por elbaranda | bobal, monastrell, tempranillo, Vinos |
Para terminar con la trilogía que comenzamos con «Y aprovechando que pasaban por aquí (I): Las manzanillas» conoceremos al causante de que en pleno mes de julio se tocara a rebato entre el retén del enolobby charro y se acercaran a compartir sus vinos Pepe Herrero, de Herrero Bodega, y José Augusto -Novena Privincia, para los allegados al FB-: José Alberto Antequera, «alma pater» de Lazo Agroturística.
Pero conozcamos un poco más a José Alberto.

P.- ¿Cómo llega un profesor de geografía a gestionar una bodega como La Zorrera?
R.- Me hice bodeguero porque en casa teníamos una viña de unas seis hectáreas. La uva se vendía a cooperativas de Jumilla cuando tenía algo de precio y cuando no lo tenía, que era casi siempre, nos hacía vino alguien del pueblo. Llamar vino a aquellos brebajes infumables es un acto de bonhomía: se fermentaba a la romana, con la vendimia sin despalillar, en lagares mugrientos… En fin, con todos los inconvenientes de una zona pobre y de escasa tradición vinícola. El resultado era unos vinos claretes y alcohólicos, que se oxidaban con mirarlos, groseros, acéticos, guarrillos. Vino agrete, buen traguete decía la gente por aquí, pa que te te hagas una idea. Aunque hoy, con el cambio de paradigma y tanto tardohippy vinificando igual a eso le llamaban terroir…

Perdón por la digresión, sigo. Al filo de los 30 años, cuando empecé a aficionarme al vino, decidí intervenir, compre pequeños depósitos de inoxidable y una mini prensa y una despalilladora manual y poco más y en el sótano de casa comencé esta andadura de aprendiz de brujo…
En 2007 tomamos (Mª Angeles, mi mujer, y yo) la decisión de construir una bodega y reconstruir nuestra vida en torno a esta pasión. En mi descargo he de decir que la situación actual no la venían venir ni los listos, así que te puedes figurar este que suscribe…
P.- Situémonos ¿dónde está la bodega y variedades que cultivas?
R.- La bodega está en Férez, en la Sierra del Segura Albaceteña. La finca tiene un nombre muy simpático: La Zorrera (de ahí el apócope: Bodegas LAZOrrera…). El paisaje es realmente hermoso: olivos, viña y monte… Un sitio pobretón pero poco machacado. En la comarca queda muy poca uva, pero interesante. Son viñedos de montaña, situados entre los 600 y los 850 metros de altitud y dominados por la monastrell, plantada en pie franco, que aquí recibe un curioso nombre endémico: Alcayato…

Además de monastrell tenemos un poco de bobal, tempranillo y moravia agria, como variedades españolas, y también algunas parcelas de syrah, cabernet sauvignon, cabernet franc, y petit verdot.

P.- ¿De qué producción estamos hablando y clase de vinos elaboras?
R.- La producción de la bodega es muy pequeña, años de 10.000 botellas (2011) y años de 15.000 (2009) y se articula en torno a tres vinos: el Cabeza de Hierro con una base de monastrell y pequeños y variables aportes de otras variedades. El Fianza, años dominado por la syrah y años por la tempranillo. Y el Fianza Selección, un vino que no hacemos todos los años, solo cuando entra en bodega una partida de uva que nos mata (2007, 2010, 2011 pero no 2012). De los 2011 que catamos en Salamanca, hay unas tres mil y poco botellas de cada uno… y un rosado experimental de petit verdot y syrah, Rosa y Oro, (500 botellas, que ha gustado mucho e igual este año repetimos)

En 2012 hemos hecho una monastrell certificada ECO, de nombre Lacerta, seis barricas, que he vendido en premier… (te lo cuento y aún se me pone cara de gusto…)
Aunque no soy ningún fanático de la religión Bío, lo cierto es que nos va muy bien la práctica de una agricultura muy poco agresiva. No utilizamos sistémicos ni abonos inorgánicos ni herbicidas ni fungicidas ni pesticidas ni otros venenos. Eso sí, en bodega, acero inoxidable, máxima higiene, control de temperaturas de fermentación y mínimos aportes de sulfuroso…
Los vinos catados.
1.- Fianza 2010
90% syrah y 10% monstrell. 14,5% vol. Crianza en barrica de roble francés
Cata:
Bonito color picota con menisco rubí. Lágrima fina y capa media-alta.
En nariz necesita aireación ya que muestra notas de reducción, pero que con el tiempo despliega notas de fruta negra compotada, tostados y ahumados, apuntes de regaliz y balsámicos, sutiles notas de flores azules y cacao, y notas especiadas.
En boca muestra una buena acidez aunque resulta un pelín cálido. Tanino secante que habrá que pulir, pero muy disfrutable y con buen recorrido. Retro marcada por las notas frutales y balsámicas.
2.- Fianza Selección 2010
60% tempranillo y 40% syrah. 14,5% vol.
Cata:
Picota de capa media-alta. Atrativo y brillante.
En nariz notas iniciales de yogur de fresa y violetas, fruta negra y petalos de rosa secos, punta cítrica con sutiles minerales y notas de regaliz.
En boca muestra muy buena acidez con un tanino ligeramente secante. Retro con notas de regaliz y balsámicas. Se muestra goloso, fresco y largo. Muy disfrutable.
3.- Cabeza de Hierro 2011
50% monstrell, 17% bobal y el resto otras variedades. 14,5% vol.
Cata:
Picota de capa alta y menisco carmesí. Bonito. Lágrima fina, lenta y tintada.
Nariz marcada por las notas minerales, la fruta negra, los aportes florales, sutiles aromas de regaliz y mermelada de fresa.
En boca mantiene buena acidez y tanino goloso, pelín secante y astringente. Retro en el que predominan las notas minerales.
Vino con cuerpo, estructura y volumen. Largo y con vida. Para recatar y volver a disfrutar.

4.- Fianza Syrah 2011
100% syran. 15,3 % vol.
Cata:
Picota, capa alta, opaco. Brillante. Precioso.
En nariz flores azules, chocolate, minerales. Complejo e intenso. Para disfrutar moviendo la copa.
En boca tiene una excelente acidez que le da frescura en boca. Goloso y pelín tánico. Retro en la que la intensidad y la complejidad que se ha observado en nariz vuelve a dar sensaciones que lo hacen un excelente vino.
5.- Fianza Syrah Selección 2011 (muestra de barrica).
100% syrah. 15,78% vol.
Cata:
Impresionante en vista en la que se muestra con un color picota de capa alta, practicamente opaco. Limpio y brillante. Precioso.
En nariz toques lácteos iniciales que dan paso a notas de fruta negra, notas minerales, balsámicos, regaliz y apuntes de flores azules. Complejo.
En boca con esa graduación se mantiene fresco, lagro, envolvente y con volumen. Intensa retro que lo hacen candidato a ser un muy buen vino dentro de un año.
Conclusiones:
Si estamos en la tendencia de que se empieza a dar importancia al terruño en este país, creo que Bodegas Lazo debe de entrar en esa categoría. Vinos con personalidad, alejados de modas y gustos generalizados, pero en los que marca la tierra, el clima, la casta de unas viñas enclavadas en Sierra del Segura. Y si a eso añadimos una excelente RCP, pues miel sobre hojuelas.
Recuerdo que hace unos días Víctor de la Serna hablaba en www.elmundovino.com de que nos encontramos en un momento en que los nuevos viticultores apuestan más por el terruño:
«Otra vuelta de tuerca al renacer del vino en España –algo en lo que se fijan más fuera de nuestras fronteras que aquí– es la que estamos constatando este año en las catas de elmundovino: no ya los nuevos/viejos viticultores apegados al terruño, a la viña y a los vinos sinceros sin manipulación tecnológica, sino una creciente insistencia en los vinos de un pago o de un majuelo determinado, en la expresión más particularizada del terruño. Y ello, en absolutamente todas las zonas vitícolas del país.«
Ahora sólo falta apostar por ello e invertir la alicaída tendencia del consumo de vino en España disfrutando de las elaboraciones que salpican esta piel de toro de la mando de excelentes viticultores y bodegueros (les recomiendo que lean el artículo de Víctor).
Y como el camino se anda con pan y vino nos reunimos en nuestra sede en la que disfrutamos con un Carpaccio de bola de ibérico y tomate
y con un Cilindro de rabo de toro deshuesado, entre otros platos elaborados por el equipo de cocina del Gastrobar Lilicook.

¡Salud y buen vino!
por elbaranda | Rueda, verdejo, Vinos |
Hacía tiempo que por cuadraturas de agendas no habíamos tenido la oportunidad de vovler a ver, a charlar, a compartir vino, a preguntar por el pasado, el presente y el futuro,… a Pepe Herrero y a Alicia, pero coincidiendo con la visita en el mes de julio de los buenos amigos José Augusto, Novena provincia en redes sociales varias, y de José Albertoi, de Lazo Agroturística -del que comentaremos sus vinos en el último capítulo de esta trilogía-, pues nos pusimos al día tras dejar atrás la etapa en Viñedos de Nieva y empezar una nueva en Herrero Bodega.

He de confesar que mis primeros conocimientos sobre la existencia de un verdejo «serio» de Rueda volvieron a manar de la información obtenida, hace ya unos cuantos años, de la mano de Víctor de la Serna a traves de www.elmundovino.com, y desde los inicios surgió una amistad y un buen entendimiento entre Pepe y yo, en aquel momento responsable de la confección de la carta del restaurante familiar, El Candil de Salamanca, con el fín de acercar sus elaboraciones aún sin contar con ningún tipo de distribución. En un principio fue su Blanco Nieva Pie Franco y posteriormente se sumó su Fermentado en Barrica.
En esta nueva etapa tenía muchisimas ganas de probar y de conocer a través de Pepe las nuevas elaboraciones de Bodegas Herrero ya que «el que tuvo, retuvo» y el buen maestro nunca olvida, aunque las viñas en esta nueva etapa no sean las mismas parten con una buena materia prima de verdejo cultivada en tierra Segoviana.
Y dicho y hecho, se presentó con tres de sus vinos: el básico, Atino 2012, su top Erre 2012 y su, vamos a llamar «capricho», Robert Vedel Viñas Viejas 2012 en homenaje a su abuelo y a la rama francesa de la familia.
Los vinos:
1.- Atino 2012

100% verdejo. 12,5% vol.
Cata:
De color pajizo con menisco alimonado. Limpio y brillante.
En nariz notas de fruta banca, sutiles herbáceos y notas tropicales. Punta cítrica.
En boca se nota un ligero carbónico y una buena acidez. Agradable, fresco y alegre. Para un disfrute inmediato.
2.- Erre de Herrero 2012

100% verdejo. 70% viñas de más de 30 años y 30% de viñas más jóvenes. 12,5%
Cata:
Amarillo con tonos verdosos. Bonito. Lágrima fina y densa.
En nariz notas de heno, minerales (caliza, tiza), fruta amarilla, apuntes de nuez y anisados. Sutiles notas de resina y cítricas. Complejo. Una nariz de «verdejo».
En boca tiene una muy buena acidez. Llena la boca, tiene volumen y muy buen recorrido. En retronasal las notas de heno recién cortado, anisados y los sutiles minerales vuelven a aparecer. Seco.
3.- Robert Vedel Viñas Viejas 2012

100% verdejo. Viñas viejas de pie franco. Fermentación durante 50 días. 13% vol.
Cata:
Amarillo con tonalidades verdosas. Limpio y brillante. Untuoso en agitación.
En nariz comienza siendo algo huraño pero a lo largo de la cata va despelgando notas minerales, fruta y flores blancas, sutiles anisados, punta de piña, ligeras notas herbáceas que no molestan. Complejo y elegante.
En boca tiene una muy buena acidez. Se muestra fresco a la par que goloso. Graso y con buen recorrido. Con una retronasal compleja y elagante que lo hace «adictivo».
Conclusiones:
Cuando me enteré de que Pepe dejaba Viñedos del Nieva a parte de sentir preocupación por él y su familia pensé en lo lastimoso que sería dejar de seguir disfrutando con sus vinos.
A día de hoy, y no sin reconocer que aún queda mucho trabajo y esfuerzo por parte de la famila Herrero, me alegro de ver que la filosofía y las ganas de hacer las cosas bien continúan marcando su ruta.
Sobre los vinos he de reconocer que mantienen su «hierro» de verdejo segoviano en los que predominan las notas herbáceas, de heno y minerales (¡esa sensación que tengo en el recuerdo de canto rodado húmedo!) alejándose de sensaciones olfativas ajenas a este tipo de uva y que lamentablemente tanto daño han hecho.
Si Atino podemos decir que es el pequeño de la familia -me niego a llamarlo «basico»- fresco, jugetón e inmediato, Erre de Herrero muestra un carácter más serio, pero sin renunciar a ese aspecto de frescura y aportando un volumen de «seriedad». Por útlimo Rober Verdel, el mayor de la familia, aporta la finura, la complejidad de un vino serio que si todo va como espero será uno de los Ruedas a tener en cuenta en los próximos años.
Si a estas características sumamos que todos cuentan con una RCP realmente excelente creo que oiremos hablar mucho y bien de Herrero Bodega.
¡Salud y buen vino!
por elbaranda | aromas, blanco, Manzanilla, Palomino fino, Vinos |
Gracias a las redes sociales hay veces que se genera una sinergia entre personas que no se conocen, pero que comparten gustos, aptitudes, deseos,…, y que conlleva, al final, el poner cara y voz a esa persona con la que tantas veces has hablado sobre uno de tus aficiones predilectas: el mundo del vino en general y los vinos del Marco en particular.
Y aprovechando que pasaban por aquí tuve el placer de conocer a José Augusto, Novena provincia para muchos seguidores en Facebook, un amante entregado de los vinos del Marco.

En esta ocasión tiene uno la sensación de que en muchos aspectos nuestra tierra sigue jugando a ser la «extremadura castellana», la zona de fronteras que fue en la época medieval, viendo las maravillas vinícolas que se quedan por el camino y que nos impide su disfrute, aunque también hay que decir que gracias a las nuevas tecnologías y a la compra «on line» las fronteras acaban por diluirse.
Pero para evitar o subsanar esa sensación de «tierra de nadie» aparecen «enochalados» en todos los puntos cardinales que acercan bajo el brazo maravillas desconocidas. En este caso José Augusto nos acercó tres manzanillas a cual más singular.
1.- Manzanilla Torrebreva. Bodega los Infantes de Orleans

100% palomino fino. Manzanilla con una crianza de cinco años bajo velo de flor. Pago de Torrebreva. 15% vol.
Cata:

Muestra un color amarillo pajizo con menisco dorado. Limpio.
En nariz notas salinas, frutos secos. Punzante. Elegante.
En boca muestra una buena acidez y frescura con una retronasal dominada por las notas de frutos secos, panadería. Seco. Largo. Excelente.
2.- La Gitana «en Rama». Bodegas Hidalgo

100% palomino fino de viñedos procedentes de los pagos de Balbaína y Miraflores. 6 años de crianza bajo velo en flor.
Cata:

Precioso color amarillo dorado. Limio y brillante.
Huraño en nariz muestra unas notas medicinales iniciales que evolucionan hacia frutos secos, ligeros salinos, sutiles tostados y levadura en flor y aporte mineral (caliza).
En boca tiene buena acidez. Se muestra envolvente, fresca, con un complejo retrogusto y un amargor final elegante y adictivo.
Lo más cercano a beber directamente de la bota.
3.- Manzanilla pasada Barón. Bodegas Barón.

100% palomino fino. Tiempo medio de crianza 8 años. 15% vol. Bonita botella de hombros altos.
Cata:

Amarillo pajizo. Limpio.
Nariz punzante con notas de velo en flor y apuntes oxidativos. Punta cítrica, yodo, frutos secos y palo de regaliz. Compleja y elegante.
Boca con aporte salino, persistente, con cuerpo, elegante y de buen recorrido. Seca. Se le nota más el aporte oxidativo.
Conclusiones:
Lo primero a destacar es lo disfrutables que eran las tres manzanillas. Si Pago de Torrebreva fue inmediata, La Gitana fue de menos a más a lo largo de toda la cata llegando al final todavía con alegría. La Manzanilla pasada Barón sea tal vez una clara muestra de lo que es una manzanilla en la que por el trascurso de la larga crianza, ha perdido parte del velo protector y se ha producido un ligero contacto de carácter oxidativo.
Elegantes y serias las tres, con una RCP realmente excelente y que me lleva a seguir preguntándome por qué el consumo de este tipo de vinos no es mayor más al norte del río Guadalquivir.
Y por supuesto, no quiero dejar de agradecer a José Augusto el compartir vinos y sabiduría con el «retén» veraniego del «enolobby charro». Fue realmente un placer.
por elbaranda | Cigales, garnacha, rosados, tempranillo, verdejo, Vinos |
Si partimos de la base de que en este país el consumo de vino se centra en el tinto, que en segundo lugar y de forma estacional se encontraría el blanco (pensemos que el blanco va más con el verano) y que el vino rosado por norma general es, aparte del «patito feo» del mercado, el menos valorado estarán conmigo en que la propuesta de Bodega Hiriart de mantener en el mercado 3 tipos de rosados distintos tiene valor, mucho valor.

Pero vayamos por partes y vayamos desgranando dónde está, quienes son, qué uvas y viñas trabajan, de qué edad y qué vinos elaboran en Hiriart, porque he de reconocer que el nombre de la bodega no es muy castellano que digamos.
La bodega construida en 1750 en Cigales (Valladollid) pertenece a la familia Hiriart cuyos antepasados fueron comerciantes de lana emparentados con familias con tradición vinícola de la zona de Burdeos que aportaron los conocimientos de viticultura y enología necesarios para el cultivo de la vid y la elaboración del vino.
Cuenta en la actualidad con 42 ha. de viñedo de entre 25 y 85 años de edad y situado entre los 710 y 790 m. sobre el nivel del mar. Las variedades son la tinta del país, la garnacha y la verdejo, terna que se utiliza para la elaboración de los rosados de viñas plantadas antes de 1960, mientras que para la elaboración de los tintos se nutren de viñas plantadas entre 1941 y 1980.
Lamentablemente no he podido catar todos sus vinos puesto que el Rosado fermentado en barrica no llegó a mis manos ya que al parecer estaba agotado, pero si lo consigo añadiré la información al post.
Bueno y una vez hechas las presentaciones podemos pasar a «conocerlos» mejor.
1.- Hiriart Roble 2011.
100% tinta del país. 14,2%
Crianza en roble francés, americano y centroeuropeo durante 4 meses.

Cata:
Bonito color picota de capa media con menisco carmesí. Lágrima fina y densa. Limpio y brillante.
Aromas de fruta roja con ligeros verdores que no molestan. Apuntes de mentolados y ligeros tostados. Notas de chocolate, caco, sutiles minerales y regaliz.

Boca con buena acidez y ataque. Tanino goloso y envolvente. Ligeramente astringente pero con buena estructura. De buen recorrido e intensidad y una retronasal marcada por las notas frutales. Buen equilibrio entre acidez y alcohol.
2.- Hiriart Crianza 2009.
100% tempranillo. 13,5%
Crianza durante 14 meses en barricas de roble francés, americano y centroeuropeo nuevas.

Cata:
De color picota de capa media-baja con menisco carmesí. Limpio y brillante. Lágrima fina y densa.
Aromas de fruta roja con notas de crianza. Apuntes de regaliz, ligeros verdores, tostados, vainilla y canela. Notas de laurel, sutiles ahumados y balsámicos. Aromas de nuez moscada y monte bajo (tomillo).

En boca muestra una correcta acidez. Sedoso, no agresivo y con una madera bien integrada dejando un ligero amargor final. Retronasal marcada por las notas de fruta y de crianza acompañadas de un ligero verdor. De mediana intensidad y recorrido.
3.- Hiriart rosado Élite 2012
Tinta del país, garnacha y verdejo. 13,5%. Uvas provenientes de las viñas más viejas.
Elaborado con mosto lágrima y maceración pre-fermentativa.

Cata:
Intenso color frambuesa con ribete azulado. Limpio y brillante. Muy atractivo.
En nariz despliega aromas de fruta roja, regaliz, apuntes herbáceos y ligeros cítricos y notas de heno. Complejo.

En boca tiene buena acidez, es goloso y untuosos. Retronasal marcada por las notas de fruta roja y los apuntes cítricos que lo hacen fresco. Ligero amargor final elegante que incita a seguir disfrutando con el vino. De buen recorrido e intensidad.
4.- Hiriart rosado lágrima 2012
Tinta del país, garnacha y verdejo. 13,5%
Elaborado con mosto lágrima y maceración pre-fermentativa.

Cata:
Bonito e intenso color frambuesa con menisco azulado. Limpio y brillante.
En nariz despliegue de aromas de fruta roja y ese punto herbáceo que le da frescor.

Boca fresca. Buena acidez y una retro marcada por las frutas rojas. Más ligero que el Élite, pero disfrutable.
Conclusiones:
Tanto los vinos como los rosados son vinos muy difrutables y en una gama de precios realmente interesante. Si he de decantarme por alguno de ellos en tintos, Hiriart roble se mostró más intenso en nariz y con más recorrido en boca que Hiriart crianza aunque este útlimo, como no podía ser menos, se muestra más elgante, y en rosados su Élite se muestra sencillo y destinado al pleno disfrute, sin defectos y muy agradable. Para hacer amigos, vaya.
Leyendo una de las últimas aportaciones de Víctor de la Serna en www.elmundovino.com pienso en que este tipo de vinos son aquellos que entran en una gama de precios que pueden favorecer el acercamiento de los jóvenes al mundo del vino y por ello tomo prestadas sus palabras para cerrar este post:
«Cuando hay que reconstruir desde cero, o casi, se hace con sencillez y de forma práctica: «Esta es una copa de vino fresquito y del año, con sabor a fruta. Pruébala con un poco de queso o de este embutido, y verás lo bueno que está». Eso es lo que se debería estar diciendo a los jóvenes universitarios y no se hace. Si se hiciese, luego llegarían los pasos siguientes a medida que cada uno se familiarizase con el vino y empezase a tener sus preferencias. Crece la curiosidad y crece el conocimiento cuando se hacen las cosas bien. Por los cimientos, no por el tejado.«
Salud y buen vino.
por elbaranda | Albariño, Rías Baixas, Rioja, tempranillo, Vinos |
Después de conocer la existencia de su vino a través de Víctor de la Serna en una de las catas realizadas en www.elmundovino.com y más tras probarlo durante varios años, tenía en mente el poder realizar una vertical del vino “top” de Gerardo Méndez y como una “hormiga” guardaba varias botellas de las distintas añadas que iba adquiriendo para la carta de vinos del restaurante familiar ya que tenía la intuición de que este vino, Do Ferreiro Cepas Vellas, iba a evolucionar muy bien a lo largo del tiempo.

Había hablado varias veces con Gerardo sobre ello, pero había que buscar la ocasión y cuadrar agendas. Este año hablando con Encarna, su hija, volví a comentar mi interés de probar como habría evoucionado este vino de la D.O. Rias Baixas, 100% alvariño, desde la añada 2004 que era la que yo tenía más antigua y rellenar aquellas que faltaban.
Dicho y hecho. La cata estaba cerrada. Añadas del 2004, 2006, 2007, 2009 y 2011.
Íbamos a poder catar cinco añadas del vino elaborado por el “hijo del herrero” en el valle del Salnés. Vino nacido de cepas centenarias de variedad albariño sobre suelos graníticos, mimadas por tres generaciones al pie de A Armenteira, mirando a lo lejos al mar de Arousa y recibiendo el aporte salino de la niebla marina.

El vino se elabora tras la utilización de pie de cuba para fermentar durante 18 a 20 días. Después se produce un primer descube y se deja con las lías finas en suspensión durante 18 a 20 días para conseguir más volumen en el vino. Luego se deja durante 14 meses en cubas. No hace la maloláctica.
Pero Gerardo tenía guardada una sorpresa que me comunicó poco antes de venir. Se acercaría acompañado de otro crack en el mundo del vino y, como él, gran persona: Florentino Monje Amestoy, teniendo la oportunidad de probar tres de sus vinos.

La verdad es que no me lo podía creer. ¡Se iban a acercar a Salamanca para acompañar a un grupo de enochalados perdidos en el “salvaje oeste” dos de los mejores bodegueros de este país!, y comprendo vuestra ansia, así que paso a comentaros los vinos con los que disfrutamos en una jornada inolvidable tanto por su carácter vinícola como por la parte humana de dos excelentes personas.
1.- Do Ferreiro CV 2011

Precioso color amarillo alimonado. Limpio, brillante y untuoso en agitación.
En nariz notas minerales y apuntes de fruta blanca (manzana Golden) y amarilla de hueso, membrillo, apuntes herbáceos aportados por la piel de la uva y un punto de toques anisados. Limpio y elegante.
En boca mantiene una excelente acidez con toques salinos. Largo, envolvente, untuoso y con una retro marcada por las notas de fruta y mineral.
2.- Do Ferreiro CV 2009

Amarillo pajizo con toques de limón. Lágrima fina y densa.
Nariz con aromas salinos, fruta amarilla, melocotón y ciruela madura.
En boca mantiene una excelente acidez, volumen. Es largo y redondo, con una retro predominada por las notas salinas y la fruta. Adictivo.
3.- Do Ferreiro CV 2007

De tonalidad amarilla más acentuada –el paso inexorable del tiempo-. Lágrima fina y densa.
Notas de fruta amarilla compotada, apuntes tostados, miel, cera y pedernal. Complejo.
En boca muestra una boca salina. Es goloso y a la vez fresco, dotado de excelente acidez. Muestra buen volumen y recorrido. Muy disfrutable.
4.- Do Ferreiro CV 2006

Amarillo con más intensidad y menisco dorado.
En nariz aportes balsámicos, eucalipto, humo –fue el año de los incendios en Galicia entre los meses de agosto y septiembre-, ceniza seca.
En boca se muestra redondo, salino, en el que vuelven a notar las notas ahumadas. Buena acidez, equilibrado, largo. Hace salivar. Excelente.
5.- Do Ferreiro CV 2004

De color amarillo dorado intenso. Limpio.
Notas de frutos secos tostados (almendra), panadería, chocolate, fruta amarilla, pólvora. Complejo. Vivo.
En boca mantiene una excelente acidez y notas de frutos secos. Es largo, untuoso y con un ligero amargor final que lo hace realmente adictivo.

6.- Luberri Biga 2010.
100% tempranillo. Criado en barricas de roble americano y francés durantes 12 meses. 13,5%
Picota de capa media y menisco carmesí. Bonito. Vivo y alegre.
En nariz aromas a frutos negros y rojos, tinta china, tostados, balsámicos, notas lácteas, mentolados y ligeras notas de incienso. Limpio. Muy agradable.
En boca tiene buena acidez, es goloso, con buena estructura y un tanino sedoso que lo hace muy disfrutable y de “trago largo”. Para empezar y acabar la botella disfrutando.
7.- Luberri Monje Amestoy Reserva 2007
Tempranillo con una pequeña aportación de caíño tinto. 16 meses en barrica de roble francés y americano. 14%
Bonito color picota de capa media. Limpio.
En nariz notas de futa negra, ahumados, lácteos y carne cruda. Serio.
En boca tiene una acidez equilibrada, se muestra sedoso y con buena tanicidad que lo hace fresco. Retro marcada por el aporte frutal, las notas lácteas y un aporte de ligero amargor con recuerdos a chocolate negro. Complejo.

8.- Luberri Cepas Viejas 2008
Tempranillo. 18 meses en barrica de roble francés. 14,5%
El top de la bodega. De viñas de entre 60 y 90 años de las parcelas más elevadas y con escaso rendimiento. A penas se elaboran unas 2.000 botellas.
Bonito color picota de capa media alta. Limpio y brillante.
En nariz notas de chocolate, fruta negra, ahumados y mentolados.
En boca muestra una buena acidez. Es goloso y envolvente. Tiene buena estructura, con vida por delante. Largo. Serio. Muy disfrutable.
Conclusiones:
Al final de la cata me llamó la atención de que gran parte de los miembros del grupo desconocían la existencia de los vinos de Gerardo lo que me llevó a reflexionar sobre lo poco valorados que en este país tenemos a los vinos blancos, o mejor dicho, sobre los vinos blancos en una gama de precio media, aunque también hay que aclarar qué es una gama de precio «medio» ya que uno, al menos yo, establezco la relación calidad precio entre lo que invierto y la satisfacción que recibo.
Sorprendente la evolución de los blancos yendo a mejor en el tiempo. Excelentes. Ahora tal vez habría que empezar a romper con la máxima de que el vino blanco ha de beberse en el año, salvo aquellos que tienen pase por madera y nada más lejos de la realidad como a la vista está.
Los vinos de Florentino son la extensión de su personalidad y de su concepción de lo que para él es un buen vino: el que se disfruta bebiendo. No puedo estar más de acuerdo con él y siempre me viene a la memoria la frase de D. Isaac Muga que respondía cuando se le pregutaba por el gusto de sus vinos indicanco que para él el vino es para disfrutarlo y ha de ser de «tiro largo», que no canse, que se disfrute.
Para un amante del vino, sencillo aficionado como el que escribe, el tener a dos excelentes profesionales y mejores personas como Gerardo y Florentino no deja de ser un placer que quedará en la memoria al igual que los matices y sensaciones de sus vinos.
¡Salud y buen vino!
por elbaranda | Vinos |
Aunque he de reconocer que la actividad se ralentiza y uno acaba siendo más un blogger «latente» y no es para menos si además uno se ha trasladado unos cuantos kilómetros desde la penillanura castellana para volver, como decía el precioso tango, al mismo destino desde hace 18 años: un pequeño pueblo no muy destrozado urbanísticamente en el SE de la península ibérica en el que disfrutar del mar, de su brisa, de su pescado y marisco capturado la noche anterior y de sus vinos -difíciles de conseguir en muchos casos- ya que el turista nacional siguie siendo madrileño y al del «foro» dónde esté un rioja que se quite un vino de Alicante. En fín, ellos se pierden disfrutar con la fresca y aromática moscatel de Alejandría o de la potente y sedosa monastrell excelente tanto en vinos tranquilos como en vinos de licor -¡prueben ustedes el Fondillón alicantino y descubran nuevas sensaciones!- o el poder conocer las nuevas elaboraciones de Rafa Bernabé con sus Viñedos Culturales sin olvidar su excelente Beryna del que uno está enganchado desde que lo tuvo en sus labios, sin dejar de lado a Enrique Mendoza -reconozco mi debilidad por su Chardonnay FB y por su Santa Rosa-, o Gandía Plá, Gutiérrez de la Vega, Murviedro, El Sequé, Heretat de Cesilia,…
En este caso no sigan el dicho de «donde fueres haz lo que vieres» y difruten del resultado obtenido gracias al trabajo y al esfuerzo de bodegueros y elaboradores amantes de su tierra.
Como podéis ver el post es más corto de lo normal debido a que los biorritmos en vacaciones se ralentizan… y eso se nota.
¡Salud y buen vino!
Comentarios del personal