De copa en boca: Viña Gravonia 1994

De copa en boca: Viña Gravonia 1994

Viña Gravonia 1994. Bodegas López de Heredia.

¿Qué contar de las Bodegas López de Heredia que no se haya escrito ya? Para mí la primera vez que visité la bodega gracias a un encuentro de foreros de Verema -mi casa materna- hace ya unos añitos, supuso el econtrarme con el vino, mejor dicho, con el VINO cara a cara. Nunca hasta encontes había visitado una bodega «histórica», de las que marcan un estilo y además mantienen la calidad de sus elaboraciones bajo criterios personales establecidos a lo largo de varias generaciones en los que todo tiene su por qué.

El Cementerio

Tuve el placer de conocer a Mercedes y a Mª José López de Heredia, y la suerte de que Mª José hiciera de «cicerone» para mostrarnos no sólo la bodega, sino sus viñas ¡mon Dieu!. Hasta ese momento las bodegas que había visitado se limitaban a enseñarte las insalaciones y pocas te hacían «patear» por los viñedos. ¡Ah, terroir, terruño! tan repetido, exigido, y muchas veces oculto que hace que el «néctar de dioses» nos hable de la tierra madre, de su origen y del que muchos aún reniegan en pro de la «pipeta bodeguera», laboratorio que a veces intenta crear su propio «ente vinícola».

Pero no sólo descubrí un laberinto de bodegas, la fabricación de las propias barricas in situ o el uso de la madera usada, sino que aprendí que los vinos blancos pueden durar casi eternamente. Allí pude probar su GR blanco de 1964. ¿Se puede levitar?, lo afirmo. Allí lo hice y quedó grabada en mi memoria esas sensaciones que sólo se repiten en vinos «imposibles».

Viña Gravonia 1994

Hoy quiero recomendaros, no su Gran Reserva -que también-, sin una elaboración de otro blanco, más «modesto», vamos a decir, su Gravonia 1994, pero que a más de uno amante de los blancos marcados por la periodicidad «anual» le desconcertará. Lo primero les asombrará que esté vivo con unos cuantos años a sus espaldas y lo segundo su complejidad, su estructura, su abanico de matices.

Elaborado con una 100% viúra, la uva blanca riojana por exelencia y una crianza durante 4 años en barricas de roble viejo.

Cata:

Viña Gravonia 1994 en copa

Precioso color amarillo intenso con dejes dorados, vivo, limpio. Llamativo si estamos hablando de un blanco con esos años a la espalda, aunque de esta bodega eso no es nada extraño.

Nariz limpia con notas de membrillo, apuntes cítricos y sutiles aporte de miel. Toques de frutos secos y recuerdos de alacena «fina». Aporte de bollería y sutiles especiados. ¡Qué complejidad y sigue VIVO!

En boca se mantiene fresco con una acidez que sorprende despés de 20 años. Muestra un excelente recorrido y una retro de ensueño. Larga, compleja, para hacernos reflexionar, para beber sin aburrir, sin cansar y sin dejar de sorprender los matices que se pueden encontrar. No cansa, sino que te pide más.

Si tienen pensado hacer un viaje para conocer una bodega, no lo duden y acérquense a Haro al Barrio de la Estación y sucumban al encanto de López de Heredia. Me lo agradecerán.

¡Salud y buen vino!. Están en su blog.

Fotos: Bodega López de Heredia y autor.

Bodega Hermanos Peciña o el clasicismo riojano bien entendido

Bodega Hermanos Peciña o el clasicismo riojano bien entendido

Esta mañana, hablando con dos buenos amigos y enochalados de «pro», comentábamos que afortunadamente estamos en un momento excelente en  España habida cuenta de la cantidad de gente jóven -y no tanto- que están aportando con sus elaboaraciones un aire nuevo a este mundo tan complicado -y de momento estancado en apenas 16 l. por cabeza y año- como es el del vino.

Peciña

Con todo, y siempre que tocamos el tema, me gustar echar la vista atrás en busca de aquello que definimos como clásico, y si esto es un blog de vinos mi mirada acaba casi siempre -para bien o para mal- en La Rioja al tratar de elaboraciones «tranquilas».

Bodegas Hermanos Peciña, asentada en San Vicente de la Sonsierra desde 1992, cuenta con 50 ha. de viñedo propio y empezó elaborando vinos de cosechero, dando su paso a la elaboración de vinos con crianza en 1997  con la construcción de una nueva bodega que cuenta con  instalaciones para una capacidad de elaboración de 1.000.000 kilos de uva, 4.500 barricas de roble americano perfectamente acondicionadas en tres naves subterráneas y dos naves de envejecimiento con capacidad para 500.000 botellas.

Peciña

El viñedo, situado en las estribaciones de la Sierra Cantabria a una altura media de 500 metros, es mayoritariamente de tempranillo, aunque cuenta también con parcelas de garnacha tinta y cepas aisladas muy viejas de graciano. En blanco, la casta mayoritaria es la viúra. Las parcelas, a menos de 10 km. de la bodega, tienen nombres tan apegados al terreno como: Salinillas, El Codo, La Liende, La Veguilla, La Peña, La Tejera, el Llano o Valseca.

Y una vez hechas las presentaciones, creo que corresponde pasar a comentar sus vinos.

Los vinos.

1.- Señorío de Peciña 2013

Elaborado con la uva viúra. 12,5 % vol. PVP: 7 €

La cata:

Amarillo pajizo con tonos acerados. Limpio y brillante.

Nariz con predominio de las notas de fruta blanca y la flor de acacia junto con apuntes cítricos. Agradable y fresca.

En boca se muestra fresco y con una buena acidez que incluso te hace salivar. Retronasal con notas de fruta, flores y cítricos. Rico y disfrutable. Recorrido de mediana intensidad y con un final ligeramente amargoso que te pide más. Sencillo y correcto.

2.- Chobeo de Peciña 2011

Peciña

Variedad 100% viúra. 12,5 % vol. Fermentación alcohólica con battonages diarios durante un mes en barricas nuevas de roble americano. Fermentación maloláctica, y tras un trasiego,  realiza la crianza de 2 meses  en la misma barrica. PVP: 10 €

La cata:

De color amarillo con reflejos alimonados. Limpio y brillante. Untuoso en agitación. Bonito.

En nariz las notas de crianza dejan en un segundo plano el aporte frutal del que destacan la notas de fruta blanca y sutiles anisados. Ligeras notas ahumadas y cítricas con toques lácteos.

En boca muestra buena acidez, untuosidad y volumen con una retronasal marcada por las notas de crianza (mantequilla y tostados). Final de mediana intensidad.

Vino si defectos pero tal vez se echa en falta más frutosidad.

3.- Señorío de Peciña 2010

Elaborado con las uvas tempranillo (95%), graciano (3%) y garnacha (2%). PVP: 10,45 € (IVA incluido)

Crianza de 24 meses en barrica de roble americano envinadas previamente. Cada 6 meses se ha realizado un trasiego para evitar de forma natural los posos y filtrados. Descansó en botella 18 meses.

La cata:

De atractivo color picota de capa media y menisco rubí con reflejos azulados.

Nariz en la que destacan las notas de frutos negros y rojos en buena armonía con los aromas de la vainilla, los sutiles tostados y los apuntes balsámicos (regliz). Notas de tabaco y ahumados que acaban dando complejidad al conjunto olfativo.

En boca muestra un buen ataque y acidez. Taninos golosos y presentes, pero sin ser agresivos. Elegante y fresco.

Retronasal de buena intensidad marcada por el aporte frutal y la crianza. Sedoso y muy agradable de beber.

 

4.- Señorío de Peciña VS 2006

Peciña

95% Tempranillo – 3% Graciano – 2% Garnacha. 13,6% vol. PVP: 21,40 € (IVA incluido)

Ha permanecido 3 años en barrica de roble americano, periodo en el cual se han realizado 6 trasiegas mediante el método tradicional por gravedad y decantación llamado de “barrica a barrica”, obteniendo así una sedimentación de posos de forma natural, y evitando de esta forma clarificaciones y filtrados. Después de su estancia en barrica, ha permanecido un mínimo de 18 meses en botella.

La cata:

Preci0so color rubí de capa media-baja con un ribete atejado. Limpio y con una lágrima fina y viva.

Aromas de buen buquet aunque sigue mostrando cierto aporte frutal, pero dejando paso al aporte de notas de hojarasca, cuero y sutiles vainillas. Sutiles aromas de caja de puros y carne.  Elegante.

En boca tiene un excelente ataque. Fresco, largo y con un tanino dulce. Mantiene una viva acidez que le pronostican vida por delante. De trago largo y con un alcohol muy bien integrado que lo hacen redondo y de pleno disfrute.

 

5.- Señorío de Peciña Reserva 2007

Peciña

95% Tempranillo – 5% Graciano y Garnacha. 13,6%  vol. PVP: 12,90 € (IVA incluido)

Permanece 36 meses en barricas de roble americano de una edad media de 4-5 años, recibiendo 6 trasiegas por el método tradicional de gravedad y decantación, y posteriormente descansa en botella un mínimo 18 meses.

La cata:

Bonita capa clásica de un reserva riojano: rubí con intensidad media-baja y menisco atejado. Lágrima viva y fina.

En nariz necesita un poco de aireación, pero desde el inicio se atisban buenos aromas de buquet. Notas de guindas en licor, toques de cuero y tabaco junto con sutles aportes minerales y de la crianza en barrica que le aportan estructura y complejidad.

Boca elegante mostrándose largo en intensidad y con un tanino goloso y fresco. Retronasal con predomino de las notas de buquet y los aromas terciarios. Buena acidez. Elegante y seductor. Muy disfrutable y de trago largo.

 

6.- Chobeo de Peciña 2007

Peciña

100% tempranillo. 13,50 %vol. PVP: 23 €

Fermentación alcohólica que dura aproximadamente 15 días, con una maceración posterior de unos 20 días. Seguidamente, el vino se introduce en barricas nuevas de roble americano durante 9 meses, donde cada tres meses se realiza una trasiega manual por el método tradicional de gravedad y decantación.

La cata:

Picota de capa media con menisco ligeramente rubí. Limpio y con lágrima fina y densa.

Aromas con predominio de las notas de fruta negra y balsámicos (regliz) junto con aporte de notas mentoladas. Sutiles tostados y vainillas, toques especiados y ligeras notas de almizcle.

Buena acidez en boca. Se muestra equilibrado, sedoso y con un tanino goloso. De buena intensidad y recorrido con una retronasal en el que el predominio de la fruta negra y las notas balsámicas sobresalen. Rico y para dejar un par de años más en botella si el ansia se lo permite.

Conclusiones:

Como bien digo en el título del post las elaboraciones de esta bodega, aún con el toque de, vamos a llamarle,  «autor»  en cuanto a su gama Chobeo, no dejan de reflejar una forma clásica de elaboración del vino riojano que muchas veces acabamos de echar en falta entre tanto vino bajo el influjo de modas, gurús o concursos con cierta influencia. Vin0s con una buena relación calidad/precio tanto en los blancos como en los tintos, con un tratamiento correcto  de la madera con el fin de no quitar protagonismo a la fruta,  de trago largo y muy disfrutables.

He de reconocer que no tenía el gusto de conocer ni la bodega ni sus vinos, pero una vez catados me han parecido un buen descubrimiento que les recomiendo, aunque, como bien saben, en este blog cuentan con plena libertad de elección, faltaría más.

Espero que hayan disfrutado y si tienen comentarios que los aporten con toda confianza puesto que no hace falta que les diga… que están en su blog.

Tondonia reserva 1987: ¡Dios salve a la viúra!

   

Siempre que tengo una botella de las bodegas López de Heredia no puedo por menos que recordar la visita que realicé, hace ya unos años y gracias a una reuinón de foreros de Verema, en la que descubrí una filofofía de elaborar vinos totalmente distinta a la que conocía y que era respetada a través de los años por sus descendientes.

Tuve el placer de tener de guía a Mª José López de Herecia, conocer a gente a la que hoy en día me sigue uniendo una buena amistad y descubir que un blanco de 1964 puede llegar a ser, en mi modesta opinión, sublime.

Hoy he disfrutado con un vino de esta bodega, su Tondonia Reserva 1987, 90% viúra y 10% malvasía. Envejecido en barrica durante 6 años y sometido a 2 trasiegos por año. Clarificado con claras de huevos frescos y con 12% de vol.

Presenta en vista un color amarilo dorado con el menisco oro viejo. Limpio y con lágrima viva. Bonito.

En nariz despliega aromas de fruta amarilla de hueso, cítricos, miel, tabaco rubio, membrillo, ligeros tostados y flores blancas.

En boca mantiene una buena acidez que te hace salivar. Sedoso, con buen recorrido, largo y complejo. Muy disfrutable con esos 12º que hacen que el vino no resulte nada pesado y manteniéndose fresco y vivo gracias a esa buena acidez.

Un vino excelente y aún con mucha vida por delante, mantenido en buenas condiciones de conservación claro. Si lo tienes en la despensa o en el mueble del salón, ¡ya te lo estás bebiendo!.

Cuando le comenté a unos amigos neófitos en esto del vino que habíamos disfrutado con un blanco riojano del 87 su reacción inmediata fue «¿y estaba bueno?, porque con tantos años …». No, no exclamé en alto: «¡qué paciencia nos manda el Señor!», pero hay que reconocer que nos falta ¡tanto camino por recorrer y tanta pedagogía por hacer!

Bueno, no les pido que lo prueben, aunque sí se lo recomiendo, pero si tienen ocasión no dejen de visitar la bodega… y luego me cuentan.

Tobelos 2007 FB

Vino elaborado por La Encina Bodegas y Viñedos en la D.O.C. Rioja con uva viúra y con una crianza de 6 meses en barricas nuevas de roble francés.
Graduación: 12,5º
Cata:
Vista: Muestra color pajizo con menisco alimonado. Limpio y brillante, si bien presenta notas de carbónico en un inicio.
Nariz: Notas de fruta amarilla (piña), orejontes, apuntes de mantequilla fina y ligeros tostados. Madera bien integrada a pesar de estar recién salido.
Boca: Excelente acidez, goloso, se deja querer.
Mantiene una retronsal con las notas de crianza sobre lías y apuntes frutales.
Vino de buen recorrido y un punto de ligero amargor final.
Maridó muy bien con atún rojo a la plancha con salsa de soja.

Hay que reconocer que no sólo saben hacer bien los vinos tintos en La Encina -Tobelos Garnacha-, sino que La Rioja vuelve a tomarse en serio la elaboración de blancos y no hay más que ver elaboraciones como Ribaguda, Remelluri o los clásicos Tondonias.

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