Terroir, terruño, terrazgo

Terroir, terruño, terrazgo

Después del comentario sobre Borgoña y sus vinos que basan su importancia en la uva -pinot noir- y, sobre todo en su terroir, hoy comentaremos un vino cuya importancia reside también en esas dos características: las uvas –juan garcía y rufete– y el terruño –Las Arribes del Duero-.
El vino en cuestión es una novedad, es la primera añada, es el paso de los experimentos con gaseosa a batirse el cobre en el mercado. Señoras y señores, con ustedes… Terrazgo 2004 realizado por Terrazgo Bodegas de Crianza S.L.
Según la Real Academia Española se define terrazgo como:

a) Pedazo de tierra para sembrar
b) Pensión o renta que paga al señor de una tierra quien la labra.

Elaborado en la parte zamorana de la comarca de Las Arribes por tres enochiflados -me permito la licencia- que se enamoraron de la zona y de unas vides de más de 90 años, prefiloxéricas, que van despareciendo a marchas forzadas debido a la política de arranques de la U.E. y a la despoblación de una zona que no se ha mimado a pesar de su potencial.
A pesar de ello, elaboran un excelente vino con personalidad, potencia y estructura que habrá que seguirle la pista en las siguientes añadas ya dentro de la D.O. Arribes.
Como ya hemos dicho antes el vino está elaborado mayoritariamente con juan garcía y rufete, aunque también tiene una pequeña proporción de bruñal.
Sólo utilizan abonos orgánicos, tratamientos con azufre y siguen las labores siguiendo las fases lunares. Además el rendimiento por parcela es de unos 1.800 kg./haf

Cepas de bruñal

Racimos de rufete y de juan garcía

La elaboración se realiza en pequeños depósitos de acero inoxidable de 1.000 litros de capacidad, aunque también cuentan con un depósito de 2.000 litros y una barrica de roble francés de 500 litros en la que se realizan la fermentación alcohólica de una determinada viña. Con estas capacidades se consigue controlar mejor todo el proceso al elaborar por parajes o fincas individualmente y con las variedades por separado en cada tanque. Para la maduración del vino, utilizan barricas de roble de 225 litros de varias procedencias (Francés, Húngaro y Americano) de las mejores tonelerías, rellenándose según la variedad y el tipo de roble. La duración del proceso de envejecimiento en barrica en esta primera añada es de 13 meses.
Producción 3.200 botellas.


Cata:

Después de decantarlo una hora y mantenerlo a una temperatura de servicio de 16º presenta un color picota de capa alta y con una lágrima densa y tintada.
En nariz fruta negra, guindas en licor, vainilla, regaliz negro, chocolate, notas minerales y mermelada de ciruelas.
En boca demuestra su potencia y juventud. Excelente acidez, buenos taninos y largo.
Como diría un aficionado a los toros: tiene buenas hechuras.
Hay que seguirle el rastro a este vino elaborado por Terrazgo Bodegas de Crianza. C/Portugal, 7 – 49232 Fornillos de Fermoselle (Zamora).


Grace Koshu 2006

Grace Koshu 2006

Hace unos días estuvieron unos amigos de viaje por Japón y nos trajeron una botella de vino del imperio del sol naciente -yo pensé que sólo hacían sake-, y me puse a investigar el tema de la viticultura en el citado país.
En Japón las primeras viñas fueron introducidas en el año 718 por los monjes budistas y plantadas en Katsunuma debido a los valores medicinales de las uva.
La primera indicación sobre el vino tinto se produce en el s. XVI con la llegada de los misioneros portugueses, si bien con el cambio de poder producido por esas tierras en el s. XVII se produce la expulsión de los misioneros y la prohibición del consumo del vino.
Hasta 1875 no se produce otro intento para el cultivo de vides con fines comericales a partir de uva autóctona en la zona de Yamanashi, al E de Tokio -zona sombreada del mapa-.
Aunque este intento no tuvo éxito las autoridades japonesas permitieron la importación de cepas viníferas europeas y americanas, como la muscat de Alejandría y la híbrida delaware.
Hoy en día Yamanashi, junto con Yamagata y Nagano elaboran el 40% de la producción vinícola del país. Kofu, en las colinas de Yamanashi, es la región más conocida, existiendo en Japón más de 30.000 ha. dedicadas a la explotación vinícola.

CULTIVO:
Debido al clima y coon el fin de mantener dentro de unos límites los efectos de las abundantes lluvias y la alta humedad, las viñas se cultivan emparradas en alambradas a la altura de una persona con el fin de que los racimos cuelguen por debajo del ramaje y reciban la máxima aireación que evite la putrefacción. A esta técnica se le llama Tanazukuri -ver fotos-

VARIEDADES:
La variedad más conocida es la koshu, de tono rosado para elaborar vinos blancos.
Otra variedad autóctona es la yamabudo que cruzada con la híbrida seibel se obtiene la kiyomi para la elaboración de tintos del estilo al spätburgunder.

kosu -derecha-

yamabudo -izquierda-

También se han plantado variedades europeas como la cabernet sauvignon, la cabernet franc, chardonnay, merlot, müller-thurgau y la zweigelt.

PRODUCTORES:
Dominado por los grandes grupos industriales como Suntory o Sanraku, aparecen también pequeñas bodegas famieliares como Marufuji, Sharayuri o Toshihiko Tsukamoto Château Lumiêre.


ETIQUETADO:
Actualmente el vino que se elabora en Japón tiene dos denominaciones: Kokanai San (vino nacional) o Yunyu San (vino a granel importado).
En la región de Katsunuma existe un sello con certificado de origen para los mejores vinos de la región.

CATA:

El vino catado, Grace Wine, 2006 y con 12% de vol. está elaborado con uva koshu por la Grace Winery Co. Ltd
Presenta un color amarillo pajizo con un brillo metálico grisáceo. Limpio y brillante.
En nariz predominio de notas cítricas, fruta tropical madura y ligeros minerales.
En boca destaca su acidez y frescura, con un retrogusto marcado por las notas frutales.

Iberoamérica en Cata -IEC#4-

Iberoamérica en Cata -IEC#4-

Cuando Carlos a través de su blog (Roco & Wines) planteó la siguiente propuesta de cata -vino elaborado con al menos tres variedades autóctonos y mejorante/s- enseguida pensé en un vino que reunía todas las características y que estaba tardando en recatar: Beryna 2003, de Bodegas Bernabé y Navarro, D.O. Alicante.

Beryna 2003 está elaborado con uvas procedentes de la finca situada en el valle entre Villena y La Cañada, resguardada al Norte por la Sierra del Morrón y su Solana y al sur por la Sierra de la Villa, con un coupage de 60% Monastrell, 15% Cabernet sauvignon, 15% Syrah, 5% Merlot, 5% Tempranillo -por variedades que no quede-.

Tiene una crianza de 12 meses en barricas de roble diverso (francés, americano y ruso), 14% de graduación y fue embotellado el 4 de Enero de 2005.Nota de cata:

Vista: Presenta un bonito color picota de capa alta con menisco carmesí. Lágrima fina y lenta.

Nariz: Notas a fruta negra compotada, regaliz, balsámicos, cacao y chocholate negro, monte bajo -tomillo- y apuntes de incienso.

Boca: Se muestra sedoso pero con carácter. Taninos bien integrados, equilibrado, con buena acidez y largo recorrido. Excelente y en su momento óptimo de consumo.

Me sigue cautivando este vino. Lamentablemente sólo me queda una botella de este 2003, aunque seguimos la evolución de lo bodega con sus 2004, 2005, su vendimia seleccionada y la última adquisición, Casa Balaguer.

De lectura calmada y vinos que acompañaron

De lectura calmada y vinos que acompañaron


Estando de vacaciones siempre aprovecho para leer más asiduamente y este último verano -tan atípico- no ha sido una excepción.
Entre los libros que tenía en mente andaba con ganas de leer El hereje de Miguel Delibes, autor al que sigo desde mis años de adolescencia tras descubrir su prosa con Las ratas.
A uno que la historia siempre le ha gustado el adentrarse en el Valladolid del siglo XVI, reinando Carlos V y descubrir la forma de vida -y de credo- de los hombres y mujeres de esa época tan convulsa ha sido todo un ejercicio de inmersión y de retorno en el tiempo placentero y atractivo.
Claro que un libro no puede leerse sólo, y lo hemos acompañado con dos vinos interesantes: La Bota de Fino nº 7 -saca de abril de Macharnudo Alto- y un Casa Gualda Allier 2004.

La Bota de Fino Macharnudo elaborado en Bodegas Valdespino y embotellado en rama, permaneción en botas de 36 arrobas durante 10 años.
Elaborado con 100% Palomino fino y con un 15%.
En vista se muestra amarillo con menisco dorado, si bien es en la nariz y en boca donde despliega toda su intensidad.
En nariz aparecen intensos aromas salinos, notas de frutos secos -almendras tostadas-, flores blancas y aceitunas.
En boca muestra excelente acidez con muy buen cuerpo y recorrido.

Y como El hereje tiene sus casi 500 páginas, nos daba para seguir degustando vinos a la vez que devorábamos las historias allí narradas.

Para esta segunda parte tomamos un Casa Gualda Allier 2004 elaborado con un 100% de macabeo, con 12% y que había estado cuatro meses en barrica de roble allier.

Se muestra en vista con un color amarillo con menisco dorado. Limpio.
La nariz aparece marcada por las notas a fruta amarilla -membrillo-, ligeros ahumados, vainilla, cáscara de naranja y tabaco rubio.
En boca es corto con justa acidez y con un retrogusto en el que las notas ahumadas y frutales vuelven a imponerse.

IEC #3. Iberoamérica en cata

IEC #3. Iberoamérica en cata

Tal y como se planteó por parte de Manuel Camblor, esta tercera cata tenía que centrarse en los vinos con terroir. La verdad es que para España hablar de vinos con esa característica se nos hace complicado por la -vamos a decir- globalización a que se va llegando en cuanto la producción y elaboración de vinos.
El que he escogido ha sido un vino blanco elaborado por un pequeño productor que le pone cariño al asunto: Do Ferreiro 2004.

Pero vayamos por el principio.
Bodegas Gerardo Méndez se encuentra en el Val do Salnés (Pontevedra) y fue fundada en 1973. Elaboró su primera añada en 1986, contando con 5 Ha. de cepas en las que predominan las vides de más de 50 años -llegando a contar con una Ha. de cepas prefiloxéricas de más de 200 años-. Toda la información relativa a Gerardo, su bodega y sus vinos está en elmundovino.com

Si apelamos a la definición de terroir indicada por Juancho Asenjo como «un espacio concreto que bajo la influencia de varios factores como el clima, la situación y el tipo de suelo permite lograr un producto concreto e identificable», considero que la elección de este vino puede estar perfectamente encuadrado como vino con terroir.

Cata:
Presenta un bonito color amarillo con menisco dorado, limpio y brillante. Lágrima fina y lenta.
En nariz aromas marcados por las notas cítricas, fruta amarilla -melocotón-, flores blancas, aromas de miel y minerales.
En boca muestra una correcta acidez y un buen recorrido, dejando un ligero amargor final elegante y sutil.
Un vino que sigue dando satisfacciones junto con su hermano mayor, Do Ferreiro Cepas Vellas. Seguimos confiando en el buen hacer de Gerardo Méndez.

IEC#2 – Iberoamérica en Cata: El Día del Blog #2

IEC#2 – Iberoamérica en Cata: El Día del Blog #2

Hoy con motivo de la celebración de la 2ª cata iberoamericana en la que se debían de catar vinos elaborados en paises no iberoamericanos he seleccionado un vino que cumple con los requisitos pero con una clara influencia española.
El vino en sí es el Cannonnau Riserva 99 de Stella & Mosca, elaborado con cannonnau -garnacha- debido a la dominación aragonesa desde que en 1297 Jaime II de Aragón se apodera de la isla comenzándose una actividad agrícola constante, tanto a nivel legislativo como a nivel agrícola.
Entre los siglos XIII y XVIII se introducirán en la isla varias castas provenientes de la Península Ibérica, entre las que destacarían entre otras:

  1. La garnacha o cannonau (20% del viñedo actualmente) y productora de los vinos de más entidad.
  2. La cariñena o carignano (10% del viñedo)
  3. La bovale (nuestra monastrell)
  4. La giró de la que se elaboran vinos dulces naturales y secos y licorosos.

El vino muestra la siguiente cata:

En vista presenta un tono rubí con menisco atejado y lágrima fina y densa.

En nariz se muestran aromas terciarios, alacena, canela, clavo, barnices, almizcle y notas de flores azules.
En boca aparece equilibrado manteniendo una acidez correcta, con un paso de boca agradable y de mediana intensidad.
Me ha recordado a los riojas clásicos (Bosconia), pero no una acidez mucho menor.