Carles Andreu trepat 2010: tipicidad y diferencia

Carles Andreu trepat 2010: tipicidad y diferencia

Tengo la suerte de tener por buen amigo a un gran amante de los vinos como es Iñaki Gómez Legorburu y del que les recomiendo que lean su blog Baba O’Wines para disfrutar no sólo de los comentarios sobre vinos, sino también de sus reflexiones, siempre tan acertadas.

En su último post hablaba del «llanero solitario», figura en la que algunos nos vemos reflejados como buscadores de cierta luz centrando nuestro esfuerzo en «la formación, interés, pasión, sensibilidad, gestión, reciclaje, curiosidad, humildad,…, » con el fín de lograr un criterio propio y alejarnos de modas y sunamis de opinión marcados por gurús de aquí y de allende los mares.

La verdad es que alguna vez me han definido como «ratón de bodega», más que por mi gusto por los quesos -que también- , por lograr acercar a mis amigos y aficionados al vino elaboraciones que se suelen salir un poco de la «norma» bien por su composición, por su elaboración o por la zona donde se producen.

Así, y tras esta introducción un tanto extensa, me gustaría compartir con vostros un vino que cumple en gran parte esas premisas: elaborado por una casta más bien desconocida a nivel de vino tranquilo, como es la trepat; con un terruño asentado en una DO que el sólo nombrarla dejaría a más de uno «ojiplático», como es la Conca de Barberà; y creado por una bodega familiar con raices asentadas en esa tierra desde 1781, tal y como lo atestigua su Documento de compra de la propiedad Carles Andreu, como es Celler Carles Andreu.

El vino:

Carles Andreu 2010 es elaborado en un 100% de uva trepat de cepas de 50 años. Madura en barricas de roble francés de pimer año, de 225 litros, durante 6 meses. Graduación 12,5% vol.

Cata:

Color rubí – ojo de perdiz abierto de color y de lágrima viva. Limpio y brillante.

Notas de mermelada de frutos rojos -fresa-, regaliz y punta de tostados, canela y tabaco rubio.

En boca se muestra fresco, de correcta acidez y muy agradable. De mediano recorrido con una retronasal marcada por las notas de frutos rojos, balsámicas y de tabaco.

Buen vino de una variedad más reconocida por elaboraciones espumosas que en vinos tranquilos, amén de gran desconocida por el consumidor final, pero que aporta tipicidad y diferencia para con las elaboraciones que nos rodean. La verdad es que la riqueza vinícola de nuestro país no deja de sorprenderme… afortunadamente.

La Malkerida 2011: excelente bobal fruto de un sueño.

La Malkerida 2011: excelente bobal fruto de un sueño.

Siempre me habían explicado que sin buena materia gris y sin buena materia prima difícilmente podría elaborarse un buen producto, y la verdad es que en este proyecto contamos con todos los ingredientes para que el resultado final no decepcione y cumpla con las expectativas:

Tenemos materia gris:

  1. David Sampedro, 5ª generación de viticultores y enólogos riojanos, que ha centrado la búsqueda de su Grial vinícola en el terroir y en el trabajo del viñedo como lo hicieron sus antepasados.
  2. Bruno Murciano, enamorado de la bobal y sumiller de reonocido prestigio nacional e internacional.
  3. Emilio, ex-propietario de las viñas que viendo el camino de abandono al que iban predestinadas,  se las ofrece a Bruno para hacer realidad su sueño de bobal.

Tenemos materia prima:

  1. Situadas en Caudete de las Fuentes y a 800 m. de altitud, cuentan con 7.5 Ha. de viñas de bobal en la ladera de una colina rodeada de un bosque de pinos con exposición NO a SE.
  2. 3 «terroirs» diferentes: calizo, arena rojiza y arcillas con cantos rodados, y viñedos en vaso de 70-80 años de edad.

Si a esto unimos un buen hacer basado en:

  • Retrasar la poda a finales de febrero
  • Realilzar una vendimia en verde a mediado de agosto
  • Y reducir drásticamente los tratamientos fitosanitarios

Se consiguie un buen vino bautizado como La Malkerida, 100% bobal, con una fermentación y maceración realizada en depósitos de hormigón, y 12,5% de vol.

Supongo que el nombre se ha tomado de la obra de Jacinto Benavente aunque añadiendo esa k en homenaje a los orígenes vascos de David (por cierto si no la han leído se la recomiendo).

La Malkerida 2011.

Cata:

Bonito color picota de menisco amoratado de capa media-baja. Limpio y brillante.

Notas en nariz de fruta negra con ligeros verdores que no molestas y le dan frescura, balsámicos, ligerso especiados y ahumados, monte bajo y romero.

En boca muestra buena acidez y taninos golosos aportados por la fruta, «pelín» secantes, pero que no molestan. Retronasal marcada por las notas de fruta y balsámicas. Sedoso y de buen recorrido con un regusto muy agradable que incita a seguir disfrutando. Muy expresivo y distinto, algo que hay que agradecer en estos tiempos de globalización.

En resumen un vino que agrada en vista, se muestra franco y sin desequilibrios en nariz y se manifiesta fresco, goloso y en cierto modo «adictivo», y con 12,5% de vol. que también ayudan a disfrutar de la botella de inicio a fin.

Y lo mejor de todo es que después de La Malkerida han hecho su Sueño realidad, claro que de éste hablaremos en otro post… cuando lo catemos.

Vinos de la Tierra de Cangas: Bodega Obanca, todo un descubrimiento

Vinos de la Tierra de Cangas: Bodega Obanca, todo un descubrimiento

 

Bodegas Obanca.

Comenzamos el curso de catas y el grupo de enochalados charros se enfrenta a vinos de una zona que no nos es totalmente desconocida  ya que habíamos probado las elaboraciones de la Bodega Monasterio de Corias reflejado en un post anterior al que os remito para que os pongáis al día en el conocimiento de la zona y de las características de las castas allí trabajadas, como son el albarín blanco, albarín negro, verdejo tinto y carrasquín.

 

En este caso hemos probado las elaboraciones de Bodegas Obanca, cuya historia se remonta al año 1953, cuando María Marcos y su hijo José, antepasados de Isaac, Carlos, y David Marcos Antón -actuales propietarios- adquirieron los viñedos de Obanca, Castro de Limés y Barzaniellas.

En las laderas de los valles que rodean los ríos Luiña, Narcea y Naviego, en el concejo de Cangas del Narcea, es donde nacen las cepas, sobre suelos silíceos y consideradas como de alta montaña, dentro de un clima oceánico contintenal con rasgos mediterráneos, con inviernos fríos y veranos cálidos, y, a diferencia del resto de Asturias,  con unas precipitaciones inferiores al 30% del total de la comudad.

 

La bodega cuenta en la actualidad con 25 depósitos de distintas medidas de acero y madera de roble.

Los vinos se encuentran dentro de la I.G.P (Indicación Geográfica Protegida) «Vino de la Tierra de Cangas» desde el año 2002.

Una vez hechas las presentaciones considero que el paso siguiente y oblilgado es entar en materia, es decir, comentar los vinos catados.

LOS VINOS

1.- La Descarga 2010:

Vino elaborado con la variedad albarín blanco y con una graduación de 13,5%.

Lamentablemente presentó problemas de TCA que hicieron imposible disfrutar del vino y eso que en vista presentaba buenas maneras con notas amarillo pajizo, menisco alimonado y lágrima fina y densa. Esperamos recatar en condiciones y colgar la cata en este mismo post.

2.- Vino de Muestra

Resultó ser Castro de Limes Orocantábrico -según nos comunicó la bodega posteriormente-, aunque la añada pensamos que es la 2010. Elaborado con uvas de alvarín blanco provenientes de cepas de entre 80-90 años de edad. Fermentado en barrica de roble francés durante 4 meses y una graduación de 12,5% vol. Edición limitada a 250 botellas.

Cata: Presenta en vista un bonito color amarillo con menisco dorado. Lágrima fina y densa. En nariz notas iniciales medicinales, de farmacia, apuntes de ebanistería fina, membrillo, apuntes de lima-limón, incienso y anisados. Notas de hinojo, merengue y pera. De mediana intensidad pero con muy buena acidez que lo hacen fresco aunque le falta ensamblar con los aportes de la crianza. Pelín secante. Muestra un final ligeramente amargoso que no molesta.

3.- Oblanca Tinto 2011.

Elaborado con la variedades albarín negro, carrasquín, verdejo negro y mencía de cepas de entre 100 y 120 años. 13% vol.

Cata: Muestra en vista un precioso color picota de capa media con menisco cardenalicio. Vivo. Limpio. En nariz fruta negra, regaliz, café, ciruela y aportes de fósforo, pizarra, tinta china y remolacha roja. En boca tiene buena acidez, es fresco, con una retronasal marcada por las notas de balsámicos («juanola«) y el punto tánico de la fruta. De buen recorrido aunque le falta cierto ensamblaje.

4.- La Descarga 2010.

Elaborado con las variedades mencía, albarín tinto y verdejo tinto. Crianza de seis meses en barricas de roble francés y con 13% vol. Producción de 4.000 botellas.

Cata: De bonito color picota de capa media y ribete cardenalicio. En nariz apuntes lácteos de yogur de fresa, notas de ebanistería fina, vainillas, tostados, fruta roja y minerales (pizarra), incienso y cueros. En boca muestra una correcta acidez, fresco, pelín tánico aunque demanda tiempo.

5.- Llumés 2010

Elaborado en un 100% con la uva verdejo tinto de cepas centenarias. Tiene una crianza de 9 meses de barrica de roble francés y un 13% vol.

Cata: Picota de capa media y menisco carmesí. En nariz notas de sulfurosos que reclaman aireación. Tras ella ligero toque medicinal y aporte de notas tostadas, lácteos, fruta roja, regaliz, toffe y café. Buena acidez, fresco, de buen recorrido, sedoso, ligeramente tánico y con un sutil amargor final que lo hace adictivo.

6.- Castro de Limés 2009.

Elaborado en un 100% con uva carrasquín y una crianza de 12 meses en barrica de roble francés. Edición limitada a 2.000 botellas.

Cata: Bonito color picota de capa alta y menisco carmesí. Lágrima fina y densa. En nariz se muestra cerrado inicialmente reclamando su tiempo. Una vez aireado desarrolla notas lácteas y minerales (grafito), fruta negra, torrefactos, café, apuntes de sandía y tinta china. En boca muestra una correcta acidez, buena estructura y algo licoroso. Necesita redondearse, pero muestra buenas maneras.

Resumen:

Si tengo que calificar esta cata diría que fue sorprendente por el buen nivel de los vinos catados. Lástima La Descarga y su TCA, aunque otra oportunidad le daremos.

En conjunto podemos decir que estamos ante elaboraciones interesantes a los que les falta cierto ensamblaje -sobre todo a los tintos- pero que muestran muy buena proyección y que se salen de la monotonía acuciante en cuanto a variedades se refiere, marcando un aspecto auténtico, propio, diferenciador que es de agradecer.

Los vinos que más me gustaron -y con los que más disfruté- fueron Castro de Limés Orocantábrico, Obanca 2011 -claramente diferente y en el que sorprende que esté elaborado con uvas de vides centenarias-, Llumés -tal vez el más redondo de la cata, o mejor dicho, el más directo- y Castro de Limés 2009, complejo y en espera de que una vez lime cierta rusticidad se convierta en un excelente vino, aunque para mí fue el mejor.

Como no podía ser de otra forma ya que no sólo de vino se vive, nuestro anfitrión Toño tuvo a bien agasajarnos con algunas perlas de su cocina como un Cebiche de gambas con aceite de lima, Manzana hojaldrada a la menta y un entrecot para al final de la cata «levitar».

 

Contino Viña del Olivo 2003. Un muy buen vino en un año complicado.

Contino Viña del Olivo 2003. Un muy buen vino en un año complicado.

Después de catar hace unos días un excelente Contino reserva 2001 tenía pendiente de probar a su hermano mayor -si es que en este tipo de vino hay categorías- en una complicada añada como la 2003.

  

Si hay un momento en los que se demuestra el buen hacer de un enólogo no es ante la facilidad de una buena añada, sino ante la complejidad de una añada como la 2003, clasificada por la DO como buena y, que si lo traducimos a román paladín, fue cuanto menos mediocre debido a las altas temperaturas de finales de julio y mediados de agosto, llegándose a alcanzar los 40º y provocando en la planta un estrés severo que influye en el proceso de maduración de la uva.

Elaborado con un 80% de tempranillo y un 20% de graciano, el vino tiene una crianza de 16 meses en barrica (70% roble nuevo francés, 20% americano y 10% húngaro) y una graduación de 14,4% vol.

Cata:

Rubí de capa media y con menisco ligeramente atejado. Limpio.

En nariz inicios de fruta roja y negra, notas de chocolate y ese «deje» láceo que siempre aparace en los Continos, ligeros tostados, cáscara de naranja, monte bajo y hojarasca, cueros y mentolados. Excelente buquet.

En boca muestra muy buena acidez. Fresco y de buen recorrido. Sedosos. Retronasal marcada por las notas frutales y tostados junto con apuntes de chocolate.

Elegante de inicio a fín. Un gran vino elaborado por un gran enólogo en una añada complicada. Muy disfrutable.

Neal Martin: ¿Luz al final del tunel?

Neal Martin: ¿Luz al final del tunel?

Después de los comentarios suscitados por las últimas catas sobre vinos españoles en The Wine Advocate no sabe uno si entonar el «¡llegó el comandante y mandó parar!» o escuchar en la lejanía temerosos «tambores lejanos«, aunque pienso que ni Neal Martin es un revolucionario crítico vinícola  ni  tampoco un Capitán Quincy Wyatt enfrentado a la mayoría de los bodegueros patrios, como si fueran indios semínolas y fieles seguidores de las directrices marcadas por su jefe Bob Parker.

Más bien pienso -y deseo- que podemos estar ante un Holly Martins (Joseph Cotten) que intentará desmarcarse de las opiniones de Parker en cuanto a concentración, potencia, alta graduación y aportación del roble nuevo al vino. Aunque si aplica la máxima de «ni quito ni pongo rey, pero sirvo a mi señor», mal vamos.

Si es así, bienvenido sea, será un soplo de aire fresco y podremos ver, aquellos que siempre apostamos por vinos contrarios a los definidos como «parkerizados», una luz al final del túnel.

Creo que lo que mejor reafirmaría este deseo en una realidad son las propias palabras de Martin y que copy-pego de www.elmundovino.com:

««Ha habido una preponderancia de lo que yo llamo ‘roble porque sí’. Para que se sepa: un golpe de roble francés nuevo no es un requisito previo para obtener una alta calificación ni, desde luego, para justificar un alto precio. Desde luego, utilicen el roble si resalta su fruta y no oscurece el terruño ni la personalidad del vino. Desgraciadamente, he catado muchos vinos hechos según una fórmula idéntica, abrumados por la madera, a menudo acompañada de niveles excesivos de alcohol y de una botella pretenciosa y a prueba de balas. Son tan carentes de alma como los vinos peores de la cooperativas, pero mucho más caros. El resultado es que este estilo de mosto fermentado se está convirtiendo en genérico a través de las zonas vitícolas, hasta el punto de que muchos vinos de postín podrían proceder de cualquier parte del mundo».

En el peor de los casos Martin sería despreciado por aquella corriente que ahora está penalizando en sus catas y que otrora compartía las mieles del Olimpo, como si después de terminar con Harry Lime (Orson Welles), Anna Schmidt (Alida Valli) le mostrara su desprecio.

De momento mantenemos la luz de cruce.

Capilla del Fraile: vinos y aceite de la comarca de La Jara

Capilla del Fraile: vinos y aceite de la comarca de La Jara

Cada año atravesamos La Mancha camino de nuestro «Shangri-La» en la costa alicantina y no dejo de asombrarme ante la inmesa alfombra que cubre de vides y olivos gran parte de nuestro recorrido, aunque hoy comentaremos de vinos y aceites elaborados en la comarca de La Jara, todos ellos elaborados en la finca Capilla del Fraile dentro del término de San Bartolomé de las Abiertas (Toledo), curioso nombre del pueblo que proviene de unir uno de los santos a los que se tenía devoción (Bartolomé) con la descripción del emplazamiento en el que se sitúa, una zona desforestada, plana y rasa (Abiertas).

Originalmente la finca era destinada a cultivos de secano hasta que en 1998 se produce una reconversión que lleva a la plantación de 120 Ha de cultivo de olivar de las variedades picual y arbequna, mediante riego por goteo, y en el 2001 se procede a la plantación de las primeras cepas de las que se cuentan en la actualidad 12,9 Ha correspondiendo un 76% a la variedad Syrah y el resto a la variedad Petit Verdot.

Pero vayamos a la cata de los productos estrella de la propiedad, su aceite de oliva vírgen extra y sus vinos: un roble 2010 y un crianza 2007.

Capilla del Fraile AOVE. 0,1 Acidez Máxima.

Extraído  de los propios olivares que tiene la propiedad en a las orillas del río Pusa muestra un precioso color amarillo dorado con reflejos verdoso. Limpio.

En nariz despliega aromas a tomate, hierba recién cortada y notas de alchachofa.

En boca muestra gran volumen y untuosidad en el que vuelven a marcarse en retronasal las notas de tomate y herbáceas. Sutil amargor final y en aspiración un ligero picor en la parte posterior bucal que remarca su calidad.

Excelente como acompañante de una simple tostada de pan candeal y jamón ibérico con unas simples gotas que realzan todo el conjunto. También probada en una ensalada de tomates de la vega del Tormes mostrando su gran carácter aromático.

Viña Ito 2010. Vino de la Tierra de Castilla. 15%

 

Elaborado a partes iguales con las uvas syrah y pinot noir, y con una crianza en barrica seminueva de roble francés durante 5 meses.

Si hay algo que me hace recelar siempres de los vinos apellidados «Roble» es que la mayoría suelen ser «sopas de madera» elaborados para hacer caja e inyectar de capital de forma rápida a las bodegas, amén de domar las barricas nuevas que luego serán usadas para la realización de sus vinos top, pero he de confesar que este no es el caso, afortunadamente para nuestras papilas.

En vista muestra una capa media de color picota con menisco cardenalicio que refleja su juventud. Lágrima fina y densa que tinta la copa. Limpio y brillante.

En nariz aromas de fruta roja y negra, tostados y torrefactos sin «abrumar», balsámicos (regaliz), apuntes de minerales (grafito), notas de caramelo tostados y una madera muy bien integrada -supongo que gracias al uso de barricas seminuevas-.

En boca muestra una correcta acidez bien equilibrada con el grado que lo hacen fresco y agradable. Retronasal maracada por las notas de fruta y balsámicas y un ligero amargor final que nos recuerda al regaliz negro.

Me ha gustado y si además tiene una buena RCP, miel sobre hojuelas.

Capilla del Fraile 2007. Syrah y Petit Verdot. 15%. Vino de la Tierra de Castilla

 

Elaborado en barricas de roble francés allier nuevas o de dos usos, durante 12-14 meses, presenta un precioso color picota de capa media-alta, con menisco azulado. Brillante. Lágrima fina y densa. Se aconseja decantar por los ligeros depósitos que encontamos en la botella y, como bien se ve, también se manifiestan en el corcho.

En nariz notas de fruta negra, lácteos, balsámicos, regaliz, sutiles vainillas y apuntes de ebanistería bien integrada. Buena intensidad.

En boca mustra buena acidez aunque con unos taninos un «pelín» secantes que avisan de que el vino tiene que redondearse aún más en botella para pulir esas puntas.

   

Buen ataque, goloso, con un alcohol bien integrado con la acidez que evita ser pesado aunque ligaramente cálido. Retronasal marcada por las notas de fruta negra y balsámicas y un final con un recorrido medio apostillado por un ligero amargor final que lo hace muy apetecible.

Me ha gustado. No lo he encontrado muy marcado por la crianza, es más, está muy bebible aunque un pequeño descanso en botella tampoco le vendría mal para pulir esos taninos aún «durillos».

Si en la dieta mediterránea son recomendables el consumo de frutas y hortalizas de nuestros campos, no olvidemos incluir un buen aceite de oliva vírgen extra y un consumo moderado de buen vino, como los que he tenido el placer de disfrutar. Ahora, ¡qué ustedes también los disfruten!.