Un Rueda más que interesante: Estancia Piedra 2008 Edición Especial

Un Rueda más que interesante: Estancia Piedra 2008 Edición Especial

Estancia Piedra Edición Especial 2008 es un vino elaborado con uvas de la variedad verdejo provenientes de viñas de más de 20 años de dos parcelas distintas en Rueda que fueron las últimas en ser vendimiadas en el 2008.
Tuvo una maceración con la piel en frío y luego una fermentación muy lenta a baja temperatura. Vino elaborado sobre lías, pero sin crianza en madera, y sin utilización de levaduras aromáticas con una estructura proveniente de la uva y de sus propias levaduras.
Cata:
Precioso color amarillo con menisco dorado. Limpio y brillante, con lágrima fina. Untuoso en agitación. Anuncia que ha de ser degustado con tranquilidad.
En nariz despliega notas de miel, apuntes minerales, de fruta amarilla con hueso y ligeros matices de notas herbáceas e hinojo.
En boca muestra buena acidez, con volumen y untuosidad, de buen recorrido y con un posgusto en el que las notas minerales y de miel vuelven ha predominar dejando al final un ligero apunte de amargor sutil y elegante.
Afortunadamente no es un vino al que nos tienen acostumbrados en Rueda en los útlimos tiempos, estando alejado totalmente de los abusos «tropicales», algo que es de agradecer.
6 Toros 6. Numanthia 1999-2004

6 Toros 6. Numanthia 1999-2004

Hace unos días despedíamos el calendario de catas del eno-lobby charro, hasta después del verano, con una vertical formada por seis añadas de Numanthia 1999-2004, y la verdad es que había espectación por comprobar cómo habían evolucionado unos vinos que algunos habíamos probado hacía unos años y se encontraban marcados por una madera sin integrar aunque con unas «buenas mimbres» centradas en una excelente acidez y potencia.

¿Ha merecido la pena esperar para descubrir cómo se encuentran los vinos? ¿se ha ensamblado la madera con la fruta? ¿siguen manteniendo una marcada tanicidad?.

Bueno, pues las respuestas las iremos desgranando a lo largo de una cata que podíamos definir como camaleónica ya que lo único que mantenían en común todas las añadas -a excepción del 2001 que salió con corcho- eran un color muy homogéneo con pequeños matices diferenciadores  y una marcada acidez que les hacía pronosticar aún vida por delante. Además algunos de ellos se comportaron como los astados que salen jugetones y sin fijeza, pero que según se desarrolla la lidia se vienen arriba dando lugar a una excelente faena.

Como información común a todos los vinos estamos hablando de viñedos prefiloxéricos de Tinta de Toro situados en Valdefinjas (Zamora), de una media de 70 años de edad, con una extensión de 19,5 Ha. y una altitud media de 700 m. Tipo de poda corta en vaso. Marco de plantación 3 x 3 y con un número de vides por Ha. de 1.100. Vendimia manual y mesa de selección en bodega.

El envejecimiento de todos los vinos se realiza en barrica bordelesa nueva de roble francés, con trasiegos cada 4 meses.

Pero como veo que ya suenan las palmas no quiero dilatar más esta cata y pasamos a desgranar y disfrutar con los comentarios a que dieron lugar estos vinos. Para aquellos que deseen visualizar más pormenorizadamente las fichas de cada vino pongo un enlace al documento facilitado por la bodega.

1.-NUMANTHIA 1999

Elaboración: Maceración con los hollejos durante 28 días con remontados diarios. Fermentación maloláctica en barrica y envejecimiento en barrica durante 19 meses. Embotellado en julio de 2001.

Cata: Color picota de capa media con ligera turbidez. Lágrima fina y densa. En nariz notas inicales de reducción que desaparecen en aireación dando lugar a fruta negra, vainillas, notas de chocolate y regaliz, además de apuntes minerales. Ligeros lácteos y apuntes terrosos. En boca tiene una excelente acidez, largo, envolvente, secante y con una punta alcohólica.

A lo largo de la cata mantendrá las notas de crianza en barrica y practicamente al final vuelven a repuntar las notas balsamicas y de fruta negra madura.

2.- NUMANTHIA.2000.

Elaboración: Maceración con los hollejos durante 29 días con remontados suaves. Envejecimiento en barrica durante 19 meses. Embotellado en junio de 2002.

Cata: Picota de capa media-alta con menisco rubí. Ligera turbidez. Muestra notas de reducción más marcadas que la añada 1999. Se encuentra más cerrado. Una vez aireado despliega notas de cacao, minerales, fruta roja, vainillas, café y marrón glacé. En boca se muestra equilibrado, con muy buena acidez, tánico, de buen recorrido aunque un pelín secante y con un amargor final de cacao. Retrogusto de fruta madura, vainilla, torrefactos y apuntes de carne cruda.

3.- NUMANTHIA 2001.

Se observa una disminución en la producción de 17 Hls. en añadas anteriores a 12,9 Hls.

Elaboración: Maceración con los hollejos durante 30 días. Envejecimiento en barrica durante 20 meses. Embotellado en junio de 2003.

Cata: ¡CORCHO!. Lamentablemente no pudimos disfrutar de este 2001 debido a un problema de contaminación que anulaba todo análisis.

4.- NUMANTHIA 2002.

Producción por Ha. 19 Hls.

Elaboración: Maceración con los hollejos durante 31 día. Embotellado en junio de 2004.

Cata: Mantiene la misma capa que los hermanos anteriores. En nariz sorprende con notas de colonia, frutas aragonesas en licor, vainillas. Punta de volátil, pero sin molestar. Fruta blanca (pera sobremadura), fruta negra madura, naranja sanguina, ligeras notas de acetona, apuntes florales y cítricos. En boca muestra buena acidez y recorrido, pelín astringente.

5.- NUMANTHIA 2003.

Producción por Ha. 20 Hls.

Elaboración: Maceración con los hollejos durante 33 días con remontados suaves. Envejecimiento en barrica durante 18 meses. Embotellado en junio de 2005.

Cata: Mantenemos color picota de capa media-alta con meniscos azulados. Lágrima fina y densa. En nariz notas ahumadas, torrefactos, chocolate, fruta negra, tapende, lácteos, vainillas, regaliza y hojarasca. En boca excelente acidez, envolvente, con buena estructura, pelín secante pero muy disfrutable.

6.- NUMANTHIA 2004.

Producción media por Ha. 21 Hls.

Elaboración: Maceración con los hollejos durante 25 días. Envejecimiento en barrica durante 20 meses. Embotellado en julio 2006.

Cata: Mantiene el color homogéneo de todas las añadas anteriores. En nariz se muestra cerrado a pesar de haber sido decantado una hora antes del servicio. Evoluciona hacia una compleja nariz marcada por notas de fruta negra madura, torrefactos, grafito y regaliz. En boca se muestra secante, con muy buena acidez pero muy bebible, redondo y con un intenso recorrido. Pelín de calor en boca -algo que se ha mantenido en todos los vinos- y una buena estructura.

CONCLUSIÓN:

Quitando el problema de corcho de la añada 2001 coincidimos en definir a la cata como camáleónica por la gran diferencia existente entre cada uno de los vinos catados, comenzando por un 99 muy directo y aromático de inicio que se cierra en madera a lo largo de la cata para volver a resurgir como Ave Fénix practicamente al final. Un 2000 complejo y con buena estructura, muy disfrutable, un 2003 desconcertante por esas notas que aunaban apuntes cítricos, dulces y ácidos a la vez y que algunos definimos como «naranja sanguina», pero que aún así agradó, un 2003 redondo, elegante, con muy buena estructura y futuro y un 2004 que si bien se mostró como el más cerrado de la cata en inicio fue el que a nivel de conjunto demostró ser un vino realmente excelente.

Y como no sólo de vino vive el hombre, Toño, jefe de cocina de La Cocina de Toño, nos preparó unas sorpresas tales como «Pizarra con 3 delicias: setas salteadas, chupito de melón con frambuesa,  y salchicha desestructurada envuelta en bechamel con rosca de Ledesma», «Timbal de verduras (pimiento verde y rojo) confitadas + tomate caché marinado con pasas y salsa Perkins + bonito del norte en aceite con mayonesa y caviar de aceitunas negras (huevos de trucha)» o «Piperrada (salsa riojana) sobre lámina de melón a la plancha, bonito con aceite virgen extra + brotes de lechuga sin germinar» de las que os dejo muestras gráficas.

 

Aunque una imágen vale más que mil palabras, aún no se ha conseguido llegar a disfrutarlas gustativamente, así que espero haber podido transmitiros a través de esta crónica las sensaciones que tuvimos a lo largo de la cata.

Agradecer a Bodegas Numanthia el habernos facilitado dos añadas para completar la vertical que espero podamos volver a repetir puesto que los vinos catados muestran buenas sensaciones de evolución en los próximos años.

La Universidad de Salamanca y el vino unidos en un merecido homenaje.

La Universidad de Salamanca y el vino unidos en un merecido homenaje.

La verdad es que no es muy habitual que el hilo conductor de un acto académico, en este caso el homenaje el día 20 de este mes, al prof. Julián Rivas Gonzalo, Catedrático de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca,  por sus años como decano del 2004 al 2012, sea el vino, aunque habría que aclarar que el prof. Rivas ha dedicado gran parte de sus años en la universidad a la investigación sobre este nectar de dioses -más en concreto sobre los antocianos- tanto a nivel nacional e internacional, bien a través de proyectos de investigación básica como a través de proyectos de investigación aplicada junto a importantes bodegas del sector,   y siendo en la actualidad es el investigador responsable del Grupo de Investigación en Polifenoles.

El acto llevaba por título «Vino, sabiduría y salud» y contaba con una mesa de excepción para desgranarnos a lo largo de breves, pero muy interesantes intervenciones, distintos aspectos en torno al vino.

El prof. Gregorio Hinojo Andrés, catedrático del departamento de Filología Clásica e Indoeuropea, nos deleitó al hablarnos sobre la palabra vino y el por qué de la importancia de esta divina bebida a lo largo de la historia en un recorrido por frases de escritores clásicos y medievales, así como su reflejo en la literatura de la época en la que se mentaban tanto sus beneficios como sus perjuicios.

                       

                      

El prof. Celestino Santos Buelga, catedrático de Nutrición y Bromatología, centró su disertación sobre el tema «Vino y Salud, ¿realidad o márketing?» en la que de forma muy amena nos habló de las aportaciones beneficiosas de los flavonoides en el vino y en aquellos alimentos que lo contienen.

En tercer lugar nos hizo partícipes de sus investigaciones Ana Isabel Morales Martín, profesora Titular del Departamento de Fisiología y Farmacología, Área de Toxicología, disertando sobre las «Nuevas aplicaciones en productos vitivinícolas«, yendo desde las cápsulas antioxidantes con concentrado de polifenoles, a los productos cosméticos que han aparecido en torno al vino,  pasando al uso externo del vino como elemento beneficioso reflejado en los baños y wine-spas y terminando por los usos terapéuticos de productos purificados como la Quercetina y el Resveratrol.

Para finalizar Juan José Parra Forcén, enólogo de Bodegas El Albar Lurton, nos habló de la elaboración de sus dos vinos blancos bajo el lema «Verdejo: Blanco jóven vs Blanco Fermentado en barrica» haciendo un breve recorrido pero intenso entre la elaboración de un vino jóven y las claras diferencias con un vino fermentado en barrica en base a sus características organolépticas y visuales diferenciadoras.

A continuación se puedieron probar los vinos Hermanos Lurton Verdejo 2011 y el Cuesta de Oro Fermentado en Barrica 2010, ambos de Bodegas El Albar Lurton.

Después de terminar el acto me hacía la siguiente reflexión: ¿por qué no se realizan más actividades de este tipo dentro de las universidades para que nuestros jóvenes sepan no sólo cómo se elabora el vino, sino la importancia que ha tenido en nuestra cultura?. Para que sepan qué puede aportarnos de beneficioso su consumo moderado y de perjudicial su abuso o para que conozcan que del vino se pueden extraer componentes que marcarán un antes y un después en determinados usos terapéuticos.

Estoy seguro -aunque el auditorio era básicamente docente e investigador- que para aquellos neófitos en torno al vino se fijaron unas claras bases de conocimiento que harán un más rápido acercamiento a este mundo tan interesante y por el que algunos sentimos verdadera pasión.

Por cierto, si alguno siente inquietud tienen este verano en la Universidad de Salamanca el curso El vino y la Cata en el que seguro que disfrutarán hablando del color pajizo o ambarino, picota o carmesí, la lágrima fina o viva, la corona de burbujas, las notas de frutas rojas y negras, los apuntes terrosos, animales y minerales, el aspecto balsámico o las notas terciarias, su carácter tánico o astringente, equilibrado, de recorrido corto o largo, envolvente o con estructura. ¿Curiosidad?. Pues ya saben dónde pueden saciar su sed de conocimientos.

Tío Pepe Fino en rama 2012 y 4 Palmas de González Byass.

Tío Pepe Fino en rama 2012 y 4 Palmas de González Byass.

Hace unos días tuvimos la ocasión -y el placer, todo hay que decirlo- de catar los siguientes vinos de González Byass: Tío Pepe fino en rama 2012 y las 4 Palmas con una sensación entre asombro y pena. Asombro por encontrarnos ante unos grandes vinos y pena por el gran desconocimiento que se tiene de estas joyas enológicas más valoradas fuera que dentro de nuestras fronteras.

Pero vayamos por partes y a modo de introducción sobre los vinos a catar comentar que el Fino en rama 2012 es una edición limitada que se presenta para conmemorar el bicentenario del nacimiento del fundador de González Byass, D. Manuel María González, partiendo de una selección de botas de las cuatro soleras de fino más antiguas de González Byass, conocidas en la bodega como “Las Botas de Gran Olor”. Es un fino sin clarificar, ni filtrar elaborado con uva Palomino fino y cuyas soleras solía marcar D. Manuel Mª con una estrella.

En relación con las Palmas -marcas a tiza que se realizaban sobre las botas- la bodega González Byass viene seleccionando y clasificando por tiempo de vejez y finura sus mejores finos empleando este sistema desde 1880.

Según Julian Jeffs en «Sherry«: «El término Palma se reserva a finos de la máxima calidad que presentan un aroma particularmente limpio y delicado. En función del tiempo de atajamniento en roble, el vino pasará a ser clasificado como: dos, tres o cuatro palmas».

Manuel Mª González Gordon en su libro «Jerez-Xerez-Sherish» indica que «una Palma, dos Palmas, tres Palmas y cuatro Palmas son denominaciones de un fino de aroma extremadamente delicado y excepcional finura, siendo la indicación del número de palmas proporcional a su edad».

Para Antonio Flores, enólogo de González Byass: «En mayor o menor medida, la levadura está presente en estos vinos que recorren el camino desde el fino pasado o envejecido al amontillado más viejo. En el fino ‘Una Palma’ se conserva bien la levadura, que baja de intensidad en el ‘Dos Palmas’, donde está la delgada línea que separa la vida de la muerta de la flor, que aún cubre toda la superficie.

En el ‘Tres Palmas’ comienza la oxidación propia de los olorosos y la recta final de los amontillados; en este vino se dan la mano los dos sistemas de crianza, la biológicoa y la oxidativa, que lo convierten en un vino avellanado por los aromas a frutos secos propios de la uva palomino muy evolucionados.

El paso al ‘Cuatro Palmas’ es un salto de 35 años, lo que llamamos un vino de pañuelo, pues si echas unas gotas en un pañuelo te puedes llevar Jerez en el bolsillo. La joya enológica que cierra la colección procede de seis botas de las soleras fundacionales de la bodega, que datan del siglo XIX  se rocían con amontillado ‘Del Duque’, destacando por su gran finura, su entrada explosiva y su postgusto eterno».

Y sin más dilación vamos a disfrutar con los vinos:

1.- Tío Pepe en rama 2012:

Cata: Se muestra amarillo. Limpio y brillante con lágrima fina y densa. En nariz notas de acidez volátil inicales y despliegue de su abanico de aromas: frutos secos, toques cítricos, almendra, yodo y toques salinos. En boca presenta una excelente acidez. Se muestra seco, con volumen, elegante y una retronasal marcada por las notas salinas y de almendra ligeramente amarga al final del recorrido.

2.- Una Palma:

Botas seleccionadas de la 4ª criadera de Fino Amontillado con más de 6 años de vejez y que siguen cubiertas por una ligera capa de velo en flor.

Las mejores botas han sido seleccionadas de un total de 142 de la 4ª criadera de la solera de fino amontillado en la andana nº 20 que s encuentra en el 2º piso de la Gran Bodega de Tío Pepe.

Cata: Amarillo con ligeras aportaciones ambarinas. Lágrima densa y fina. Nariz limpia con notas cítricas, crema catalana, apuntes de yodo, frutos secos, aromas salinos. En boca se muestra seco, salino, notas de yodo y un amargor final con recuerdos a cacao.

Un vino directo, explosivo de inicio en nariz que despliega toda la batería de aromas nada más servirse, además de contar con una boca fresca y elegante.

3.- Dos Palmas.

Vino procedente de botas cuidadosamante seleccionadas de la 2ª criadera de fino amontillado que en muchos casos han perdido el velo en flor por su vejez. Sólo una selección de las botas que aún maduran bajo flor con 8 años de vejez aproximada son marcadas para su seguimiento.

Esta selección se hace sobre 150 botas de la 2ª criadera de fino amontillado de la andana nº 19 del 2º piso de la Gran Bodega de Tío Pepe.

Cata: De color ambarino manteniendo las constantes de densidad y finura de lágrima de las Palmas anteriores. Untuoso y con ligeros sedimentos. En nariz se muestra más cerrado apreciándose notas de frutos secos, tostados, avellanas, toffe y vainillas. En boca destaca su excelente acidez, mostrándose seco, envolvente y redondo. Menos intenso en nariz que los anteriores, pero elegante y con estructura.

4.- Tres Palmas.

Procedente de la solera de Fino-Amontillado con más de 10 años de vejez. Sólo algunas botas mantienen aún la flor a pesar de la escasez de nutrientes del vino, una rareza que hace que el vino siga impregnándose del carácter de fino.

Este vino de singular rareza procede de la solera de fino-amontillado de 1ª criadera de las andanas 17 y 18 de la 2ª palnta de la Gran Bodega de Tío Pepe.

Cata: Color ambarino intenso. Limpio, brilalnte y con una lágrima fina y densa. Notas de cacao, chocolate, bollería -brioche-, cítricos, avellana, ciruela y yema tostada. En boca mantiene la constante de la familia con una excelente acidez, recuerdos a levadura, miel y orejones. Paso de boca largo y envolvente.

5.- Cuatro Palmas.

Vino que procede de 6 botas que forma la Solera Museo que envejece en la bodega La Cuadrada. Tiene 45 años de vejez y se considera un fino viejísimo de muy limitada edición.

Cata: De color ambarino oscuro, precioso. En nariz se observó una inicial división de opiniones entres los que nos decantamos más por las características de un oloroso y aquellos que se inclinaron más por un palo cortado, si bien hay que decir que a lo largo de la evolución de la cata las notas de oloroso se fueron diluyendo y pasaron a ser más definitorias de un palo cortado.

Con todo la nariz se muestra espectacular con notas de fruta escarchada, yema tostada, regaliz, frutos secos, canela, orejones y vainillas. En boca se muestra con excelente acidez, seco, envolvente, largo, pero con una volátil marcada. Realmente espectacular.

Por último quería incluiros un cuadro de datos analíticos en el que hubo discusiones sobre el nivel de azúcar del Cuatro Palmas ya que se consideraba exagerado que triplicara el nivel de azúcar total del Tres Palmas, algo que no se reflejó en el vino. ¿Error en la transcripción de los datos?. Tal vez sería bueno que nos lo aclararan desde la bodega ya que este cuadro es elaboración suya.

ABVGlicerineAcetaldehydeTotal SugarsTotal AcidityDry ExtractPoliphenols
Must/Mosto12.50%7,5 gr/l60 mg/l1,5 gr/l5.0 gr/l17 gr/lNA
Tío Pepe15.00%0,5 gr/l350 mg/l< 1 gr/l4.0 gr/l17,5 gr/l210 mg/l
Tío Pepe En Rama15.00%0,5 gr/l350 mg/l< 1 gr/l4.0 gr/l17,5 gr/l210 mg/l
Una Palma15.15%0,6 gr/l355 mg/l< 1 gr/l4.4 gr/l17,6 gr/l213 mg/l
Dos Palmas15.55%0,6 gr/l360 mg/l< 1 gr/l4.8 gr/l17,8 gr/l215 mg/l
Tres Palmas16.05%0,7 gr/l385 mg/l1,5 gr/l5.1 gr/l18,1gr/l218 mg/l
Cuatro Palmas20.50%1,5 gr/l440 mg/l4,3 gr/l8.0 gr/l31,4 gr/l384 mg/l

Y como no sólo de vino vive el hombre Toño, alma mater de La cocina de Toño, nos elaboró unos platos de minicocina para acompañar a los vinos de la cata. Y como una imagen vale más que mil palabras os dejo algunas:

 

Conclusiones:

Si bien hay que diferenciar el Fino en rama del resto de los vinos, aunque se constató el alto nivel de todos,  el 2 Palmas fue el que se mostró más cerrado y huraño sin apenas evolucionar al menos en nariz a lo largo de toda la cata.

El vino con mejor RCP fue el Una Palmas, seguido de un excelente Tres Palmas y sin lugar a dudas la estrella de la cata fue el último Cuatro Palmas, realmente para levitar. Juega otra liga.

Una cata que pasará a la historia por dos motivos, primero y sin lugar a dudas, por el carácter singular de las elaboraciones catadas y segundo por el proceso de «busca y captura» de algunos de los vinos ya que sin la ayuda de Juanma Terceño -sumiller en González Byass-, César Roncero -miembro del eno-lobby charro- y Fernando Aparicio -Gestor de Hostelería- no hubiera sido posible haberla realizado de forma completa habida cuanta del exíguo número de botellas existententes en el mercado de algunos vinos.

Vinos de la DOP Sierra de Salamanca, elaborados en un entorno mágico.

Vinos de la DOP Sierra de Salamanca, elaborados en un entorno mágico.

Hace unos días tuve el la ocasión y el placer de ser invitado para asitir a la presentación de los vinos de la D.O.P. Sierra de Salamanca en un acto que viene siendo ya una cita ineludible para aquellos a los que no sólo disfrutamos del buen vino, sino que a la vez vemos cómo ha ido evolucionando una zona como es la Sierra de Francia en Salamanca partiendo de uvas autóctonas tintas como la rufete acompañadas de tempranillo o tinta Madrid, o garnacha, y descubriendo el potencial de uvas blancas como la macabeo o la pedro ximenez,y otras aún huerfanas de nombre pero que no me cabe la menor duda que darán que hablar en manos de profesionales y amantes del buen hacer. Y para muestra recordar un par de catas realizadas por el «eno-lobby charro» en torno a las castas tempranillo y rufete con las que se elabora uno de los vinos «top» de la zona, Cámbrico.

Pero centrémonos en el acto en sí.

La verdad es que cuando el acto es abierto al público en general no suelo analizar los vinos que se presentan -ni es el momento, ni la ocasión- y pasa a ser un acto meramente social y promocional, de ahí que no acabe de entender cómo algunos elaboradores presentan vinos prácticamente recién embotellados y no comprensibles para la gran mayoría de los asistentes.

Entiendo o creo que se debería de entender que si es un acto para promocionar el consumo de sus vinos se habrían de presentar elaboraciones para el disfrute inmediato, que sean sutiles y agradables, redondas, … En una palabra, estamos buscando a un consumidor final que no entiende mucho de acidez, estructura, tanicidad o extracción.

¡Sírvame un vino!. Eso es lo que busca el consumidor final, un vino directo, agradable, que le deje buen sabor de boca, recorrido y sobre todo que pueda recordar, pero no por su astringencia, tanicidad, desdequilibrio fruta-alcohol o cualquier otra «milonga» que le podamos contar aquellos que tenemos una ligera noción sobre el tema.

Comprendo que haya elaboradores que siguiendo el deseo de agradar al consumidor presente sus últimas elaboraciones, pero creo sinceramente que este no es el sitio.

Con todo, y en base a los vinos que probé destacaría, para tomar dentro de un par de años Calixto 2010, de Bodegas y Viñedos Ronchal. En mi opinión un vino a seguir, de capa alta, serio, con estructura, acidez y tanicidad. Aún muy duro y con la madera muy marcada, con una fruta y una madera haciendo la guerra por su cuenta, apuntes  lácteos, pero con esas notas que hacen de él un candidato a un buen vino. Lástima que su elaboración sea casi testimonial.

La vieja Zorra 2010, de Bodegas La Zorra. Intersante vino que aún no ha salido al mercado y probamos en primicia. De precioso color rubí y capa media-alta, más inmediato que el anterior, con una madera presente pero no tan marcada como en Calixto, no tan agresivo, con menos acidez y más sutil, pero también con unas buenas perspectivas en cuanto el vino se redondee y se ensamble.

Viña Salamanca rosado 2011, de Bodegas Valdeáguila, rufete-tempranillo. Elaborado sobre lías. Precioso en color, glicéricio y untuoso en agitación con una lágirma fina y densa. En nariz fruta roja, regaliz, punto mineral, notas golosas. En boca, siempre y cuando se mantenga la temperatura por sobre los 15º, se muestra fresco, frutal, serio y con untuosidad. El único «pero», esos 14º que hacen que en cuanto coge la temperatura corporal sientas el calor en boca.

De los Cámbrico, está todo dicho en los enlaces anteriores. Y he de reconocer que sigo estando enamorado de ese rufete 2004 que está ahora realmente excelente.

Con tanto personal y en ausencia de escupideras -no en vano casi todos iban por los 14º o más- me quedaron vinos por probar, aunque espero que la DOP tenga a bien convocar a una presentación para profesionales y así poder catar más profundamente los vinos.

Se presentaron vinos de las bodegas que forman parte de la Denominación de Origen Protegida: Cámbrico, Vinos La Zorra, Bodegas y Viñedos Rochal, Cooperativa San Esteban, Bodegas Valdeáguila y Bodegas Antonio Aparicio.

¡Ah, y antes de que se me olvide!. Puede que no les guste el vino, pero de todas formas les recomiendo que por lo menos disfruten del Parque Natural de Las Batuecas y Sierra de Francia. No se arrepentirán.

Sangría versus Tinto de verano

Sangría versus Tinto de verano

Bueno pues hemos pasado del frío invierno al caluroso verano en nada, aunque supongo que si nos lee algún meteorlógo dirá que climatologicamente hablando aún estamos en la primavera, en la loca y cambiante primavera.

Llegando a este punto y como no queremos entrar en discusiónes científicas -porque las perdería-, podemos aprovechar esta subida de temperaturas como anuncio previo del estío e ir pensando en preparar alguna sangría  o un buen tinto de verano.

El problema radica en saber si realmente hacemos bien la sangría porque tal y como se hacen en gran parte de nuestros bares y chiringuitos parece que el resultado final es un compendio de todo lo que sobra de aquí y de allá, y más parece un mejunge de la Bruja Averías que una bebida refrescante, y no es eso, no es eso.

No voy a daros recetas de sangrías porque el «padre» Google nos puede alumbrar con infinidad de ellas, pero sí darles una idea este año para sorprender a propios y extraños: aproveche los excelentes vino jóvenes monovarietales españoles para elaborarla.

De esta forma os propongo elaborar sangrías -que la sangría ha de elaborarse con vino tinto para adquirir el color «sangre»-, con vinos de garnacha, bobal, tempranillo, mencía, tinta de toro, syrah,… jóvenes, con toda su carga de color y aromas a frutas propias de este tipo de vinos a los que se añadiría la tipicidad de cada uva, y os aseguro que váis a triunfar.

Asi conseguimos tres objetivos: hacer una sangría con una excelente materia prima, incrementamos el consumo de vino per cápita -¡bendito resveratrol!- y damos a conocer la riqueza vinícola de esta piel de toro.

Actualmente -al igual que sucede en nuestra cocina- están surgiendo «modificaciones» y desestructuraciones en torno a nuestra bebida veraniega elaboradas con cava o añadiendo frutas exóticas y licores «extraños». Si alguien se anima a ellas, adelante.

Por otro lado aparece como bebida propia del verano -y más simple de elaborar- lo que llamamos el Tinto de «idem» que la mayoría de las veces es vino + gaseosa (sigo prefiriendo La Casera a otras) u otro tipo de bebida gaseosa de sabor -generalmente de limón-, pero por favor no se les ocurra realizar la experiencia de algún visionario que llegó a la conclusión de que si la gaseosa mejora un mal vino, ¡qué no haría con un Vega Sicilia!.

¡Ah! y por favor no me hagan hablar del «rebujito» ni de la última moda snob, pero más cateta que Marianico el Corto, como es pedir que le pongan una copa de Rueda con dos piedras de hielo, porque me enciendo.

¡Qué ustedes se refresquen bien!.