por elbaranda | Cigales, garnacha, rosados, tempranillo, verdejo, Vinos |
Si partimos de la base de que en este país el consumo de vino se centra en el tinto, que en segundo lugar y de forma estacional se encontraría el blanco (pensemos que el blanco va más con el verano) y que el vino rosado por norma general es, aparte del «patito feo» del mercado, el menos valorado estarán conmigo en que la propuesta de Bodega Hiriart de mantener en el mercado 3 tipos de rosados distintos tiene valor, mucho valor.

Pero vayamos por partes y vayamos desgranando dónde está, quienes son, qué uvas y viñas trabajan, de qué edad y qué vinos elaboran en Hiriart, porque he de reconocer que el nombre de la bodega no es muy castellano que digamos.
La bodega construida en 1750 en Cigales (Valladollid) pertenece a la familia Hiriart cuyos antepasados fueron comerciantes de lana emparentados con familias con tradición vinícola de la zona de Burdeos que aportaron los conocimientos de viticultura y enología necesarios para el cultivo de la vid y la elaboración del vino.
Cuenta en la actualidad con 42 ha. de viñedo de entre 25 y 85 años de edad y situado entre los 710 y 790 m. sobre el nivel del mar. Las variedades son la tinta del país, la garnacha y la verdejo, terna que se utiliza para la elaboración de los rosados de viñas plantadas antes de 1960, mientras que para la elaboración de los tintos se nutren de viñas plantadas entre 1941 y 1980.
Lamentablemente no he podido catar todos sus vinos puesto que el Rosado fermentado en barrica no llegó a mis manos ya que al parecer estaba agotado, pero si lo consigo añadiré la información al post.
Bueno y una vez hechas las presentaciones podemos pasar a «conocerlos» mejor.
1.- Hiriart Roble 2011.
100% tinta del país. 14,2%
Crianza en roble francés, americano y centroeuropeo durante 4 meses.

Cata:
Bonito color picota de capa media con menisco carmesí. Lágrima fina y densa. Limpio y brillante.
Aromas de fruta roja con ligeros verdores que no molestan. Apuntes de mentolados y ligeros tostados. Notas de chocolate, caco, sutiles minerales y regaliz.

Boca con buena acidez y ataque. Tanino goloso y envolvente. Ligeramente astringente pero con buena estructura. De buen recorrido e intensidad y una retronasal marcada por las notas frutales. Buen equilibrio entre acidez y alcohol.
2.- Hiriart Crianza 2009.
100% tempranillo. 13,5%
Crianza durante 14 meses en barricas de roble francés, americano y centroeuropeo nuevas.

Cata:
De color picota de capa media-baja con menisco carmesí. Limpio y brillante. Lágrima fina y densa.
Aromas de fruta roja con notas de crianza. Apuntes de regaliz, ligeros verdores, tostados, vainilla y canela. Notas de laurel, sutiles ahumados y balsámicos. Aromas de nuez moscada y monte bajo (tomillo).

En boca muestra una correcta acidez. Sedoso, no agresivo y con una madera bien integrada dejando un ligero amargor final. Retronasal marcada por las notas de fruta y de crianza acompañadas de un ligero verdor. De mediana intensidad y recorrido.
3.- Hiriart rosado Élite 2012
Tinta del país, garnacha y verdejo. 13,5%. Uvas provenientes de las viñas más viejas.
Elaborado con mosto lágrima y maceración pre-fermentativa.

Cata:
Intenso color frambuesa con ribete azulado. Limpio y brillante. Muy atractivo.
En nariz despliega aromas de fruta roja, regaliz, apuntes herbáceos y ligeros cítricos y notas de heno. Complejo.

En boca tiene buena acidez, es goloso y untuosos. Retronasal marcada por las notas de fruta roja y los apuntes cítricos que lo hacen fresco. Ligero amargor final elegante que incita a seguir disfrutando con el vino. De buen recorrido e intensidad.
4.- Hiriart rosado lágrima 2012
Tinta del país, garnacha y verdejo. 13,5%
Elaborado con mosto lágrima y maceración pre-fermentativa.

Cata:
Bonito e intenso color frambuesa con menisco azulado. Limpio y brillante.
En nariz despliegue de aromas de fruta roja y ese punto herbáceo que le da frescor.

Boca fresca. Buena acidez y una retro marcada por las frutas rojas. Más ligero que el Élite, pero disfrutable.
Conclusiones:
Tanto los vinos como los rosados son vinos muy difrutables y en una gama de precios realmente interesante. Si he de decantarme por alguno de ellos en tintos, Hiriart roble se mostró más intenso en nariz y con más recorrido en boca que Hiriart crianza aunque este útlimo, como no podía ser menos, se muestra más elgante, y en rosados su Élite se muestra sencillo y destinado al pleno disfrute, sin defectos y muy agradable. Para hacer amigos, vaya.
Leyendo una de las últimas aportaciones de Víctor de la Serna en www.elmundovino.com pienso en que este tipo de vinos son aquellos que entran en una gama de precios que pueden favorecer el acercamiento de los jóvenes al mundo del vino y por ello tomo prestadas sus palabras para cerrar este post:
«Cuando hay que reconstruir desde cero, o casi, se hace con sencillez y de forma práctica: «Esta es una copa de vino fresquito y del año, con sabor a fruta. Pruébala con un poco de queso o de este embutido, y verás lo bueno que está». Eso es lo que se debería estar diciendo a los jóvenes universitarios y no se hace. Si se hiciese, luego llegarían los pasos siguientes a medida que cada uno se familiarizase con el vino y empezase a tener sus preferencias. Crece la curiosidad y crece el conocimiento cuando se hacen las cosas bien. Por los cimientos, no por el tejado.«
Salud y buen vino.
por elbaranda | Albariño, Rías Baixas, Rioja, tempranillo, Vinos |
Después de conocer la existencia de su vino a través de Víctor de la Serna en una de las catas realizadas en www.elmundovino.com y más tras probarlo durante varios años, tenía en mente el poder realizar una vertical del vino “top” de Gerardo Méndez y como una “hormiga” guardaba varias botellas de las distintas añadas que iba adquiriendo para la carta de vinos del restaurante familiar ya que tenía la intuición de que este vino, Do Ferreiro Cepas Vellas, iba a evolucionar muy bien a lo largo del tiempo.

Había hablado varias veces con Gerardo sobre ello, pero había que buscar la ocasión y cuadrar agendas. Este año hablando con Encarna, su hija, volví a comentar mi interés de probar como habría evoucionado este vino de la D.O. Rias Baixas, 100% alvariño, desde la añada 2004 que era la que yo tenía más antigua y rellenar aquellas que faltaban.
Dicho y hecho. La cata estaba cerrada. Añadas del 2004, 2006, 2007, 2009 y 2011.
Íbamos a poder catar cinco añadas del vino elaborado por el “hijo del herrero” en el valle del Salnés. Vino nacido de cepas centenarias de variedad albariño sobre suelos graníticos, mimadas por tres generaciones al pie de A Armenteira, mirando a lo lejos al mar de Arousa y recibiendo el aporte salino de la niebla marina.

El vino se elabora tras la utilización de pie de cuba para fermentar durante 18 a 20 días. Después se produce un primer descube y se deja con las lías finas en suspensión durante 18 a 20 días para conseguir más volumen en el vino. Luego se deja durante 14 meses en cubas. No hace la maloláctica.
Pero Gerardo tenía guardada una sorpresa que me comunicó poco antes de venir. Se acercaría acompañado de otro crack en el mundo del vino y, como él, gran persona: Florentino Monje Amestoy, teniendo la oportunidad de probar tres de sus vinos.

La verdad es que no me lo podía creer. ¡Se iban a acercar a Salamanca para acompañar a un grupo de enochalados perdidos en el “salvaje oeste” dos de los mejores bodegueros de este país!, y comprendo vuestra ansia, así que paso a comentaros los vinos con los que disfrutamos en una jornada inolvidable tanto por su carácter vinícola como por la parte humana de dos excelentes personas.
1.- Do Ferreiro CV 2011

Precioso color amarillo alimonado. Limpio, brillante y untuoso en agitación.
En nariz notas minerales y apuntes de fruta blanca (manzana Golden) y amarilla de hueso, membrillo, apuntes herbáceos aportados por la piel de la uva y un punto de toques anisados. Limpio y elegante.
En boca mantiene una excelente acidez con toques salinos. Largo, envolvente, untuoso y con una retro marcada por las notas de fruta y mineral.
2.- Do Ferreiro CV 2009

Amarillo pajizo con toques de limón. Lágrima fina y densa.
Nariz con aromas salinos, fruta amarilla, melocotón y ciruela madura.
En boca mantiene una excelente acidez, volumen. Es largo y redondo, con una retro predominada por las notas salinas y la fruta. Adictivo.
3.- Do Ferreiro CV 2007

De tonalidad amarilla más acentuada –el paso inexorable del tiempo-. Lágrima fina y densa.
Notas de fruta amarilla compotada, apuntes tostados, miel, cera y pedernal. Complejo.
En boca muestra una boca salina. Es goloso y a la vez fresco, dotado de excelente acidez. Muestra buen volumen y recorrido. Muy disfrutable.
4.- Do Ferreiro CV 2006

Amarillo con más intensidad y menisco dorado.
En nariz aportes balsámicos, eucalipto, humo –fue el año de los incendios en Galicia entre los meses de agosto y septiembre-, ceniza seca.
En boca se muestra redondo, salino, en el que vuelven a notar las notas ahumadas. Buena acidez, equilibrado, largo. Hace salivar. Excelente.
5.- Do Ferreiro CV 2004

De color amarillo dorado intenso. Limpio.
Notas de frutos secos tostados (almendra), panadería, chocolate, fruta amarilla, pólvora. Complejo. Vivo.
En boca mantiene una excelente acidez y notas de frutos secos. Es largo, untuoso y con un ligero amargor final que lo hace realmente adictivo.

6.- Luberri Biga 2010.
100% tempranillo. Criado en barricas de roble americano y francés durantes 12 meses. 13,5%
Picota de capa media y menisco carmesí. Bonito. Vivo y alegre.
En nariz aromas a frutos negros y rojos, tinta china, tostados, balsámicos, notas lácteas, mentolados y ligeras notas de incienso. Limpio. Muy agradable.
En boca tiene buena acidez, es goloso, con buena estructura y un tanino sedoso que lo hace muy disfrutable y de “trago largo”. Para empezar y acabar la botella disfrutando.
7.- Luberri Monje Amestoy Reserva 2007
Tempranillo con una pequeña aportación de caíño tinto. 16 meses en barrica de roble francés y americano. 14%
Bonito color picota de capa media. Limpio.
En nariz notas de futa negra, ahumados, lácteos y carne cruda. Serio.
En boca tiene una acidez equilibrada, se muestra sedoso y con buena tanicidad que lo hace fresco. Retro marcada por el aporte frutal, las notas lácteas y un aporte de ligero amargor con recuerdos a chocolate negro. Complejo.

8.- Luberri Cepas Viejas 2008
Tempranillo. 18 meses en barrica de roble francés. 14,5%
El top de la bodega. De viñas de entre 60 y 90 años de las parcelas más elevadas y con escaso rendimiento. A penas se elaboran unas 2.000 botellas.
Bonito color picota de capa media alta. Limpio y brillante.
En nariz notas de chocolate, fruta negra, ahumados y mentolados.
En boca muestra una buena acidez. Es goloso y envolvente. Tiene buena estructura, con vida por delante. Largo. Serio. Muy disfrutable.
Conclusiones:
Al final de la cata me llamó la atención de que gran parte de los miembros del grupo desconocían la existencia de los vinos de Gerardo lo que me llevó a reflexionar sobre lo poco valorados que en este país tenemos a los vinos blancos, o mejor dicho, sobre los vinos blancos en una gama de precio media, aunque también hay que aclarar qué es una gama de precio «medio» ya que uno, al menos yo, establezco la relación calidad precio entre lo que invierto y la satisfacción que recibo.
Sorprendente la evolución de los blancos yendo a mejor en el tiempo. Excelentes. Ahora tal vez habría que empezar a romper con la máxima de que el vino blanco ha de beberse en el año, salvo aquellos que tienen pase por madera y nada más lejos de la realidad como a la vista está.
Los vinos de Florentino son la extensión de su personalidad y de su concepción de lo que para él es un buen vino: el que se disfruta bebiendo. No puedo estar más de acuerdo con él y siempre me viene a la memoria la frase de D. Isaac Muga que respondía cuando se le pregutaba por el gusto de sus vinos indicanco que para él el vino es para disfrutarlo y ha de ser de «tiro largo», que no canse, que se disfrute.
Para un amante del vino, sencillo aficionado como el que escribe, el tener a dos excelentes profesionales y mejores personas como Gerardo y Florentino no deja de ser un placer que quedará en la memoria al igual que los matices y sensaciones de sus vinos.
¡Salud y buen vino!
por elbaranda | fermentado en barrica, graciano, Maceraciones, Rioja, tempranillo, Vinos |
La verdad es que hay catas a las que tienes ganas por algo en especial y ésta era una de ellas ya que tenía pendiente el saludar en persona a Abel y Maite después de que recibieran una llamada de teléfono desde Salamanca -de esto hará al menos 9 años- para pedirles unas cajas de su Abel Mendoza Selección Personal 2000, algo que les debió de resultar tan extraño que se acercaron para conocer al enochalado que en aquellos tiempos había apostado por sus vinos en un lugar tan recóndito, vinicolamente hablando.
Lamentablemente me fue imposible saludarlos cuando visitaron el restaurante familiar y no podía dejar pasar esta ocasión en su visita a Salamanca gracias a su nuevo distribuidor Julio González y disfrutar de su compañía y de sus vinos en La Vinoteca. Añadir que aún conservo algunas botellas de ese SP 2000 y añado sus comentarios de cata a este post.

Hombre hecho a sí mismo y teniendo la responsabilidad de dirigir la bodega familiar desde temprana edad no cabe duda de que ha sabido plasmar en sus vinos un carácter personal huyendo de modas e influencias externas marcadas por el mercado o las críticas que hubieran tenido como consecuencia la pérdida de su propia personalidad cayendo en lo que hoy algunos llaman la «homogeneidad» en el mundo del vino, algo que agradecemos los aficionados.
Su máxima es que el terruño «hable», que se expresen las castas y que sus vinos se alejen de todo contacto «extraño» no aportado por la tierra, la vid y el clima. Son vinos, en mi opinión, que necesitan tiempo para expresarse y su tiempo para disfrutarse. Y para muestra, dejemos hablar a sus vinos.
Los vinos.
1.- Tempranillo Blanco 2011.


Elaborado con la variedad tempranillo blanco y con una crianza de 5 meses en barrica nueva de roble francés. 13% vol.
Cata:
Amarillo con menisco alimonado, reflejos metálicos. Lágrima fina y lenta. Limpio y brillante. En nariz aportes de tostados y vainillas con un punto de hueso de fruta amarilla, notas minerales (tiza), florales. En boca presenta una buena acidez, se muestra goloso, untuoso con una punta ligeramente anisada, y ligeras sensaciones de mantequilla, largo, y con notas ahumadas.
2.- Malvasía 2011.


100% malvasía.
Cata:
Muestra una tonalidad menos intesa que el tempranillo manteniendo las notas amarillas y ribete alimonado. Lágrima fina y lenta. En nariz notas minerales (caliza), fruta amarilla, toques de flores blancas y punta cítrica. Ligeros toques de frutos secos y amielados. Equilibrado en boca, goloso y largo con una retronasal marcada por las notas de fruta amarilla y amieladas.
3.- Jarrarte 2012 Maceración carbónica.


Tempranillo. 13,8%
Cata:
Precioso color picota con menisco violeta que nos indica su juventud. Lárima fina y densa que tinta ligeramente la copa. En nariz notas de violetas, fresa, punto ligeramente vegetal que no molesta y le da frescor. En boca muestra un correcta acidez, ligeramente astringente y pelín secante debido al tanino (sensación de piel de castaña).
4.- Jarrarte Cr. 2008.


Tempranillo. Crianza de 12 meses en barricas seminuevas. 13,5%
Cata:
Picota de capa media y menisco con tonalidades que van del granate al carmesí. Lágrima fina y lenta. Nariz marcada por el predominio de la fruta negra, apuntes balsámicos y notas minerales, junto con ligeros aportes florales. En boca se muestra redondo, con una retronasal en el que destacan notas de chocolate y con buena acidez.
5.- Selección 2010.


12 meses en barrica nueva francesa
Cata:
En vista picota de capa media y menisco carmesí. Lágrima fina ligeramente tintada. Limpio. En nariz predominio de la fruta negra, apuntes balsámicos y tostados. En boca muestra buen ataque y acidez con una retronasal marcada por las notas de la fruta negra, balsámicos (chocolate) y punta de mentolados. Equilibrio acidez-alcohol.
6.- Tempranillo Grano a Grano 2010


Cata:
Picota de capa media-alta. Notas lácteas, fruta negra y balsámicos. En boca mantiene la buena acidez de sus hermanos con un tanino goloso, pelín secante, buen ataque y con buen cuerpo y estructura que lo hacen pronosticar una buena proyección.
7.- Graciano Grano a Grano 2010.

18 meses en barrica nueva.
Cata:
Picota de capa media-alta con menisco violáceo con lágrima fina y densa. Nariz con notas de café, torrefactos, fruta negra, apuntes balsámicos y terrosos, y punta cítricas. Notas ahumadas y ligeras notas de madera nueva. Buena acidez en boca con un tanino «pelín» secante pero goloso. Largo y con buena estructura que nos indican un buena evolución en el tiempo.
8.- Abel Mendoza Selección 2000

100% tempranillo. 13,5%.
Cata:
La última vez que lo caté fue el 9-9-2008, dejando ficha en Verema, y la verdad es que con el tiempo que ha pasado aún está vivo y muy disfrutable.
En vista muestra un color guinda con evolución en el borde hacia notas marronáceas y tejas. Lágrima fina y densa. Nariz compleja con notas iniciales de reducción -como no podía ser de otra forma- que dan paso a apuntes de cueros, punta de cáscara de naranja, notas terrosas y minerales, sutiles cacaos y ahumados. Buen buquet.
En boca mantiene una correcta acidez y golosa tanicidad. Sedoso, envolvente y aún con cuerpo y buena estructura. De buen recorrido y largo en el que la retronasal nos devuelve sensaciones terciarias (cuero), notas de cassis, cacaos y ligeros ahumados que terminan en una sensación de ligero amargor que lo hace muy agradable.
Conclusiones:
Vinos con personalidad marcada que van avisando de su potencia desde sus inicios visuales con notas cromáticas brillantes, limpias y muy agradables. Son, como digo, vinos con potencia, pero no agresivos. Necesitan tiempo para expresarnos todo lo que llevan dentro, sobre todo los Grano a Grano y el SP -¡si son 2010!- pero en los que ya se disfruta de su complejidad aromática, de su buena estructura y de una acidez que se encuentra muy bien equilibrada con el alcohol haciéndolos frescos y nada pesados.
Lo que empezó siendo una presentación de vinos no tardó en convertirse en una reunión de amigos en torno a un trabajo bien hecho por Abel y Maite, y sólo espero que no tengan que pasar tantos años para poder echaros unas risas junto a una copa de buen vino.
¡Salud!
por elbaranda | Ribera del Duero, tempranillo, Vinos |
Tuve el placer de estar en la última visita de Germán R. Blanco en Salamanca y poder disfrutar de los vinos que elabora en la Ribera del Duero con su Milú a la cabeza, algo que siempre es un placer.

Elaborador de 75.000 botellas al año de viñedos con una edad que oscila entre los 35 y los 150 años, vendimiando parcelas por separado y elaborando cada una de ellas también por separado. Realiza la maceración en frío y bazuqueos, con una adición mínima de sulfuroso y no hace ni filtrados, ni clarificados ni estabilizaciones sobre sus vinos.

Pero vamos con los «Milús»
1.- Milú Roble, 2011
100 % tempranillo. Elaborado en barrica de roble francés y americano de 3, 4 y 5 años.

Cata:
Muestra en vista un color picota de capa alta con menisco carmesí y lágrima ligeramente tintada, fina y lenta que más que lágrima es un «quejío». Precioso.
En nariz, notas de fruta roja y negra. Apuntes de ahumados, blasámicos y cacaos conjutados con minerales y ligeras notas de su paso por roble. Muy agradable.
En boca muestra buena acidez con un ataque secante, pero goloso, tánico y potente, dando muestras de que tiene que redondearse en botella, pero con muy buena proyección.
2.- Quinta Milú La Cometa 2010.
100% tempranillo. El 45% del vino se pisa y no se despalilla. Fermenta durante 16 meses en barricas de roble francés de 225 y 500 l. abiertas y usadas.

Cata:
Color picota de capa alta y menisco carmesí. Lágrima fina, tintada y lenta.
En nariz fruta negra, ahumados, notas lácteas (nata y fresa), cerezas y toffe, con una clara evolución aromática en copa a lo largo de la cata.
En boca mantiene una buena acidez. Se muestra tánico, pero no agresivo con cierta sensación secante (piel de castaña). En retronasal notas de chocolate y balsámicos, y ligeramente cálido.
3.- Quinta Milú La Cometa 2011

Cata:
Mantiene las mismas características cromáticas que La Cometa del 2010: picota, capa alta, lágrima tintada y densa. Limpio.
En nariz necesita aireación para que desaparezcan unas notas de azufradas que dan paso a notas frutales maduras (roja y negra), yogur de fresa. Muy frutal.
En boca se muestra goloso, con buena estructura y acidez, fresco y agradable. Un vino de guarda, pero muy disfrutable en el que no se aprecian notas cálidas ni pesadez.
4.- Quinta Milú El Malo 2009
100% tempranillo. Crianza de 18 meses en barricas de roble francés nuevo de 500 y 225 l.

Es un vino de viña de 1 ha. con una edad de 36 años y plantada en espaldera, concretamente de un viñedo de nombre Camino del Calvario plantado sobre una tierra dura y fría de arcilla que dificulta y ralentiza su maduración todos los años. Sólo se han elaborado 900 botellas.
Cata:
Color picota de capa alta. Lágrima fina. Limpio y brillante.
En nariz apuntes iniciales de azufre que desaparece en agitación. Notas de fruta negra y lácteos. Chocolate, ahumados, especias, vainillas. Tiene una nariz elegante, redonda.
En boca se muestra aún astringente y secante, con un taninto potente y buena acidez. Le falta redondear. Le falta tiempo en botella, pero sin duda tiene muy buena proyección.
5. – Viñas Viejas Quinta Milú Pilar 2009
Uvas provenientes de una parcela con 70 años de edad.
De este vino sólo se han elaborado magnums de una barrica de un año de 225 l, tostado medio y tras una crianza de 23 meses.

Cata:
Muestra picota de gama alta. Lágrima fina y densa.
En nariz, cerrado de inicio, pero delicadado. Al airearlo aparecen notas de fruta negra, balsámicas y vainillas.
En boca se muestra fresco, con buena acidez, goloso, sedoso y con buen recorrido.
6.- Quinta Milú El Malo 2010.
Como primicia nos acercó Germán un vino aún por embotellar y claramente por hacer. En vista mantiene la uniformidad de sus hermanos con una gama cromática centrada en los colores picotas de capa alta. En nariz se muestra cerrado en el que predominan aún notas lácteas y apuntes de cacao. Falta ensamblarse y redondear, aunque como muestra de lo que llegará tiene buenos mimbres que habrá que comprobar cuando salta al mercado.
Conclusiones:
Se disfrutó, a parte de con la agradable compañía de Germán, con una batería de vinos en los que se diferencian dos líneas: una dedicada al consumo, vamos a llamar «fácil» a través de su Quinta Milú y otra más «seria» como son La Cometa y El Malo, vinos con proyección y con visos de evolucionar bien en el tiempo.

En cuanto a las características todos mantienen una uniformidad en las notas cromáticas y esa dosis de frescura que los hacen agradables aunque algunos de ellos tengan apuntes de dureza que tienen que pulir, amén de destacar por el buen ensamblaje con la medera que hace que predominen las notas frutales sobre la crianza.
Como simpre, un placer contar con el padre de las «criaturas» y disfrutar con su compañía y explicaciones que espero repita por estas tierras.
¡Salud!
por elbaranda | garnacha, graciano, mazuela, Rioja, tempranillo, Vinos |
La verdad es que cualquier excusa es buena para organziar una cata, pero en esta había una de peso: llevamos un año en el que nos reunimos una vez al mes en La cocina de Toño, tras el cierre de El Candil, y esta continuidad del grupo había que celebrarla. Para ello nada mejor que catar riojas «clásicos» de los años 60, 64 y 70, con adhesiones de un blanco del 68 y un tinto del 89, aunque hubo ciertas decepciones debido a los «cadáveres» que nos fuimos encontrando por el camino.

Los vinos se mantuvieron al menos 72h en posición vertical para que los depósitos se mantuvieran en el fondo de la botella y fueron decantados antes de servirse con el fín de evitar los citados resíduos.
Los vinos:
1.- Ygay Murrieta blanco 1968

Aportado por Juan Antonio. Según la información de la bodega para los blancos de la época, igual que para los tintos, había un tiempo previo a la crianza en barrica en depósito de aproximadamente un año. Las crianzas en barricas podían ser de aproximadamente 100 meses, mientras que el porcentaje de variedades se situaba en torno al 95% de viura y un 5% de malvasía.
Cata:

El vino presenta un bonito color miel, limpio. A pesar de que al inicio en nariz muestra aromas no francos, con la aireación van dando paso a notas de tabaco de pipa, acacia, saúco y caremlo, puntas de cáscara de naranja, frutos secos, miel, notas sutiles de melocotón y apuntes de panadería. En boca mantiene una buena -y sorprendente- acidez, notas de brandy y azucar quemado (ajerezado).
2.- Marqués de Murrieta Reserva 1960.

Elaborado con un 69% de tempranillo, 13% de garnacha, 13% de mazuelo y un 5% de graciano.
Las uvas de esta vendimia dieron en La Rioja unos vinos muy relevantes a pesar de ser calificada tan sólo como BUENA por el Consejo Regulador de D.O.Ca. Rioja.
La crianza de este vino fue realizada en depósitos en sus 6 primeros meses. Los cuatro años siguientes estuvo en barricas de edad media para pasar después a barricas muy viejas que lo mantuvieron casi 22 años más en lenta evolución de su crianza. El resto del tiempo corresponde a botella.
El aroma, muy desarrollado en la botella, así como su sabor muy variado en matices sumamente atractivos, prestan a este vino, de buen nivel de color y claras tonalidades teja, una conjunción, elegancia y finura de gran puntuación.
Es previsible que en la botella pueda mantenerse seguro de sí mismo durante varios años en curva de lento ascenso. Finca Ygay, Junio de 1990.
Cata:

De tonalidad rubí con capa media baja y menisco atejado-anaranjado En nariz notas predominantemente terciarias de pelo, cuero, notas terrosas, tabaco de pipa, té e incienso. En boca se muestra «cítrico» con buena acidez, carnoso, con un retrogusto de madera de «sacristía» y dátiles.
3.- Bodegas Bilbaínas Vendimia Especial 1964.

Lamentablemente no le debió de sentar nada bien el viaje y, a pesar de no tener fugas en la cápsula y sólo obsevar una ligera merma de líquido, pertenece al mundo de los «muertos». Una vez quitada a cápsula se observa que hubo contacto con el vino. Muestra un color totalmente opaco, marronáceo y aromas a breva madura, «Bobril», no muy agradables. Lástima.


4.- Monte Real Gran Reserva 1964
Elaborado con la técnica de maceración carbónica y después envejecido en barrica.

Cata:
De color guinda con tonalidades rubíes y menisco atejado. A pesar de haber sido decantado un poco antes del servicio mantiene aún notas de reducción que desaparecen y dan paso a notas de almizcle, cuero, tabaco, carne cruda, cáscara de naranja, apuntes balsámicos y guindas en licor. En boca muestra buena acidez con un tanino aún secante, pero con una punta de golosidad. Muestra buena estructura y excelente buquet que lo hacen largo, envolvente y muy agradable.
Aunque fue uno de los vinos que disfrutamos en la cata de Monte Real en septiembre del 2010 sigue estando plenamente disfrutable y aunque se nota que ha perdido parte de las notas frutales que observamos hace casi dos años y medio, sigue manteniendo una punta de notas de fruta roja y naranja sanguina. Realmente excelente.
5.- Glorioso Reserva 1970

100% tempranillo. 13% vol.
Elaboración:
Las uvas se despalillaron y maceraron posteriormente en frío. El mosto fermentó a temperatura controlada y se crió en barrica bordelesa de roble francés con un tostado medio de 225 L durante 18 meses. Permaneció en botella durante 18 meses en bodega antes de su comercialización.


Cata:
Lamentablemente fue otra de las bajas de la noche. Corcho práctitamente desecho, con fugas, pero que no se observan en la cápsula y apesar de tener cierta transparencia a contraluz se muestra con un color marrón evolucionado «Quina Santa Catalina», con síntomas de oxidación, notas de carne cruda y en boca totalmente acuoso, sin nervio ni estructura. Se rezó por su alma, y eso de que no hay quinto malo…

6.- Monte Real Gran Reserva 1970
Nos esperaba el último vino de los históricos y realmente no defraudó. También formó parte de la cata de los Monte Real del 2010 y hay que descubrirse ante un vino aún vivo, con estructura y vida por delante.

Cata:
De color rubí con notas ambarino-yodadas en el menisco. De capa baja. Notas de guindas en licor, carne cruda, teja húmeda, tabaco, cacao, pétalos de rosa seca, aún complejo. En boca muestra una buena acidez, sedoso, sin aristas, largo y envolvente. Excelente para dejar un buen sabor de boca.
7.- Carlos Serres Gran Reserva 1984
Aportado por César fue realmente una grata sorpresa. Con un color rubí con menisco atejado y capa baja. Notas de guindas en licor, cáscara de naranja, tabaco, cueros y apuntes de fruta roja. Boca con buena acidez, tanino golos y redondo. Si a eso le unimos una muy buena RCP, pues no le ponemos ningún pero. Agradable y disfrutable.
Conclusiones:
La verdad es que, como decía al principio, cada botella es un mundo, pero dejando a parte los «finados» y centrándonos en los vinos con los que más se disfrutó y que más juego dieron no cabe duda de que el Marqués de Murrieta 68 sorprendió a propios y extraños, aunque en un inicio hubo dudas de su nitidez olfativa que fue disipándose a lo largo de la cata. Vino con «chicha» y una acidez que aún lo hace fresco.
De entre los tintos brillaron y fueron evolucionando -que no decayendo- de inicio a fin de la cata el Marqués de Murrieta del 60 que fue claramente de menos a más y los dos Monte Real, reserva 64 y gran reserva 70. Si bien se observa que el aporte de la fruta va dejando paso -parece mentira que estemos hablando de esto en un vino de casi 50 años- a notas terciarias, son vinos con un complejo y delicado bouquet que los hacen elegantes, largos y sedosos en boca en el que aún se nota cierto aporte tánico.

Y como colofón el equipo de La cocina de Toño -esta vez con Sergio al frente- nos deleitó con un excelente menú del que destacaría una «Deconstrucción de Zurrukutuna» y una Carrillera ibérica estofada al vino tinto con parmentier de patata trufada que realmente quitaba el sentío y de los que os dejo estas muestras para que acabéis salivando:


Y ahora, por favor, no me hablen todos juntos y vayan opinando uno a uno que hay sitio y tiempo para todos 😉
por elbaranda | DOP Sierra de Salamanca, garnacha, Regiones, rufete, tempranillo, Vinos |

No me cabe duda de que con el tiempo se obtendrán grandes vinos de la Sierra de Francia en la provincia de Salamanca, dentro del Parque Nacional de las Batuecas, una vez que se «entienda» a su uva más abundante, la rufete, complicada dónde las haya. De hecho en estos últimos tiempos se están acercando a la zona elaboradores reconocidos atraídos por esta casta con el fín de sacar sus propios vinos, no ha mucho tardar. Estaremos atentos.
A pesar de que la elaboración de vinos en la zona viene de antiguo, dificultades históricas como la mezcolanza de variedades de distintas uvas, incluso de blancas y tintas, el arranque de viñas, el bajo rendimiento de la uva rufete, el abandono de la población joven o la complejidad de la labor en terrenos con una orografía complicada que hace de imprescindible el uso de tiro animal, acentúan aún más los grandes esfuerzos que tienen que llevar a cabo los bodegueros que en la actualidad han apostado por esta tierra.
De ellos hemos hablado en algún post e incluso hemos realizado verticales de alguna bodega en concreto (veanse los post de las catas de Cámbrico o de la presentación de vinos de la Sierra de Francia) y hoy merece la pena al menos alabar el esfuerzo realizado por el matrimonio formado por Agustín Maíllo y Olga Martín (a la vez propietarios del restaurante Mirasierra en el propio Mogarraz, al que recomiendo que se acerquen y así tras la visita a la bodega podrán degustar su cocina), junto con la dirección técnica de Juan Ramón Hernández por un trabajo bien hecho y con buena proyección.
El Vino:
Está elaborado con un 52% de rufete, un 43% de tempranillo y un 5% de garnacha. La crianza aha sido de 14 meses en barrica de roble nuevo. 14% vol. y una edición limitada a 5.940 botellas.
Está acogido a la D.O.P. Dierra de Salamana y está elaborado por Vinos La Zorra.
Cata:
Picota de capa media conmeinsco caramesí. Limpio. Lágrima fina y densa. A copa parada notas de fruta negra y roja, tostados. En agitación apuntes balsámicos y notas de ebanistería que aún tienen que pulirse, junto con los aportes de fruta roja y florales. En boca, correcta acidez y con un tanino que aún mantiene cierta agresividad, «pelín» secante, pero se muestra goloso y con claras muestras de que necesita se domado en botella. Mantiene un ligero amargor final que no molesta, aunque se mantiene cierta «calidez» en la boca. Presenta buenas maneras para una buena evolución y sería interesante recatarlo con más tiempo para observar su evollución y ensamblaje. A seguir.
Comentarios del personal