por elbaranda | Catas, Ribera del Duero, tempranillo, Vinos |
6 vinos de la Ribera del Duero, 6
Hacía tiempo que no catábamos en el Enolobby Charro vinos de la Ribera del Duero y la verdad es que ya tocaba acercarse más a nuestra tierra después de haber dado tumbos por medio mundo disfrutando de sus néctares.
En este caso había organizado una cata a ciega con una serie de Riberas del Duero que tal vez se alejan de lo que viene a ser lo común en esta zona, incluyendo alguna «malicia» para ver cómo procedían los miembros del grupo, amén de verles las reacciones suscitadas en sus caras.
En una palabra intentaba huir de vinos con sobremaduración, sobreextracción, sobre… (pongan los que quieran) y acercarme a vinos cuyas señas de identidad estuvieran marcadas por la finura, la fruta, la frescura y la posibilidad de disfrute en un tiempo no muy lejano sin agotarse a la vuelta de la esquina.
Unos más que otros cumplieron con todas o casi todas las características buscadas, pero mantengamos el suspense hasta el final y por favor no hagan como los malos lectores de novela negra ¡y NO lean el final sin pasar antes por el principio!.
Los vinos ocultos:
Bonito color picota de capa alta, intenso, oscuro. Con lágrima ligeramente tintada, fina y lenta.
Nariz en la que afloran las notas de frutos rojos y negros, sutiles mentolados, tostados, ligeros verdores que le dotan de frescor, hojarasca y notas de caballería.
En boca muestra buena acidez. Pelín astringente y un tanino maduro. Largo. En retro vuelven las notas frutales, el toque de brett y un toque de bombón de chocolate negro que lo hacen adictivo.
Picota de capa media alta, brillante. Lágrima fina y densa. Bonito y atractivo en vista.
Nariz con despliegues de fruta roja y negra, cacao, láctos y notas ligeramente terciarias.
En boca tiene buena acidez. Algo secante y con el roble más marcado, pero mostrándose fresco. Se nota que le falta botella.
Bonita capa de color picota con intensidad media-alta. Lágrima fina y densa.
Notas de fruta roja, vainillas, sutiles toques minerales, chocolate, aportes mentolados y un recuerdo a mostaza de Dijon.
Buen acidez en boca. Se muestra goloso, fresco, directo, elgante. Retronasal en la que las notas de fruta predominan y marcan el desarrollo del vino. Largo. Para disfrutar y con visos también de desarrollarse bien en el tiempo.
Picota de capa alta, precios en vista, llamativo. Lágrima fina y densa y ligeramente tintada. Serio.
En nariz predomino de frutas y notas tostadas de la crianza, vainillas, café y apuntes de caramelo de toffe. Elegante. No te cansas de pasar las papilas olfativas y seguir disfrutando.
En boca aún manteniendo buena acidez se hace un poco pesado tal vez porque aún está por «ajustar» el alcohol. Por lo demás es un vino redondo y elegante, aunque la fruta queda en un segundo planto ante la madera. Lo dicho, falta ensamblar, pero con muy buenos «mimbres».
Mantiene la nota de los vinos anteriores con una capa alta, color picota y lágrima fina y densa. Bonito.
En nariz se aprecian notas de fruta roja compotada, cacao, chocolate, toques mentolados y balsámicos.
En boca se nota que es un vino al que le falta «hacerse» con cierto desequilibrio entre acidez y alcohol que lo dejan ligeramente descompensado. Falta botella y el hecho es que a medida que avanza la cata el vino mejora.
Bueno éste se aparta de los criterios seguidos hasta ahora apareciendo un color picota de capa media y menisco carmesí que avisa ciertamente de su juventud.
En nariz se muestra fresco con notas de fruta roja, toques de panadería y apuntes florales -descoloque general- y sutiles aromas de tofe.
La boca mantiene una buena acidez, un tanino aún secante, pero que se muestra fresco. Final ligeramenta amargoso, pero adictivo. Retronasal marcada por las notas de fruta fresca y las notas florales. El «juguete» de la cata.
Los vinos al descubierto:

100% tempranillo. Este vino sólo se elabora en cosechas especialemente significativas respecto de la calidad de la uva y de las condiciones de la añada. Se vinificó con el 50% del raspón y posteriormente se realizo la crianza en barricas de roble francés azuelado y no tostado durante 36 meses. PVP 30 €.

Este vino procede de las uvas de un único viñedo, Finca La Navilla, situado a una altitud de 844 m.s.m.
Elaborado con 100% Tinta del país permanece en barrica de roble francés durante 20 meses. PVP 25 €.
3.- Viña Fuentenarro Vendimia Seleccionada 2011. Bodegas Fuentenarro.

La uva procede del viñedo de El Pino propiedad de la bodega, situado en La Horra (Burgos).
Elaborado con uva Tinta del país y con una crianza sobre sus propias lías en barricas de roble francés y americano, coupage previo al embotellado. PVP 11 €.
4.- Viña Sastre Pago de Santa Cruz 2011. Bodegas Viña Sastre.

Elaborado a partir de viñas de unos 64 años de edad, pasa por una crianza en barricas de roble americano durante 18 meses. PVP 35 €.
5.- Preludio de Sei Solo 2011. Bodega Sei Solo

«Sei Solo» son las dos primeras palabras de una de las obras maestras del gran músico alemán Johann Sebastian Bach, compositor favorito de Javier Zacagnini y al cual busca rendir homenaje con sus vinos: el conjunto de seis obras conocido como «Sonatas y Partitas para violín solo, BWV 1001-1006», originalmente «Sei solo a vviolino sensa Basso accompagnato».
Elaborado exclusivamente con uvas de tinto fino procedentes de La Horra de 9 parcelitas con viñas de entre los 60 y los 90 años que dan apenas 1.400 kg./ha. Superselección de las uvas, fermentaciones en 4 pequeños fudres y crianza en roble francés. PVP 26 €.

Jorge Monzón ha trabajado en bodegas míticas como la Romanée Conti o Vega Sicilia y ha dirigido viticultura y enología en Arazuaga durante 9 años.
En 2010 junto a su mujer, Isabel Rodero, empieza a elaborar sus primeros vinos de 30 ha. de viñas muy viejas cultivadas en ecológico y 5 ha. de viñas más jóvenes.
El vino está elaborado con las uvas Tempranillo, Blanca del País, Garnacha y Bobal.
Las uvas no se despalillaron y maceraron posteriormente en frío. El mosto fermentó a temperatura controlada y realizó la maloláctica en cubillo de roble, criándose enlos mismos cubillo durante 19 meses. PVP 25 €.

Conclusiones:
Terruño, tipicidad o personalidad son características que busco en los vinos huyendo de sobreextracciones, sobremaduraciones, crianza en detrimento de fruta, homogeneidad de añadas en contra de diversidad, pesadez versus frescura.
Afortunadamente hay viticultores, elaboradores o bodegueros que apuestan por «reinventar» la zona y acercarnos elaboraciones que nos hacen pensar que aún hay vida más alla de la «Ribera del Duero» al uso.
Hoy os he querido acercar algunas de ellas ya que, para nuestro disfrute, cada día hay nuevos vinos y viticultores que se acercan a ese tipo de características alejándonos del aburrimiento que muchas veces nos provocan aquellas elaboraciones que buscan un consumidor «esclavo» de parámetros repetitivos añada tras añada y que lo que realmente conlleva es a una minusvaloración de los vinos de la Ribera del Duero. Lo valorado es lo distinto, lo personal, lo inimitable.
En la cata no buscábamos un ganador sino apreciar distintas elaboraciones de vinos de la Ribera del Duero alejados de los parámetros establecidos en la mayoría de los vinos acogidos a la Denominación de Origen a día de hoy.
Como conclusión comentar que Fuentenarro VS mantiene una RCP imbatible, codeándose sin compeljos. El más alejado de cánones al uso fue sin duda Gran Fausto. Directo, Viña Pedrosa La Navilla, disfrutable desde el principio. La elagancia vino marcada por un gran Viña Sastre Pago de Santa Cruz. Preludio de Sei Solo es el que más botella necesita. ¿Infanticidio?, lo asumo; con todo mantienen excelentes virtudes para ser un gran vino dándole algo más de tiempo. Por útlimo, El Pícaro del Águila –la malicia de la cata– fue el que descolocó a más de uno, pero que acabó siendo el jugete de la cata. Muy disfrutable y distinto.
Si algo me produce más satisfacción es ver cómo los vinos de cada añada son distintos a los aneriores porque no puede ser de otra forma principalmente porque su terruño y su viña han sufrido las modificaciones producidas por un clima cambiante. No se puede elaborar vino como quien fabrica coches porque hay principios que no pueden ser modificados por el ser humano, y ese es el privilegio por el que el vino es una bebida de dioses.
por elbaranda | Catas, Eventos, Gastronomía, Reflexión, Regiones, Rioja, Txakolí, Vinos |
Ardoaraba Enogastronómica 2014
Cuando hace unos días me encontré con un buen amigo y me preguntó que dónde había estado este último puente de la Inmaculada y le contesté que, gracias a Blog on Brands y a Gasteiz-on , había estado en Ardoaraba la cara de interrogación que se reflejaba en su rostro hacía necesario sacarle de su desconocimiento y, como supongo que a muchos les sucederá lo mismo, no hay nada mejor que aclarar conceptos:
1.- ¿Qué es Ardoaraba?.
Ardoaraba es la fiestra enogastronómica por excelencia que se celebra en Vitoria desde el año 2002 con un claro objetivo: situar a Álava como un atractivo destino enogastronómico y servir de escaparate de bodegas y productos alaveses de calidad.
2.- ¿Quién está detrás de esta iniciativa?
Tras esta exposición de productos y actividades se encuentra un excelente equipo de profesionales encuadrados dentro de Gasteiz-On, la asociación que agrupa al comercio, la hostelería y los servicios de Vitoria y a cuya cabeza se encuentra Patricia García, gerente, sin cuyo impulso estoy seguro que no hubira sido posible pasar de la idea a una auténtica realidad ya consolidada.
3.- ¿Qué nos podemos encontrar en Ardoaraba?
Para aquellos amantes de la variedad enogastronómica el despliegue dentro de la zona centro de Vitoria en estos tres días es realmente amplia y variada ya que, no en vano, la participación de bodegas, denominaciones de origen, bares y restaurantes, hacen que la variedad de productos y actividades sea realmente completa con el único fin de acercar el producto de esta tierra a los visitantes que la visiten. Y si además puedes hacerte una foto con Kent Follet, puer miel sobre hojuelas.

Nada menos que 4 grandes carpas situadas en espacios tan emblemáticos como la calle Bastiturri y las plazas de la Provincia, Matxete y los Fueros son los puntos neurálgicos en los que confluyen todos aquellos que se han acercado a esta feria, pero que a su vez genera una sinergia en todos los establecimientos de restauración de la zona en base a un sistema de talonarios con los que el visitante puede canjear un total de 28 puntos por un precio de 12€.

Así, tanto en las carpas como en los bares asociados a esta iniciativa (91 en la actual edición), podemos canjear puntos por vinos jóvenes, crianzas, reservas o de autor, pinchos o participar en presentaciones de vinos o en showcookings organizados en colaboración con Euskadi Gastronomika en la que poder conocer de primera mano y de elaboradores artesanos productos y platos como un caldo de Rubia Alavesa, Delicias de patatas Gorbea, sal de Salinas y aceite de Rioja Alavesa y Carpaccio de potro con virutas de Artzai-Gazta acompañados por un sorprendente espumoso Txakoli Beldui Santi Victoris et Santi Jacobi Brut Nature. Y si a eso le añadimos una cata de quesos de Idiazabal guiada por José Ramón Agiriano, miembro del comité de cata de la DO Idiazabal, el nivel de satisfacción es completo.

Si además te facilitan las copas de vino para poder moverte entre las distintas carpas y que los talonarios tienen descuento en una serie de actividades complementarias la interacción de todos los establecimientos del sector terciario es completa, aunque creo que la posibilidad de apertura de los comercios en el casco medieval haría aún más atractiva la visita al forastero.
Tuve la ocasión de disfrutar con una cocina casera en Xixilu o más informal en Tximiso, pero ambas basada en un buen producto. O sorprenderme con un tapeo de alto nivel en Izartza con una pizarra de vinos por copas que ya quisieran muchos, sin olvidarme de sus propuestas de champagne, realmente excelente.

Además podemos encontar actividaes paralelas en Ardoaraba como la Feria Goxo-Goxo en el que se reúnen en pequeñas casetas comercios gourmet o especializados en productos vascos de alta gama o el Mercado de la Almendra -que se celebra todos los primeros sábados de mes- con una variada oferta artesana de calidad y que estoy seguro que os hará imposible no caer en la tentación de comprar alubias, cecina de buey, quesos o panes.
4.- Aparte…
- Si vas con niños puedes participar en Talleres infantiles de cocina en los que aprenderan a elaborar galletas o pizzas.
- Catas comentadas de vinos reservas
- Visitar la catedral de Santa María a través del proyecto «Abierto por obras«, que se lo recomiendo. Otra forma de ver una catedral desde sus cimientos.

- No dejar de lado la visita al Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo Artium en el que encontrarán obras de Salvador Dalí, Pablo Picasso, Joan Miró, Pablo Gargallo, José Caballero, Antoni ClavéAn, tonio Saura, Antoni Tàpies, Joan Brossa, Manuel Viola, Rafael Canogar, Pablo Palazuelo, Jorge Oteiza, Rafael Ruiz Balerdi, Eduardo Chillida o Andrés Nagel entre otros.
5.- A destacar y a mejorar.
a) Destacar:
Una excelente organización por parte del equipo de Gastei-On al haber desarrollado una buena idea hasta hacer realidad una actividad primordial para la promoción y conocimiento de los productos de Álava en general y de la enogastronomía de Vitoria en particular.
b) A mejorar:
Poco que retocar, pero como crítica constructiva creo que deberían de mejorarse las catas que se celebran en las carpas. Tal vez no sea el mejor lugar para celebrarlas máxime cuando es complicado su acondicionamiento para conseguir una temperatura agradable en su interior -y si fuera estamos a 3º ni les cuento- y en algunas de ellas hay stands en los que se cocina por lo que afecta a la parte olfativa de las catas.
Con todo, si la parte gastro está muy bien desarrollada gracias a los showcookings, creo que la parte centrada en el aceramiento del conocimiento del vino por medio de catas deberían de subir de nivel organizando citas con mayor proyección: verticales, de añadas concretas, de pequeños productores, …
Anoten bien esta fecha en el calendario del 2015 para no perdérse la próxima edición de Ardoaraba, aunque igualmente les recomindo que visiten Vitoria en cualquier época del año y descubrir una preciosa ciudad, caminar por su barrio medieval, disfrutar con su gastronomía y conocer a sus buenas gentes.
¡Agur!
por elbaranda | Catas, Pinot Noir, Vinos |
No, no es que me vaya a dar la vuelta al mundo acompañado de unas cajas de pinot noir, que tampoco estaría nada mal. La cata fue organizada para el Enolobby Charro y en ella disfrutamos con distintas elaboraciones realizadas con esta casta en distintos lugares del mundo.
Así pues recorrimos zonas tan alejadas entre ellas como Nueva Zelanda, Francia, USA, Sudáfrica, Chile o España con una finalidad: descubrir cómo se comporta una uva elaborada en zonas y con climas tan dispares, y comprobar si la casta mantiene algún hilo conductor en todas las elaboraciones o pierde su tipicidad en detrimento de la aportación y la influencia del clima, del terruño o de la crianza.
Lowburn Ferry. Nueva Zelanda

Photo courtesy Carl Thompson
Roger y Jean Gibson han vivido en el Valle de Lowburn durante más de veinte años. Hacía tiempo que habían identificado el potencial de la horticultura de las laderas orientadas al norte de su propiedad, y decidieron entonces plantar vides, concretamente de la uva Pinot Noir, en respuesta a la demanda de vinos de Central Otago.
Central Otago tiene un clima continental con veranos calurosos y largos inviernos fríos, pero con pequeñas zonas en las que se aúna microclima y suelo para generar las condiciones idóneas para el cultivo de la Pinot Noir.
Altitud sobre el nivel del mar: 300 m.
Pluviosidad media: 375-600 mm
La estructura del suelo también difiere considerablemente de otras regiones vitivinícolas del país, con grandes depósitos de mica y otros esquistos metamórficos . Este suelo drena con facilidad, y dado que la mayoría de los viñedos están situados en las pendientes de las laderas, el riego artificial suele se esencial.
1.- Lowburn Ferry PN 2008

Después del prensado del vino, se le deja madurar en barricas de roble francés de las cuales un 25 % son barricas nuevas durante 10 meses, donde termina de completar la fermentación malolactica.
Cata:
De color rubí de capa baja y ligeramente abierto de color. Lágrima fina. Limpio y brillante.
Aromas con notas de fresas, cerezas en licor, tabaco, pétalos de rosa seca, sutiles notas de brett y notas terrosas. Elegante, limpio y complejo.
En boca muestra una buena acidez y ataque. Goloso, sedoso, fresco y con un buen recorrido. Muy agradable y sin aristas.
Marimar Estate. USA.

Situada en las colinas occidentales del Condado de Sonoma, las denominaciones Russian River Valley y Sonoma Coast son unos microclimas perfectos para el cultivo del Chardonnay y el Pinot Noir. El Océano Pacífico, a sólo 16 y 10 km, ejerce su influencia con las brisas frescas y nieblas marinas.
Marimar fue a vivir a California en 1975 y empezó a plantar el Viñedo Don Miguel en 1986. Actualmente hay 15 hectáreas plantadas con Chardonnay y otras 15 con Pinot Noir. Los vinos se elaboran únicamente con las uvas del pago. El viñedo, que lleva el nombre del que fue patriarca de la familia, es único en California porque la viticultura es totalmente europea. El marco de plantación es de 5.000 cepas por hectárea (más de cuatro veces la densidad tradicional de California), las cepas están conducidas en un empalizado vertical con el cordón o brazo principal muy cerca del suelo.
2.- Marimar Estate. La Masía 2009

Se elaboran 6 barricas. Las uvas se vinificaron en pequeñas tinas de acero inoxidable. El vino envejeció en barricas de roble francés de primera calidad del bosque de Bertranges: 60% nuevas, de los toneleros Rousseau, Remond y François Frères. Después de 11 meses en barrica se embotelló, sin filtrar ni clarificar.
Cata:
Rubí con menisco ligeramente atejado. Lágrima fina y densa.
Notas iniciales de reducción, necesitando aireación para dar paso a aromas a cereza y frambuesas, violetas, notas especiadas, regaliz y guindas en licor. Más floral que frutal.
En boca muestra un buen ataque y acidez. Sedoso y equilibrado. Apuntes de chocolate con un deje de amargor final. Recuerdos de frutas en licor en retronasal. Elegante y adictivo final.
Domaine Debray. Francia.

Después de representar a los vinos de Borgoña durante veinte años en el mercado francés, Yvonnick Debray adquirió un viñedo en la Côte de Beaune , situándose la bodega en Beaune.
3.- Domaine Debray Nuits Saint George 2011

Rendimiento medio 38 hl/ha Uvas cosechadas a mano y uva. Se vinifican con control de la temperatura de fermentación en cuba abierta y son envejecido en barricas de roble francés durante 12 a 14 meses.
Cata:
Rubí de capa baja. Limpio y brillante. De momento el más borgoñón.
Nariz fresca con notas de fresa, rosa seca, cassis. Elegante, limpio y sin defectos.
Sedoso en boca y con un buen ataque. Fresco, largo y agradable. De buen recorrido.
Bouchard Finalyson Winery. Valle Hemel-en-Aarde, Hermanus. Sudáfrica.

Bouchard Finalyson
Cerca del punto más meridional de África, se encuentra un valle llamado Hemel-en-Aarde (En holandés significa ‘Cielo y Tierra’), enclavado entre el Galpin Peak (810 msnm) y la Tower of Babel (1.200 msnm) y orientado hacia el frío Océano Atlántico, es una zona sin heladas, con clima mediterráneo y con los más perfectos suelos de esquisto arcilloso, ideales para los viñedos…
En este valle, la bodega- boutique Bouchard Finlayson está dedicada a la elaboración del Pinot noir, Chardonnay y Sauvignon blanc de calidad excepcional.
La propiedad, de 160 hectáreas de superficie (395 acres) fue fundada en 1989 y se encuentra en la zona de denominación de origen de Walker Bay, a una hora y media de Ciudad del Cabo. Tan solo 19 hectáreas están plantadas con viñas (47 acres); el resto es zona montañosa y reserva botánica de la espectacular flora de la región del Cabo Occidental, los ‘fynbos’.
4.- Galpin Peak PN 2011.

Fermentación en depósitos de acero inoxidable con remontados diarios y traspasado a barricas de roble para su fermentación maloláctica. Finalmente envejecido en barricas nuevas y usadas durante 10 meses. Esta añada 2011 hace destacar aún más la Pinot Noir de una manera inmejorable.
Cata:
Bonito color rubí de capa media. Limpio y brillante. Atractivo.
Nariz con notas de fruta roja en licor, cassis, frambuesas, notas de pedernal y sutil tapenade.
Boca con buena acidez. Equilibrado y con un toque final de regaliz. Largo, elgante y adictivo.
Cortijo Los Aguilares. España.

Tres viñedos con suelo arcillo-calcáreos componen la bodega Cortijo de los Aguilares, una plantación de 19 Ha. en las que se cultivan las variedades de uva PN, Tempranillo, Merlot, Syrah, CS y Petit Verdot. Cultivadas a más de 900m de altitud en la falda de la Sierra de Las Nieves, Málaga.
5.- Cortijo Los Aguilares 2011.

3 Ha. destinadas a la producción de la variedad de PN. La vendima se realiza en dos fechas diferentes para conseguir una madurez equilibrada. Maceración en frío y fermentación a temperatura controlada. Parte de la maloláctica se lleva a cabo en barricas francesas de 300 y 500 l. Crianza de 8 meses en roble francés.
Cata:
Color picota de capa media-alta. Lágrima fina y densa. Limpio y brillante. De momento el de más intensidad cromática de todos.
Nariz cerrada en inicio que necesita tiempo para empezar a desplegar aromas a fresas, regaliz, toffe, ciruela pasa, orejones, regaliz y notas terrosas.
En boca muestra una correcta acidez aunque sea el que despliega más sensaciones cálidas. En retronasal predominio de las notas licorosas, balsámicas y de fruta negra se repiten. Largo, aunque creo que le falta evolución en botella para disfrutar plenamente de este vino.
Viña Ventisquero. Chile.

Tara debe su nombre al mítico Salar de Tara, un templo natural cuidado por los imponentes “Monjes de Pacana”, un lugar sagradamente bendito por el baño diario del cielo sobre el desierto. Un espacio que evoca silencio y admiración.
Tara nace en medio de un paisaje seco, el más seco del mundo, con precipitaciones que apenas alcanzan los 20 mm al año, pero que recibe la influencia costera del Océano Pacífico, y que por las mañanas cubre la Camanchaca. Un manto de niebla que da respiro a las soleadas tierras del norte del país. Una geografía única a la que se suma la ausencia de la cordillera de la Costa, lo que permite que durante las tardes entre el viento transformando el clima de uno desértico a uno más cercano al tipo mediterráneo fresco. Una combinación de factores en los cuales sólo podía nacer un vino tan distinto y extremo como Tara.
Un paisaje, que al igual que Tara, evoca el silencio y la inmensidad del desierto de Atacama. De ahí la gráfica de su etiqueta, líneas simples, horizontales, botellas numeradas que dan cuenta de la pequeña producción de cada una de estas variedades, y una cápsula azul celeste que apela al cielo más azul del mundo.
6.- Tara 2012

Producción Limitada 600 botellas.
Plantadas en pie franco, esta uva fue cosechada a finales de Marzo, en la mañana, en pequeñas cajas de 12 kilos, los cuales son llevados a un camión refrigerado hasta la bodega. Este vino fue fermentado en pequeños estanques abiertos de 300 kilos, con levaduras nativas y sin ninguna adición extra de aditivos. Se le hizo 2 a 3 pigeage diarios, con temperatura natural de fermentación de 15°C hasta 25°C, al final de la fermentación se hizo una pequeña adición de SO2, por solo una vez, para posteriormente realizar crianza de 14 meses en barricas francesas de la borgoña 228 litros, de quinto uso. Sin clarificación ni filtración.
Cata:
Precioso color rubí de capa baja. Limpio y brillante.
Nariz con notas poco francas que fueron desapareciendo en aireación dejando paso a notas de fresa, pétalos de rosa, grosellas, apuntes minerales y carne cruda.
En boca tiene buena acidez y muestra cierta tanicidad. Es largo y evoluciona muy bien a lo largo de la cata. Retro en la que las notas complejas de nariz se repiten. Un vino para disfrutar.
Conclusiones:

Desde el inicio de la cata algunos miembros del grupo partieron de una concepción, a mi modo de ver errónea, como es comparar los vinos de PN del mundo mundial con los elaborados en la Borgoña.
La filosofía de la cata no era ésta sino, como dije al principio, observar y comprobar si la tipicidad de una casta puede quedar reflejada en elaboraciones realizadas en distintas partes del mundo con las diferencias que conlleva de climatología y terruño.
Después de la cata se observan claras diferencias entre ellos, como no puede ser de otra forma, puesto que estamos ante vinos elaborados en la Serranía de Málaga, en el desierto de Atacama o en Russian River Valle, pero con elementos comunes en mayor o menor medida sobre todo en cuanto a intensidad cromática -casi todos de intensidad media baja aunque luminosos, salvo Los Aguilares-; aromática -notas de frutas rojas, pétalos de rosa, grosellas- y gustativa -frescura, buena acidez y recorrido-.
Sobre decantarse por cuál o cuáles fueron los mejores vinos, yo diría que para mí los más disfrutables por su complejidad e intensidad a lo largo de la cata fueron Lowburn Ferry, Galpin Peak y Marimar Estate La Masía.
Domain Debray mostró buenas echuras, pero no aguantó toda la cata y al final había teriminado su recorrido.
Cortijo Los Aguilares quizá fuera el que más pérdida de tipicidad sobre la pinot tenía e incluso algunos de los catadores encontraron más semejanzas con una elaboración del SE español en base a su intensidad de color y calidez en boca. Y por último Tara arrastró unas notas poco francas que le penalizaron aún cuando al final habían disminuido en intensidad, pero un vino de esas características y precio creo que no se lo pueden permitir.
Interesantísima cata en la que quedó comprobado como la tipicidad de una casta puede mantenerse a pesar de la clara influencia marcada por el clima y el terruño.
por elbaranda | Cavas y espumosos, Eventos, Reflexión, Vinos, Vinos de hielo |
Que se impartan clases o se investigue sobre antocianos -les remito a mi post sobre el homenaje al prof. Julián Rivas-, flavonoides, levaduras, resistencia a plagas en la vid o la influencia de los distintos tipos de madera en la crianza de un vino no es extraño en el ámbito universitario, pero cuando hablamos de que se ha impartido un curso durante varias semanas titulado «El vino y la cata«, la cosa cambia y podemos decir que el tema es más bien extraordinario.

Detrás encontramos a un equipo amante del vino y que pretende acercar su conocimiento y, por lo tanto, su disfrute a miembros de la comunidad universitaria: el profesor Félix Torres como coordinador del curso y los chicos de Bakcheia (Alberto Nieto y Javier Bobo, exalumnos) como organizadores de toda la infraestructura, que no es simple, si estamos hablando de acercar no sólo vinos nacionales con 11 muestras, sino también internacionales, presentando de estas últimas 17 elaboraciones de todo el mundo «mundial» con vinos tan heterogéneos que van desde espumosos de moscatel brasileños a pinto gris checos, catarrato sicilianos, cabernet franc alemanes, tannat uruguayos, malbec argentinos, syrah chilenos, merlot mejicanos, cabernet sauvignon peruanos, cabernet franc búlgaros, merlot y malbec franceses, sangioveses italianos, grasa de Rumanía o rizling-vlassky eslovacos, sin olvidar verdejos, tinta de toro o prieto picudo españolas.
Si a la variedad de castas le unimos la variedad de elaboraciones que van desde el mencionado espumoso brasileño a vinos tranquilos de varios países, pasando por vinos dulces o vinos de hielo, el nivel no podía ser más alto y las ansias de conocimiento de los particpantes satisfecha.

De la mano de los enólogos Rosa Zarza, Carlos Gallego y Aberto Nieto se desgranaron para los alumnos inscritos los entresijos del mundo del vino, desde el terruño hasta la elaboración y, finalmente, su disfrute en dos megacatas de vinos nacionales e internacionales.
No cabe duda de que una de las causas de que en este país el consumo del vino vaya en caída libre se fundamenta en la falta del conocimiento de todo aquello que se encuentra en torno a tan gratificante bebida y si la Universidad de Salamanca contribuye a paliar tal carencia a través de estos cursos, pues miel sobre hojuelas.
Espero y confío en el éxito de futuras convocatorias -no en balde esta es la segunda- y que le número de alumnos aumente, así como la realización de cursos más específicos para aquellos que ya hubieran realizado este primer acercamiento.
Siempre me llamó la atención el que en Castilla y León la única Escuela Universitaria de Enología estuviera en Palencia y no en Toro, Ponferrada, Rueda o Aranda de Duero, pero confío en que todo se andará habida cuenta del potencial que existe a nivel vinícola en esta comunidad.
Si alguno de los lectores conocen otras iniciativas a nivel universitario que vayan dirigidas en este sentido les animo a que las comparta en este foro de «enochalados».
Entonemos en todo caso el «Gaudeamos igitur».
¡Salud y buen vino!
por elbaranda | bruñal, juan garcía, Las Arribes, rufete, tempranillo, Vinos |
Hablar de Charlotte Allen es hablar de un mujer luchadora, fuerte, dura ante la adversidad y que ha conseguido hacer su sueño realidad en una zona enclavada en el confín suroccidental de la comarca zamorana de Sayago, como es Fermoselle.

Realmente hay que tener valor, y las cosas muy claras, para dejarlo todo y, sin apenas hablar español, llegar a una zona en el que aquellos que no hacen las cosas como «se han hecho siempre» son observados con rareza, máxime cuando se ha de aprender a trabajar con mula la tierra y además se le habla al animal en francés, y si a eso añadimos que realiza una agricultura ecológica y biodinámica, pero sólo en las parcelas más problemáticas, y sigue el calendario lunar en las fases de elaboración en bodega, pues la extrañeza y el recelo entre los lugareños fue máxima en un principio.

Si leemos la intensa biografía en su página web www.almaroja.com -algo que le recomiendo que hagan ya-, descubrimos parte del carácter de Charlotte y de su constante búsqueda de ese Shangri-La que muchos buscamos y pocos encuentran. Estoy seguro de que ella lo econtró entre viñas de juan garcía, rufete, bruñal, tinta Madrid, tempranillo, bastardillo chico, bastardillo serrano, tinta jeromo, gajo arroba, verdejo colorado, verdejo blanco (godello), puesta en cruz, moscatel de grano menudo y malvasía, arropada en un entorno hostil, pero bellísimo dentro del Parque Natural de las Arribes del Duero en pleno núcleo paleozoico en el que los suelos predominantes están formados por granito, pizarra y gneis, y con una climatología dividida:
1.- En las zonas de depresión tenemos un microblima mediterráneo con temperaturas suaves
2.- En las zonas de penillanura se observa un microclima continental con inviernos más fríos y acusados.

Tuvimos el placer de contar con la presencia de Charlotte en una de las reuniones del Enolobby Charro con el fín de conocer de forma directa su filosofía de trabajo y, por supuesto, los resultados: sus vinos.
Como decía hace unos días un buen conocedor de los vinos de la zona, Carlos Capilla, director técnido de la DO Arribes, los vinos de Charlotte no admiten término medio: o te gustan o no, y yo he de confesar en este aspecto que soy de los primeros. Hace años que conozco sus vinos y, creo recordar, que he probado desde su primer tinto hasta su primer blanco. Son vinos con alma en los que se refleja la pasión por el que los elabora desde el cuidado de la viña hasta su embotellado.

Para mí Charlotte está dentro del grupo de elaboradores con personalidad entre los que se encuentran Rafa Bernabé, Alfredo Maestro, Germán R. Blanco, Nacho León, Norrel Robertson, Alberto Martín, Fabio Bartolomei, Pilar Higero, Alberto Nanclares,… y demás gente que vuelcan toda su intensidad en elaborar un producto propio y que no deja indiferente quien lo prueba.

Pero tal vez sea mejor escuchar a Charlotte en la entrevista que le realizaron para la TVE1 «Destino España».
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=d6Twd65pDU0&w=640&h=360]
Los vinos.

1.- Pirita blanco 2012
Malvasía, Puesta en Cruz, Verdejo Blanco, Moscatel a grano menudo. 13,2%. 11 meses en botella antes de salir al mercado.
Cata:
De color pajizo con menisco alimonado. En nariz muestra una gran complejidad con un abanico de aromas que van desde notas de flores y frutas blancas, hortigas, minerales, sutiles lías, camomila o toffe. En boca tiene buena acidez y ataque. Retro en el que aparecen notas minerales y florales, apuntes de regaliz y sutiles notas de fruta roja. Es un vino fresco, envolvente y goloso con un punto de calidez que no molesta.
2.- Pirita blanco 2011
Verdejo blanco (godello),puesta en cruz, moscatel de grano menudo y malvasía. 14%. 8 meses en botella antes de salir al mercado.
Cata:
Amarillo pajizo, menisco alimonado. Limpio y brillante. Nariz en el que las notas de flores blancas, minerales, sutiles anisados, fruta blanca (pera y manzana) junto con aportes de regaliz de palo, marcan el aporte olfativo. En boca mantiene una buena acidez y frescura. «Pelín» cálido y un amargor final que no molesta.
3.- Pirita blanco 2010
Verdejo blanco (godello),puesta en cruz, moscatel de grano menudo y malvasía. 14%. 6 meses en botella antes de salir al mercado.
Cata:
Amarillo pajizo con un menisco más dorado. Limpio y brillante. Nariz con punta anisada, cítricos, minerales, fruta amarilla y panadería con recuerdos a las autólisis del espumoso. En boca tiene buena acidez y untuosidad con una retro en el que las notas florales y afrutadas marcan su recorrido.

4.- Pirita tinto 2007
70% Juan Garcia y 30% otras. 13,5%. Crianza en barrica entre 9 y 15 meses.
Cata:
De color picota de capa media. Bonito. Nariz en la que las notas de fruta negra, vainillas, minerales y sutiles cacaos marcan. En boca tiene buena acidez con unos taninos aún presente y una cierta rusticidad que lo hacen «pelín» duro, aunque se muestra largo y con una retro en la que las notas minerales predominan.
5.- Pirita tinto 2008
60% Juan García y 40% rufete, bruñal y otras. 14,5%. Crianza en barrica entre 13 y 20 meses.
Cata:
Mantiene la misma intensidad cromática que su hermano mayor. En nariz notas de fruta roja y negra (ciruela), sutiles aportes de higuera y flores azules. En boca muestra buena acidez. Es sedoso, elegante, redondo y cuenta con una retro en el que la fruta predomina.
6.- Pirita tinto 2009
Juan García, Rufete, Bruñal, Madrid Tinta, Tempranillo, Bastardillo Chico, Bastardillo Serrano, Tinta Jeromo, Gajo Arroba, Verdejo Colorado. 14,5%. Crianza en barrica entre 9 y 15 meses.
Cata:
Picota de capa media y menisco carmesí. Lágrima fina y densa. Brillante. Nariz marcada por la fruta negra compotada, regaliz, balsámicos, tostados y cacao, violetas, notas ahumadas y sutiles anisados. En boca se muestra aún tánico y ligeramente astringente. Aportes de tostados, fruta negra y balsámicos en retro. Nota de calidez en boca aunque es un vino con «músculo».

7.- Charlotte Allen 2009
Juan García y otras. Crianza en barrica de roble francés de 18 meses (Juan García) y 22 meses (otras variedades.
Cata:
Bonito vestido de color picota de capa media-alta. En nariz se muestra elegante, limpio, con notas de fruta negra y mentolados, apuntes balsámicos, vainillas y flores azules. En boca muestra buena acidez, sedoso, con un tanino potente, pero goloso. Retro en el que las notas de fruta y mentolados junto con el aporte mineral marcan el carácter de vino de terruño. Muy elegante.
Como siempre acompañamos los vinos con platos que elaboran las buenas gentes de nuestra «sede» el Gastrobar Lilicook, y de los que dejo muestra gráfica para compartir nuestro «sufrimiento» con todos vosotros.



¡Salud y buen vino!
por elbaranda | garnacha, Regiones, rufete, tempranillo, verdejo, Vinos |
No hay nada más gratificante que el poder ver hechos realidad los sueños que uno mantiene a lo largo de su vida, y este es el caso de un buen amigo, Jesús Herrero.
No es flor de un día, sino del trabajo de unos años cuando descubrió junto con su mujer un precioso pueblo de la Sierra de Francia, San Martín del Castañar, y decidió que si había un lugar en dónde algún día elaborar vino con castas autóctonas y foráneas, sería en este precioso enclave.

Según escribo estas líneas se estará haciendo realidad la bodega dentro de la DO Sierra de Salamanca en San Martín, pero Jesús quería ver el potencial y la posibilidad de hacer un vino digno, serio, marcado por el terruño, por las cicatrices que se entreven en las cepas de más de 90 años de rufete y tempranillo, por las bondades de una syrah bien acomodada en este entorno y por unas vides de verdeja blanca y moscatel que, si todo se hace bien -y eso parece- dará que hablar.


Basando su trabajo en un cultivo ecológico y tratando de recuperar el viñedo con más de 80 años y de baja producción, cuenta en la actualidad con viñas de aragonés (tempranillo) de más de 15 años asentadas sobre suelos pizarrosos y a una altitud de 640 m/snm, junto con viñas de garnacha, calabrés y rufete con suelos de arenisca y una edad de 95 años y un «monumento» de viña conocida como «Viña del Secretario» a unos 900 m/snm plantada de rufete en bancales y sobre suelo arenisco que es digna de asombro y de visita obligada.

Por eso ha empezado a elaborar en una microbodega en Carbajosa de la Sagrada que haría las delicias de aquellos para los que hacer vino sería un verdadero placer (en mi caso, espero hacerlo en mi otra reencarnación que en esta no me veo yo con facultades y conocimento para ello) contando con maquinaria a «escala», pero cuidada al mínimo detalle en cuanto a tecnología se refiere.


Los vinos.
1.- Verdeja blanca y palomino.
Aún no tiene nombre, pero quizás sea lo último. Servido de deposito aún sin desfangar y sin filtrar, el vino se muestra amarillo, turbio, como no podía ser de otra forma, pero lo interesante empieza en la nariz en el que las notas de fruta blanca -manzana y pera- se combinan con notas de madroño y lías. El protagonismo de la boca está en su acidez, aunque muestra una buena estructura, untuoso y con muy buenas hechuras, sin olvidar, claro está, que le falta «hacerse mayor».
2.- Probamos después su único vino envasado, Verso 2009, elaborado con rufete, tempranillo aragonés y garnacha. Total 250 botellas.
De precioso color picota con menisco vivo, cardenalicio, limpio y brillante. Con una nariz muy frutal, sobre todo roja, frambuesas, notas de regaliz rojo, tal vez con demasiada «extracción» para mi gusto, pero que se muestra diferente y que algunos calificaron como «femenino» por sus características olfativas. En boca resulta fácil de beber, con buena acidez, sin complicaciones, fresco y con un paso de boca de trago largo, que incita a seguir disfrutando.

3.- De depósito tuvimos la ocasión de probar un syrah de la única viña que existe de esta variedad injertada por Jesús, que aún no había ralizado la maloláctica, pero que presenta muy buenas maneras, aunque le falta tiempo para definir todo su potencial.
4.- Por último disfrutamos con una muestra de su tempranillo-syrah directamente de barrica, aún no embotellado, que estoy seguro dará que hablar. Con una capa media-alta y menisco cardenalicio, lágrima fina y ligeramente tintada, notas en nariz de fruta negra y roja, aportes balsámicos (regaliz) y notas minerales; boca con buen ataque y cuerpo envolvente, buena acidez, taninos aún por domar, pelín astringente, pero con un conjunto serio, con potencial y en el que la syrah muestra una buena aclimatación a la Sierra de Francia.

Como colofón, no hay que descubrir a estas alturas que Jesús Herrero es todo un emprendor amante de su tierra,y está en proyecto la construcción en San Martín del Castañar de un Centro Enológico en el que se realizaran catas, guardería de vinos y todo aquello que acerque al visitante las maravillas que ofrece la Sierra de Francia, que son muchas y variadas, y que invito desde aquí a que descubráis.
¡Salud y buen vino!
Comentarios del personal