrutar de una copa…¡Y luego decimos que el vino nos calienta la boca!

Habría que decir que en este aspecto la proliferación -nunca lo suficiente- de enfriadores de botellas y de armarios de conservación ha sido llamativa, supongo que más por bajada del precio del aparato que por otra cuestión, pero vamos, agradecer se agradece.

3.- ¿Le ha explicado alguien que el vino es un ser vivo que evoluciona de forma rápida en contacto con el oxígeno?.

Y no estoy pidiendo un equipo dispensador con inyección de nitrógeno  o de cualquier gas inherte que evite esa oxidación -que sería lo suyo y daría una mejor rotación a los vinos, y un mayor «empaque» al establecimiento-, pero vamos un simple Vacu-vin no estaría mal ¡y no me dirán que sería una inversión ruinosa!

Nunca entendí el establecimiento que te ofrecía 100 referencias por copas -incluido Vega Sicilia- y jamás vi ningún artilugio que mantuviera el vino sin evolución una vez abierta la botella. ¿Tal vez al cliente le daba igual?, perdón, que esto es tema de la 3ª reflexión y hoy no toca.

4.- ¿Alquien les puede explicar que lo de servir dos dedos de vino varía, generalmente, en si el que te sirve es camarero o camarera?.

Sí, sí, no se rían que últimamente asisto a establecimientos en los que el personal es mayoritariamente femenino y las cantidades de vino depositadas en mi copa cada vez son más reducidas, y claro, si se le dice que dos dedos,… ellas suelen tenerlos más finos ¡y se nota!. Por eso el día en que se pueda dispensar la cantidad exacta -como ya se pueden hacer en algunos establecimientos «de vanguardia» en Madrid y Barcelona- la felicidad sería casi completa.

4.- Estoy de acuerdo en que las copas de vino de cristal y/o de vidrio suelen romperse, pero por favor ¡no nos pongan copas con un borde del grosor de los labios de Naomi Campbell! ya que las roturas entran en la parte del precio de la copa. No les digo que utilicen Riedel -aunque tampoco les pongo ningún reparo-, pero algo digno que para los precios que se cobran por copa no estaría de más.

5.- Por último -en lo que a mí se refiere y como inicio de futuras aportaciones por parte de los lectores- me queda la cuestión de la selección de vinos y la forma de itentan «hacer cultura» por parte del sector. Es llamativo el que en una ciudad media, como en la que resido, el 80% de los establecimientos manejen las mismas referencias en vinos por copas fruto de políticas agresivas del 5+3, del 10+4 o del 5+5. No les digo que renuncien al beneficio sin esfuerzo, pero hombre podrían colocar algunas de las novedades vinícolas existentes en el mercado ¡y a tan buen precio!.

En resumen, nos falta camino, sin duda menos que en años anteriores. Se ha avanzado, y no poco, pero aún nos queda por creernos que somos una potencia mundial a nivel vinícola y que a parte de cuidar el contenido de la botella ¡hay que cuidar también las formas!.

¡Ah, y antes de que se me olvide una recomendación de lectura obligada en las Escuelas de Hostelería!: El libro de Arturo Pardos «Cómo quiero que me sirvan el vino». Me lo van a agradecer.

Losada Vinos de Finca y Amancio Fernández, todo un placer.

Losada Vinos de Finca y Amancio Fernández, todo un placer.

No deja de ser todo un lujo, y así lo reconozco siempre, el que se acerque a Salamanca el enólogo, director técnico, winemaker, … de una bodega  para explicar a un grupo de enochalados el “de donde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir”.

En esta ocasión tuvimos el placer de recibir la visita de Amancio Fernández, enólogo de Losada Vinos de Finca, jóven bodega asentada en El Bierzo y con tres vinos en el mercado actualmente: Losada, Altos de Losada y La Bienquerida, de los que Amancio nos acercó Losada 2009, Altos de Losada 2006, 2007 y 2008 -casi una vertical ya que sólo faltaba el año 2005 imposible de conseguir-, y La Bienquerida 2009,  aunque de ellos hablaremos más tarde.

La bodega está situada enfrente del yacimiento arqueológico de Castro Ventosa -del que os cuelgo este mini-reportaje de Youtube-, con una viticultura que se aparta del criterio general de buscar viñas en pendiente de pizarra y se centra en recuperar viejos viñedos de mencía, practicamente abandonados por encontrarse en zonas arcillosas, logrando uvas con hollejos más finos que suavizan la estructura del vino y consiguiendo un tacto más sedoso.

La elaboración se realiza de forma tradicional, con vendimia manual, mesa de selección y vinificación por parcelas además de un uso de la madera que no ensombrece el protagonismo del terruño.

Los Vinos:

1.- Losada 2009:

Elaborado con uva 100% mencía proveniente de viñedos viejos situados sobre suaves laderas de arcilla y ubicados en el área de influencia de la finca Losada, propiedad de viticultores locales. Crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano de 2º y 3er año. Elaboración anual de 160.000 botellas de 75 cl.

Cata:
Picota de capa media-alta con lágrima fina y lenta. Limpio y brillante. En nariz se muestra cerrado dando paso a  notas de  frutas rojas, lácteos, apuntes terrosos y ligeros tostados. En boca muestra buena acidez, fresco, con volumen, sedosa tanicidad y buen recorrido. En retronasal vuelven las notas de fruta y terrosas con un ligero amargor debido a la uva más que a su paso por barrica. Alcohol bien integrado y una buena estructura que lo hace apetecible.

2.- Altos de Losada 2008

Todos los Altos de Losada tienen como común denominador estar elaborados con mencía de 21 pequeñas parcelas de viñedo viejo recuperadas y cultivadas desde el año 2005 por Losada sobre laderas de arcilla de diversa orientación. Crianza de 15 meses en barricas de roble francés. Producción de entre 30.000 y 35.000 botellas al año.

Cata:

De precioso color picota de capa media-alta y lágrima tintada que demuestra su potencia cromática. En nariz inciales notas de reducción que van dejando paso a fruta madura, apuntes lácteos con recuerdos a fresa, notas de chocolate, regaliz y especiadas. Según se va desarrollando la cata aporte de notas florales (violetas). En boca se muestra con volumen, excelente acidez que compensa el aporte del alcohol y se acaba mostrando fresco y sedosos. Con muy buena proyección, aunque ya está muy disfrutable.

3.- Altos de Losada 2007

Si en el resto de España fue un año cálido en El Bierzo no tuvo tanta incidencia.

Cata:

De color picota de capa media-alta, lágrima fina y lenta. Nariz muy futal con notas ahumadas y aportes terrosos, con tostados más marcados que atenúan el aporte de fruta a lo largo de la cata. Notas cítricas, de café, florales de canela y mentolados. En boca mantiene una buena acidez y una madera más protagonista que en la añada anterior. Se muestra más tánico y con un tanino más goloso, aunque más afinado que el 2008.

4.- Altos de Losada 2006

Año cálido como demuestran los 14,6º que tienen el vino y la fecha de inicio de la vendimia: 22 de agosto de 2006.

Cata:

Como sus hermanos mantiene una capa media-alta y un bonito color picota junto con una lágrima fina y densa. Muestra ligeros depósitos que recomiendan su decantación.

En nariz, al igual que su hermano, mantienen notas de reducción que desaparecen en aireación y dan paso a fruta madura, apuntes cítricos y balsámicos. Le cuesta abrirse y va perdiendo su timidez a lo largo de la cata aflorando notas minerales, de chocolate negro, florales, de té e higos secos. En boca muestra buena acidez y volumen, seodos, elegante, redondo, largo y un pelín secante. Excelente.

5.- La Bienquerida 2009

Vino proveniente de una parcela que lleva su nombre con cepas de 1906, pero no prefiloxéricas, ya que en El Bierzo no existen, asentadas sobre suelos de pizara y en zona de altura. Cepas con 2 m. de suelo y luego todo es roca madre. Estamos en el centro del núcleo Paleozoico. Elaborado con un 90% de mencía y el resto con distintas variedades locales poco conocidas. Crianza de 15 meses en barrica de roble francés de diferentes tamaños. ¿La niña bonita de Losada?. A Amancio le brillaban los ojos cuando hablaba de La Bienquerida.

Cata:

Bonito color picota de capa media-alta con lágrima fina y densa aunque menos tintada al tener menos cantidad de mencía. Menisco carmesí. En nariz notas de reducción y cerrado en nariz que van dando paso a notas de fruta roja, chocolate, punta de cáscara de naranja, notas minerales y apuntes ahumados. En boca muestra buena acicez, sedoso, elegante, largo, con ligero amargor final y unas notas de astringencia que declaran su falta de botella. Le falta tiempo, pero muestra unas excelentes hechuras.

Y como no sólo de buen vino se sobrevive nuestro anfitrión Toño tuvo a bien agasajarnos con unos platos de minicocina tales como «Caldo de cocido con gota de arbequina, panceta desglasada y ravioli de morcilla con verduras», «Timbal de boletus con mollejas de cordero, foie y vinagre de Módena», «Patatas a la importancia con berberechos» y «Los tres charritos» (bolitas de salchichón con plátano, probadura de chorizo y patata meneada y farinato con frambuesa), de los que dejo muestras gráficas para su deleite.

 

¿Realmente queremos tener cultura vinícola? 1ª reflexión.

Hoy iniciamos una trilogía sobre los actores que intervienen en lo que podemos llamar «generación de cultura en torno al vino» con el fín de aclarar si realmente nos interesa o mejor dicho, les interesa al común de los mortales tener o, como poco, acercarse al mundo del vino.

Generalizar es siempre malo, pero intentaremos basar nuestra reflexión en la acumulación de experiencias generadas aquí y allá, en bodegas y en ferias o presentaciones en las que algunos productores en teoría -luego la práctica suele ser otra- intentan dar a conocer sus productos.

Hace unas semanas uno de los lectores de este blog hablaba de su «veto» -estoy seguro que temporal- hacia los vinos de una bodega por el hecho de que al pedir probar uno de sus vinos en una feria le indicaron que no tenían -aunque la botella estaba escondida bajo el estand- y  era servido a otras personas, vamos a decir más «profesionales».

Estarán pensando que una mala experiencia no es extensible al resto de los bodegueros, y estoy totalmente de acuerdo, pero las malas sensaciones se comentan multiplicándose de forma exponencial si las comparamos con las buenas, y esas malas experiencias pueden hacer que alguien que quiere acercarse para conocer este mundo -amén de ser un posible cliente- renuncie y abandone el camino.

Siempre he echado de menos ferias en las que los mismos productores, cerca o en las propias bodegas, nos acercen sus elaboraciones (¡ah, Les Grand Jours en la Borgoña!). Que la persona con la que hable sepa explicarme por qué hace ese tipo de vino, cómo lo elabora, cuáles son sus castas y qué le diferencia de los demás.

No quiero a azafatas que desconocen totalmente lo que ofrecen, ni a los malos comerciales que tampoco transmiten la filosofía de la bodega que representan, ni bodegueros que te retiran la palabra porque le comentas que su vino tiene madera que la casa de Daniel Boone.

En nuestro grupo de cata las mejores experiencias siempre son aquellas en las que «el padre de las criaturas» nos acompaña; en las que comparte la filosofía de su idea de hacer este u otro tipo de vino; en las que se resuelven todas nuestras dudas sobre castas, elaboraciones, … En definitiva, en las que se nos hace partícipes y cómplices de su pasión.

Echo en falta aquel día de «puertas abiertas» en las que muchas bodegas de toda España podían ser visitadas con el fín de poder disfrutar de las explicaciones de sus propios elaboradores.

Algunos de vosotros me diréis que el enoturismo está empezando a ser considerado como una importante fuente de ingresos para algunas bodegas, pero creo que se debería de ir más allá y conseguir un mayor contacto con la gente jóven, con menos poder adquisitivo, pero que no deja de ser un futuro cliente.

Si entendemos como enoturismo que te cuenten la historia de la bodega y cómo se elabora el vino -sin alma- y poco más,  el «personal» quedará aburrido a la segunda visita que haga porque le contarán basicamente lo mismo, y claro si a eso unimos 12€ por persona, un pinchito y una copa de vino, pues flaco favor se está haciendo al objetivo de conseguir crear una cultura en torno al vino.

Como diría Martin Luther King, «anoche tuve un sueño»… y espero que se haga realidad.